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El twitter o el ocaso del debate serio

en Columnistas/Influencers4P por

En la era digital, en la que el mundo se desenvuelve, la población se beneficia de las bondades de la tecnología. Si se piensa y compara cómo se vivía hace una década con las dinámicas actuales, es evidente que se ha dado un salto significativo en avances tecnológicos: la virtualidad y las redes sociales están definiendo la contemporaneidad.

Este progreso digital no sólo influye en las relaciones comerciales y de trabajo sino que, conforme ha tomado fuerza, afecta y cambia las relaciones humanas. Estas han variado tanto que el contacto físico hace rato pasó a un segundo plano. Incluso desde antes de la pandemia era evidente esta influencia que iba en crecimiento. En estos días se ve profundizada por el confinamiento: la Covid-19 ha obligado a todos a reducirse a un mundo de pantallas y teclas.

En esta lógica, las redes sociales han cobrado un rol significativo. Cuando apareció el twitter, Facebook, Instagram y TikTok, pocos avizoraron el poder que éstas llegarían a tener. Al inicio, se creyó que su uso se quedaría restringido al mero refrescamiento de noticias de lo que sucede en el mundo, pero nadie se imaginó el nivel de impacto que tendrían al momento por ejemplo de hacer política.

Nadie pensó en el 2006, que cuando se creó twitter, se estaba dando un salto histórico hacia una  nueva corriente de expresión, información y política que iba a  definir la vida de todos en el mundo.

Y en el mundo de la opinión, esta red social ha revolucionado la forma de comunicar pensamientos, posturas y tendencias políticas, y obliga a usuarios, comunicadores y líderes de opinión a resumir su pensamiento en un número determinado de caracteres, cuya métrica es riesgosa porque no siempre se logra exponer con claridad lo que se quiere expresar, y ha terminado limitando los debates a 280 caracteres.

Esta situación sui géneris de opinar, está preocupando a muchos que ya debaten esto en foros, porque se considera que la discusión sesuda, amplia y enriquecedora, está siendo banalizada por el ímpetu de quienes se consideran influencers y, que por el afán de conseguir seguidores o fans, opinan por doquier con el desconocimiento por delante. Si bien el twitter resulta en una herramienta fantástica para comunicar, por la rapidez de su refrescamiento, muchos extrañan y añoran otros espacios de discusión, en donde, con respeto se podía disentir sin correr el riesgo de ser fusilado públicamente como sucede en esa red social. Por otro lado, su versatilidad también actúa como un distractor de los temas centrales porque es común que en un hilo se termine opinando de cosas distintas de lo que el mensaje original propuso. Esto, en medio de insultos, burlas e improperios.

Si bien las redes sociales son generosas en ofrecer herramientas divertidas y creativas para posicionar ideas y conocer personas, también se está poniendo en evidencia sus falencias. Una de ellas es sin duda ser el espacio perfecto para ser violentos. Tanto así que, a propósito de su uso en las campañas electorales, en la región se ha configurado una corriente que está pensando formas efectivas de controlar su uso y abuso.

Pero, a la luz de esas reflexiones, quizás convenga plantear algo que es más de fondo: ¿cómo hacer para recuperar el debate serio en las redes sociales? Es urgente salir de la dinámica de la violencia y los fake news, y reconstituir la discusión juiciosa sobre los temas fundamentales de la democracia. Por ejemplo; si hay redes sociales y el twitter es el mecanismo más usado, entonces corresponde repensar nuevas formas de dar condumio y sentido a nuestras reacciones y comentarios.

Sería bueno tratar de cambiar la dinámica de análisis frívolo y violencia digital que hoy prevalece en las redes. Quizás es momento de plantear más rigurosas sobre su uso porque si se sigue como está, interactuar en redes se volverá una actividad de alto riesgo. Por lo tanto, es momento de pensar como sociedad estas herramientas, dar un giro positivo a la interacción en el twitter porque si seguimos como estamos, profundizaremos el ocaso del debate serio.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA. 

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