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Un Bukele para el Ecuador: ¿no aprendimos nada?

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“Como quisiera un presidente como Bukele en Ecuador, ni a Lasso ni a Arauz les importa el país”; “Y si mejor Arauz y Lasso trabajan en conjunto? (…) O si mejor llamamos a Bukele para que gobierne Ecuador?”; “Los ecuatorianos (…) queremos un cambio, alguien nuevo, alguien como Nayib Bukele”. Mensajes como esos –que se referían al presidente de El Salvador como un mandatario modelo– se multiplicaron en las redes sociales durante la última campaña electoral. Incluso cuando Guillermo Lasso ganó la segunda vuelta, los mensajes de ese tipo continuaron: “Señor Lasso, usted debe tomar el ejemplo del presidente Bukele”; “Lasso tiene la oportunidad de convertirse en un Nayib Bukele”; “Ojalá Lasso sea nuestro Bukele”.

Tanta admiración por el presidente salvadoreño resulta difícil de entender en un país que durante diez años fue gobernado por alguien con los mismos “atributos” –novedad, juventud, carisma, personalidad fuerte– y a quien la mayoría de los votantes acaban de negarle la posibilidad de apropiarse nuevamente del poder (por interpuesta persona).

Seguramente esos admiradores de Bukele no se enteraron (pese a que la noticia apareció en cientos de medios) de cómo su mandatario modelo, poco antes del inicio de la pandemia, entró al Congreso de su país para tratar de imponer su voluntad a la brava. Un artículo de la agencia EFE resumía así el episodio: “Escoltado por militares con rifles de asalto y por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, irrumpió este domingo en el Congreso salvadoreño para exigir a los diputados la aprobación de un polémico préstamo para financiar un plan de seguridad contra las pandillas, llamando, incluso, a la insurrección popular”. Un presidente con sólidos principios democráticos, qué duda cabe.

Tampoco habrán leído, en el portal El Faro, uno de los sitios de periodismo más destacados de la región, la entrevista a la también salvadoreña Celia Medrano, candidata para encabezar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La frase que encabeza la entrevista es elocuente: “El de Bukele es un Gobierno claramente autocrático y autoritario”. En la nota, Medrano dice que los rasgos que caracterizan al gobierno salvadoreño son “la concentración de poder, la intolerancia a la crítica, la falta de apertura a espacios de participación democrática y política”. Y añade: “El ganar simpatía y votos a partir de mentiras y la insistencia de mensajes y mentiras, y querer concentrar la información de tal manera que se escuche únicamente la versión oficial, es propia de un régimen autoritario”. ¿Algún parecido con lo que vivimos durante la “década ganada”?

Por los mismos días en que los admiradores de Bukele alzaban voces para que el Ecuador tuviera un presidente como él, circulaba también un video en el que el joven caudillo salvadoreño inauguraba un hospital para atender a enfermos de Covid-19. El más grande de Latinoamérica para ese fin, según destacaba el propio Bukele. El video, a la usanza del aparato de propaganda correísta cuando se inauguraba una hidroeléctrica, una plataforma gubernamental o una escuela del milenio, muestra instalaciones modernas, limpias y bien equipadas (al menos en nuestro caso, ya sabemos en qué terminaron varias de esas obras). Bukele aprovecha la ocasión para menospreciar a sus opositores, para echar abajo los cuestionamientos que ha recibido sobre los costos de construcción del hospital. Habla de la grandeza de su país, de cómo se ha convertido en un ejemplo para la región… En fin, un déjà vu.

La reciente victoria de Guillermo Lasso impidió, al menos por lo pronto, el retorno del correísmo al poder. Sin embargo, la facilidad con que muchos ecuatorianos se dejan encandilar por caudillos carismáticos que menosprecian los principios básicos de la democracia deja claro que esa victoria es solo un primer paso y que ahora el desafío es avanzar en un modelo de desarrollo democrático y equitativo que reste fuerza a esa amenaza permanente para las sociedades que es el populismo autoritario.

José Hidalga Pallares es economista.

20 Comments

  1. Solo concentrando el poder se pueden hacer grandes cambios, la revolución de Singapur -por ejemplo- o la catástrofe de Venezuela, Bukele no es tonto ni ignorante; personalmente, espero otra Singapur en Centroamérica.

