Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Así inventó Correa la fábrica de odio

en Conexiones4P/Elenfoque por

El odio estuvo de moda, pero ya no: el tuit de Andrés Arauz produce escalofrío. Es la forma más zopenca de describir uno de los principales componentes del modelo que lo formó: el correísmo. Arauz sabe que Rafael Correa, el tutor que le puso el pie en el estribo, es el autor de esa fábrica de odio.

Esta historia empezó cuando ese chico ocurrido, como lo llamaba Alberto Acosta, dividió el mundo, en la campaña electoral de 2006, entre ellos y los otros. Acosta, Gustavo Larrea y demás dirigentes de Alianza País celebraron su chispa, la gracia con la que replicaba, su dureza contra sus adversarios. Les parecían atributos necesarios para ganar. Y, ya en el gobierno, para demoler la partidocracia. Para ellos no era una cuestión de fondo. Era su estilo. Al fin y al cabo Correa era guayaquileño y fosforito. Eso decían. Nunca quisieron aceptar que ese no era un estilo personal sino una forma de ejercer el poder: así echaron a rodar “el monstrito que nos quiere comer a todos”, como lo singularizó Fernando Vega, el sacerdote que estuvo en Montecristi con Alianza País, y luego se distanció.

Por supuesto, Alberto Acosta y los demás dirigentes de Alianza País dejaron crecer el monstrito. En Montecristi, Correa llegaba de noche y dictaba lo que debían hacer. Y cuando no le daban gusto, amenazaba (allí empezó) con renunciar y dejarlos huérfanos. Y así lo que era una comunidad de militantes venidos de la política, los movimientos sociales, la ecología, las causas feministas… derivó en un aparato que empezó a debatir a puerta cerrada y se convirtió en una suerte de partido mamerto, con un politburó que hacía, con el pataleo de unos pocos, lo que el caudillo quería. Con el paso de los días todo aquel que se oponía, era aplastado con una sentencia inapelable: yo tengo los votos.

Alianza País se volvió gueto. Comenzó a hablar -como lo hacen las sectas- de una verdad (la suya), que debía ser multiplicada, repetida y defendida por sus militantes. A como diera lugar. Su mirada sobre los ciudadanos de a pie se tornó maniquea: aliados si se sometían; sospechosos y enemigos si no lo hacían. Esos militantes, formados al calor de la democracia patoja del país, pero democracia al fin y al cabo, cambiaron de actitud: todo lo que les era ajeno, era forzosamente peligroso para el proyecto. Y así empezaron a tratarlos. Incluso lo hicieron con militantes suyos, como Virgilio Hernández, criticado y arrastrado públicamente por el caudillo. Y pasaron lustros, y otras humillaciones, hasta que Virgilio Hernández ganó la confianza del líder supremo. Los más independientes, como el mismo Acosta y Gustavo Larrea, terminaron señalados y, en los hechos, expulsados de las instancias de dirección que ostentaron. La misma suerte corrieron otros aliados y compañeros de ruta como la ID y Ruptura de los 25. El chico ocurrido y fosforito se quedó con todo.

Su estilo personal, que alertó a pocos en su movimiento y en la sociedad, se convirtió en política de gobierno y luego en política de Estado. Y ese estilo se resume en una palabra: guerra. La guerra llana y sin cuartel contra todos aquellos que no plegaban, que cuestionaban, que pedían cuentas en una administración opaca y, ya se sabía, corrupta. Una guerra hecha por él, por sus aparatos de persecución o de inquisición, por sus troles, bautizados soldados digitales. ¿Alguien duda de que el motor de toda esta estrategia fue el odio, la división, la voluntad expresa y pensada de acabar con el adversario en el espacio público? ¿Alguien duda de que hubo decisión de denostar, amedrentar y perseguir al otro, catalogado como enemigo de la patria, de la revolución, del caudillo intocable? ¿Acaso no persiguió a indígenas, activistas sociales, empresarios, profesores, políticos, estudiantes, ecologistas, feministas y un largo etcétera de ciudadanos honestos, solo por disentir con su gobierno?

