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Guayaquil y Quito se merecen algo mejor

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Las noticias sobre las irregularidades que se han producido en las administraciones municipales de Guayaquil y Quito han puesto de manifiesto la falta de transparencia con la que sus principales autoridades gestionan sus respectivos municipios y generan una honda preocupación en los ciudadanos que, diariamente, son testigos de estas irregularidades, sin que Jorge Yunda ni Cynthia Viteri asuman responsabilidad alguna por estos hechos.

Por una parte, la administración de Yunda se ha visto salpicada de tantos escándalos que empieza a ser difícil seguirles la pista. Las irregularidades cometidas han llevado a la Fiscalía a iniciar un proceso penal en contra del alcalde y varios de sus colaboradores por peculado en la adquisición de pruebas PCR para la detección del COVID-19 y actualmente el alcalde Yunda porta un grillete electrónico. Es más, ayer martes (27), la Fiscalía acusó al alcalde de la capital como autor del delito de peculado y solicitó al juez que dicte orden de prisión preventiva en su contra, lo que da cuenta del nivel de degradación al que ha llegado el municipio capitalino.

Adicional a todo lo anterior, diversos medios de comunicación publicaron las conversaciones que mantenía vía WhatsApp Sebastián Yunda, hijo del alcalde, con otros funcionarios municipales que evidencian el tráfico de influencias que el hijo del alcalde ejercía en el cabildo, lo que aún se encuentra bajo investigación.

A la orilla del río Guayas la situación no es tan grave aún, pero no es mucho mejor. La alcaldesa Viteri empieza a cargar sobre sus hombros con varias actuaciones irregulares que han sido denunciadas por los medios de comunicación y que han llevado a la Fiscalía a iniciar una investigación sobre estos hechos. La semana pasada me referí al proyecto “Letras Vivas” en el que el Municipio de Guayaquil invirtió US$ 400.000,00 en plena emergencia sanitaria. No obstante, durante esta semana nos hemos enterado de dos contratos en los que se presumen ciertas irregularidades. En primer lugar, la Fundación Guayaquil Siglo XXI, entidad privada encargada de las obras de regeneración urbana, que se financia con recursos públicos, destinó la suma de US$ 445.000,00 para la elaboración de seis cuadros de arte llamados “óleos del bicentenario”. Me pregunto nuevamente si es el momento apropiado para gastar US$ 445.000,00 en un proyecto de esa índole y, adicionalmente, si no resulta exagerado que se gaste entre US$ 53.677,00 y US$ 103.545,00 por cada obra de arte. Curiosamente, parece que la administración municipal porteña ha considerado que la cultura y el arte son importantes ahora en plena emergencia sanitaria, cuando antes nunca lo fueron.

Además, se ha revelado también que la Fundación Guayaquil Siglo XXI gastó, en el año 2020, 19,7 millones de dólares en servicios de limpieza de áreas regeneradas. Cabe destacar que en el año 2018, durante la administración de Nebot, por un servicio prácticamente igual, la referida fundación pagó 8,9 millones de dólares. Es decir, en un año en el que los ciudadanos casi no pudieron acceder a malecones y áreas regeneradas, la Fundación Guayaquil Siglo XXI gastó más del doble de recursos de los que había gastado anteriormente. Ante estos hechos, la alcaldesa de Guayaquil, antes de pedir una licencia sin sueldo por una semana para atender asuntos personales, solicitó a la Fiscalía que investigue el proyecto “Letras Vivas” y a la Contraloría que haga un examen especial a los contratos de limpieza. Estas actuaciones van en el camino correcto, pero, en ningún caso, libran de responsabilidad a la alcaldesa quien deberá explicar el por qué del incremento en el costo de los servicios que contrata la fundación municipal y los exagerados valores de las obras culturales que el Municipio ha contratado.

No es aceptable que los ciudadanos de las dos principales ciudades del Ecuador – que han tenido grandes alcaldes en el pasado – deban pasar esta vergüenza. Guayaquil y Quito se merecen algo mejor.

Ricardo Flores es abogado.