  2. Tenías razón. Justo después de publicar este artículo Bukele se sacó la careta de oveja y logró que la nueva Asamblea Legislativa de El Salvador destituya a los jueces del Constitucional y al Fiscal General. Y esto es solo el principio.

  3. Buen análisis Sr. Hidalgo. La noción de que un líder «autoritario» puede combatir la corrupción, acabar con una pandemia, construir «carreteras» y mejorar el bienestar de su pueblo, no es una noción sin evidencia. Los que buscan la mano «dura» tienen ejemplos exitosos como Singapur, Omán, España, Portugal y tal vez Bukele. Lamentablemente, son mucho más frecuentes los regímenes autoritarios fracasados, dictadorzuelos corruptos, conculcadores de los derechos humanos, empobrecedores de masas y hasta genocidas. Bukele es parte de esos cantos de sirena que suenan bonito, pero que llevan al desastre.

  4. Y Usted tiene una solución para gobernar éstos países corruptos, que se han convertido en verdaderas mafias, sedientas de poder e impunidad. Democracía si, pero ya el saqueo de los mismos de siempre no.

  5. Bukele es una solución necesaria a un problema institucional en El Salvador! Solución con autoridad pero siguiendo una visión positiva, confiable y atractiva a las inversiones. Distinto al negocio de la franquicia Castro-Chavista montada en el Ecuador. Los resultados serán el respaldo futuro del señor Bukele, pero está demostrándolo hoy en sus discursos con un criterio basado en valores. Hay que esperar que el virus de la corrupción no genere nuevas cepas.

  6. Totalmente acertado el columnista.Sin embargo estos populistas de derecha o izquierda, saben como manejan las herramientas mediáticas para afianzar su imagen, más aún en pueblos ignorantes, pobres y masacrados por una corrupción sistémica.
    Ahora , el “ bueno”y mesiánico que se arrodilla y subyuga,no era acaso ese abusivo e
    Ignorantón encerrador que atropelló a los salvadoreños para “ salvarles de la peste?.
    En la pandemia fue casi otro “ Gildo “ su similar argentino, en sus afiebradas y oscuras estrategias sanitarias; menos mal que EEUU, fríamente lo puso en su lugar sin prestar mayor atención al niño “ chevere” de la política; ni siquiera fué
    suficiente la acertada posición anti madurista de bukelito.

    Ese es el triste panorama de Latinoamérica , masas ignaras, sin esperanza, genuflexas al primer saltimbanqui populista.
    Pretender, alentar el espíritu, con música de Bach, es tarea perdida, más que suficiente es una movida cumbia o una burka con barba.

  7. Por fin alguien comienza a tocar el tema de bukele, es algo que se viene notando desde que entramos en campaña presidencial. La verdad el retorno del correismo o de cualquiera con aspiraciones autócratas y concentradores de poder es muy fácil que vuelva a suceder, eso se percibe en la sociedad y hay que tener claro algo, una dictadura puede ser ya sea de izquierda como de derecha, al final el mismo resultado trae sin importar quién la financió o quien no.

  8. Desgraciadamente tenemos que reconocer que los latinoamericanos y en especial Ecuatorianos y Argentinos somos muy hechos al populismo quizá por nuestras actitudes emocionales y culturales que por naturaleza o por herencia hemos sido muy proclives a elegir políticos de esa condición. El Populismo es un fenómeno que detiene la prosperidad de un país y salirse de aquello es una tarea harto difícil

  9. Lastimosamente la democracia es un concurso de popularidad… y no otra cosa. Si lo más popular en este momento en el mundo es un sujeto como Maluma, entonces se entiende bien lo que quiere el pueblo, lo que quieren las mayorías. Por eso el mundo es como es. Cuando alguien le dice sus cuatro verdades al pueblo, se vuelve una persona impopular. La verdad no es popular. La verdad no vende. El pueblo quiere que le engañen, que le digan que no son responsables de su propia pobreza. El pueblo es tan niño que necesita que alguien más esté a cargo. Nunca quiere hacerse cargo de sus propias responsabilidades. El pueblo es un niño caprichoso. Pero el pueblo decide. Esa es la democracia.

