Arauz, una mala copia de Correa

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El fin de semana pasado el Consejo Nacional Electoral organizó el debate electoral que, de conformidad con el Código de la Democracia, debe realizarse de forma obligatoria antes de la primera vuelta de la elección presidencial. Como sucedió en los anteriores debates, a los que no asistieron Arauz ni Pérez, el disparatado número de candidatos presidenciales hizo necesario dividir a los candidatos en dos bloques de ocho candidatos cada uno y se celebró en dos días distintos. Esa división, realizada mediante sorteo, impidió un cara a cara entre Arauz y Lasso que, según las encuestas difundidas por las diferentes firmas, encabezan las preferencias electorales de los ciudadanos.

Sin embargo, aun cuando Arauz y Lasso hubieran compartido el mismo grupo, difícilmente podrían haber debatido sus propuestas. El formato del supuesto debate parecía más cercano a un concurso de belleza que a una contrastación de propuestas e ideas entre candidatos a la presidencia. Los moderadores – que no tuvieron nada que moderar – escogían dentro de un ánfora una pregunta para cada candidato; éstos, en su gran mayoría, respondían lo que querían y no lo que se les había preguntado, y los moderadores debían esperar que todos los demás aspirantes de cada grupo respondieran su respectiva pregunta para poder hacer repreguntas. El resultado fue que cada candidato contestó lo que quiso, no lo que se le preguntó o repreguntó, y que ninguno de ellos pudo debatir sus ideas, propuestas o hacer cuestionamientos a terceros. Apenas hubo algunos cruces y alusiones de Yaku Pérez y Velasco a Arauz y de Montúfar a Lasso, sin embargo, eran insinuaciones o acusaciones que ni siquiera podían ser rebatidas por los aludidos. 

El formato del debate sirvió, no obstante, para sacar algunas conclusiones. En primer lugar, urge una reforma al Código de la Democracia y, en particular, al sistema de partidos políticos que rige en el Ecuador. El Estado no puede financiar campañas de aspirantes a la presidencia que simplemente no están preparados para el cargo ni les interesa estarlo. Por apuntar unos cuantos nombres, aunque podríamos sumar más, los candidatos Almeida, Andrade, Romero y Velasco no tienen un plan de gobierno sensato, no conocen las principales preocupaciones de los ecuatorianos e incluso parecen no saber cuáles son las atribuciones y limitaciones que tiene la Función Ejecutiva. El candidato Andrade parece haber sentido vergüenza de su actuación en el debate del domingo y ha declarado que lo “escopolaminaron” y “perdió el contexto de las preguntas”. Le sugiero al candidato Andrade que revise todos los debates en los que ha participado para que se de cuenta de que la escopolamina no es el problema. 

Otra conclusión del debate fue confirmar la sospecha de que Arauz no se presentó a los anteriores debates porque es incapaz de articular propuestas serias y razonables. Repetir como un mantra que dará mil dólares a un millón de familias y que traerá las reservas del Banco Central que están en Suiza para financiar su propuesta es demagogia pura, por lo que Yaku Pérez le recordó que la legislación vigente prohíbe traer esas reservas. Arauz habló de “recuperar la dignidad y el futuro” y Yaku nuevamente le sugirió que mejor “recupere lo robado” por su mentor. Arauz es una réplica muy mala de aquel Correa de 2006 que sonreía con aires de superioridad en los debates, y que, con esa misma sonrisa prefabricada, quiere comprar la voluntad de los electores con ofertas que no se pueden cumplir. El formato del debate le ayudó a formular esas propuestas sin que se le pudiera presionar para que señale cómo se iban a cumplir.

Finalmente, el debate también sirvió para descubrir que existen otros candidatos con propuestas e ideas interesantes como Hervas y Freile y que, de los principales aspirantes, el único que cuenta con un plan de gobierno trabajado – con el que se puede estar de acuerdo o no – es Lasso. Es difícil pensar que el debate, que no fue tal, haya podido influir en la decisión de los electores. Esperemos que el debate de la segunda vuelta cuente con un formato que nos permita tomar una decisión informada y que no sea un monólogo de cada candidato.

Ricardo Flores es abogado.

5 Comments

  1. Es una mala caricatura de la personalidad de Correa, quien al inicio impacto con su personalidad y sus ideas de cambio, pero en el trajinar del poder se desvanecieron y salio a flote los verdaderos intereses que le tienen ahora en Bélgica como un prófugo, en cambio Arauz genera desconfianza, inseguridad, su sonrisa es fingida lo que revela que es alguien que para gobernar siempre necesitaría de un tutor, pero que no es la persona adecuada, ya que de por medio hay muchos intereses y el principal cubrir las fechorías y santificar a todos los prófugos, indultándoles de sus acciones corruptas debidamente comprobadas, por tanto el pueblo lo que debe hacer es votar por alguien serio, que nos conduzca por un derrotero de democracia y libertad hacia metas de prosperidad para todos los ecuatorianos

  2. Excelente su opinión. Arauz es la demagogia Pura. Estoy muy de acuerdo con su análisis que los ecuatorianos nos preguntamos ¿Cuáles son las propuestas de Velasco? Más bien parecía un panelista sacando conclusiones. Se lo notó agobiado. Ni que decir del candidato de la 10. Evadió por completo una pregunta de que en su partido para asambleístas hay candidatos con sentencias. Es una pena lo sucedido en el debate. Ojalá el siguiente debate sea mejor organizado donde nosotros como ecuatorianos conozcamos sus propuestas con un mejor argumento y no solo demagogia pura. Ya no somos la gente de antes que se convencía solo por un camiseta.

  3. Excelente artículo! Para sólo leer una pregunta, que luego es esquivada, no se necesita a ningún/a moderador/a con trayectoria periodística comprobada, sino un teleprompter con la BomBon incluido.Fue un circo de enredos que deja mas incertidumbre en el plano político.

    • En el buen análisis presentado es menester indicar que a pesar del formato inadecuado y del baratillo de ofertas que ofrecieron, algunos candidatos tuvieron una actuación destacable, como Lasso, Yacu, Hervas, Freile, en menor grado Lucio, Celi, Larrea, Peña. Los demas no tienen nada que hacer ahi. En cuanto a Arauz es una mala la copia a Correa, en la sonrisa de sobradez, en los gestos, en lo impulsivo, pero lo más grave es la imitación en la demagogia y en las varias mentiras dichas en tan corto tiempo:
      Sacar oro de los celulares
      Regalar $1000 a un millón de flias. (demagogia pura)
      Las vacunas argentinas
      El Certificado falso de Contraloria y otra de informática.
      Se hizo acreedor a un correazo de Yacu, cuando éste le pidió que recupere lo robado

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