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El sueño del  mendigo

en Columnistas/Influencers4P por

Se acercan las elecciones presidenciales. Y retorna la sensación de volver al pasado una y otra vez, como en esa película donde el protagonista vive en un bucle de tiempo, y despierta siempre el mismo día.

Basta escuchar a los candidatos para saber que el inagotable baratillo de ofertas no llega a conectar con la realidad pura y dura: el país no está para aventuras. Mucho menos para creer en ofrecimientos atrapa bobos. Porque ofrecer regalar dinero a manos llenas a los pobres, no es más que una trampa. Y una muy grotesca, que no solo no genera crecimiento sino que genera dependencia.  Y que además amenaza nuestra prosperidad especialmente cuando ese dinero que ofrecen regalar, son nuestros propios depósitos en el Banco Central.  Por que el Estado no tiene un peso.

Se ve cómo la mayoría de los candidatos realiza ofrecimientos que intentan apelar a la condición de país empobrecido, a ese mendigo que llevamos dentro y que nos impide pensar que con las condiciones económicas e institucionales apropiadas podremos levantarnos. Y esto hace más evidente el empobrecimiento, pero no solo el que ocurre por falta de recursos sino también aquel que se produce porque se ha dejado de creer en la posibilidad que se tiene de forma individual y colectiva de crecer y generar riqueza. Donde la falta políticas que apoyen los emprendimientos más una estructura regulatoria que asfixia a quienes quieren producir, hacen que generar riqueza y empleo sea una tarea de titanes.

En los últimos años, producir y generar empleo se ha convertido en virtud de la ideologización que se ha sembrado por décadas en las aulas del país, en una actividad estigmatizada. Y la palabra empresarios se usa de forma negativa como si se tratara de un exclusivo club, y no de la condición que comparte cada negocio y micronegocio del país. Irónicamente, todo esto ocurre en un país en donde todos deberíamos aspirar a serlo para sacarlo adelante.

Pero no todo es obra de los malos gobiernos y el populismo de los años recientes. Como lo explica Edmund Phelps premio Nobel de Economía, en su libro “El Florecimiento de las masas”, en las décadas recientes la política pública ha ido en sentido contrario de la innovación y al prosperidad de las masas haciendo cada vez más difícil y lento el crecimiento. Explica que la política pública que establece los marcos institucionales que protegen la propiedad privada, los contratos y que sostiene el estado del derecho no son suficientemente respetados y no generan las condiciones para dicha innovación y crecimiento. Además los beneficios no materiales del crecimiento económico y la importancia de las pequeñas innovaciones sobre las grandes invenciones son claves para ese crecimiento. Es decir, donde todos tengamos claro que todos tenemos la capacidad de contribuir a ese crecimiento si contamos con las condiciones  institucionales adecuadas.

Es preciso identificar de forma clara  las propuestas que pretenden seguir haciendo de la población ecuatoriana, un mendigo que despierta cada cuatro años a una trampa bien cebada y extiende la mano para recibir unas pocas monedas.

Las políticas serias sobre solidaridad social y  redistribución del ingreso deben sobretodo  apuntar a generar oportunidades para los que menos tienen, y a convertir al  mendigo en próspero empresario y microempresario. Liberándolo así de la cárcel mental en que vive por su condición de presa electoral a la que lo tienen sumido hace décadas. Con el solo objetivo de usarlo para llegar al poder.

Los ecuatorianos no somos mendigos y no necesitamos el ofrecimiento de limosnas mentirosas. Se necesitan condiciones claras y viables para crecer y producir en armonía. Se necesitan propuestas viables para la reactivación productiva sostenible.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria. 

3 Comments

  1. Asi se habla, con claridad meridiana.

    Como decimos los ecuatorianos, mi estimada, sí a este muchacho no le ponemos bosal, el nos va a ofrecer, muchas más estupideces de las que ya esta acostumbrado en sus intervenciones públicas.

    Como puede ser posible, que un joven con educación de quinto nivel, no se de cuenta que cuando habre su boca y ofrece estupideces con el afán de comprar votos a los ciudadanos menos favorecidos, esta cometiendo un delito, porque esta engañando de forma inmisericorde a la gente de los estratos más pobres de la sociedad.

    Este individuo y su familia, son unos mafiosos, porque invirtieron en la educación de su hijo con un solo objetivo. Roderse de lujos y poder, a costa de la miseria de todo una nación.

    Este mosalvete es copia fiel de Rafico y su familia, los ecuatorianos si tenemos memoria y sí obtamos por otro mafioso, es porque somos una sociedad de mendigos.

  2. No había leído, una mejor explicación, definiendo la mentalidad y el comportamiento al que se nos había sumido como población desde hace mas de una década de gobiernos hipercentralizados, excelente publicación!
    Es el contexto mas preciso, ya que conforma con tanta exactitud la intención con la que se debe abordar el cambio que necesitamos como Ciudadanos, para comenzar a prosperar como nación, dentro de una sociedad que proponga verdadera participación y Justicia social.

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