Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Váyase, señor ministro

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A finales de febrero del año pasado la entonces ministra de Salud, Catalina Andramuño, notificaba a la ciudadanía que el Covid-19 había llegado al Ecuador. Andramuño, doctora que había prestado sus servicios profesionales en centros de salud y en oficinas del Ministerio de Salud, carecía de la experiencia y el conocimiento necesarios para hacer frente a la pandemia como se pudo comprobar de inmediato.

Andramuño gestionó de forma desastrosa los primeros días de la pandemia y el presidente Moreno la reemplazó por el doctor Juan Carlos Zevallos, decano de medicina de la UDLA y un prestigioso cardiólogo con experiencia en epidemiología cardiovascular. En principio, el currículum de Zevallos hacía presagiar que contaba con la capacidad para hacer una gestión profesional de la emergencia sanitaria. En aquel momento, la situación en Guayaquil y la provincia del Guayas era catastrófica y fallecían cientos de personas diariamente, sin que el Gobierno ni las autoridades municipales pudieran articular una respuesta eficaz para hacer frente a la catástrofe. Para ser justos, no cabe endosar culpa alguna a Zevallos por ese hecho, ya que cuando asumió el cargo era demasiado tarde para frenar aquel desastre.

No obstante, a partir de ese momento, Zevallos ha sido incapaz de demostrar que era la persona adecuada para enfrentar la pandemia. Cuando lo peor había pasado en Guayas, y se levantó la cuarentena, el resto de las provincias del país sufrieron un incremento exponencial en los casos de coronavirus, lo que colapsó el sistema de salud de muchas de ellas. Zevallos se limitaba a decir que ya se estaba alcanzando el pico de contagios y que “creía que”, por ejemplo, 3 de cada 10 quiteños se habían contagiado de coronavirus, sin ninguna evidencia científica que le permitiera hacer tales aseveraciones. Ecuador continúa siendo uno de los países del mundo que menos pruebas PCR realiza por cada 100.000 habitantes y las pruebas pueden tomar incluso meses en ser analizadas, lo que impide realizar un seguimiento eficaz de la situación de la pandemia en el país.

Adicionalmente, en vez de reconocer las deficiencias y aplicar correctivos a su gestión, Zevallos repite en cada entrevista a la que asiste que Ecuador es uno de los países que mejor ha manejado la pandemia en la región y que tenemos una de las tasas más bajas de mortalidad por coronavirus. Tales declaraciones son indignantes, tomando en consideración que Ecuador es el segundo país con más exceso de muertes en el mundo, sólo por detrás de Perú, y que los hospitales están al límite de su capacidad. Basta revisar las cifras diarias de fallecimientos que publica el Registro Civil para darnos cuenta de que las muertes por coronavirus que reporta el Ministerio de Salud no representan la realidad.

Lo anterior sería suficiente para que el ministro hubiera renunciado a su cargo; sin embargo, esta semana Zevallos demostró una total falta de ética cuando decidió desviar algunas vacunas – de las escasas que han llegado al país – del Hospital Pablo Arturo Suárez en Quito hacia un centro privado de adultos mayores en los Valles – que no estaba en la lista inicial de vacunación – para suministrar vacunas a los adultos mayores que residen ahí, entre los cuales, según afirmó el propio ministro, se encuentran familiares suyos. Existen incluso denuncias de que únicamente se vacunó a la madre del ministro y al personal que la atiende y que el resto de adultos mayores no recibieron la vacuna. En vez de disculparse y renunciar a su cargo por este hecho, el ministro ha justificado su proceder indicando que los centros gerontológicos también constaban dentro del plan inicial de vacunación.

La situación del Ministro de Salud se ha vuelto insostenible y es necesario que el presidente Moreno le solicite la renuncia inmediata o proceda a su destitución, aunque no parece tener intención de hacerlo. La pandemia ha golpeado con extrema crueldad a los ecuatorianos como para tener que soportar la incompetencia, indolencia y falta de ética de un ministro al que el cargo le quedó enorme. Si le queda algo de dignidad, váyase, señor ministro.

Ricardo Flores es abogado. 

