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Carteles venezolanos: ¿por qué la ira correísta?

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Así como Rafael Correa sostiene que nadie sabía de Venezuela antes de que llegó Hugo Chávez al poder, para los correístas los venezolanos que mendigan en las esquinas no existían hasta que empezaron a circular fotos de ellos llevando unos carteles en los que se anima a la gente a votar en contra de Andrés Arauz.

Por primera vez esos venezolanos que vinieron hasta el Ecuador para buscarse una forma de vivir exponiéndose a las circunstancias más inhumanas y peligrosas posibles han resultado, oh sorpresa, sujetos de derechos para los correístas. Claro, exclusivamente sujetos al derecho de no ser utilizados por inescrupulosos estrategas de campaña, porque cuando salieron de su país (porque allá corrían riesgo sus vidas por el hambre, la violencia o la persecución política) jamás se les ocurrió que tuvieran derechos. Libertad de expresión o derecho a la protesta, por ejemplo. O a una vida digna y sin opresión.

Ficticia o no, lo cierto es que la campaña con las fotos de los venezolanos destapó desde el correísmo una indignación y una ola de opinión que nunca antes había habido en ese sector en defensa de estos desdichados desplazados. ¿Alguna vez los cuadros correístas condenaron el modelo político y económico que expulsa a los venezolanos y los convierte en mendigos en otros países?

Periodistas simpatizantes del correísmo, operadores de la campaña de Andrés Arauz y el mismo candidato indignados se volcaron estos días a acusar a la campaña de Lasso -sin pruebas- de estar utilizando a personas vulnerables para una campaña electoral. «Es una de las cosas más asquerosas, miserables y patéticas que he visto en los procesos electorales», dijo uno de esos periodistas.

La airada reacción tiene, sin embargo, problemas insolubles. El primero es el de la legitimidad. El correísmo lleva en su corazón, como un karma maldito, el tema de Venezuela. Rafael Correa, por ejemplo, no se ha cansado de defender el régimen de Maduro y ha minimizado el tema del éxodo de 5 millones de personas, según Naciones Unidas. En febrero del 2019, cuando le hicieron una entrevista en un canal belga y le leyeron las terribles conclusiones del informe de Amnistía Internacional sobre la situación de los DDHH en Venezuela, Correa dijo que ese informe estaba mal hecho porque quienes violan los derechos de los venezolanos son los grupos de extrema derecha que -dijo incluso- han quemado a personas solo por considerarlas chavistas o por tener el color de la piel oscura. «A mí me quemarían», dijo en un masticado francés, aludiendo al tono de su piel. Correa, además, dijo ser asesor de Maduro en temas económicos. Y cada vez que le mencionan el tema del fracaso venezolano recurre a la muletilla «el bloqueo de los EEUU»…

En la célebre entrevista que hizo a Nicolás Maduro para el canal RT de Vladimir Putin, Correa llegó a afirmar, adulando al entrevistado, que en Venezuela hay «pleno empleo». ¿Si hay pleno empleo ¿cómo sus seguidores van a reconocer que hay mendigos venezolanos en el Ecuador? No dijo es que, pese a la migración de millones de venezolanos, en ese momento había 35% de desempleados en Venezuela.

Correa, en una sabatina y luego en una entrevista con un periodista español  defendió al modelo chavista, que para entonces ya era un modelo de fracaso, asegurando que con  Chávez el mundo supo sobre la existencia de Venezuela. Pues bien: antes de Chávez, en el Ecuador no había desplazados venezolanos. Ahora, con el tema de los carteles, existen para quienes los negaron e invisibilizaron, pero no porque vivan una vida miserable a causa del modelo chavista sino porque han sido utilizados para una campaña que ellos califican de sucia.

Para quienes han salido a rasgarse las vestiduras por este tema, los venezolanos de los carteles no son personas que puedan tomar decisiones de acuerdo a su voluntad o conveniencia. Si han llegado a aparecer en su narrativa, es porque les son útiles a su lamento por la supuesta campaña sucia de Lasso. Si estos inmigrantes aparecen ahora con los carteles, no es porque ellos los han redactado y estén de acuerdo con las leyendas ahí escritas, sino porque una mente perversa los violentó y utilizó. Para el correísmo, estos venezolanos no tienen derecho a expresarse, a decir lo que piensan y a desear que Ecuador no viva la experiencia desgraciada que ellos padecieron y por la cual piden hoy solidaridad en las calles. Y que lo hagan apareciendo con carteles que muy probablemente no hubieran podido exhibir en su país porque terminarían presos.

Para los correístas reconocer la existencia de estos desdichados como sujetos libres y pensantes sería, además, admitir que Venezuela no es el paraíso que pregonan. Si ahora existen es únicamente porque en su cabeza son objetos que su contendor utiliza. Lamentablemente evaden la única pregunta que en este caso merece ser respondida: ¿Por qué habrán salido del paraíso de Maduro?

Foto: Twitter.

