Vacunas: lo que no se sabe de la trastienda gubernamental

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Martes 23: el presidente Moreno dijo, en forma tajante, que él pensaba que existía un plan de vacunación pero que “seguramente estaba en la cabeza del señor ministro” (Juan Carlos Zevallos).
Miércoles 24: el presidente Moreno dijo que sí existía plan de vacunación. Pero que faltó el plan operativo: protocolos, clasificación etaria, prioridades, localidades… Es decir, que la vacunación “fue manejada con discrecionalidad”.

Las declaraciones del presidente de la República dan cuenta del desorden, perplejidad, confusión y hasta irracionalidad con que se ha tratado el tema de la vacunación contra el Covid en el país. Lenín Moreno salió a paliar a ciegas los escándalos producidos por la publicación de las listas de vacunados en las cuales aparece él, su esposa, su círculo más estrecho, algunos ministros de Estado, personalidades y hasta el Club Rotario de Guayaquil. Moreno en vez de asumir y explicar lo sucedido, empantanó al ex ministro Zevallos, quien renunció el 26 de febrero tras 11 meses de gestión en la cartera de Salud.

¿Zevallos cometió errores? Sin duda y cabe analizarlos. Pero en sus dos intervenciones, contradictorias e incompletas, el presidente ilustró la desesperación política por quitarse de encima una papa caliente -costosa para su gobierno- que ha llevado incluso a su esposa hasta la Fiscalía. Los funcionarios de Diana Salazar investigan un posible tráfico de influencias.

Desgraciadamente la pandemia llegó sin manual para combatirla. La ministra Catalina Andramuño improvisó y dio palos de ciego hasta su renuncia en marzo de 2020. Juan Carlos Zevallos la reemplazó e inició, en junio de ese año, las negociaciones para adquirir vacunas -el motivo del escándalo- que concluyeron en diciembre. Se entiende que hay 20 millones de dosis negociadas que deben arribar hasta diciembre de este año. Las primeras 8000 dosis llegaron el 20 de enero de este año. Y ahí empezó la batahola que condujo a su renuncia y que hoy tiene al presidente diciendo un día que no hay plan y, 24 horas después, que sí hay pero que no es claro.

El espectáculo del Ejecutivo es insensato. Cuesta creer que el presidente no conociera el plan elaborado por el Ministerio de Salud de 35 páginas (tres más de referencias bibliográficas), publicado el 21 de enero y firmado por siete funcionarios. Cuesta creer que el presidente no haya hablado con su ministro, no le haya preguntado por qué incluyó en la primera fase la residencia donde está su madre o por qué Rodrigo Paz, Diego Oquendo, entre otros ciudadanos, y sus ministros resultaron vacunados. Andrés Michelena, encargadado de la comunicación tras la renuncia de Caridad Vela, dijo a 4P que el Presidente ignoraba incluso el plan que lo incluyó a él y su entorno en la vacunación. Según su relato, el ministro llamó a la asistente del Presidente, le consultó quiénes hacían parte de su círculo cercano, envió una brigada y los vacunaron. Michelena reconoce que no funcionó la estructura institucional que debió alertar (de aquello que hoy endosan exclusivamente a Zevallos): la ministra coordinadora del área social (Isabel Maldonado), el jefe el gabinete (Juan Sebastián Roldán quien renunció el 19 de febrero), y la vicepresidenta (María Alejandra Muñoz).

El Plan-de-Vacunación-paraCOVID que el Presidente no leyó 

Si se entiende bien, no solo actuaron mal (Michelena responsabiliza sobre todo a Zevallos) sino que no comunicaron lo que hicieron. Porque hay razones -que pueden ser polémicas y deben ser debatidas- que podrían ser equivocaciones, no delitos. El primer error del gobierno en este caso no es nuevo: su pésima comunicación. No dijo a tiempo la verdad y, en esto, falló la Secom y la gente de Zevallos que se calló por físico pánico a lo que en su ministerio llamaron linchamiento mediático.

