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¿Cómo se mete una motosierra en una cárcel?

en Conexiones4P/Elenfoque por

La imagen de la motosierra utilizada durante la matanza que se produjo dentro de las cárceles es quizá el elemento gráfico más perturbador y chocante que ha quedado luego de los trágicos acontecimientos del martes 23 de febrero. Se ha convertido, de hecho, en la macabra referencia de los trágicos acontecimientos, donde cerca de 80 presos fueron asesinados y de los cuales 30 fueron desmembrados en Cuenca, seguramente con uno de esos artefactos.

¿Cómo es posible que hayan ingresado motosierras en una cárcel donde los visitantes tienen que pasar hasta por humillantes chequeos para visitar a los reclusos? La interrogante, que se hizo viral luego de que los macabros videos circularon en redes, se resuelve cuando se entiende la capacidad de penetración de las mafias en el Estado, gracias a los inmensos recursos económicos que tiene y también de la capacidad de generar terror entre funcionarios, guardias y fuerza pública.

Según dos académicos expertos en seguridad entrevistados por 4P, Daniel Pontón y Freddy Rivera, el Ecuador montó, desde el 2013, un modelo carcelario que se sustenta en la construcción de inmensas cárceles para concentrar grandes poblaciones de reclusos pero sin que se les haya dotado de mecanismos  para evitar que las mafias se apoderen de ellas, como eficientes sistemas de inteligencia y de control.

Un especialista en rehabilitación penal y que trabaja en el sistema desde antes del gobierno de Correa y que pidió que se mantenga su nombre en reserva sostiene que las cárceles gigantes como las de Latacunga, Guayaquil o Turi, cerca de Cuenca, corresponden a un modelo penitenciario antiguo y superado. Las tesis contemporáneas recomiendan lugares mucho más pequeños donde se pueda manejar a la población carcelaria con mayor racionalidad y criterio rehabilitador.

Sgún los académicos, lo que ocurre es que estas inmensas cárceles se convirtieron en centros operativos donde criminales ordenan operaciones, pactan acuerdos entre bandas o se declaran la guerra entre sí cuando se destapa alguna disputa. Todo esto en coordinación con los grandes capos que se hallan fuera y con los que se comunican gracias a los sofisticados sistemas de comunicaciones que instalado y mantienen gracias a la corrupción y al terror. Según Pontón, los procesos de innovación del negocio del narcotráfico, muchas veces se producen en las cárceles.

No debe sorprender, por eso, que durante muchos meses y en particular en los últimos días hayan ingresado motosierras, así como otras armas y posiblemente equipos de comunicación, dice Freddy Rivera. Gracias a la corrupción también se consigue que los funcionarios o los guardias no activen, por ejemplo, los inhibidores de señal de teléfonos celulares o routers de internet que, como dice un recluso en un video que se hizo viral, están instalados y sirven para al menos tres teléfonos inteligentes. «¿Te imaginas lo que es para un funcionario de una de las cárceles recibir la fotografía de su pequeña hija con una leyenda en la que le advierten que si no hace tal cosa algo le pasará algo?», pregunta Rivera para dimensionar cómo funciona el terror que implantan estos grupos criminales.

Lo cierto es que las cárceles que se suponen son la respuesta del Estado frente al crimen, terminan convirtiéndose en los puntos nodales para su funcionamiento. «El Estado busca la solución del crimen mediante las cárceles y resulta que termina siendo lo opuesto»: Pontón asegura que el uso de motosierras para cometer espeluznantes crímenes que son filmados, son parte de una estrategia de comunicación de estos carteles. «Eso tiene una racionalidad y una estrategia. Están diciéndole a la sociedad que ellos pueden poner al Estado patas arriba, cuando quieran». Rivera agrega que la divulgación de videos así de monstruosos son mecanismos que tiene la mafia para comunicar a la población su poder.

Él cree que lo que ha ocurrido es la consecuencia directa de la carencia de un sistema de inteligencia eficiente que no esté corrompido. Se hicieron las megas cárceles pero no se pensó en la inteligencia que es necesaria para controlar a la delincuencia que funciona en esos lugares. En el Ecuador la inteligencia se dedicó en el gobierno de Correa a perseguir opositores y este gobierno nada ha hecho para remediar aquello. Rivera dice que no hay monitoreo de las actividades de la mafia en las cárceles y que la única alternativa,  en las actuales circunstancias, es establecer un sistema de inteligencia operado por expertos extranjeros que no tengan ninguna  vinculación con el país. «Ya no cabe hablar de hacer más leyes o reglamentos, ahora hay que hacer una auditoría de gestión y traer a un equipo de expertos internacionales para que se hagan cargo del tema».

El 29 de octubre del 2014, la entonces ministra de Justicia, Lady Zúñiga, inauguró la cárcel de Turi en Cuenca y ahí dijo que con ese centro, más el de Guayaquil y Latacunga que ya estaban en funcionamiento, se solucionarían los grandes problemas penitenciarios y de rehabilitación en el Ecuador. Siete años más tarde, Turi se convirtió precisamente el centro de los más escabrosos crímenes que se recuerden en la historia del país. Si el modelo no era el adecuado, dicen los académicos consultados, también es cierto que luego no se hizo nada para mejorarlo.