Correa inventó la maquinaria de odio. Y ahí sigue. En ese mundo sórdido baraja eufemísticamente frases y lemas que hablan de un político que rumia venganzas atrasadas. “Es cuestión de tiempo”; “Sin odio pero con memoria”, “Son todos los que están, pero no están todos los que son”. Correa amenaza a mujeres y hombres del Ecuador que le hicieron oposición. O que han cumplido con su deber. Y si lo hace él, sus troles lo repiten. Se ensañan. Escriben barbaridades. Crean este clima tóxico que enferma al país, como preludio a un supuesto retorno.

Andrés Arauz nada dijo en el pasado sobre todo esto. Él es un beneficiario directo de la fábrica de odio y una vitrina para lavar, para ocultar diez años de oprobio. ¿Que el odio no está más de moda? ¿Y quién le cree? ¿Acaso el odio no es el motor del proyecto que animó Correa y que hoy él asume como delfín puesto a dedo?

Foto: diario Expreso.

15 Comments

  1. Ya lo dijo Marcelo Dotti al correismo y su banda de delincuentes MUERANSE MISERABLES Y DEJEN ENPAZ A NUESTRA PATRIA, lo decía con iracundia y rabia. El artículo de José Hernández muy preciso el ODIO en su máxima expresión. Que Dios y la virgen nos protejan de estos…

  2. Ahora Arauz quiere hacerse el ingenuo, cuando acompañó 10 años a Correa en sus desafueros y sabe que uno de los principales pilares de su gobierno fue la confrontación, como él mismo lo dijo en varias ocasiones. Sólo quieren atrapar más ingenuos para que voten por ellos, después la estrategia es clara : perdonarse sus sentencias, vengarse de sus «enemigos » y meter las uñas en el presupuesto del estado.

  3. Nos falto el odio, que generó al interior de la fuerzas armadas y policía nacional, para instigar a la desovediencia de la tropa a sus oficiales superiores y tratar de crear las milicias bolivarianas.

    De esto no habla ni pío, el muchacho que ama los perritos, pero a los seres humanos nos considera números, que podemos ser manipulados, basta con asaltar el Banco Central y ofrecerte $1000 dólares por tú voto.

    Si el ideal de este personaje siniestro, es la Venezuela pauperisada, no van a conseguirlo, porque, si el pueblo se deja engañar, no así nuestras gloriosas fuerzas armadas.

  4. Este extraordinario artículo contiene un relato macabro, pero fehaciente, del régimen absolutista comandado por un sociópata narcisista, que sumió a este país en un sunami de CORRUPCIÓN y odio.

    Este monstruo hoy pretende, gracias a la codicia de un oportunista, volver a hacer lo mismo, gracias a la división lograda por a la ambición personal de tantos que, a sabiendas de que no iban a conseguir el favor electoral, lanzaron sus candidaturas para fragmentar el electorado, lo cual benefició directamente al delincuente prófugo, ante el cual, la Justicia ecuatoriana se muestra impotente de extraditarlo.

    Hasta el momento, el destino de la patria luce sombrío, ante la nugatoria de quienes quedaron en tercer y cuarto lugar, al no respaldar al candidato que pugna por que la corrupción aunada con la venganza, regresen hoy con mayor ímpetu. De aquello fácilmente se deduce, que sólo prevalecieron sus ambiciones personales y que, en la práctica, no les importa que los criminales vuelvan.

