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La alianza CREO-PSC, del fracaso al éxito

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Guillermo Lasso es el presidente electo del Ecuador. Mediante una extraordinaria campaña consiguió lo que, a la vista de los resultados de la primera vuelta, parecía imposible. Derrotó al correísmo y, por primera vez en 14 años, habrá un cambio real de timón en el gobierno nacional. La campaña de Lasso en la segunda vuelta dio un giro de 180 grados y, dentro de ese giro, se pudo apreciar la desaparición de las figuras del Partido Social Cristiano en los recorridos de campaña y en los afiches del ahora presidente electo.

Por poner un ejemplo, el cierre de campaña en la primera vuelta en Guayaquil congregó a una multitud en una caravana motorizada por la avenida 9 de Octubre en la que Lasso estaba flanqueado por Jaime Nebot y la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri. Ambos acompañaron a Lasso en ese baño de popularidad que suponía el cierre de campaña en la primera vuelta. Sin embargo, el resultado electoral en Guayaquil, bastión electoral del PSC, en esa primera vuelta fue desolador: Lasso apenas cosechó el 28% de los votos en la ciudad y quedó a 10 puntos de distancia de Andrés Arauz.

Siguiendo la tónica del cambio de estrategia, el cierre de la campaña de segunda vuelta en Guayaquil fue totalmente distinto. No estuvieron las principales figuras del PSC y se evitó la caravana multitudinaria de la primera vuelta. Por el contrario, se llevó a cabo el que, al menos en mi concepto, es el mejor cierre de campaña que se ha visto en Guayaquil. Una caravana fluvial que llenó el río Guayas de banderas tricolores al sonido de la canción “Encontrémonos” y el ahora presidente electo desde una tarima en el malecón enarbolando un discurso de unión y dejar atrás la división. Ninguna figura socialcristiana en la tarima ni banderas de los partidos, sólo la bandera del Ecuador. El resultado en Guayaquil en segunda vuelta dio el triunfo a Lasso con un 52% sobre el 48% de Arauz; es decir, Lasso creció 24 puntos y Arauz apenas 10. Está claro que la ausencia de los líderes socialcristianos en esta segunda vuelta no perjudicó en absoluto el desempeño electoral de Lasso en Guayaquil.

Asimismo, la campaña de Lasso sabía que necesitaba obtener un triunfo contundente en la Sierra y Amazonía si quería contrarrestar el más que seguro triunfo de Arauz en las provincias de la Costa. El Partido Social Cristiano genera rechazo en una buena parte de la Sierra, por lo que estratégicamente se evitó involucrarlos en los recorridos de campaña y en los afiches electorales con la finalidad de no ahuyentar a ciertos electores, particularmente en la Sierra central. Es evidente que la estrategia dio resultado, ya que Lasso obtuvo un categórico triunfo en toda la región interandina especialmente en Pichincha y en las provincias de la Sierra central.

¿Se puede decir, entonces, que la alianza CREO-PSC se deshizo en la segunda vuelta? En mi concepto fue todo lo contrario. La alianza entendió cuáles eran las fortalezas y debilidades de cada uno de los partidos y actores políticos y acertaron de lleno en la estrategia. El PSC empezó a hacer un trabajo silencioso, de militancia, de territorio puerta a puerta en las ciudades donde tienen una mayor implantación y mejor estructura y dejaron a Guillermo Lasso presentarse sólo en los recorridos con una propuesta de integración de todos los demás sectores de la sociedad.

El último aporte del PSC a la alianza fue el control electoral. En ese apartado el PSC le lleva mucha ventaja a CREO y, con Vicente Almeyda a la cabeza, se encargaron de hacer un control electoral efectivo y con actas en mano se aseguraron de que Lasso había ganado las elecciones.

Es por eso que, aunque parecía que el PSC había desaparecido de la alianza en la segunda vuelta, su líder, Jaime Nebot, estuvo en primera línea con Lasso en su discurso de celebración y fue una de las primeras personas a las que el presidente electo agradeció su triunfo. Cada uno hizo su trabajo y la alianza CREO-PSC pasó de haber sido un fracaso en la primera vuelta a cosechar un éxito rotundo en la segunda.

Ricardo Flores es abogado.

3 Comments

  1. “PARIS VAUT BIEN UNE MESSE”; Paris bien vale una misa, Francia nos enseñó en su historia con Enrique IV, el primer Rey de los Borbones.
    El inteligente pero a veces arrogante líder social cristiano, supo con humildad armar la coalición y además, bajar su perfil en la estrategia electoral de la segunda vuelta, he allí el éxito; que sea para bien del Ecuador.

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