Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Lenín Moreno es un topo para comunicar

en Conexiones4P/Elenfoque por

Lenín Moreno asomó por la farándula nacional. Poco después del triunfo del piloto Roberto Ayala a la segunda temporada de Masterchef, el presidente publicó sus felicitaciones en redes: ¡Gran despliegue de talento en #MasterChefEcuador! Felicitaciones a Roberto Ayala por esa creatividad y sazón para la cocina.” Moreno tiene todo el derecho a felicitar y seguir los realities shows que quiera, pero el mensaje caló mal en un momento en el que el gobierno luce desaparecido: el Ministro de Salud no se manifiesta públicamente desde el 27 de enero (ni siquiera para responder duras críticas y denuncias en medios y redes), no hubo quien brinde explicaciones sobre la renuncia de uno de los hombres fuertes de gobierno, el Secretario de Gobierno Juan Sebastián Roldán y, ante una inminente escalada de la crisis carcelaria, el programa De Frente con el Presidente topó el tema al final, casi como pie de página. 

El programa de Frente con el Presidente es un primer indicador elocuente de la desaparición del gobierno, como un topo que asoma la cabeza de vez en cuando. O de su falta de sentido de urgencia. La transmisión del martes en la mañana fue, como las anteriores, una excusa para darse palmaditas de espalda entre los periodistas participantes, Caridad Vela y el presidente. Los periodistas Gladys Rivadeneira y Elías Levi fueron presentados al inicio por Vela con una lista de sus títulos y logros. Así, de a buenitas, la primera pregunta fue si Moreno no tendría problema en entregarle la banda presidencial al candidato correísta. Es decir, con un problema simbólico. “No es potestad mía, sino una obligación”, dijo Moreno y siguió con una anécdota de cuando fue candidato presidencial. Era una tertulia cualquiera. Rivadeneira siguió con otra pelota suave y anecdótica: ¿usted qué hará luego de dejar la presidencia? 

El programa semanal debería ser el espacio para responder inquietudes inmediatas y comunicarse —como dicen— de frente y con claridad con la ciudadanía. Pero no: Moreno y Vela lo utilizan como otro canal para repetir que “todo está bien”. Con el tema de las cárceles, por ejemplo, a las 11 de la mañana Moreno repetía que “el tema se estaba resolviendo”. Horas después, cuando se reportaron 50 muertos, Moreno escribió en redes que estaba “ejerciendo estricto control de armas, municiones y explosivos en los perímetros exteriores de los centros penitenciarios” y la Secretaría de Comunicación transmitió una rueda de prensa en la que se explicaron los “esfuerzos coordinados de grupos delictivos que se disputan el liderazgo que dejó un ciudadano que fue abatido en Manta”. Lo repitieron algunas veces, pero ahora la gravedad de la situación era innegable. 

Cuando el presidente asegura que los problemas “se están resolviendo”, como paréntesis y sin confrontar la posible gravedad de una situación, genera más desconfianza. Es el efecto contrario al de la comunicación efectiva. El gobierno no es capaz de transmitir los problemas externos que dificultan su propio trabajo. Los esconde. Por ejemplo, al explicar el retraso del programa de vacunación, Moreno dijo que la presidente de Pfizer incluso pidió disculpas por los retrasos de sus entregas. Explicó que ya se han destinado 200 millones de USD a la compra de vacunas, pero que no existía la disponibilidad en el mercado de vacunas que hayan pasado la tercera fase. Luego, al dar la tabla de entregas “confirmadas”, Caridad Vela dijo que era necesario “reconfirmar”: “Eso es lo que está en el papel, esperamos Dios quiera que se cumpla con esta parte”. Estas explicaciones  no aparecen en las redes de Moreno. Y en la cuenta de Twitter de la Secretaría de Comunicación son citas resumidas de los dicho por el presidente. 

