Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Dime a quién perdonas y te diré cuán canalla eres

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La forma en que Donald Trump hizo uso, durante todo su mandato y en los minutos finales de su presidencia, de una antigua y tradicional facultad que tienen los presidentes de EEUU de dar el perdón a condenados por la justicia habla no solo de su personalidad sino de su forma de entender y ejercer el poder.

Según los llamados «padres fundadores» de los EEUU,  la cláusula de perdón en la Constitución fue introducida como una forma para moderar los poderes del derecho penal. Como dijo Alexander Hamilton en el Federalismo, sin el poder de perdón «la Justicia tendría un rostro demasiado sanguinario y cruel». Los perdones de Trump, sin embargo, no tienen ningún parecido con los que otorgaron otros ex presidentes, con la célebre excepción del indulto de Gerald Ford y Richard Nixon. Para Trump, el criterio no fue el de la compasión o la piedad, sino el de la recompensa con quienes fueron leales a su forma de entender el poder, burlaron la ley para enriquecerse o desobedecieron las instituciones. En otras palabras, a quienes se parecen a él.

De todos los casos, quizá el más llamativo es el del perdón que dio el martes por la noche, a Stephen K. Bannon, quien estaba condenado por por estafar a los partidarios de Trump para recaudar dinero para construir el muro en la frontera con México. Trump también perdonó a Elliot Broidy, un importante recaudador de fondos republicano, por trabajar como agente extranjero y decir que podía hacer desaparecer una investigación masiva sobre la corrupción en Malasia.

De acuerdo a Neal Katyal, profesor de Georgetown y experto en Derecho del Perdón, los indultos de Trump se pueden clasificar en dos grupos o baldes como él dice. En el balde número 1 están, como el caso de Bannon, los amigos del ex presidente: el siniestro Roger Stone, George Papadopoulos, Paul Manafort, Charles Kushner (sí, el padre de su yerno Jared Kushner) y Michael Flynn. Esta gente ni siquiera se molestó en solicitar formalmente un perdón; lo consiguieron por los canales traseros del Despacho Oval, sostiene Katyal. En el segundo grupo o balde, dice el experto, están  los pícaros que aspiran a estar en el primero, como  Dinesh D’Souza y el ex el sheriff  de Arizona Joe Arpaio.

El profesor conservador de la Facultad de Derecho de Harvard, Jack Goldsmith, examinó todos los indultos de Trump antes de sus últimos días en el cargo y encontró que el 91% de ellos fueron a personas con conexiones personales o políticas con Trump. Un gran número de los perdones de Trump fueron para criminales de cuello blanco, revelando de nuevo la tendencia de Trump a beneficiar a aquellos que se ven y actúan como él, Durante decenios, la justicia penal se había estado moviendo en dirección a una mayor paridad entre los delincuentes de cuello blanco y los demás delincuentes, sólo para que Trump apareciera e invirtiera la tendencia, sostiene Goldsmith. Este respetado jurisconsulto no tiene pelos en la lengua: sostiene en su estudio que los perdones del ex presidente de los EEUU son  aberrantes.

Hay que ver un poco más en detalle los perdonados por Trump. El primero de su mandato, ya citado más arriba, fue al ex sheriff de Arizona Joe Arpaio, quien había sido condenado por un cargo de desacato criminal después de negarse a adherirse a la orden de un juez que restringía su conducta hacia los inmigrantes indocumentados.

Ese indulto fue el que marcó el tono. Arpaio había sido un fuerte partidario de Trump y su política se hacía eco de la de Trump, desde su enfoque de la inmigración hasta sus ataques a Barack Obama. Con este indulto, Trump estaba recompensando la negativa de un funcionario electo a ser controlado por parte del gobierno, lo que claramente resonaba para un presidente que, en ese momento, estaba luchando contra una investigación federal de miembros de su propia campaña presidencial por la interferencia rusa en las elecciones del 2016. En los meses siguientes, Trump se puso del lado de los políticos corruptos por encima de las autoridades que los sancionaron.