Por supuesto que enviar vacunas al Club Rotario es tema aparte. El ministro Zevallos, por lo que se sabe, nada tuvo que ver con esa decisión. No pasa lo mismo con la carta enviada a los rectores. La hizo él. Incluso llamó a algunos. Estaba convencido, mirando lo que se hace en Uruguay o en ciertos estados de Estados Unidos, de que era importante volver a clases.

Paz y Oquendo, según la reportería de 4P, fueron incorporados en listas hechas por comités organizados alrededor del ministerio de Salud, en los cuales participó hasta la Curia. Sus nombres aparecieron cuando decidieron probar la plataforma que iban a utilizar y requirieron personas de más de 80 años. Los incluyeron al lado de otras personas pobres o nada conocidos. ¿Una sapada? Posiblemente. ¿Falta de sensibilidad de algunos de los invitados? Seguramente. ¿Por qué vacunaron al Presidente y a su entorno? Por razones obvias que se explican por el estado vulnerable de salud de Moreno. ¿Por qué vacunaron a los ministros de más de 60 años? Por decisión de Zevallos quien consideró que, por sus tareas, lo requerían. Y nadie se opuso. ¿Error de apreciación con alto costo político? Seguramente. ¿Pero un delito?

La Fiscalía prosigue su investigación para saber si hubo tráfico de influencias vinculado con el reparto de las escasas vacunas que han llegado. El gobierno, mientras tanto, no levanta cabeza: el presidente procede como si nada hubiera sabido durante este lapso en el cual se montó  -tanteando- la logística para repartir las vacunas y se han dictado las políticas públicas correspondientes. Y su gobierno ha sido incapaz de comunicar lo uno y lo otro. Y de asumir los errores.

Foto: Presidencia de la República. 

8 Comments

  1. En la sapada y la falta de sensibilidad se origina la corrupción. Algunos son más vivos y se salen con la suya, sabiendo que lo que hacen no es ilegal, pero igual sacan su tajada. Otros son más avezados y se arriesgan al cometer delitos de manera consciente, esperando salir impunes. La única diferencia entre los unos y los otros es únicamente la aversión al riesgo. Como sociedad debemos rechazar ambas de manera enfática, no con paños tibios para la primera únicamente.

  2. Es dificil saber si hubo delitos o no, lo que mucha gente no conoce es que los lotes de inoculacion son de 6 vacunas y si por alguna razon no se usan al final del dia deben desecharse las dosis sobrantes, por tanto siempre un numero de vacunas puede ser estar sujeto a discresionalidad ya sea de los administradores hospitalarios, de los inoculadores o de otros con mayor poder. Lo que resulta inaceptable es la vacunacion masiva en el Club
    Rotario y resulta tambien inaceptable que se hayan traido solo 80000 dosis en la mal llamada fase 0. Vacunar a la madre del ministro, al entorno del presidente o a algunos amigos del ministro es una indelicadeza pero no creo que sea un delito.

  3. El fiasco de las vacunas es evidencia de un problema mucho más grande: el colapso del Estado ecuatoriano.

    No es únicamente el Ministerio de Salud. En todas las instituciones campea la inutilidad, el marasmo, la corrupción Los ejemplos abundan: CNE, Asamblea, ISSPOL, cárceles, municipios… Y por supuesto, el Banco Central (véase: Andrés Arauz)

    El principal desafío del próximo gobierno será reparar la maquinaria gubernamental que se cae en pedazos. Y tendrá que hacerlo a marchas forzadas.

    Obviamente, Andrés Arauz es la persona menos indicada para esa tarea.

  4. Bien José su artículo muy objetivo, todos tenemos derecho a la vacunación pero que haya preferencias mmmm da que pensar y eso es mal visto, hacen notar la falta de ética, honestidad y responsabilidad de los hechos. Claro que no es un delito que se hayan vacunado personas de 80 años están en su derecho. Que pena por este gobierno que de transparente no tiene nada

  5. La corrupción -que atraviesa todas las esferas gubernamentales- siempre va acompañada de dos hijas: la incompetencia y la indolencia. Aterra conocer cómo algo tan delicado y vital como es la vacunación de la población, ha sido y sigue siendo manejada por un montón de gente inepta, sin criterio, y a quienes les vale una KK las personas a las que deberían supuestamente servir: los ciudadanos. Esto es enfermizo…

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