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Liberen las vacunas

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La alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, emprendió en las últimas semanas una cruzada con la etiqueta “Liberen las vacunas” para solicitar al gobierno que le permita a los GADS la importación directa de vacunas contra el Covid19 y poder encargarse – en coordinación con el Ministerio de Salud – de la vacunación de los guayaquileños. Si bien la iniciativa no contaba con un plan de acción definido, era digna de apoyo debido al desastre que han supuesto las fases iniciales de vacunación llevadas a cabo por el gobierno central, más aún cuando el propio presidente ha admitido que “no existía plan de vacunación” y que sólo estaba en la cabeza del ex ministro Zevallos.

El Ministerio de Salud en respuesta a la solicitud de Viteri envió sendos comunicados de los laboratorios farmacéuticos Pfizer y Astra Zeneca en los que señalaban que las negociaciones de las vacunas contra el Covid19, por ahora, se harán únicamente con los gobiernos centrales de cada país. Con esa respuesta, el camino a seguir de Viteri debió haber sido esperar el pronunciamiento de la Procuraduría General del Estado respecto de la posibilidad de que los GADS suscriban convenios con el Ministerio de Salud Pública para adquirir las vacunas y gestionar su adquisición con otros proveedores.

Sin embargo, Viteri, en una decisión incomprensible, prefirió plantear una acción de protección contra el Ministerio de Salud y contra Pfizer para que un juez constitucional ecuatoriano obligue a la multinacional Pfizer a vender vacunas al GAD de Guayaquil. Las acciones de protección se presentan cuando una autoridad pública o un privado – en casos específicos – viola un derecho constitucional mediante una acción u omisión y no existe otro mecanismo de defensa judicial adecuado y eficaz para proteger el derecho violado. Es imposible pensar que Pfizer ha violado un derecho constitucional de los guayaquileños al haber decidido vender su vacuna únicamente a través de los gobiernos centrales del mundo. Una vez presentada la acción, la alcaldesa declaró que “Guayaquil iba a ser conocida mundialmente” por este hecho. Eso da cuenta de que el objetivo de la alcaldesa era propiciar un show mediático mediante la presentación de una acción de protección contra un laboratorio farmacéutico internacional más que obtener un resultado práctico.

La decisión que adopte el juez constitucional – quien debería negar la acción planteada por la alcaldesa – no tendrá efecto alguno, puesto que es inconcebible pensar que Pfizer va a cambiar su política de venta de vacunas a nivel mundial por lo que disponga un juez ecuatoriano. Viteri comete un nuevo error en esta pandemia como lo fue impedir el aterrizaje de un vuelo humanitario de la aerolínea Iberia en la ciudad de Guayaquil o restringir la movilidad vehicular mientras el transporte público lucía diariamente abarrotado.

El error es más palpable cuando a los pocos días de haberse presentado la acción de protección por parte de Viteri, la Procuraduría emitió un pronunciamiento en el que establece que el Ministerio de Salud y los GADS están legalmente facultados para suscribir convenios que permitan a estos últimos adquirir vacunas para, en coordinación con el gobierno central, vacunar a sus ciudadanos. Una vez conocido el pronunciamiento de la Procuraduría, la misión de Viteri, en lugar de presentar acciones judiciales ineficaces, debería ser suscribir de inmediato un convenio con el Ministerio de Salud y buscar proveedores de vacunas seguras y eficaces contra el Covid19 que estén dispuestos a vender sus vacunas a gobiernos seccionales y, en caso de conseguir alguno, ponerlo en conocimiento del gobierno para que Arcsa autorice su importación.

A pesar de lo anterior, coincido con Viteri en que el gobierno central debe “liberar las vacunas” y permitir que los GADS ejerzan sus competencias concurrentes en materia de salud con la finalidad de poder avanzar de forma ágil en el proceso de vacunación. En una emergencia sanitaria no podemos seguir siendo presas de un centralismo ineficaz.

Ricardo Flores es abogado.

1 Comment

  1. La alcaldesa cada dia que pasa, se va acercando más y más al club de los bocones y tarados…Ella parece una cheerleader y fanática de un autoritarismo único. Criticaba al prófugo belga y lo tildaba de dictadorzuelo y ella va por el mismo camino..Cynthia habla menos y actúa más, eso es lo que necesita Guayaquil!!

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