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Vacunas: Chile hizo una apuesta de alto riesgo y atinó

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A diferencia de los países de la región, e incluso de muchos de los países ricos como los europeos, Chile se ha convertido en una caso de estudio por el éxito que tiene su proceso de vacunación en contra del Covid.  ¿Qué hizo a diferencia de los otros? 4P. conversó sobre este tema con Jaime Mañalich, ex ministro de Salud y parte del equipo que trabajó en el plan del presidente Sebastián Piñera para la compra de vacunas cuando éstas apenas eran un proyecto.
Chile es considerado un modelo regional, o incluso mundial, en la vacunación contra el Covid. Se ha vacunado al 16% de la población y Chile aparece como el quinto país del mundo con mayor cantidad de gente vacunada. ¿Cuál fue el secreto del éxito chileno?
Al inicio de la pandemia, cuando se empezó a entender la magnitud de todo esto a partir de lo que ocurrió en Guayaquil y en otros países, apareció una promesa de los gobiernos del primer mundo y de la industria farmacéutica, en el sentido de que eran capaces de desarrollar rápidamente vacunas, en distintas plataformas. Fue en medio de esa incertidumbre que Chile decidió hacer los contratos para comprar las vacunas.  Ahora podemos decir que es válido que en momentos de esa incertidumbre y desconocimiento un país dijera que no compraba aún las vacunas porque no era prudente comprarlas y anticipar incluso los pagos. Chile, en cambio, hizo una apuesta de riesgo, que podía haber fracasado completamente. Si a esta altura no hubiéramos tenido vacunas porque la industria no fue capaz de producirlas o se hubieran demorado lo que históricamente se ha demorado en hacer una vacuna, nosotros estaríamos en el ojo del huracán por haber firmado contratos y haber entregado dinero anticipadamente. Lo que quiero decir es que aquí no hay una inteligencia suprema, sino decisiones que toman distintos países de acuerdo a la evidencia que tienen. Chile hizo una apuesta de alto riesgo y atinó.

Pero tomar una decisión así no es fácil. ¿Cómo fue tomada, quién lo hizo?
La persona que tomó la decisión, fundamentalmente por lo riesgosa que era, fue el presidente de la República, Sebastián Piñera. Él tomó la decisión de hacer las compras y encargar el proceso a distintas personas del gobierno, no solo al Ministerio de Salud. Aquí hay dos elementos que son importantes de destacar. Primero, en nuestro país tenemos un sistema y una política de vacunación que es muy exitosa. Las vacunas son un elemento muy apreciado por la gente y como ejemplo está la vacunación de 15 millones de personas para la influenza porque pensamos que había un riesgo de circulación simultánea del virus de influenza y del coronavirus. Nos propusimos vacunar a 10 millones de personas contra la influenza cuando normalmente se hace en 5 millones. Es decir, vacunamos el doble. Lo que quiero decir es que, a pesar de todas las dificultades políticas, la vacunación es una política de Estado que ha sido muy exitosa independientemente del signo político del gobierno.

¿E independientemente del Covid? ¿Esta tradición e infraestructura para la vacunación es histórica?
Esta campaña de vacunación se inserta en una plataforma logística que incluye comunicación, médicos, refrigeradores en casi todo el país, camiones refrigerados que transportan la vacuna en una geografía que es incluso más difícil que la ecuatoriana por lo extensa… Es un capital adquirido muy importante y que siempre ha gozado de la aceptación de la ciudadanía. Acá no importa quién sea el gobierno: cuando el Estado dice hay que vacunarse contra esto, la gente se vacuna y no tiene dudas en llevar a sus niños y parientes.

