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La Asamblea nos encadena al Cpccs

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Hace pocos días la Asamblea Nacional negó la posibilidad de dar un giro a la democracia ecuatoriana. Tras meses de demora, finalmente no dio paso al pedido de reforma parcial de la Constitución, que permitiría eliminar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, Cpccs. A pesar de que el país conoce que éste ha sido el órgano viabilizó la cooptación de poderes y la consecuente merma del Estado de Derecho que sigue costando recuperar.

Es preciso recordar que la propuesta de reforma parcial la Constitución, sustentada en el art. 442 de la norma constitucional, fue la respuesta del clamor ciudadano de dar por terminada la existencia del Cpccs, y arrebatar de sus manos la politizada designación de los órganos de control, devolviendo a la Asamblea esa potestad.

Desde que en el 2008 este órgano fue concebido en medio de controversiales discusiones, su desempeño ha sido deficiente. Los indicadores de cumplimiento de sus objetivos han demostrado que este organismo, que no rinde cuentas a nadie y significa al Estado un chorro permanente de recursos, sirvió para ejecutar agendas políticas y se mantuvo al margen de la lucha contra la corrupción.

Es increíble que después de todas las pruebas históricas del mal desempeño del Cpccs desde su creación, sean los legisladores quienes se encarguen de sepultar una iniciativa ciudadana que, cumpliendo todos los requisitos legales, llegó a una instancia que se entendía iba a proceder no sólo según la norma sino, sobre todo, en consonancia con la democracia y sus altos fines.

La  resolución de la Asamblea nacional tiene un efecto negativo para iniciativas futuras porque sienta un precedente al bloquear un derecho ciudadano que está consagrado en la Constitución de Montecristi: el rol preponderante de la ciudadanía en la definición de los asuntos públicos.

La Constitución Política consagra el derecho a los ciudadanos de hacer uso de mecanismos de democracia directa, cuando se trata de participar e influir en el diseño de los temas públicos. Y basados en esa normativa, 300.000 ciudadanos confiaron en que su voz tendría eco y, siguiendo la hoja de ruta prevista en la norma constitucional, permanecían atentos a la resolución.

No obstante, la dilación del tratamiento de este tema en el año pasado ya dejó ver que no había voluntad política en el legislativo para que siga el proceso. O quizás es más apropiado decir que más bien los intereses políticos jugaron un papel preponderante.

Si pensamos que el órgano que se quería eliminar era justamente aquel que viabilizó la cooptación de poderes; eligió a autoridades que sacaron 100 sobre 100; no defendió a la sociedad civil ante el decreto 16; no investigó ni un solo acto de corrupción en 10 años; acogió a cuestionados individuos con sotanas y, finalmente, se constituyó las pasadas elecciones con una votación residual, no cabe en la cabeza la decisión de la Asamblea Nacional.

Se sabe que mantener un órgano como éste es clave para allanar el camino a cualquier gobierno autoritario porque es la llave que abre la puerta para la manipulación de la justicia, la contraloría, el órgano electoral, la fiscalía, etc.

Esa resolución legislativa deja, entonces, muchas dudas: lo que han hecho es bloquear toda posibilidad, al menos por ahora, de componer lo que estaba mal. Significa que las próximas autoridades que están por elegirse, -contralor y dos miembros del CNE- serán electas por el Cpccs.

En el debate, entre las razones de los legisladores para negar la reforma parcial en lo concerniente a la eliminación del Cpccs, se escucharon criterios según los cuales este organismo es producto de décadas de lucha ciudadana: esto es equivocado. Lo que los ciudadanos han perseguido es el reconocimiento del derecho de participación ciudadana en su más amplio sentido, que radica en el pueblo y que no necesita representación estatal. Es decir, justamente lo contrario a la existencia del Cpccs.

La idea de la creación del Cpccs nació en Montecristi con fines políticos; por lo tanto, afirmar lo contrario, luego de haber sido testigos del propósito y de los fines para los cuales ha servido, refleja no sólo desmemoria sino una falta de empatía con la democracia misma.

Por todo esto, ahora la dirimencia está en la Corte Constitucional que tiene un rol histórico en estos momentos. Ojalá en su fallo haga valer la Constitución y los derechos consagrados en ella, y libre la democracia ecuatoriana de la condena de seguir encadenada al Cpccs.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA. 

4 Comments

  1. Lenín Moreno tuvo la oportunidad de borrar de un plumazo el CPCCS en la consulta popular de 2018. Pudo haber planteado directamente una reforma constitucional que elimine esa aberración (y muchas otras).

    Pero no lo hizo. Moreno se limitó a proponer unos pequeños cambios que le permitieron destituir al CPCCS vigente, y reemplazarlo por uno transitorio.

    El consejo transitorio, liderado por Julio César Trujillo, destituyó a buena parte de los mafiosos correístas que estaban enquistados en diversas entidades del Estado, y los reemplazó por personas competentes y honestas. Valiente labor que todo el país aplaudió.

    Pero no hubo cambios de fondo. Se perdió una oportunidad única.

  2. Como dice el aniñado, la asamblea esta tapiñada de correistas, que les vale un rábano el Ecuador.

    Desaparecido el CPCCS, el tirano se queda sin piso, y como la ñaña ni suena ni truena, lo que les queda a estos mafiosos en la próxima asamblea es comprar votos, para mantener al CPCCS intacto.

    Pero la suerte esta echada, el guagua prodigio, cada que habla mete las de andar, y además Moreno acaba de decretar estado de excepción en ocho provincias, esa es la mejor noticia para la democracia y la libertad. Por lo que el tal consejito casi, casi tiene contados los días en el próximo gobierno verdaderamente democrático.

  3. Es lamentable la calidad de Asambleístas que tenemos 2% de credibilidad quieren mantener organismos que no sirven para nada. Fuera Asambleístas corruptos e ineptos (correistas y AP)

  4. Es de fundamental importancia que se de a conocer la lista de los asambleístas que botaron en contra de esta iniciativa ciudadana para eliminar CPCCS. organismo que quieren mantener a raja tabla, para hacer de las suyas si gana el candidato de la corrupción- Ese listado debería servir en lo posterior; para cuando en elecciones venideras estos padrastros de la patria se quieran postular a cargos públicos sacarlos a relucir y cantarles las cuarenta-

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