9 Comments

  1. Soy médico y de la tercera edad con gran fortuna viviendo lejos de la corrupción establecida como lacra en el país que me preparó para ser exitoso en tierra ajena. Estoy en el grupo que recibirá vacuna luego de todos los de primera y segunda líneas . Mi estómago se revuelve viendo como el ministro de salud antepuso sus familiares antes que los que salvan vidas todos los días jugándose la de ellos. No es que su madre no lo mereciera , es que no le tocaba todavía.
    Aquí algún médico deshonesto como el zevallos perdió su licencia y fue preso. Indigno ministro que obtuvo su título y luego dirigió a muchos. Si alguna dignidad le queda debería renunciar al ministerio y a su título y dedicarse a mercachifle que a todas luces será exitoso

  2. No voy a polemizar con ninguna de las personas que no están de acuerdo con mi comentario, que de ninguna manera voy a retractarme, recordándoles que hay principios de ética y transparencia que todavía les falta ejercer con mayor razón a los funcionarios públicos , que en el presente caso lamentablemente no se ha puesto en práctica.
    Algo más, se importaron 8000, vacunas con gran despliegue de publicidad, cifra muy lejana a la ofrecida por el señor Ministro, a quien se alaba sin méritos su gestión, sin considerar que apenas se han vacunado un poquito más de 2000, por favor seamos más objetivos.

  3. Una verdadera vergüenza este pobre individuo, al típico estilo correista ejerce el tráfico de influencias de la manera más infame abusando de una autoridad totalmente inmerecida, qué actitud tan reprochable y que atentado contra la noble profesión de médicos, hoy con sobra de merecimientos calificados como héroes.
    Si tiene un poquito de dignidad váyase a su casa señor
    , no espere que la Asamblea le destituya
    Aplaudo la actitud como siempre valiente de la señora Fiscal. que espero le caiga con todo el peso de la Ley a este indolente ciudadano.

    • Que lastima leer comentarios como este!! La sed de sangre contra cualquiera a quien públicamente se pueda hacer daño, vuelve ciega a la gente; sin permitirle ver que gracias a la buena imagen internacional y contactos del Dr. Zevallos, el Ecuador ha sido uno de los primeros países en obtener la mejor vacuna. El único error del ministro fue pensar que también la gente de nivel alto, tiene derecho a la vida. Es una clara muestra más de la ya sabida “ guerra dé clases”

      • No Carmen. No hay en este sitio odio. Ni guerra de clases. Siempre hemos defendido la delicadeza con la cual debe ser manejada la cosa pública. Un servidor público no tiene derecho a conjugar nada en primera personas. El «yo». Es el guardián de «nosotros». El ministro cometió una indelicadeza y no se ha excusado por ello. Y la indelicadeza afecta la confianza que la sociedad tiene en sus servidores. Es todo.

  4. Está bien que uno quiera proteger a sus familiares, pero no de esta manera. Si es verdad lo que se denuncia, Cevallos cometió un claro abuso de poder que evidencia sus grandes fracturas morales. Personas así no tienen la capacidad de reconocer sus propias miserias y consecuentemente esperar a que renuncie es como pedir a una piedra que hable. Deben destituirlo ya y aplicar las consecuencias que correspondan.

  5. Abogado Flores: una pregunta para usted y para quienes despotrican en contra del Ministro Zevallos: ¿le negaría usted una vacuna a su madre si estuviera a su alcance suministrársela? La acción tal vez indelicada del Ministro ha despertado el moralismo más recalcitrante y conservador, alimentada por políticos en campaña y por desprestigiados asambleístas. Pero hay que juzgar al Ministro por su gestión de conjunto al frente de sus responsabilidades, no por un hecho “humano, demasiado humano” de favorecer el cuidado de su madre. En mi criterio, el Ministro ha hecho una gran labor, major que la de los USA trumpistas, o que el Brasíl de Bolsonaro, o que el México del negacionista AMLO. Salut.

  6. Lastimosamente la corrupción en este país ha llegado a niveles alarmantes; cada ministro, cada jefe que tiene que tomar una decisión trascendental para la vida del país al menor descuido ; comete irregularidades que menoscaban la credibilidad y el buen nombre de nuestra patria. Es por esta razón que no vienen las inversiones extranjeras, ante los ojos del mundo no somos confiables. Nada de diplomacia, lárgate sinvergüenza. Todo esto con la anuencia del que hizo la cirugía mayor a la corrupción ; cirugía que le salió perfecta por que la corrupción hoy por hoy goza de buena salud.

    • Una verdadera vergüenza este pobre individuo, al típico estilo correista ejerce el tráfico de influencias de la manera más infame abusando de una autoridad totalmente inmerecida, qué actitud tan reprochable y que atentado contra la noble profesión de médicos, hoy con sobra de merecimientos calificados como héroes.
      Si tiene un poquito de dignidad váyase a su casa señor
      , no espere que la Asamblea le destituya
      Aplaudo la actitud como siempre valiente de la señora Fiscal. que espero le caiga con todo el peso de la Ley a este indolente ciudadano.

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