Incluso cuando su tiempo en la oficina llegó a su fin, Trump siguió con la misma orientación. Temprano en la mañana del miércoles, antes de dejar su oficina, la Casa Blanca anunció un nuevo paquete de indultos. Entre ellos estaba uno para el ex congresista Rick Renzi , quien fue condenado por cargos de corrupción, al igual que el ex congresista Randy «Duke» Cunningham, quien fue condenado por cargos de fraude y soborno. Trump también perdonó al ex alcalde de Detroit, Kwame Kilpatrick (D), que fue condenado por perjurio y obstrucción de la justicia.

Eso fue para los funcionarios electos. Pero el ex presidente también indultó a republicanos involucrados en actos de corrupción; entre ellos recaudadores de fondos, comentaristas políticos y miembros del personal de la campaña. Indultó o conmutó las sentencias de personas involucradas en su campaña de 2016 que habían sido condenadas o se habían declarado culpables de una serie de cargos, incluido el ofrecimiento de declaraciones falsas a los investigadores.

Perdonó al ex comisionado de policía de la ciudad de Nueva York, Bernard Kerik, que había admitido haber cometido fraude y haber mentido a los funcionarios de la Casa Blanca. Perdonó a Michael T. Flynn, su propio ex asesor de seguridad nacional, que se había declarado culpable de mentir a los investigadores que estaban tras la injerencia rusa en la campaña presidencial de 2016. Indultó a los ex congresistas Chris Collins (republicano de Nueva York) y Duncan D. Hunter (republicano de California), que había apoyado su candidatura de 2016 y se habían declarado culpables de uso indebido de información privilegiada y de malversación de fondos de la campaña. Conmutó las sentencias del ex gobernador de Illinois Rod Blagojevich, que había sido condenado por cargos de corrupción, y del ex congresista Steve Stockma, que había sido condenado por blanqueo de dinero y uso indebido de las contribuciones de la campaña.

Los indultos de Trump fueron interpretados por la prensa y los especialistas en derecho como un ataque en contra los oficiales de la ley por haber hecho su trabajo. Pero parte de ello también es que Trump no ve los crímenes de sus aliados y de los políticos corruptos como algo negativo. Según Margaret Colgate Love, representante legal de aspirantes al perdón presidencial, los indultos de Trump son «irregulares» y confirman su persistente desafío a los normas legales y constitucionales.

Neal Katyal sostiene que el principal motivo de los indultos de Trump es su idea de que perdonándolos se libra de que en algún momento pudieran testificar en su contra.

Trump confirmó con sus política de indultos, que se aceleró durante sus últimos días en la Casa Blanca, que siempre tuvo una perversa concepción del poder, según la cual  quienes violan las normas y los límites que pone la institucionalidad republicana, para evitar el abuso y el autoritarismo, merecen el aplauso y la compasión. Exactamente como ocurrió en la toma del Capitolio. Al menos desistió de la idea de perdonarse a sí mismo aunque el mismo hecho de que lo haya considerado habla mucho de él.

Foto: WikimediaCommons

6 Comments

  1. El Presidente de Estados Unidos tiene el poder -establecido en la Constitución- de perdonar a cualquier persona. Obviamente, los presidentes no perdonan a ciudadanos inocentes, sino a personas enjuiciadas y/o condenadas por el sistema judicial.

    Prácticamente todos los presidentes han abusado de ese poder.

    Roosevelt perdonó a un montón de contrabandistas de licor (mafiosos) que habían violado la Prohibición.

    Ford perdonó a Nixon por el escándalo de Watergate.

    Bush perdonó a altos funcionarios del gobierno que habían participado en el escándalo Iran-Contra. Y a un asesor que había delatado a una agente de la CIA.

    Clinton perdonó a Marc Rich un multimillonario, evasor de impuestos, y fugitivo de la justicia… que financiaba las campañas de los demócratas…. y que financió la Biblioteca Clinton.