  5. Como ya se dijo, quien no sufrió a Correa ahora tiene la oportunidad de sufrir. Correa el tipo que se abrazó con el carnicero de Caracas diciendo que hay «dignidad y democracia» en Venezuela. Correa, el tipo que no dudó en destruir las instituciones democráticas y hacerlas orbitar alrededor de su figura, instituciones que usó para terminar de corromper cualquier remanente de decencia en el estado afianzando su poder y su figura en el centro de este. Correa, el keynesiano que cree que la deuda pública y el déficit fiscal son herramientas del progreso y no le importa recalcular o enmascarar a su modo cualquier cifra solo para presentar con orgullo su mentira. Dictador de manual acomplejado y profundamente malvado. A ver si la gente aprende algo de la experiencia venezolana que nos espera con la elección de la mascota del delincuente del ático o si espabila antes de arrepentirse. Los correistas no son nada más que creyentes de la fe del resentimiento y la miseria en nombre de la justicia social y las obras públicas proporcionadas por su dios del ático.

  6. Sin duda todo lo señalado es real y muy cierto José, lo que pasa es que frente al estilo corrupto y cínico de este caudillo autoritario, en todo el tiempo de su gobierno, no apareció uno, siquiera uno, de los opositores políticos que lo enfrente con valentía, firmeza, inteligencia y capacidad; lamentablemente todos, bajamos la cabeza cual sumisos siervos ante el amo
    Hubo de pasar 14 años para desenmascarar al tirano, con relativa libertad de expresión y frente a la amenaza del retorno al poder del caudillo, por interpuesta persona, es necesario hoy, que principalmente las generaciones jóvenes, conozcan la historia de un pueblo que se niega aceptar a un títere improvisado, disfrazado de borrego y manejado por los hilos podridos de un caudillo sediento de venganza. Soy una vez más, positivo; y, seguro estoy, que el pueblo repudia el retorno del odio y la opresión. Saludos

  7. Alguien se ha fijado en la vista del prófugo, mas parece una culebra envenenada, que su única aspiración es que gane la presidencia el guambra inepto o tonto útil para regresar y continuar con el caos inaugurado por los emplumados en Octubre 2019.
    Cuidado con la astucia de el delincuente mayor! solo quiere tomar venganza con sus delatores.
    Pero eso no sucederá, los ecuatorianos jamás olvidaremos de los atracos que cometió este monstruo que de por vida seguirá arrastrándose en el fango de la cobardía y su política sucia.

  8. Correa si exacerbó el odio entre los ecuatorianos. Pero no se puede negar que tenía de donde agarrarse. No nos olvidemos que desde la vuelta a la democracia las élites gobernantes de turno, siempre aprovecharon sus posiciones de poder para favorecerse, algunas veces de manera descarada como en la sucretización de la deuda, especialmente en la época de Febres Cordero. Luego la liberalización económica en la época de Sixto, hasta terminar en lo que algunos consideran cantaleta, pero que fue el episodio más triste de la historia reciente, la dolarización.

    De ese hartazgo, de esa acumulación de decepciones nace Correa. Que ahondó más la división sin duda. Pero no crean que las élites son almas caritativas llenas de buenos sentimientos, como lo demuestra claramente el caso Vacunas VIP (que hasta el momento que escribo no ha sido abordado en 4p), y todo el racismo que salió a flor de piel en Octubre 2019.

    En mi opinión sobran las razones para desconfiar, por decir lo menos, de las élites nacionales, que de tanto en tanto, muestran su verdadera naturaleza, especialmente en momentos de crisis. Primero ellos, el resto ajo y agua ( a jod***se y aguantarse).

  9. El lelo va a trear la «moda» de vuelta, bueno… el no, pero su titiritero si…y no me se olviden del odio a Quito… ke le dejo sin fiestas, lleno de barrios hasta en el crater del Pichincha, grafiteada, sucia, invadida y ultrajada en el Octubre negro y con unos alcades maravillosos como Barrera y Yunda…

  10. Odio a todos y a todo lo que no coincide con su sacrosanta palabra , así fue y así será , en el hipotético caso de ganar la presidencia el Sr Arauz , cosa que felizmente no sucederá . Y para muestra basta un botón , hay que remitirse al último video del ex Presidente Correa , en el cual lleno de iracundia y ODIO , señala que regresará al país para vengarse de todos los que según él , lo » traicionaron » !!!!!!!!

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