Foto:  Ecuavisa

11 Comments

  1. Unas sencillas ideas para ir solucionando esta barbaridad: 1. Todo extranjero que comete delitos debe ser extraditado a su país y entregado a sus autoridades, sea por las fronteras o en vuelos aéreos directos ( sale más económico que mantenerlos aqui) hay que reformar las leyes que sean necesarias. Así se disminuiría la cantidad de presos. 2. Todo preso debe pagar su manutención, comida, vivienda, limpieza, vestido, salud, como? Trabajando, y el que no lo haga para salir libre, se le cobraria con intereses y coactivas la tarifa previamente fijada. Pregunto, por qué tenemos que mantener a los delincuentes?

  2. «Las cárceles gigantes de Guayaquil, El Turi, Latacunga, corresponden a un modelo penitenciario antiguo y superado…». Lo dicho: ¿Cuál será la «magna obra» realizada por la R.C. (Revolución Ciudadana, no Rafael Correa, porque se queja que todo lo malo que aflora le culpan a él) que esté bien hecha, además de los sobreprecios? ¡Y avanzamos patria! Y la amenaza sigue en pie… pero que avanzamos, avanzamos.

  3. Al siguiente día de esta barbaridad y sin tener conocimiento del tema, pensé justamente en 2 de estos puntos.
    1. El inmenso gasto que se realizó en la construcción de las cárceles sin pensar en un verdadero sistema de rehabilitación y ni siquiera en el presupuesto mensual que mantener una construcción así representa.
    2. El poco o casi nulo sistema de inteligencia que tienen todas las instituciones de seguridad del Estado, ¿Dónde están, qué hacen, a quién protegen ?

  4. “Vivimos” una cultura de la muerte, los demonios han salido del infierno, en las cárceles -sin eufemismos como “Centros de Rehabilitación Social”- de donde nadie sale rehabilitado sino más perfeccionado en delinquir, en donde las Personas Privadas de la Libertad (PPL) tienen un arsenal completo: armas de grueso calibre, armas blancas, machetes, incluso motosierras con las que degüellan a sus víctimas.

    No solamente ingresan motosierras. En el 2019 nos enteramos que una ambulancia ingresó a la Penitenciaria del Litoral cargada de armas, celulares, droga y prostitutas.

    El amotinamiento de PPL en tres recintos carcelarios del país –Azuay, Cotopaxi y Guayas- causa horror, pánico, desesperación, impotencia. Por redes sociales circulan videos sangrientos de decapitaciones con motosierras, corazones latiendo, recién arrancados del pecho, machetazos, disparos, apuñalamientos, y lo más tétrico: se escuchan risas, carcajadas que parecen provenir del fondo del averno, mientras los verdugos juegan con las cabezas ensangrentadas de sus víctimas, ante la angustia de los familiares de los reos que no sabían la suerte que habían corrido los suyos.

  5. Un gobierno que tuvo a la corrupción como política de estado, tenía que hacer todo, pero todo en función de este macabro postulado.

    Las mega-cárceles, construidas contra todo criterio moderno, sólo se materializaron para engrosar el monto de las coimas, se robaba en grande y cuanto más grande era la obra mejor, la prueba: la refinería del Aromo, y las multitudinarias obras promovidas por el nefasto Jalkh, sobre el cual ni siquiera se ha iniciado una auditoría, pese a que era vox populi, que se estaba robando en grande, el mismo que, aprovechando que nadie lo ha cuestionado, ha tenido el monstruoso cinismo de pretender regresar para seguir robando.

    La mayoría de ecuatorianos están sumidos en un pavoroso sopor, ya no le importa nada que tenga que ver con la preservación de los principios morales, los únicos que están dando muestras de estar alertas, son las minorías indígenas que ancestralmente se han mantenido en pie de lucha por sus reivindicaciones.

    La corrupción, sembrada por correa, sigue dando sus frutos maduros. Nadie en su sano juicio se traga en cuento que, para preservar la salud de un delincuente confeso, lo manda descansar a su casa, con la burda excusa de la altura de Quito, ¿Acaso las cárceles de Guayaquil no están altimétricamente iguales a la casa donde vive en Guayaquil?

    Ojalá 4P, analice este último caso.

  6. Ya estoy esperando al descerebrado que va a usar esto como un motivo más para traer de vuelta a Correa al poder. Realmente muy dramático lo sucedido en las cárceles, es la demostración de que si una mafia política no tiene el poder sobre la ciudadanía entonces una mafia civil está más que dispuesta a entrar en el juego de poder por su bien y el de sus negocios.

  7. No solo es el modelo de cárceles, es el modelo de sociedad violenta. No debemos olvidar como Correa incentivaba a la violencia contra sus detractores. Ejemplo claro, azuzar a los estudiantes de la católica a la agresión contra otros estudiantes. Si, ese es el modelo de sociedad que tenemos solo que magnificado en el mundo de la delincuencia aupado por una ley que es permisiva con el narcotráfico

  8. «Ya no cabe hablar de hacer más leyes o reglamentos, ahora hay que hacer una auditoría de gestión y traer a un equipo de expertos internacionales para que se hagan cargo del tema»…

    ¿Los tarerán de países donde la ideología de derechos prevalece sobre la legalidad? ¿Son expertos en ideología de derechos o en cómo se debe contener, por intercesión de leyes fuertes y claras, la monstruosidad de estos mal llamados «personas» privadas de la libertad?

    Si eso vamos a buscar, tráiganlos mejor de Cuba o de Venezuela, los paraísos donde, en verdad, se «cuidan» los derechos de la sociedad. ¿Para qué ir a buscar a esos expertos en otro lugar?

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