¿Qué otro factor fue clave en la vacunación contra el Covid?
Nosotros le hicimos una apuesta no solo a una vacuna sino que apostamos por varias: la china de Sinopharm, que es la que se está poniendo en mayor intensidad en nuestro país y que es la que Ecuador acaba de incorporar a su plan de vacunación; la AztraZeneca, que yo pensaba, como ministro de Salud, que iba a andar muy bien y no ha andado muy bien porque no combate algunas mutaciones; la de Pfizer, y la vacuna Johnson & Johnson que va ser autorizada por la FDA en EEUU. en los próximos días y que es de una sola dosis.
El cuarto elemento del éxito es que bajo la tutela de la Universidad Católica de Chile se formó un consorcio de universidades para participar en los ensayos clínicos de las vacunas, incluidas las cuatro que he mencionado y otras más como la vacuna Moderna. Esto fue de gran ayuda para los mismos fabricantes como en el caso de Pfizer. Fue clave la apuesta de alto riesgo en medio de la incertidumbre y apostar a distintos laboratorios sin importar la plataforma en la que iban a trabajar las vacunas, como es el caso de la China que es con virus atenuado pero que ha funcionado muy bien.
¿Para el proceso de compra de las vacunas hubo alguna gestión política o diplomática del gobierno chileno?
Hubo un esfuerzo diplomático muy intenso, que estuvo a cargo del subsecretario de Relaciones Exteriores, Rodrigo Yáñez. Él es el héroe de este trabajo que se articuló con las embajadas en los países donde se fabrica la vacuna. Ellas hicieron los contratos y convenios. Vale decir que lo que estamos viendo en Chile hoy es producto de un esfuerzo que se hizo desde el año pasado. Lo que está ocurriendo es el cumplimiento de acuerdos y convenios que quedaron establecidos desde por lo menos a mediados del año pasado. Ahora se está haciendo un esfuerzo similar e importante para aumentar la provisión de la vacuna Johnson & Johnson. Si no recuerdo mal, son tres millones de estas vacunas las que ya están compradas pero el gobierno está haciendo esfuerzos para aumentar esa cantidad.
Pero el exitoso proceso de la compra de las vacunas no puede ir solo. ¿Cómo se desarrolló el plan para la aplicación de la vacuna en el país?
Efectivamente cuando miraba esto desde la perspectiva de la historia, pensaba que el mayor número de personas que podíamos vacunar al día era de 80 mil, que es lo máximo que habíamos sido capaces. Pero esta campaña ha logrado cifras muy superiores: 200 mil personas por día. Eso es porque detrás hay una infraestructura logística que es anterior a la pandemia del Covid y a la que hay sumar la inmensa aceptación de la gente. Y a diferencia de lo ocurrido con otras vacunas, en este proceso ha habido una gran vigilancia por parte de las redes sociales para que no haya privilegios. Esa es una cosa dolorosa que ha ocurrido en Argentina, Perú y también Ecuador. La gente está muy atenta para que haya una equidad en la distribución de vacunas. Incluso nuestro Presidente no se vacunó hasta que le correspondió por edad, es decir varios días después de haber iniciado la campaña.
¿Esto se logró por una ética pública o hubo un protocolo que se siguió de forma estricta?
En todos los países de la región hemos aprendido, y Ecuador no es la excepción, que la vigilancia pública que ustedes los periodistas o las redes sociales hacen sobre la conducta del gobierno en este tema, es más fuerte que nunca. Y en ese contexto el gobierno fortaleció un protocolo muy estricto para evitar cualquier conducta de privilegios que significa minar la confianza pública. De hecho, tuvimos un conflicto no pequeño porque se determinó que los diputados y senadores son una parte crucial del aparato público y, por lo tanto, debían ser vacunados anticipadamente, aunque no les correspondía la edad. Eso produjo una polémica, pero la idea es que hay que vacunar también a las personas que son esenciales para el funcionamiento del Estado como los bomberos o los jueces. Lo importante en esto es que se diga por escrito cuál va a ser la política, a esto nos vamos a atener y vamos a dar cuenta de esto.
¿Chile tiene claro que si no se vacuna a los migrantes no sirve de mucho vacunar al resto?
Hay que entender que por la situación de migración en América estamos con una inmigración venezolana muy grande, como también sucede en Colombia y Ecuador. Los migrantes hasta que se insertan y consiguen un trabajo, son una población extraordinariamente vulnerable. No vacunarlos es un error desde un razonamiento de derechos humanos y simple humanidad, pero no vacunarlos también es un terrible error desde la lógica de la salud pública porque son personas que, claramente, viven riesgos que se asocian a contraer enfermedades mucho más graves. Por eso es que en Chile hay una suerte de alma sanitaria que no es la misma que el alma de la política de migración o relaciones exteriores, según la cual un inmigrante que pisa suelo chileno está protegido por la sanidad pública inmediatamente. Y en virtud de ese principio, el inmigrante tiene derecho a ser vacunado y, por supuesto, están siendo vacunados.
¿Tal y cómo van las cosas en Chile cuál es su pronóstico del futuro del proceso?
Este virus llegó para quedarse para siempre. En segundo lugar, y es muy importante tenerlo en cuenta, es un virus que tiene muchas mutaciones. Hay más de 6 mil mutaciones de este virus de las cuales tres son importantes clínicamente: la británica, la brasileña y la sudafricana. Este tema no se va a terminar en breve. Siempre habrá brotes que pueden ser de mutaciones resistentes a la vacuna. Tampoco sabemos cuánto dura la inmunidad: pareciera que dura más de ocho meses, pero nadie puede garantizar que dure más de un año. Para que Ecuador tuviera una inmunización de rebaño necesita que 13,3 millones de personas sean vacunadas o hayan sido infectadas. Mientras eso no ocurra el virus seguirá causando estragos. Para Chile el número es de 15 millones.

