Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Arauz entiende por crear empleo lo mismo que Correa?

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Sábado 22 de octubre de 2016. El entonces presidente Rafael Correa dedica doce minutos de la sabatina a dar su alegre interpretación de las cifras laborales que el INEC ha publicado a inicios de esa semana. Retorciendo conceptos básicos y haciendo gala de su capacidad para tergiversar los hechos, dice que las cifras del INEC, contrario a lo que ha publicado la prensa, en realidad muestran “buenas noticias”. ¿Qué decían esas cifras? Que entre septiembre de 2015 y septiembre de 2016 en el Ecuador se destruyeron más de 340.000 empleos adecuados, que en el mismo período más de 90.000 personas cayeron en situación de desempleo (y que la enorme mayoría de esos 90.000 nuevos desempleados eran cesantes, es decir, personas que tenían un trabajo y lo perdieron), que la tasa de informalidad aumentó en cuatro puntos porcentuales y que, a la par, el porcentaje de trabajadores afiliados a la seguridad social cayó en los mismos cuatro puntos, a apenas el 30% del total. ¿Cuáles eran las buenas noticias que Rafael Correa pregonaba en esa sabatina? Que la economía, según él, había “generado” 363.000 empleos. Pero, ¿cómo? ¿Las cifras no decían que se destruyeron 340.000 empleos adecuados? Pues sí, pero Rafael Correa se refería, sin sonrojarse, a lo que el propio INEC denomina “empleados inadecuados”, es decir, personas que ganan menos que el salario mínimo o trabajan menos horas de las que quisieran o directamente trabajan sin recibir una remuneración por su esfuerzo. Ese es el tipo de “información” que el expresidente transmitía en sus enlaces ciudadanos.

Pero el problema no es ese (a estas alturas no tiene sentido discutir sobre el valor de la palabra de Rafael Correa), sino que ahora su pupilo Andrés Arauz asegura que si llega a ser presidente creará 800.000 plazas de empleo, porque ellos –dice– saben cómo hacerlo. ¿Ah, sí? Pues las cifras muestran otra cosa: según el INEC, entre diciembre de 2007 (primer reporte con la actual metodología) y diciembre de 2016 (último diciembre del régimen de Correa) la tasa de empleo adecuado a nivel nacional CAYÓ de 43,2% a 41,2% de la población económicamente activa (PEA). O, visto de otra forma, se crearon apenas 56.000 empleos adecuados por año mientras que la población que buscaba un trabajo creció cada año en 170.000 personas. Además, una buena parte de los insuficientes empleos adecuados que se crearon corresponden al insostenible crecimiento de la nómina pública (la participación del sector público en el empleo adecuado trepó de 14,8% en diciembre de 2007 a 20,2% en diciembre de 2016). ¿Cómo piensa hacer Arauz para generar 800.000 empleos adecuados en cuatro años, cuando el gobierno que tiene como referente creó muchísimos menos y con una inédita bonanza petrolera de por medio? Podemos dar por descontado que Arauz incluye dentro de esas 800.000 plazas de trabajo a las que piensa abrir en el sector público: él ha dicho que pretende reincorporar a la gente que ha salido del Estado en los últimos años (lo que no dice es cómo les piensa pagar, considerando la crisis fiscal que enfrenta el Ecuador; ¿tal vez con el dinero electrónico que él quiere que maneje el Banco Central?). Pero eso claramente no alcanzaría para cumplir su oferta y la incertidumbre que Arauz (el correísmo) genera en una buena parte de los empresarios, por la inseguridad jurídica que se vivió durante el régimen de Correa y por el riesgo que su modelo implica para la dolarización, no fomentaría una creación importante de empleos en el sector privado.