    Obama perdonó a un montón de narcotraficantes. Y a Chelsea Manning, ex militar que cumplía condena por traición, por haber robado gran cantidad de información del gobierno de Estados Unidos y haberla entregado a Julian Assange para que la publique en Wikileaks. Lo sorpresivo de ese caso fue que Obama solamente perdonó a Manning, pero NO a Assange. ¿Por qué lo hizo? Simple: Manning es una persona transgénero, y Obama quería asegurar la lealtad de los grupos LGBT hacia el partido demócrata.

    • La gran diferencia entre el delincuente felizmente ex presidente, es que el innombrable su vida se ha dedicado a defraudar como lo hizo con la famosa universidad que llevaba el nombre del ex presidente, fue obligado a cerrar por la fiscal general de N.Y. esa universidad nación en el 2005, como empresa con fines de lucro. En 2010 cerro sus operaciones por reclamos de una infinidad de alumnos que alegaron ser estafados por falsas promesas, el ex presidente acordó pagar $25 millones para poner fin a demandas contra la universidad que llevaba su nombre, la famosa fundación del innombrable en 2016 la fiscal general de N. Y. Barbara Underwood ordenó el cierre de la fundación y le exige al ex presidente y sus hijos una conmpensacion de $2.8 millones por repetidas violaciones de las leyes federales por desvío de fondos, enriquecimiento ilícito, pago a actriz porno, en el libro de la sobrina: psicóloga MARY TRUMP (como mi familia creo al hombre más peligroso del mundo), en su libre además habla del fraude que hizo el innombrable a su padre mayor Fred, alteró la herencia familiar para draudar a su favor, o sea estamos hablando de un criminal defraudador, eso ha sido su vida y así se ha hecho el millonario que es, luego tiene n los record públicos mas de 20 juicios por acoso sexual, sobornos a 5 padres de niñas 11-13 años por acoso sexual y manoseo o sea es un pedofilo, solo que su amigo personal y muy cercano haya sido el mayor depredador de USA, Jeffrey Epstein dice mucho de lo que es el innombrable, esa es la gran diferencia con todos los ex presidentes que antecedieron a este sujeto despreciable que para desgracia de este país llego a la oficina más importante de 🇺🇸, la presidencia
      Y lo que hizo el 6 de enero incitar a sus fanaticos terroristas atacar y tratar el SI DE ROBAR LAS ELECCIONES QUE FUERON LEGÍTIMAMENTE GANADO POR EL ACTUAL PREISDENTE JOE BIDEN
      Y lo último cómo gran cobarde que es el miércoles salió por la puerta de atrás, rompiendo una tradición establecida en su historia republicana
      Lo que si es claro que la historia lo recordará como el PEOR presidente de este país,

  2. Esta figura del perdón presidencial sería completamente redundante e innecesaria en Ecuador.

    Nuestros delincuentes de cuello blanco, sentenciados en firme o no, gozan de completa impunidad y libertad. El poder judicial y los gobernantes de turno se encargan nomás de hacerse los locos y dejarles escapar a Bélgica, a México y a Venezuela.

    Unita se esconde en la embajada argentina en Quito y no pasa nada…

  3. Demente, criminal y perverso en el máximo grado. La literatura los denomina «líderes tóxicos» porque todo lo que tocan lo dejan en peores condiciones (como ha sucedido en nuestro país). Destruyen, retuercen, distorsionan y degradan. No es de sorprender entonces que la facultad de perdonar haya sido aplicada de una manera tan vil y miserable por este abominable individuo.

  4. Se demuestra que una ley vigente , que busca exista equilibrio entre dos funciones del Estado , y que fue concebida y aprobada por los Padres Fundadores de los Estados Unidos , con buenas intenciones , cuando es aplicada por un energúmeno , para satisfacer sus protervos intereses , tiene efectos negativos para la correcta aplicación de la justicia .

  5. Oigo de Trump y en seguida me viene a la idea el corrupto Rafael Correa, ¡Son tan parecidos en todo! Cínicos, prepotentes, autoritarios, iracundos.

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