Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Caminito que el tiempo ha borrado…

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Enric González hace un recorrido por la crisis perpetua de Argentina. Hace un siglo era uno de los países más ricos del mundo. Su inflación promedio anual en estas décadas ha sido del 105 por ciento. Su moneda se ha cambiado 5 veces. Actualmente es el mayor deudor del FMI. La contracción de su economía como consecuencia de la pandemia, alrededor del 10 por ciento, es de las más elevadas de la región.

En 1921, el PIB per cápita de Argentina era similar al de Francia o Alemania. Hasta 1969 su moneda era el peso, luego el peso ley hasta 1983, cambió al peso argentino hasta 1985, el austral hasta 1991, hasta mantener el actual peso. Desde 1980 ha suspendido cinco veces el pago de su deuda externa. Hoy debe al FMI 44.000 millones de dólares.

Desde el primer mandato de Perón (1946-1955) el proteccionismo de la industria ha sido una constante, mientras la agricultura es la gran generadora de dólares. Argentina sufre la maldición de las materias primas anclada en la agricultura. Este sector emplea pocos trabajadores, las privilegiadas tierras rurales se concentran en pocas manos, y ha sido la fuente preferida de la tributación, con efectos negativos en la economía y sus frecuentes crisis. Argentina nunca fue potencia industrial y abrigó la política de sustitución de importaciones desde mediados del siglo XX.

El campo argentino emplea el 14 por ciento de la población económicamente activa, solo aporta el 10 por ciento del PIB. Sin embargo, de cada 100 dólares que ingresan por exportaciones, 70 provienen de la agricultura. Argentina  tiene poca conexión con el comercio internacional. Principalmente, entre granos y carne, apenas exporta 60.000 millones de dólares con 44 millones de habitantes. Chile con 19 millones de personas exporta 70.000 millones de dólares.

Argentina ha vivido en permanentes crisis. Aumento de deuda en los años 80s e hiperinflación, en 1989 los precios subieron más del 3.000 por ciento. Privatizaciones en los 90s. El corralito 2001-2002 que prohibió el acceso a los depósitos bancarios durante un año. Hoy, como no se generan suficientes dólares, los controles cambiarios son el diario vivir. Los particulares no pueden comprar más de 200 dólares por mes. Se ha prohibido la importación de vehículos de alta gama. La inflación no puede ser abatida y ronda el 38,5 por ciento. La moneda continúa devaluandose. Las reservas del Banco Central no alcanzan los $3.000 millones. Cuatro de cada diez argentinos viven en la pobreza. La situación macroeconómica es alarmante. En 2020 suspendió el pago de su deuda externa y la reestructuró.

Argentina se ha dedicado a imprimir dinero para financiar el déficit y su elevado gasto público. En 2020 el Banco Central emitió 1,2 billones de pesos, para lo cual se contrataron imprentas de Brasil y España, pues, las dos fábricas argentinas no eran suficientes aún laborando las 24 horas. Nunca se resuelven los problemas estructurales. La devaluación y la inflación hacen que la población se refugie en el dólar, moneda en la que se fijan los precios en el mercado inmobiliario. El dólar es un instrumento de ahorro. Los costos internos atentan contra la producción, su productividad y competividad. Altos precios de la energía y el transporte, elevados aranceles. El tejido industrial es incapaz de competir con la industria de otros países. El economista Martín Rapetti estima que en términos reales el PIB por habitante de argentina es el mismo de 1974. La desigualdald entre ricos y pobres es mayor. Medio siglo perdido. Si la economía argentina crece 6 por ciento en 2021 y luego lo hace a un ritmo de 4,5 por ciento anual, el nivel de vida de 2011 se recuperaría hasta 2027.

Las lecciones de Argentina nos invitan a emprender con convicción los quehaceres, que en el decurso de la humanidad han conducido al desarrollo de los países. Para este anhelo, la constante generación de riqueza es requisito sine qua non. La misma será esquiva sin abundantes inversiones privadas internas y externas, con el complemento de la inversión pública. Aquellas no fluirán sin certezas macroeconómicas y orden fiscal, sin el respecto irrestricto a la propiedad y seguridad jurídica de los contratos.

El elevado crecimiento de la economía impulsado por la inversiones es el único vehículo para crear empleos y reducir la pobreza, en el entendido que trabajo y empresa es una relación unívoca. Tampoco habrá progreso sin comerciar con todos los países del mundo, sin equilibrar las cuentas públicas y sin adquirir deudas públicas que luego no se pueden pagar. La dolarización que nos obliga a ser mejores en productividad y competividad, es un pilar fundamental para nuestro futuro desarrollo, como lo es también la transparencia en la gestión del Estado para luchar contra la corrupción. En fin, estos y otros relatos afines como una mejor redistribución de los beneficios del desarrollo, se han repetido en el país. En el futuro tenemos la obligación de hacerlos realidad.

Durante décadas el populismo ha postrado a la Argentina y la ha cubierto de un manto de corrupción. En Ecuador hay quienes lo pontifican como uno de sus mejores aliados. El país vive un transcendente momento histórico de profunda reflexión para no hollar en el futuro aquel camino. Al vencer al populismo podremos cantar con alborozo aquel tango argentino: “Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar, he venido por última vez, he venido a contarte mi mal”….