    Por eso el pueblo necesita un papi, y mientras más bonito, joven, y labioso sea, mucho mejor. El pueblo ecuatoriano mayoritariamente amó a Correa, cuando era joven y bello. No me vengan con que no. Hipócritas. Hoy que es un viejo despreciable y lo odian, lo ven ladrón, le ven todos los defectos que tiene y aún aquellos que no. Hoy, el joven y bello es este payaso de El Salvador, ya mañana se arrepentirán.

    Mientras el pueblo sea lo que es, tendrán los gobernantes que se merecen. Decía Cabral algo como esto: Yo les tengo mucho miedo a los pendejos… porque son mayoría… y la mayoría pone presidentes.

  10. Clarito dice Bukele, la plata alcanza cuándo no se rroba, en el congreso de su pais, cómo el nuestro, para aprobar alguna lley, cuánto hay, que me dás, este cargo para tal, para cuál,etc., o o no es así?

  11. Totalmente de acuerdo. Bukele es un populista autoritario, desesperado por notoriedad y poder.

    Lo más repugnante de Bukele fue la forma en que usó fotos y videos de los cadáveres en Guayaquil en marzo de 2020. En lugar de dar muestras de respeto y solidaridad con un pueblo hermano que estaba sufriendo una tragedia, se burlaba del Ecuador y usaba esas imágenes para amedrentar a su propio pueblo. Miserable!

  12. Por ahora colocar el mismo membrete de despota y totalitario al pelafustan de mameluco y a Bukele no seria apropiado, no es q el presidente salvadorenio sea un santo, tiene un pasado cuestionado cuando pertenecia al mundo de los medios de informacion, pero para gobernar paises Latinoamericanos como queda demostrado no es suficiente solo buenas intenciones, hay un esquema muy arraigado de corrupcion que patrocina a los partidos politicos, no se puede ser PUSILANIME que no es lo mismo que DESPOTA.

    Bukele lo esta haciendo bien, hay que ver en que desemboca su gestion, si resulta ser mas de lo mismo, DESPOTA, TOTALITARIO, AMBICIOSO, CORRUPTO o es un nuevo tipo de liderazgo que tanta falta hace a paises como el nuestro, es por esa justa razon que muchos miran con «buenos ojos» la gestion de ese presidente descendiente de Libaneses porque NO HAY LIDERES y dada la IDIOSINCRACIA del latino, lastimosamente,tienen el SINDROME OBEJUNO. Dejen esos asuntos a los salvadorenios.

  13. Bukele trabaja para el pueblo, no se roba los recursos, tiene principios y valores. En un país lleno de pandillas que aterrorizan a los ciudadanos de bien, el presidente los puso en su lugar donde deberían estar que son las cárceles. Los Derechos Humanos siempre criticando y defendiendo a los delincuentes, eso ya no sorprende a nadie, es verdad los ecuatorianos de bien si quisieramos un presidente como Bukele, para que combata la corrupción de raíz ya que en Ecuador lamentablemente se ha instaurado la misma y parece que no se quiere ir.

  14. Parecidos sin duda en la forma como llegaron al poder, su juventud y carisma atrapan a la mayoría de votantes, el discurso en contra del pasado, los políticos y su frecuente corrupción. Está claro que el poder no todos lo pueden manejar, Correa es el claro ejemplo, por otro lado está por verse si Bukele tolera la corrupción de su círculo íntimo.

  15. Yo si veo en Bukele una persona autoritaria y que maneja de esa forma el gobierno, pero hay una diferencia entre Correa y Bukele. Bukele hace más de lo que dice. Su gente y latinoamérica ve asombrado que mientras la gente muere en las calles en El Salvador construyen un hospital con 1000 camas UCI para frenar la pandemia. Si muy autoritarios pero está frenando la violencia provocada por los Maras en su país. Un país más pequeño que el nuestro, con tintes muy autoritarios pero también más dedicados a servir a su gente y ds basicamente lo que más le interesa al pueblo.

