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Encuestas: en gran medida andamos ciegos

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Uno de los problemas de la sociedad ecuatoriana durante los procesos electorales es la poca claridad que tiene sobre la intención de voto. Las encuestadoras por lo general tienen contratos con las candidaturas y los datos que hacen públicos son parte de la estrategia electoral. No son creíbles y esto mantiene a los ciudadanos en una ceguera absoluta sobre lo que ocurre en el proceso electoral. 4P. conversó con el catedrático Simón Pachano, experto en procesos políticos y electorales.

Los sondeos sirven para medir actitudes, tendencias, preferencias electorales… Hay proliferación de sondeos pero sus resultados son tan dispares que se vuelven inverosímiles. ¿La sociedad está ciega frente al proceso electoral?
Las encuestas son un instrumento muy importante para conocer las opciones, las preferencias, las actitudes de las personas. Para eso se requiere, por supuesto, que las encuestas estén bien hechas técnicamente y que no hayan sido sometidas a ningún sesgo por parte de los encuestadores. Lo segundo es que en una situación como la que vivimos de pandemia y de un cierto caos político, con una cantidad enorme de candidatos, hay una confusión muy grande en la ciudadanía y además se hace difícil hacer las encuestas.

Pero para hacer un símil, ¿Ecuador no está como en el Ensayo de la Ceguera de Saramago?
En gran medida sí, porque estamos atravesando una crisis múltiple. La más visible la económica, otra la crisis sanitaria de la pandemia, una crisis política y diría incluso una crisis de la transición política que debió haberse dado a lo largo del gobierno de Lenín Moreno, no se ha concretado y nos vuelve a poner en una situación de escoger entre correísmo y anti correísmo. Todo eso genera, por supuesto, una confusión en la ciudadanía.

Las encuestadoras tienen explicaciones, que parecen coartadas, para justificar sus enormes diferencias: el universo de la encuesta, el número de ciudades investigadas, si es presencial o telefónica… ¿No será que carecen de mecanismos para medir hoy los electorados?
Hay varias explicaciones. Una es de carácter técnico: una cosa es hacer una encuesta en Quito y Guayaquil y presentarla como nacional. Ahí estamos tergiversando el contenido de la encuesta. Otro tema es cómo se hizo la encuesta: una cosa es hacerla presencialmente; cuando se hace telefónicamente hay mucho más riesgos de fallar. Y luego hay otros aspectos, si se quiere políticos: el uso que se da a las encuestas políticamente y esto viene dado, a su vez, por una relación que no debería establecerse entre candidaturas y empresas encuestadoras. Las empresas encuestadoras deberían estar alejadas de quienes hacen las estrategias electorales. El problema es que nos hemos acostumbrado a que las encuestadoras hagan la asesoría política a los candidatos. Deberían ser dos  ámbitos completamente separados. La encuesta puede vender su producto a una campaña electoral pero no participar en esa campaña asesorando.

Si se suma que hay alguna encuestadoras cuyo responsable pasó a ser parte del gobierno, el caso se agrava. ¿Los resultados están siendo tergiversados para servir las campañas que los contratan o las encuestadoras no tienen los elementos técnicos para medir al electorado tal y como se está expresando?
Como te decía hay limitaciones para hacer esta medición, pero son limitaciones técnicas que las encuestadoras pueden superar y en algunos casos los superan y hacen su trabajo bastante bien. Con resultados confiables, digamos.

¿En Ecuador?
En Ecuador. Cuando no se hacen para tiendas políticas específicas los resultados pueden ser buenos. Hay encuestadoras ecuatorianas que hacen el trabajo para el Latinobarómetro y también para el Barómetro de las Américas de la Universidad de Vanderbilt. Esas encuestas son confiables porque no tienen el sesgo político e incluso son sometidas a revisión por pares los que se llama en inglés el peer review. El problema es el uso político de las encuestas.

En ese caso, ¿cómo explicas que las encuestadoras se jueguen su credibilidad? Si se mira la elección de 2019, sus pronósticos fueron realmente deficientes a la luz de los resultados electorales.
Ahí, hay dos cosas a considerar: una, dando el beneficio de la duda a las encuestadoras, es muy difícil pronosticar un comportamiento electoral en países como Ecuador en donde hay poca definición de la población en términos políticos. Muchas personas toman su decisión prácticamente frente a la mesa de votación. Alrededor de un 20% o 30%. Otro aspecto es más preocupante: el político del que estábamos conversando y ahí sí es inexplicable que una empresa encuestadora se juegue su prestigio. Muchas veces la empresa encuestadora entrega a la candidatura con la que trabaja, los datos reales y esa candidatura publica lo que le conviene.
Esto podría solucionarse obligando a las encuestadoras a entregar la información al CNE. En este momento hay 19 empresas encuestadoras registradas. Pero hasta ahí llega el CNE. Les piden después un informe que tienen que dar cinco días después de publicadas las encuestas…

Eso se llama no cuidar la fe pública.
Exacto. Las encuestadoras deberían entregar sus productos al Consejo Electoral y este debería colgarlos en su página web. Creo que ese sería un camino para en parte evitar esto que estamos pasando.

¿Para volver al inicio, tú, experto y hombre informado, podrías dar cuenta en un artículo universitario de lo que ocurre en la campaña, basándote en los sondeos?
No, es muy difícil. Uso las encuestas, las analizo pero tengo el cuidado de ver varias casas encuestadoras. Lo que se logra es ver que hay un cierta tendencia. En el caso concreto de esta elección, se ve que hay tres candidatos en las primeras preferencias y que varían enormemente de una encuestadora a otra. Estoy mirando una encuestadora que al primero le da 37 puntos y, en otra encuestadora, ese mismo candidato aparece con 17 puntos. Son encuestas hechas prácticamente en los mismos días.

Hace unos días una encuestadora daba al candidato correísta más de 40 puntos. Estos días le da la mitad…
Exactamente.

Eso se llama manipulación.
Claro. Hay esta cosa de creer que la encuesta puede influir en los electores. Puede influir en un sector pero no es fundamental. La mayoría de electores no está pendiente de las encuestas y no define su voto por ahí. Tal vez ayuda en lo que se llama el voto estratégico o voto útil. Un sector de la sociedad sí se me mueve por eso, pero no es la mayoría.

Este entrevista se publicó ayer, 24 de enero, en el boletín dominical de 4P. Si desea recibirlo, suscríbase por favor gratuitamente aquí: GPS4P.

3 Comments

  1. Las encuestas ahora tienen mayor probabilidad de error debido al altisimo ausentismo que habra por el miedo al COVID, ninguna ha medido eso.

    • Me temo que sí. Parece probable que el nivel de ausentismo será como nunca antes se ha visto, lo que evidentemente restará aun más la confiabilidad de las encuestas.

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