7 Comments

  1. Que la limpieza de una parte de la ciudad suba de 8,9 a 19,7 millones no es poca cosa! Ojala se aclare porque eso, definitivamente, requiere una auditoria independiente. Si no se demuestra que no hay corrupcion, la carcel podria esperar a la Sra. Viteri.

  2. No hay mal que dure cien años.

    En los casos de Yunda y Viteri, parece que la corrupción finalmente les llevará a la cárcel.

    Ojalá.

  3. De vez en cuando vale la pena poner reflectores a las fundaciones. Ese sería un camino correcto para descubrir de primera mano , quienes son sus dueños. Alarmarse por los gastos en contratos por cualquier pretexto pierde sentido. Pónganle cuidado , mi comentario es con mucho respeto.

  4. Gracias señor Flores:

    El presente artículo es plenamente oportuno y con un alto contenido cívico, pues resalta una realidad conocida por todos los ciudadanos, quienes sabemos que personas enloquecidas por el dinero, se hacen elegir autoridades, para dar rienda suelta a sus más bajos instintos, en los que la ilimitada codicia es el motor principal que mueve sus más abyectos propósitos.

    Lo que está sucediendo a hasta el momento con el alcalde de Quito, es abominable y lo que sucede en Guayaquil, no se queda atrás.

    Cómo es posible que, en plena crisis económica, social y sanitaria, se abuse de los fondos públicos en obra suntuarias, que podrían tener justificación en otras ciudades del primer mundo, pero que en Guayaquil son innecesarias, ya que, la extrema pobreza se ha extendido a una mayor cantidad del tejido social aquí, a causa de esta atroz pandemia, agravada por la indiscriminada invasión de venezolanos que ha agudizado la crisis de precariedad y la falta de empleo, los mismos que han convertido las calles que contienen semáforos, en focos masivos de infección y a veces de delincuencia, como es el caso de la calle Manabí.

    Hemos visto horrorizados como una calle no céntrica, llena de huecos en Guayaquil, se ha pintado un flamante mural tipo grafiti, con frases baladíes, es inobjetable que allí ha habido un negociado que sólo enriquece a los funcionarios involucrados, cuando lo primero que habría que haber sido hecho, es el bacheo o repavimentación de esa calle y no ese inmenso mural que contrasta con la calle destrozada que está junto a ese monumento a la estulticia.

  5. Totalmente de acuerdo con su artículo! Es inaudito lo que estos dos «angelitos»gastan en pendejadas y los conciudadanos siguen pagando impuestos y para muchos, la ayuda en ésta pandemia, ha llegado quizá demasiado tarde. Welcome to Ecuador!

  6. Aunque me caiga mal, no voté por ella, la voy a defender en lo de los oleos, en numeros redondos cuestan unos $ 5,000 el m2 que si se trata de obras bien hechas es razonable. En cambio las frases pintadas en las paredes es botar la plata, el sol las hará desaparecer en unos meses.
    En cuanto al resto, la responsabilidad también es de los concejales, son ellos los que aprueban o no las propuestas de la alcaldía, y ya sabemos que si están de acuerdo casi siempre es a cambio de algo, y el algo rara vez es algo bueno para la ciudad.
    Quejarse porque no es tiempo de gastar en «cultura» pueda que tenga sentido, pero por otro lado veo que el gobierno de Moreno de despedida nos bombardea de propaganda, llegando al colmo de ver en TV publicidad del BIESS o la CFN y nadie dice nada, quizás porque los beneficiarios son los medios.

  7. Raulin.
    Muy acertado articulo don Ricardo. Luego de ver los negociados de yunda, tenía una sana envidia de la alcaldesa Viteri de Guayaquil, pero que equivocados hemos estado. Allá también se cuecen habas y aparte de la contratación excesiva de personal en el Municipio Porteño por parte de la alcaldesa, que ya fue denunciado anteriormente, ahora parece está sacando las garras. Que diferencia con Nebot la de estos dos alcaldes de las dos principales ciudades del Ecuador. Pobre país!!!!!!!

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