11 Comments

  1. Hace muchos años,los ecuatorianos emigraron a Venezuela y tuve la oportunidad de estar en ese País y comprobar el alto standard de vida de los venezolanos, tal es asi que yo los criticaba por arrogantes : era la época dorada del petróleo.Hoy los observo en la Florida,quejándose de no tener estatus migratorio en regla y cuando estoy en Ecuador me desgarra ver a hombres,mujeres y niños pidiendo caridad.Conclusión : cuando un pueblo es sometido a las garras del totalitarismo,termina de rodillas pidiendo caridad.

  2. El chiste se cuenta solo: los correístas se indignan por un cartel que dice «VOTA BIEN».

    O sea que confirman que votar bien es NO votar por ellos. ¡Qué burros son!

    • Ya no le demos tribuna a este loco del ático, sólito va derrumbandose, hasta que finalmente con la derrota de su pésimo alumno el dizque intelectual Andrés, que todo habla al revés, deje su cobardía a un lado, venga a enfrentar a la justicia y pague por todas sus atrocidades y delitos cometidos.
      Sus calumnias y campaña sucia contra el Señor Guillermo Lasso ya nadie le cree don Andrés, el 11 de Abril tendrá que buscar a dónde se irá de comisión de servicio por unos 10 años más.

    • Ahora el correismo visibiliza la miseria que su ideologia pregona. Haber convertido un pais rico en exportador de hambre y miseria, es imposible de apadrinar, salvo que seas un completo cretino.

  3. Preguntas para los Arauzistas:
    1) En cuál cartel dice «vota por Lasso»?
    2) ¿Se supone que votar bien es NO votar por Arauz?
    3) ¿Porqué se imaginan que los venezolanos no puede hacer un cartel?
    4) ¿Porqué se imaginan que los venezolanos opinan lo contrario de los carteles pero les obligan a ponerlos?

  4. Venezuela va a empeorar porque tiene un gobierno corrupto, que roba todo para sus «socios» y, sobre todo, por tener asesores tan malos como Rafael Correa. Ecuador no llego a lo de Venezuela gracias al dolar. Y aun asi, Arauz dice que va a poner en cuarentena los dolares.

    Curioso que el «asesor» de Maduro no sepa que, antes de Chavez, los ecuatorianos emigraban a Venezuela. Luego de Chavez, los venezolanos huyen de ese bello pero empobrecido pais. La gente que muestra esos carteles sabe bien lo que espera a Ecuador con Arauz y su «asesor».

  5. La tremenda sinvergüencería, la cara dura, la irresponsabilidad de un grupo de decadentes morales que irónicamente ahorita quieren dar lecciones; más bien, siempre quieren dar lecciones. Toda la vida el correísmo defendió el modelo chavista. En las últimas elecciones de la asamblea de Venezuela, Correa llegó todo muy campante a decir que en Venezuela hay «democracia y dignidad» y de ahí no quieren que se los asocie con la dictadura criminal cuando están plenamente de acuerdo con ellos tanto en sus fondos como en sus formas. Por su puesto, cero evidencia y más bien 100% teoría de la conspiración el supuesto uso de las imágenes de los venezolanos por parte de la derecha para transmitir un mensaje muy certero: «Araúz es Correa, Correa es Venezuela». Esto último no es algo para tomárselo a la ligera, no es un mantra que se repite simplemente con conveniencia política como lo del feriado bancario donde gente que tuvo que ver en el como Pedro Delgado y Juan Falconí más bien fueron premiados con cargos en el gobierno de Correa. Donde hubo cero interés político en condenar a alguien excepto por los Isaías a los cuales más bien los condenaron para tomar sus medios de comunicación. Los venezolanos en sus buenos tiempos ya decían que no iban a ser Cuba y terminaron como la colonia de ellos, que incluso en su escasez les envían combustibles. Arauz o mejor conocido como «el lelo» quiere hacer magia económica gastando dinero que no tiene mediante cosas al puro estilo del «millardo de Chávez». Por ahora Ecuador ha sido un país con algo de buena fortuna por la dolarización o por el viraje de Moreno que pese a ser un inútil no fue un Maduro. Parece que al destino le hemos pedido prestada la suerte y a este ritmo le vamos a quedar debiendo con creces.

  6. Caramba; hay desesperación en el correismo / arauzismo. Hacer esta burda maniobra y endosarla a Lasso revela que las encuestas están acertando. Cualquier cosa para salvar el pellejo.

    • Amigo, hablar de «arauzismo» me parece sobredimensionado. Arauz es un triste pelele, que luego de esta aventura para la que se prestó será olvidado.
      Aquí todo es correismo, incluido lo que llaman «morenismo».

  7. La estupidez en el ADN correista les impide ver algo que SI pueden los refugiados venezolanos en el pais ver y anticipar: Si el Ecuador cayera en la venezualización, ELLOS tendrían que volver a huir en busca de trabajo y alimentos , solo que en esta ocasión acompañados de sus exanfitriones ecuatorianos.
    Los estrategas del lelo debieron hacerse de la vista gorda y no solamente echar mas leña al fuego anticorreista magnificando la tragedia venezolana.
    Pero eso sería pedirle peras al olmo.

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