Con música exorciza el pánico el régimen cubano

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“Hay una perturbación en la fuerza”, diría un Jedi sobre las noticias que llegan de Cuba: videos y fotos en redes de protestas, represión policial y más noticias sobre acciones colectivas en contra del gobierno. Nada consolidado todavía, pero ya hay un popular lema de acción y, por sobre todo, un hashtag: “patria y vida”, inspirado en la canción que hace una semana alborotó el avispero por despellejar el comunismo en la isla. Entonces se habían movilizado el presidente Díaz-Canel, sus ministros y la prensa oficial para mitigar el incendio musical que ahora tiene casi tres millones de reproducciones. Fueron rápidos y en dos semanas sacaron su propio rap en favor del comunismo, aunque este no le ha dado ni a los talones al primero en alcance. Eso, más un video del nieto de Fidel Castro “mostrando sus juguetes” ha prendido una mecha que el gobierno cubano no ha podido apagar.  Al contrario: la ha avivado más. 

Los cubanos están hartos y las razones son cada vez más difíciles de esconder. Por ejemplo: en un video publicado en redes, Sandro Castro, nieto del dictador Fidel Castro, alardea un auto lujoso propio cual influencer parisino. Da asco, por supuesto, pero no es algo nuevo. La indignación estaba cocinándose desde hace rato. Lo nuevo, en cambio, es que el rap Patria y Vida dio un nombre a ese descontento, como escribió un tuitero cubano: “El régimen cubano teme que  #PatriaYVida se convierta en el himno de una rebelión contra la dictadura más vieja del hemisferio”. Le dio un nombre, un ritmo e incluso unos abdominales. En Cuba hay tanto control estatal sobre lo que se publica y consume —casi siempre en favor del gobierno y del sistema— que la canción se volvió una amenaza pública para el discurso oficial. Recibió cobertura de la BBC, el New York Times, y El País. Increíble para ser un rap con Gente Zona, que por sobre todo suenan en las partes más bailables de las fiestas junto a Mark Anthony. Si el río suena, piedras lleva y este río irrumpió en la conversación nacional, sus símbolos y sus formas de intercambio. Algunos medios incluso se han visto forzados a explicar que “no es delito escribir ‘patria y vida’ en los billetes”, pero que el gobierno podría cambiar eso. ¿Qué mejor medio para circular un lema que un billete? Y si el gobierno lo vuelve un delito, ¿qué mejor señal de su desesperación?

Este movimiento les asusta. Según José Miguel Vivanco de Human Rights Watch, el activista Osmani Pardo y  su primo fueron detenidos, golpeados e interrogados por poner esta canción en los parlantes de su casa. Eso puertas adentro. Porque hacia afuera han optado por acusarlos con su mamá. El representante permanente de Cuba ante ONU-Ginebra, Juan Antonio Quintanilla, incluso denunció hoy en el Consejo de Derechos Humanos que “se está usando la cultura para estimular la subversión contra su país.” Los tiempos no son coincidencia: “No es casual que el ámbito cultural, artístico e intelectual esté en la mira de las más groseras campañas y operaciones subversivas contra mi país, las que como siempre han fracasado y fracasarán”. Cerró recordando que “la cultura es escudo y espada de la nación cubana desde mucho antes de que alcanzáramos nuestra independencia”. Su metáfora es de una ironía tan fina que corta: la cultura como un instrumento o un arma en función del Estado y no como una manifestación de la libertad y creatividad de sus ciudadanos. 

Esa visión de la cultura, de esa arma de la que habla Quintanilla, tuvo su derecho a réplica, pero falló: Patria o muerte y vida, un video de los artistas Raúl Torres (trovador cercano al régimen), Annie Garcés, Dayana Divo, Karla Monier, y Yisi Calibre que no logró su cometido ni en números ni en su mensaje, que lució desactualizado, soso y predecible.  ¿Qué puede decir ya el comunismo cubano que no haya dicho? ¿Qué nuevos símbolos o referentes puede sacar si sigue aferrado a José Martí, el Ché y Fidel como a un flotador? Como era de esperarse, no sacó más que manidas frases propagandísticas como “a la Revolución le queda más de 62 mil milenios” o que, en referencia directa a Patria y vida, “rentabiliza mentir por confundir a los pueblos”. El video tiene un récord de diez veces más “dislikes” (54K) que likes y no llega a los 500 mil reproducciones.

Más allá de los números, la atención que el gobierno ha dado al rap Patria y Vida evidencia su impacto en la isla. “#PatriaYVida fue algo espontáneo de cubanos. Patria o Muerte por la Vida fue por encargo estatal. De ahí la calidad de la primera”, escribió otro tuitero sobre el hashtag al que se subían los videos de protestas, burlas a la canción del gobierno y notas sobre el nieto de Castro. Son palabras con pegue y el movimiento no para. 

Foto: Patria o muerte por la vida. 

2 Comments

  1. típico acusar de traidores, vende patrias y pagados por el gran capital, solo ellos tienen la razón, ese pueblo se muere de hambre, y no son todos, la élite y estos que hacen su oda, muy bien gracias. Todos son ugualitos

  2. Sigan 4P publicando las cosas que pasan en Cuba! Latinoamerica se ha hecho de oidos sordos a lo que ha pasado por tanto tiempo en ese pais. La prensa no puede seguir callada ante tanto abuso y opresion de un grupo que, como los de aca, se cree que son los unicos inteligentes por ser de «izquierda» (cuando viven como todo capitalista lleno de privilegios).

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