Jaime Carrera es economista. 

8 Comments

  1. En las comparaciones de Argentina y Chile, faltó añadir Ecuador para que incluya nuestra pespectiva.
    60 mil millones de exportaciones no es malo, si dan trabajo y dolares suficientes para cubrir las importaciones. Y eso que ahi no se cuentan los futbolistas.

  2. En América Latina toda la corriente de pensamiento popular del siglo XXI, ha descalabrado las economías y han brillado los líderes mañosos, faltos de ética pública, cuya orientación es el lavado de dólares porque están atados a mafias que buscan gobernar por siempre. El pueblo atrincherado en el miedo, sin vos, ni voto, regidos por la manipulación de leyes (corralito, constitución) a diestra y siniestra, pierde su capacidad de organización para poner a estos aprovechados mafiosos en la vereda. La prensa a duras penas se transforma en mensajeros deportivos y su periodismo de investigación no tiene tiempo ni espacio por lo tanto se acalla el pensamiento libre… este es el panorama de Argentina, Bolivia, Uruguay, Venezuela y en los catorce años de correismo también el Ecuador.

  3. Cualquier economía, llámese neoliberal o keynesiana, sino se maneja con honestidad y ética es imposible que dé resultados positivos.Dicho en otras palabras: sale un embustero que nos ofrece mil dolares ( que no le pertenece) y luego nos lanza a la miseria, eso queremos? Tenemos experiencia de diez años de saqueo y robo en la mayor bonanza petrolera. Excelente analisis Ec Carrera.

    • Permitame disentir Vicente, la evidencia empirica nos dice que paises que han sido liberales en su economia, con restringida participacion estatal (aunque algunos de ellos con impuestos elevados pero educacion y salud gratuita y de calidad) son mas eficientes y obtienen mejores niveles de vida de su poblacion en el mediano y laro plazo. Paises que han aplicaco conceptos keynesianos, elevan sus niveles de corrupcion, endeudamiento publico y desconfianza

  4. Son muy educativos en el área económica los artículos de los señores economistas Carrera e Hidalgo y contribuyen a formar conciencia ciudadana, que es lo que más necesita hoy nuestra patria. El dólar es el instrumento de ahorro en Argentina y aquí el PHD en gestación ofrece seguir los consejos de su tutor para aplicar la «desdolarización buena». Cuando en sus 10 largos años de gobierno, el PHD tutor echaba la culpa a la dolarización de que el país ande «arañando» económicamente. «Denme moneda propia», vociferaba para justificarse. Y el muchacho que sí sabe cumplir las órdenes, les dará el gusto a los pobres de que SEAN MILLONARIOS creando «moneda propia», como Maduro contenta a los venezolanos: una moneda de 1 millón de bolívares= 0, 53 centavos de dólar (aquí pueden ser «correítas»). La felicidad depende del punto de vista de cada uno.

  5. Artículo fundamentado y certero , que nos describe de manera clara , como el populismo , demagogia y corrupción , pueden terminar con la economía y el tejido social de un país , antes próspero y rico . Favor ecuatorianos , si no queremos mirar a Venezuela , Cuba o Nicaragua , miremos al Sur , y en Argentina encontraremos la misma tragedia , obra y gracia de los SOCIOLISTOS , demagogos y corruptos .

  6. Mmmm… una reseña histórica de la economía argentina… sin mencionar la convertibilidad ni una sola vez.

    Ni a sus protagonistas: el presidente neoliberal (recientemente fallecido) Carlos Menem, quien gobernó Argentina durante 10 años, toda la década de los noventas. Y el economista Domingo Cavallo, ministro de finanzas de Menen, autor intelectual y ejecutor de la convertibilidad… y luego del «corralito» (feriado bancario).

    Para quienes no lo saben: la convertibilidad consistía en mantener un tipo de cambio absolutamente fijo (1 peso = 1 dólar), contra viento y marea, pase lo que pase.

    Puesto que el gobierno ya no podía financiar el déficit fiscal mediante emisión monetaria, llegaron las habituales reformas neoliberales que estaban de moda en los noventas: privatización de empresas públicas, aumento de impuestos, flexibilización laboral.

    Los efectos fueron clarísimos. Se logró mantener baja la inflación. Pero aumentó la pobreza, el desempleo, hubo des-industrialización (desaparición de empresas dedicadas a la manufactura), concentración del poder económico en una cúpula empresarial, y endeudamiento agresivo tanto del sector público como del privado.

    Luego de pocos años, el nivel de endeudamiento era tan alto que la convertibilidad se volvió INSOSTENIBLE. El gobierno de Argentina acudió numerosas ocasiones al FMI para conseguir nuevos préstamos y evitar caer en default. Cada vez el FMI le prestaba más dinero, con lo cual la deuda crecía más y más (suena conocido?).

    Mientras tanto, el país vivía una crisis económica y social cada vez más grave. Hubo corridas bancarias, lo cual llegó al congelamiento de depósitos conocido como corralito, y la pérdida del dinero de los depositantes.

    Finalmente, Argentina tuvo que abandonar la convertibilidad.

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