Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Se acabaron las campañas, quedan los memes

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La cuatro etapas de Yaku

Uno de los candidatos preferidos por el internet durante esta campaña fue Yaku Perez Guartambel. Fue un puesto labrado con dedicación: desde el inicio de su candidatura, Pérez  y su equipo de campaña publicaba imágenes suyas haciendo yoga en la playa o en calzoncillos, con un osito en las manos y rodeado de peluches. Luego llegaron las imágenes que el candidato no publicaba pero que salían a la luz y hacían ruido noticioso, como cuando se cayó de una moto (sin casco). Así, Pérez Guartambel ha brindado una palestra entera de estados y situaciones contrastantes: ha triunfado con sus respuestas contra otros candidatos, ha metido la pata, ha emocionado a muchos.
¿Qué experiencia podría hilvanar esos diferentes estados? La borrachera. Este meme empieza con una fotografía generosa del candidato, un retrato suyo con la mirada puesta en algún horizonte lejano y sus rasgos demarcados con dureza. Todo un guapetón. ”Yo llegando a la fiesta”. Sigue un momento sacado de los videos en Tiktok bailando con Manuela Picq, para cerrar la secuencia con la fotografía dormido. Esa última captura indignó a muchos en redes porque fue tomada durante un conversatorio por los derechos de la adolescencia y la niñez. Era reprobable pero también generó empatía entre borrachines: “Yo con una jaba, pluto”. A veces, cualquiera se queda dormido. 

Nebot no debió aser eso

La plantilla “no debí hacer eso jaja” es un ejemplo preciso del lenguaje orgánico de los memes. Son una “unidad de sentido” dice el comediante Pancho Miñaca para explicar como una plantilla se viraliza y es apropiada de miles de maneras para decir algo distinto. No es necesario editar una imagen con cuidado, o esconder la intervención sobre ella. A veces, mientras más obvio, rápido y descarado el corte, mejor. Pasa lo mismo con la ortografía: «No debí aser eso (con «s» y sin «h») evoca la torpeza del niño que, en el caso de este meme, se está acostado, viendo al techo. La imagen es sacada de un manga (novela gráfica japonesa) sobre volley llamado Haikyu. En este caso, el niño es reemplazado por el rostro de Nebot a quien la comediante Belén Viteri imagina arrepentido de su apoyo a Lasso debido a las cifras de intención de voto. El dibujo cala hondo: ¿quién no se ha perdido en los errores del pasado minutos antes de dormir? 

Rafiqui presenta a Hervas

El mundo animado de Disney también ha dejado miles de escenas que constantemente circulan el internet para adaptaciones políticas. Una de las más emblemáticas es sacada de la película del Rey León, cuando Rafiqui, un sabio mandril recibe al mundo a Simba, el cachorro león heredero del trono en la sabana africana. Rafiqui, de ademanes místicos, reconoce la legitimidad del cachorro y parece vaticinar un futuro grandioso para él. Lo toma en sus brazos y camina hacia una roca donde una multitud de animales, los súbditos de la sabana, esperan anhelantes. Es un momento que remueve la nostalgia a cualquiera que haya crecido con la película. Golpea justo en la niñez: Rafiqui entonces presenta al futuro rey para el regocijo de todos, en clave de un coro que en zulu repite Ingonyama nengw’ enamabala de la canción El círculo de la vida, escrita e interpretada por Carmen Twillie y Lebo M. El joven elegido: la plantilla fue apropiada por la campaña de Xavier Hervas que pegó el rostro del candidato en las manos de Rafiqui con un mensaje que se disputa con Yaku Pérez: somos el renacimiento, un sentimiento inofensivo en películas infantiles, de cautela en la política. 

Los votantes se lanzan

Los votantes ecuatorianos se lanzan a su propia paliza: una imagen que ha recorrido el internet en estos días es la de la lucha libre norteamericana: peleas guionizadas y ensayadas en torno a las simpatías, antipatías y alianzas de los luchadores. Es un espectáculo monumental, con entradas para cada luchador, historias y conflictos tras bambalinas. Hay héroes, villanos, traición e intriga. Pero, por sobre todo, hay violencia gratuita al mejor estilo de los Estados Unidos. Esa violencia es producto de exportación. Al menos para ilustrar realidades de otras partes con momentos específicos como este: un luchador que se lanza a los brazos -no es seguro si lo recibirán o le harán trizas- de otros luchadores. Es un voto de excesiva confianza o en sí mismo (como alguien capaz de ganar) o en ellos (como quienes lo recibirán), como lanzarse en picada en una piscina poco honda. Lo más probable es que dolerá mucho, como las elecciones nacionales. 

Arauz contra el sexo hedonista

En un intento de ataque a Yaku Pérez Guartambel, Rafael Correa evidenció la hipocresía del supuesto «aliade feminista» Andrés Arauz. «No es aborto por violación, es aborto por hedonismo. Me quedé en cinta porque me dediqué sin cuidado a una actividad frenética sexual, entonces a los 3 o 4 meses puedo quitarme el hijo», dijo el expresidente con el fervor que lo caracteriza para criticar la postura del presidenciable de Pachakutik. Se trata de un argumento manido y, sin duda, machista que vilifica la sexualidad femenina y confunde el derecho a elegir de una mujer con un miedo infundado de que, de legalizarse, se abortaría casi como plan de fin de semana. Pero ya era conocida la posición de Rafael Correa. Lo nuevo es el dilema que le chanta a su candidato, quien empezó su campaña describiéndose como «ecologista y feminista», porque para su jefe es un tema programático (amenazó con renunciar a la presidencia si se descriminalizaba el aborto), no es uno de creencias personales.
Andrés Arauz, quien nada dijo de los comentarios de Correa, demostró así lo que se notaba desde un inicio: que su papel es bajar la cabeza y poner el cuerpo para que se dicte desde Bélgica. Él no es ecologista ni tampoco feminista; es lo que mande el jefe. Este meme de PachaMeme lo ilustra a la perfección: un niño tímido, obediente e reprimido siguiendo, al pie de la letra, el curuchupismo de alguien más.

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