Callan mucho. Las redes del presidente están repletas de información sobre el Bono de Protección Familiar, imágenes de vacunación de personas de la tercera edad y anuncios como la muerte de Gustavo Noboa. Pero, al contrario de lo que repite en su programa, no hay un intercambio sobre las inquietudes de la ciudadana. La salida del Secretario de Gobierno Juan Sebastián Roldán, por ejemplo, no es un tema menor, aunque salió de puntillas, el viernes 19 de febrero a las 7 de la noche. El dijo que sus razones eran personales y el presidente le agradeció. Nada más. De hecho, todavía no le aceptan la renuncia y por eso aún no existe un reemplazo. Pero ¿el siguiente post? La inversión de  $7 millones para rehabilitar 141 escuelas rurales. 

La presidencia de Lenín Moreno asoma la cabeza de vez en cuando, hace anuncios y se vuelve a esconder. Se mueve como un juego de aplasta-topos. No han podido hablar de frente con el país. O hacen alharaca por la primera y (decepcionante) carga que llega o se mantienen en silencio. Incluso cuando tienen explicaciones. Eso es lo que evidencian publicaciones como las felicitaciones al ganador de Masterchef: no causarían tanto malestar si el gobierno mostrara más la cabeza y no desapareciera tanto.

10 Comments

  1. Pues si, un individuo tan inutil e inoperante como el Lcdo. Cuantico Moreno no merece que se le de importancia. Toda la ciudadania quiere que se acabe pero ya este gobierno de ultima y por supuesto el señor «presidente» estara rogando a Dios que ya se termine todo para salir disparado huyendo a España o quizas a USA donde ya toda su familia se encuentra a buen recaudo disfrutando de los millones de dolares mal habidos de antes en la epoca correista y durante estos desgraciados 4 años de desgobierno.

  2. Pensaba escribir un comentario medio extenso, pero la verdad no vale la pena desperdiciar el tiempo en comentar los desatinos de un total incompetente; para mi, Moreno pasará como el peor presidente de la historia republicana, punto.

    • Sí, pero que devuelva lo robado.

      ¿Ya nos olvidamos de Ginebra, de cómo dio empleos diplomáticos a sus hijas y yernos, del departamento en España y de los 3,000 millones de dólares del terremoto de Manabí que nunca asomaron?

  3. Ya nos olvidamos de quién era presidente en septiembre-octubre de 2019, cuando el ejecutivo trató de eliminar los subsidios a los combustibles. Lo hizo con total incompetencia política: sin tener los votos en la asamblea, sin dialogar con sectores sociales importantes como los indígenas y los transportistas, sin el apoyo de la opinión pública.

    En octubre de 2019, el gobierno de Lenin perdió completamente el control del país. Fue solo gracias a la intervención desesperada del representante de Naciones Unidas que el Ecuador no estalló en pedazos. Lenin se reunió con los indígenas, fue humillado, y cedió en todo.

    Después de eso debió renunciar. Pero no lo hizo. Se quedó ahí…

    Durante los meses más graves de la pandemia fue Otto quien estuvo al frente y dio la cara ante el país. Y luego (por motivos nunca explicados) renunció!!!

    Lenin trató de mantener al Ecuador en un permanente estado de excepción, hasta que la Corte Constitucional le frenó el carro.

    Ya siquiera nos asombramos de que el gobierno se guarde las cifras de desempleo.

    El Ecuador lleva 2 años en acefalía. Prácticamente no tenemos gobierno.

  4. Buenos días, hace algún tiempo que no comento, aunque siempre sigo fielmente 4 Pelagatos. Y no lo he hecho, porque en un País tan lleno de problemas, lleno de muerte, verguenza, hambre, en un País lleno de inseguridades, lleno de incertidumbres, cuando alguien como yo utiliza la palabra ‘carajo’ les asusta y lo vetan, no lo publican.
    No es más fuerte ver los cadáveres de seres que aunque delincuentes, lo son, degollados, extraídos sus órganos; no es más fuerte las amenazas y exigencias hechas públicas por cárteles?.
    Espero que ahora también no me censuren, por decir que parece que tenemos a mamertito en el poder.

  5. Moreno debe estar haciendo un gran esfuerzo para no evidenciar sus desenfrenadas ansias de salir corriendo y desaparecer del radar tan pronto sea posible. No olvidemos que hace más de dos años dijo públicamente que «esperaba el día para largarse del puesto». Nunca antes alguien sintió tanta felicidad de «largarse del puesto» y que me «dejen en paz de una buena vez».

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