Si a eso se suman las otras ideas de Arauz capaces de espantar a cualquier inversionista –como la de subir el ISD hasta niveles absurdos, o la de usar al Banco Central para inyectar liquidez a la economía–, entonces lo más probable, si Arauz llegara a ser presidente, es que sus resultados en materia laboral serían aún más pobres que los de su mentor. Seguramente, siguiendo su ejemplo, buscaría alguna manera para maquillar ese fracaso. Pero eso no solucionaría los problemas de quienes necesitan un trabajo de verdad.

José Hidalgo Pallares es economista.

5 Comments

  1. Los ecuatorianos son muy difíciles de comprender 🤷
    No tiene miedo absoluto a la delincuencia organizada,al sicariato, secuestros,descuartizamientos…
    Se empecinan en adorar a un líder y llamarlo papa o papi confundiendo esto con la palabra lealtad o libertad
    Odian a los Estados Unidos y a la «raza» blanca que supuestamente gobierna y opresiona a los indigenas en ecuador…ideas que provienen de blancos europeos como es el caso de la esposa de un tal Peres.
    Cuando en la realidad sus policías de origen indigena,sus militares son indigenas, sus agente de orden de tránsito también,en los 80s quienes secuestraron y mataron inocentes fueron indigenas (policías y militares)
    Sus fiscales,jueces,abogados son mestizos entre negros,indigenas y algo más…
    Pero les fascina viajar a europa y sueñan con vivir en la Florida con sistemas económicos creados por blancos🤷‍♀️
    Me recuerdan mucho a países como Honduras y el Salvador en la década de los 80s cuando empezó el caos que ahora es imposible de remediar y de paso es protegido por países europeos…
    Sinceramente se merecen su pobreza ya que todo eso es producto de sus mentes así son ustedes, así es su idiosincrasia,así es su cultura llena de sufrimiento muerte y miseria, es un mal genético que ustedes se niegan a aceptar y prefieren culpar a la vaca y así no ser responsables de todo el desastre que como nación han causado así mismos y llevan consigo a los países donde migran.

  2. Los revolucionarios lo único que saben es ahuyentar la inversión privada destruir el empleo crear burocracia dorada para un grupo de conciudadanos conformistas que les gusta coger un sueldo cual si fuera un bono sin hacer nada. Haciendo quedar mal a la burocracia que si tiene conciencia. Un solo ejemplo, porque nunca vuelva un «ministerio del buen vivir»

  3. Sugiero utilizar cifras actuales, no del 2016.

    Según la última ENEMDU (INEC, Septiembre 2020) solo 1 de cada 4 ecuatorianos en edad de trabajar gana al menos $400 al mes. El resto (3 de cada 4 ecuatorianos en edad de trabajar) gana menos de $400, o tiene algún ingreso ocasional, o simplemente no tiene trabajo.

    Sería interesante comparar las propuestas de los distintos candidatos (y de los economistas, empresarios, académicos, etc) para mejorar esta situación.

  4. Ofertas de cambios ofrecen para deslumbrar a los electores que se dejan influenciar por la demagogia y que nunca han trabajado para hacer unos centavos y creen que llegar al poder tienen la varita mágica de hacer dinero de la nada en estos momentos actuales en que nos encontramos. Si revisamos hace poco años teníamos un boom petrolero y que no supieron administrar porque creían que era eterno y que la conciencia del hombre se la compraba sin ningún remordimiento y la CORRUPCIÓN galopada sin detenerse y que en estas alturas podemos ver negociados y más negociados con sobreprecios exuberantes, lo lamentable y horroroso es que predominan ellos ser los únicos representantes que tienen la capacidad y que en el fondo carecen de toda moralidad.
    El país nuestro necesita verdaderamente de ofrecimientos sensatos y de buena gana en dar empleo mediante el ingreso de empresas extranjeras y darle la oportunidad a todos los que en verdad quieren un cambio social y de progreso en donde se respire libertad y no se llene a los corazones con cánticos de enfrentamientos y destrucción.
    VIVA LA DEMOCRACIA.
    DIOS BENDIGA AL ECUADOR.

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