 Esta entrevista se publicó ayer, 28 de febrero, en el boletín dominical de 4P. Si desea recibirlo, suscríbase por favor gratuitamente aquí: GPS4P. 

Foto: Ministerio de Salud de Chile

5 Comments

  1. Es el resultado de la trayectoria del país, además que, entiendo, hay un consejo asesor independiente del Ministerio de Salud que de alguna manera conserva la memoria de la buena política pública.

    Lo que no sé es cual es la participación del sector privado (si es que la hay).

    Aquí en Ecuador ante la desidia del gobierno (la culpa es de Pfizer dice el Presidente) algunos articulistas, como Gabriela Calderón, agitan la bandera de que los privados deberían participar activamente en la vacunación. Por definición lo hacen mejor, incluyendo la política pública. ¿Qué opinión les merece la eficacia del Estado chileno? Dirán que Piñera es antes que Presidente, empresario. Y esa es la prueba reina.

  2. En nuestro país Rafita y sus allegados arrasaron con el ISQUIETA PEREZ que Hera la institución encargada de la investigación, estudio y aplicación de vacunas para cuidar de alguna manera la salud del pueblo. En el caso del covid . El gobierno disque a echo el encargo de los estudios clínicos a las familias BUCARAN,SALCEDO Y OTRAS. Y ellos ni cortos ni perezosos comenzaron por los hospitales ,»lastimosamente fueron interrumpidos» en poco tiempo , pudieron demostrar su efectividad en un lapso de dos meses ya nos vacunaron a todos con unos cuantos millones de $.

  3. En situaciones de alta incertidumbre, no hay forma de saber con certeza si una decisión será correcta o no (solo el tiempo lo dirá). Lo importante es tomar una decisión que incremente, así sea en un ínfimo porcentaje, la probabilidad del mayor éxito y no quedarse de brazos cruzados, «esperando a ver qué pasa». Bien por Chile y su gente.

  4. Muy interesante la entrevista al ex-ministro de salud de Chile, Jaime Mañalich, para conocer cómo ha sido el proceso de vacunación contra COVID-19 en ese país. Hay muchas lecciones que podemos aprender los ecuatorianos: el manejo técnico, profesional de la pandemia; el liderazgo del presidente; la participación de las embajadas; la claridad en las normas para vacunar a la población.

    Sin embargo, también debemos tomar las palabras del entrevistado con un poco de cautela. El Dr. Mañalich ha sido una persona muy cercana al presidente Piñera; fue su ministro de salud durante sus dos gobiernos. Fue seriamente cuestionado por minimizar el número de heridos durante los disturbios de 2019.

    Y fue despedido del Ministerio de Salud en junio 2020, al conocerse que estaba mintiéndole al país acerca de las cifras de COVID (a la opinión pública chilena reportaba cifras menores que a la OMS).

    En el Ecuador hemos tolerado UN AÑO que el gobierno publique diariamente cifras absurdas de COVID. Los medios de comunicación reproducen diariamente esas cifras, sin entender que esos datos son inservibles. Y nadie dice nada!!!

    He ahí la diferencia entre nuestros países.

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