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La violencia machista sí tiene género

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El pasado 23 de febrero se produjo una situación extraordinaria en el Congreso español. El partido de extrema derecha Vox presentó un proyecto de ley denominado “Ley de Violencia Intrafamiliar” con el cual pretendía derogar la Ley de Violencia de Género aprobada en el año 2004 con un amplio consenso social y político y “acabar con la dictadura del pensamiento único”. Los grupos parlamentarios, desde la extrema izquierda y grupos independentistas catalanes y vascos, hasta la derecha del Partido Popular, rechazaron de forma categórica la propuesta de Vox y se aplaudieron mutuamente en cada una de sus intervenciones.

La Ley de Violencia de Género aprobada por unanimidad en el año 2004 durante el gobierno de Zapatero reconoce que la violencia de género se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión. A pesar de que la violencia de género en España – y en el mundo – data de hace mucho tiempo, la concientización sobre el tema se produjo con posterioridad al asesinato de Ana Orantes en 1997. Orantes era una mujer andaluza que fue maltratada por su pareja durante más de 40 años en los que acudió en ocasiones a las autoridades en busca de ayuda, sin que éstas cuenten en ese momento con las herramientas legales para poder protegerla. Orantes expuso en una entrevista en la televisión pública los maltratos – físicos y psicológicos – de los que fue víctima durante toda su vida y 13 días después su ex esposo la asesinó quemándola viva. Ese hecho marcó un punto de inflexión en España y grupos de mujeres organizaron protestas para que se modifique la legislación y se reconozca la existencia de la violencia de género a fin de que se adopten las medidas legales necesarias para prevenirla y erradicarla.

La Ley de Violencia Intrafamiliar que propone Vox se niega a reconocer que la violencia machista tiene género y pretende equipararla a “todas las violencias”. La posición equidistante de “condenar todas las violencias vengan de donde vengan” da como resultado que se reste visibilidad a la violencia que sufren determinados colectivos únicamente por su condición y producto de una escala de valores que los pone en inferioridad en relación con otros colectivos. La violencia contra la mujer por el sólo hecho de serlo es una realidad incontestable que no puede ser subsumida en un castigo hacia “todas las violencias”, sino que debe tener un tratamiento legal específico.

En el plano local, en la campaña electoral, los candidatos a la presidencia, salvo contadas excepciones, no hicieron referencia a este tema, sin embargo, los resultados de la primera vuelta pusieron de manifiesto que la violencia contra la mujer y la igualdad salarial y de oportunidades entre hombres y mujeres son temas que cada vez más preocupan a los ciudadanos, principalmente a los más jóvenes. Alfredo Borrero, candidato a la vicepresidencia por CREO, rectificó sus declaraciones sobre la violencia de género que hizo en un medio digital dejando constancia que la violencia de género es aquella que afecta a las mujeres por el simple hecho de serlo, y se basa en la relación estructural de desigualdad que en la sociedad viven las mujeres frente a los hombres. Guillermo Lasso, por su parte, ha empezado a hablar sobre la necesidad de implementar medidas para alcanzar la igualdad salarial entre hombres y mujeres, lo que se convierte en un primer paso – aún insuficiente – para dar respuesta a esta problemática. Por su parte, Arauz no ha hecho aún referencias a estos temas, más allá de que Rafael Correa lo ha calificado como “feminista”.

Es hora de que en Ecuador se alcance un Pacto de Estado contra la violencia de género, ya que la lucha para erradicarla no es patrimonio de una ideología o partido político, sino que debe ser una causa común que nos una a todos. Es necesario reconocer que la violencia machista sí tiene género.

Ricardo Flores es abogado. 

5 Comments

  1. ¿No le parece, abogado Flores, que decir «violencia machista» ya es decir «violencia de género»? Se trata de un petitio principii pues se da por evidente lo que tendría que ser probado. No basta con que se invoquen, estadísticas al apoyo inclusive, los casos que se reportan de violencia contra las mujeres pues aún cabe definir de qué estamos hablando. Vea usted, estimado señor, la corrección política no es suficiente.

  2. » La posición equidistante de “condenar todas las violencias vengan de donde vengan” da como resultado que se reste visibilidad a la violencia que sufren determinados colectivos únicamente por su condición y producto de una escala de valores que los pone en inferioridad en relación con otros colectivos.»

    Esto es puro contrasentido, señor, demasiado evidente, como cualquier incoherencia que no halla el modo de sonsacar «sentidos» forzados a lo que son aseveraciones simples y concretas. Cuando se trata de una aserción como la de condenar la violencia «venga de donde venga» se busca evitar, precisamente, lo que usted sugiere: Restar visibilidad. Toda agresión y violencia deben ser visibilizadas. El progresismo, con el que usted comulga, no quiere sino visibilizaciones determinadas. Proponer ventajas de visibilidad de unas violencias sobre otras hace justamente lo que usted busca, parcializar y privilegiar, en pro de violencias más aceptables, una clase de agresión humana que se distinga de otras siendo que consisten, todas, en una sola: la agresión humana.

    En ese sentido, digamos, la violencia religiosa es un tipo de violencia humana que ya no se privilegia sobre la violencia por razas por ejemplo; en ambos casos, las acciones violentas son, hoy, injustificadas y no se repara en visibilizar que una motivación no justifica ni la violencia racial o la religiosa. La violencia social, entre la que contamos la violencia contra la mujer, no es distinta, en sus efectos puramente violentos, al que sufre un varón u hombre cuando lo padece de otros hombres o de otras mujeres; lo mismo con los adultos contra los niños o viseversa, o los jóvenes contra los ancianos. El problema es la violencia, señor. Usted es un progresista, a usted le molesta una forma de violencia que yo puedo respaldar, pero no hay ningún justificativo para que privilegiemos una violencia sobre otra. Ambas violencias, y todas las demás, se ajustan e ingresan dentro de los conceptos normales de violencia entre humanos producida por agresión física o no física.

    ¿Por qué buscarle la quinta pata al gato? Ah, ok. El progresismo es, también, un defecto grave en los puntos de vista de quienes dicen opinar contra él.

  3. Muy interesante y valioso análisis en pro de una mejor calidad de vida para todas las mujeres en especial para aquellas víctimas de verdaderos imbéciles por que no tiene que ver únicamente con la ignorancia, pues hay seres muy cultos intelectualmente pero salvajes en su proceder. Pero no se debe dejar sin analizar y hacer reformas y avances estableciendo verdaderamente las responsabilidades, pues es bien sabido el uso que dan la mayoría de mujeres para su beneficio con la «asesoría» de abogados inescrupulosos para hacer de dichas leyes un negocio y vivir de ello. Además y no menos importante el aprovechamiento de verdaderos colectivos para su utilización políticamente, y casi tan o más importante la construcción de una mejor sociedad en donde nadie sea abusado en especial los más pequeños y débiles. Interesante la preocupación del candidato Lasso por dicha problemática, ya es un avance.

  4. Bueno, en realidad hay que ver integralmente el tema, en España Vox quiere atacar a estos grupos de poder que están enquistados viviendo del Estado, millones de euros invertidos en el ministerio de igualdad de la señora Monteros y la realidad en números no ha cambiado. Eso que usted llama «incontestable» habría que verla en números y tendencias, en datos. Dato mata relato.

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