Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Pero, bueno, son candidatos de película

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Los últimos debates presidenciales del CNE fueron, al menos, más divertidos. Se ha dicho muchas veces y hasta el cansancio: con 16 candidatos es imposible que haya debate profundo. Es un revoltijo mediático, un ejercicio en teoría necesario y vital para la democracia pero cuya puesta en práctica choca con la realidad electoral. ¿Qué queda? La repetición de la repetidera para los candidatos, el abrupto para la audiencia y las apropiaciones creativas para el internet. Si hay un desierto de ideas, el humor ofrece películas de vaqueros. 

No faltó Alvarito

Este meme transporta el debate a lo onírico. O, más bien, asume que lo onírico, lo surreal, está enredado en la política nacional. Nada es del todo descabellado. En especial con figuras como Abdalá Bucaram o Álvaro Noboa, quien finalmente no pudo ser candidato, pero que llega en esta imagen a salvar el debate. Es de película: una entrada épica del mismo Alvarito que enfrentó al Huracán Irma, en traje de baño, regordete. #DebateEnPijamas dice el meme abajo haciendo referencia, por un lado, al nuevo modo de trabajo instaurado por el teletrabajo en la pandemia y, por otro, a las caprichosas decisiones de Noboa. Porque si Alvarito puede sacar un video montando en caballo con un poema suyo (o mejor dicho, una explicación hecha verso de su filosofía para las finanzas), ¿por qué no imaginar su grandiosa irrupción al debate y en paños menores? 

Velasco decepcionó a Shazam

Juan Fernando Velasco dejó un precedente. Después de su cierre cuasi-musical en el debate de El Comercio, el ex-cantante creó la expectativa de si volvería a hacer algo así. En los debates organizados por el CNE no lo hizo. Al contrario, sorprendió al retar a Andrés Arauz sobre los contratos hechos a dedo para la producción del Festival de las Artes de Loja en el 2017. Utilizó el argumento para hacer notar cuán subordinado está Arauz a su jefe: como el entonces ministro de cultura Raúl Vallejo, no quiso firmar el contrato con Ekos, éste renunció y en su lugar entró Arauz a hacer lo que Correa ordenaba. Velasco así le cantó las plenas, pero nada más, sin alusiones a sus propias canciones. 

El precedente, sin embargo, quedó sentado. En esta imagen se ve a Velasco diciendo algo mientras la aplicación “Shazam”, que se utiliza para identificar canciones, intenta descifrar su intervención. El escenario escrito dentro del marco imagina la confusión de quién escucha al cantante y ex-ministro hablar y no reconoce ninguna de sus letras. Es un juego con el equívoco —las ansias por reconocer las letras del cantautor— y con la inolvidable audacia de Velasco al cerrar un debate recitando sin gracia “Yo Nací Aquí”.

Los sobres de sobra

No solo fue difícil y tedioso escuchar las repetitivas propuestas de los candidatos. Los sobres que contenían las preguntas para cada uno fueron un dolor de cabeza para los moderadores Andrés Jungbluth y Ruth del Salto (que no podían abrirlos fácilmente) y para la audiencia (que tuvo que aguantar el ruido amplificado por los micrófonos). Hubo ocasiones incluso en las que los  conductores tuvieron que romper los sobres con preguntas incluidas para no alargar más la espera. En silencio bajaban la mirada, se fijaban en el papel, lo jalaban y retorcían mientras los candidatos esperaban. Este meme de shitpostguayaco lo documentó con una transposición de la imagen de un mico a quien se le corta el pelo. Fue tal la concentración de Jungbluth que también pudo haber estado extirpando un apéndice o dibujando un tatuaje. Pero no: el corte de pelo al mico es un trazo final cómico que preserva el absurdo total. 

La agüita de Yaku

En el primer debate del CNE Yaku Pérez no dejó de insistir en la inspiración detrás de su nombre: el agua. Su campaña es la que más ha enfatizado el tema ambiental, aunque sin suficiente sustento económico. Pérez no logra aún justificar algunas de sus promesas con planes concretos. De todas maneras, su proyecto proyecta un imaginario ecológico y un mito sobre la relación entre Pérez y el agua. “Esta agüita por la que luchamos, por la que daríamos hasta nuestra vida”. “El agua vale más que el oro”. Perez se dirigió a Arauz para  ofrecerle su celular para que saque oro (Arauz había dicho que de celulares viejos se podía extraer suficientes minerales para no explotar el ambiente). Abrigado por una gruesa chaqueta y aferrado a su copa de “agüita” (así, en diminutivo), Arauz más bien regaló una plantilla para meme. En este caso, para expresar tanto la actitud de quienes deciden no tomar en las fiestas, como quienes toman demasiado y juegan a, jocosamente, ser abstemios. “Yo me quedo con mi agüita”, suena al mantra de quienes, después de una borrachera, juran no volver a tomar jamás. 

Arauz quiere ser Correa

El tono de la voz, la indignación constante, la sonrisa sardónica con la prensa: Andrés Arauz está buscando convertirse a toda costa en Rafael Correa. Era inevitable: desde su nominación para Centro Democrático, el rol de Arauz ha sido emular las características que en 2006 distinguieron a Correa, sin los excesos de personalidad que asustaron a muchos años después. Era -se ha dicho en este medio- una búsqueda por un “Minimashi”. Sin embargo, sus intervenciones muestran cuán difícil puede ser separar lo uno de lo otro: Arauz ha adoptado los timbres de su jefe, su hastío ante la crítica y los in crescendo grandilocuentes del estilo de Correa.
Este meme de Ave Jaramillo retrata ese intento por ser Correa con una imagen de la película Scott Pilgrim versus The World. Ramona Flowers, la nueva novia de Scott Pilgrim, está junto a Knives Chau, la ex de Pilgrim, quien intenta a lo largo de la película imitar a Flowers. Flowers, más alta y con más experiencia la ve de reojo, con extrañeza y miedo. ¿Hasta dónde podría llegar Chau? ¿Se hará esa pregunta Correa al ver su reflejo -en chiquito- cada vez que asoma Arauz? 

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