Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Al fin por qué se fue Luis Gallegos

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Luis Gallegos no ha dicho nada más allá de su carta de renuncia que es de una brevedad insólita. Dos líneas. Su actitud es reveladora: se fue irritado de la Cancillería. Su renuncia causó una doble sorpresa por el escaso tiempo que queda a este gobierno -menos de tres meses- y porque él es un amigo personal del Presidente.

La historia que culmina con su renuncia empieza con un comunicado que él envió el 4 de marzo a 51 embajadores y personal de otras categorías, nombrados en el servicio exterior como cuota política de Lenín Moreno. En él, conforme al artículo 116 de la Ley Orgánica del Servicio Exterior, les sugiere iniciar los trámites y gestiones para regresar al país, pues sus cargos cesan, según la ley, el día en que asume el nuevo gobierno. Hasta allí nada parece raro, y diplomáticos y otras fuentes corroboran que es la forma usual de proceder ya que el retorno implica trámites largos y engorrosos y costos que deben ser asumidos por el gobierno saliente.

¿Qué pasó, entonces? Que su comunicación involucra precisamente a los embajadores y cónsules enviados en representación de su gobierno, por Lenín Moreno. Y que él es un presidente débil, situado en un contexto electoral que podría generar, como sucesor suyo, un gobierno hostil. Eso requiere una mirada política en la Cancillería, no forzosamente diplomática. Un tema que quizá no entendió Luis Gallegos y que no podrá ser aclarado hasta que no decida hablar (ahora no está dando entrevistas). Por eso la pregunta clave es si él consultó al presidente antes de enviar su comunicación. Sí, dijo una fuente cercana al ex Canciller. Pero Jorge Wated, secretario del gabinete, dijo a 4P que no lo hizo. Y sabe que le habían solicitado -antes de que él llegue a ese cargo- esperar para enviar ese comunicado.

A esa equivocación, Gallegos sumó, a ojos de Carondelet, un error: dejar al país sin embajadores porque, según escribió, la fecha tope para la cesación de funciones era el 30 de abril. Pero podía ser antes. Para el gobierno esto equivalía a dejar acéfalas las embajadas. Jorge Wated, en su charla con 4P tomó, por ejemplo, la embajadora en Washington, Ivonne Baki. Según él, ella negocia un acuerdo comercial. Y se preguntó, ¿cómo le pueden pedir que se regrese ahora? ¿Y a quién pondrían en su puesto?
Tras la comunicación del Canciller, hubo embajadores que reaccionaron y el presidente pidió que se aclare que no era necesario regresar aún, aunque conviene que hagan los preparativos. Le pidieron a Luis Gallegos que rectificara su comunicación y, según Jorge Wated, se negó a hacerlo. Por eso, él envió la carta aclaratoria. En ella pide dejar sin efecto la comunicación de Gallegos: él se sintió desautorizado y renunció.

En la carta de Wated se dice que el Presidente impartirá las disposiciones pertinentes, en su debido momento, y lo hará mediante un decreto. No es un apunte menor. Subraya que Gallegos, según Carondelet, se tomó una atribución que es potestad presidencial. Fuentes de la Cancillería dijeron a 4P que no es necesario un decreto para que embajadores y funcionarios de la cuota política regresen al país. De hecho algunos lo hicieron antes de la primera vuelta, como el embajador Manuel Mejía, que volvió de Alemania, sin que para hacerlo se requiriera de un decreto. Jorge Wated mantiene lo contrario.

¿Por qué Lenín Moreno no habló con su amigo? Jorge Wated dice que él habló con Gallegos el jueves, tras el envío de su carta y quedaron en hablar en la tarde. Pero al final de la tarde Luis Gallegos entregó su renuncia. La desautorización fue evidente, pero Wated no la asume, pues cree que su carta fue “aclaratoria, no rectificatoria”. De por medio también puede estar el problema con Argentina, aunque Carondelet nunca dijo a Gallegos que estaban descontentos con su respuesta -de nuevo muy diplomática- ante los ataques del presidente argentino contra Lenín Moreno. Gallegos llamó a consulta al embajador en Buenos Aires. Y Moreno tuvo que salir a frentear a Alberto Fernández por Twitter. Porque por ahí vino el ataque.

En el gobierno de Moreno echan flores a Gallegos, pero lo ven como un diplomático; es decir un ministro con otra lógica. Y el gobierno tiene urgencias políticas que, por lo visto, Luis Gallegos no asumió.

Foto: Asamblea Nacional.

3 Comments

  1. CUOTA POLÍTICA solo el término ya causa asco. Será por eso que el país nunca es bien representado ni se cuida los recursos de una manera consiente. El dicho «servicio diplomático» simplemente vive y se engorda a costa de nuestra escasez y trabajo. Los grandes embajadores y demás representantes están nada más para sacar cuantos beneficios pueden (importar vehículos, transportar «dudosas valijas diplomáticas y demás» viviendo como reyes sin devengar tan siquiera una representación digna. Y cuando ya está cerca la nueva banda de pillos ponerse a buen recaudó y dejar la vacante para los sinvergüenzas de turno. Claro como en todo con mínimas excepciones.

  2. No puedo entender cómo un diplomático de carrera , comete precisamente un error tan poco ¨diplomático ¨. Cosas de ABSURDISTÁN como diría Presley Norton , autor de este adjetivo calificativo .

  3. No entiendo por qué el Presidente Moreno se preocupa tanto por los embajadores,que son cuota política, cuando el país se desangra todos los dias.Nuestra responsabilidad es seguir impulsando cambios sociales de fondo respecto a la pobreza y la desigualdad , sin importar quién esté en el poder y hasta dónde llegue su entendimiento.
    No es la sociedad la que debe hacer un esfuerzo por comprender la mentalidad de un señor chapado a la antigua, sino él quien tiene la obligación con millones de ecuatorianos de actualizarse.Las palabras de un presidente importan y tienen casi siempre consecuencias graves.

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