Los retos ambientales de Lasso

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El tema ambiental fue sin duda uno de los ejes de la campaña electoral del 2021. Y en gran medida fue uno de los temas que priorizaron los votantes jóvenes, que representan más del cincuenta por ciento del padrón electoral.   Como nunca antes se vio en varias campañas a los candidatos mencionar las preocupaciones sobre el clima, el agua, las ciudades, los bosques e incluso océanos.

El reto que enfrentará en esta materia el próximo gobierno no es pequeño.  La agenda ambiental hoy es un abanico donde se encuentran un sinnúmero de temas relevantes que no paran de crecer. Esta es la multidimensionalidad del desarrollo sostenible que se ha resumido en los diez y siete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y que hoy en día constituyen la hoja de ruta de cualquier país en la comunidad internacional.

De esta gran agenda Ecuador tiene temas urgentes. Al menos tres saltan a la vista forma inmediata, siendo el primero la necesidad de abordar el futuro de la minería a la luz de modelos de gobernanza ambiental en territorio, que demandan una amplia participación de las comunidades locales en la definición de su modelo de desarrollo.

La consulta previa y la transparencia de los proyectos mineros se define por el acceso a la información oportuna y la amplia participación ciudadana, la cual tiene hoy una vara mas alta con la implementación del Acuerdo de Escazú que Ecuador ha ratificado y entra en vigencia este mes.  A esto se suma el compromiso que adquirió Ecuador al ingresar en el 2019 al Estándar Internacional de Transparencia de la Industria Extractiva EITI.  Queda claro que en los próximos años la minería tendrá que ser redefinida a la luz de estos compromisos que requieren que en el país se priorice una industria minera social y ambientalmente responsable, capaz de generar desarrollo en las comunidades sin generar conflicto ni afectar los sistemas hídricos en especial a las cabeceras de cuencas.

El segundo reto hace relación con la necesidad de combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada que es una de las preocupaciones más relevantes en los planos internacional y comercial para Ecuador. Esta tiene lugar no solo dentro de los límites jurisdiccionales ecuatorianos, es decir dentro de las 200 millas de acuerdo a la Convemar sino también fuera. Se requiere discutir la creación de corredores marítimos para precautelar la fauna marina migrante, y negociar acuerdos con el sector pesquero para ampliar las reserva marina de Galápagos así como terminar con el aleteo de tiburones.

El tercer reto, el climático tiene muchas aristas. No solo pasa por la conservación de ecosistemas y de bosque para evitar la emisión de carbono por deforestación sino que además al próximo gobierno le corresponderá activar la agenda climática para el sector privado. Esto, que es un imperativo global especialmente en las cadenas agrícolas, en Ecuador ha sido frenado y hoy pasa por reformar un artículo de la Constitución de Montecristi que prohíbe a los privados que se beneficien del fruto de su inversión en la mitigación de carbono. Eso significa que si se quiere plantar un bosque para secuestrar el carbono de la atmósfera y luego negociar esos certificados en el  mercado, acá no se lo puede hacer.  El artículo 74 de la Constitución prohíbe la apropiación de los servicios ambientales como el secuestro de carbono y esto pone al país en desventaja frente a sus vecinos y otros países para captar inversión climática pues nadie quiere invertir en mitigación en un país donde no puede beneficiarse de ello. Esta absurda disposición no tiene eco en ninguna otra legislación del mundo y deberá ser eliminada para poder cumplir con los compromisos climáticos de cara al futuro.

Finalmente queda. como siempre, recuperar la institucionalidad ambiental, invirtiendo en el Ministerio del Ambiente y Agua que ha sido el patito feo del gabinete estos últimos años cuando, paradójicamente, del ejercicio de sus competencias depende el futuro del país. Los retos son muchos, pero estos no pueden esperar más.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria.

2 Comments

  1. Es probable que el próximo gobierno de Alemania sea liderado por Los Verdes. ¿Cómo? ¡Imposible! Pues no: resulta que los verdes han dejado de ser un partido extremista y se han convertido en una opción de centro, con amplia aceptación popular por su sentido común, honestidad, ideas frescas, voluntad de diálogo, y demostrada capacidad legislativa y ejecutiva.

    Es fundamental que en el Ecuador dejemos de ver «lo ambiental» como un universo paralelo donde habitan los pueblos no contactados, los abrazadores de árboles, los defensores de los animalitos, y algunos anti-capitalistas. Tenemos que entender la importancia de vivir en armonía con la naturaleza, e impulsar leyes, políticas, y sobre todo acciones, para lograrlo.

    No podemos separar a lo ambiental de la economía. En la crisis actual la gente está desesperada por conseguir cualquier medio para subsistir. Por lo tanto, ha recrudecido la minería ilegal, el contrabando, la tala indiscriminada de bosques.

    En el nor-occidente de Pichincha hay incontables urbanizaciones nuevas. Dicen las malas lenguas que los narcos han aprovechado esta época para comprar grandes extensiones de bosque húmedo, talarlo, y crear esas urbanizaciones. Excelente forma de lavar dinero! Ninguna autoridad dice pío al respecto!

    En Esmeraldas, la pesca artesanal está en quiebra debido al colapso del turismo. No es de extrañar que los pescadores se dediquen a cualquier otra cosa para sobrevivir: contrabando de combustible, venta de combustible a barcos chinos, transporte de drogas… delincuencia común…

    Otra cara de la crisis es que los gobiernos locales están dejando de cumplir obligaciones básicas como recoger la basura, cuidar los parques, y dar mantenimiento a la infraestructura sanitaria. Hace pocas semanas, en la cima del Panecillo, habían montañas de basura, aguas servidas rebosando por las veredas, y popó de perros en todas partes. Obviamente, hay co-responsabilidad de los ciudadanos. Uno de los retos de los líderes es motivar a la gente para que actúe de manera adecuada.

    Un gobierno con visión de futuro NO SOLO debería eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, sino aplicar impuestos, como ocurre en buena parte del mundo civilizado. Con ello lograría varios objetivos a la vez: recaudar más dinero para el fisco, que lo necesita de manera urgente; incentivar el uso de energías alternativas; y, cortar de un plumazo el contrabando de combustibles. Pero tendría que enfrentarse a los Izas y Vargas de este mundo…

    También podría incrementar los precios de las entradas a los parques nacionales. Los usuarios estaríamos felices de financiar la conservación de nuestro patrimonio natural… y tener instalaciones adecuadas.

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