  16. El Salvador. Un caso bastante peculiar en el análisis del atraso secular de los países «democráticos»que por más que se esfuerzan no pueden salir de su subdesarrollo. Esa es una República, aparentemente, como lo es también el Ecuador. Pero qué pasa cuando las funciones de un Estado ( Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Fiscalía, partidos políticos) de manera casi uniforme actúan en contra de su población. El Salvador tiene el triste récord mundial de más asesinatos diarios en el mundo y las cifras han ido aumentando sin que nadie pueda parar ese desenfreno- Hoy las estadísticas diarias de muertes han bajado dramáticamente. Las acusaciones de connivencia entre los asambleístas y grupos pandilleros de quienes recibían incluso dinero, no es asunto de poca monta. Una Asamblea completamente divorciada y aún en contra de las necesidades populares, que además tiene la potestad de autorizar préstamos para combatir la delincuencia y la criminalidad campante, pero decide no hacerlo, no merece otra cosa. No es una actitud muy democrática el caso de la irrupción de Bukele en la Asamblea, pero necesaria como medida de presión ante tanta inopia y corrupción.
    No se conoce que Bukele haya clausurado medios comunicación o haya perseguido, encarcelado o demandado judicialmente a periodistas que lo acosan diariamente.
    La gestión de Bukele en la pandemia ha sido exitosa en la región y la aprobación de todo su programa y acciones de gobierno, primero su pueblo natal, luego en la Alcaldía de San Salvador, y después en su país ( ganó las elecciones en primera vuelta con el 53% de los votos) y más tarde un apoyo sin precedentes en la historia de ese país para cambiar la composición numérica de una Asamblea plagada de inoperancia y corrupción. Recordemos que varios presidentes (democráticos qué duda cabe) Francisco Flores, Mauricio Funes, Elías Saca han sido condenados por la justicia por corrupción. El mejor de ejemplo de cómo la democracia puede ser secuestrada para que esté al servicio de la delincuencia organizada.
    Las cárceles salvadoreñas, verdaderos antros de desorganización, corrupción y criminalidad de donde salían de maneras inimaginables las órdenes de asesinatos han sido llevadas al orden y a procedimientos racionales de inclusión en la sociedad. Organismos Internacionales que han guardado silencio por la situación criminal de pandillas en El Salvador, ahora critican al gobierno por el trato que se les da en las cárceles. El contraste con la alta incompetencia del Ecuador para manejar sus cárceles cuyos hechos escandalosos han dado la vuelta al mundo son el mejor ejemplo de un país democrático?
    El autoritarismo en una democracia que funciona es y debe ser condenada. El populismo cautivador y atractivo para las sociedades necesitadas debería ser desechado, la construcción de obras sin licitación llena de coimas, sobreprecios debe ser perseguida. Hasta ahora a Bukele no le han acusado de corrupción en su gestión, al contrario, igual que por primera vez Lasso, no percibe sueldo presidencial ni lo hará como ex Presidente. Ha tratado de poner en orden un país descalabrado en muchos sentidos. La población le ha concedido un enorme apoyo popular para cambiar la composición de la Asamblea legislativa. Muchos ven en esto la posibilidad de un comportamiento autoritario o «dictatorial» del Presidente, o una posibilidad de acelerar los cambios positivos que le urge al país desde hace décadas perdidas. Yo apuesto por lo segundo. Creo que hay situaciones en la que continuar con una mortecina luz aparentemente democrática, o una » dictadura de los corruptos» legitimados por la Ley no es una verdadera democracia. Digo todo esto bajo el influjo de mi profunda convicción de que la democracia, aunque imperfecta, es el mejor medio para el progreso y dignidad de los pueblos. Bukele lo mismo que Correa? Hasta aquí no. Esperemos que sea el inicio de un verdadero y necesario cambio.

  17. Hay un tinte bastante confuso en este tema ya que como dice el artículo, sí, el del Salvador es un régimen totalitario con varias variantes:

    – A la asamblea se metió con militares porque no querían aprobar dineros que supuestamente iban para ayuda del pueblo.

    – A diferencia de Correa que fue financiado por el narcotráfico y dejó vender estupefacientes en las escuelas y hacer de nuestro país una ruta más del narcotráfico internacional, Bukele hizo lo contrario mandó a los militares a meterse en las cárceles y ajusticiar y reprimir a las pandillas (ojo, quizá eso sea parte de su show).

    -A diferencia de Corre, él entrego las casas que prometió al pueblo y los más necesitados haciendo mucho ruido en la comunidad internacional donde el 90% de las personas es de escasos recursos. Hizo su campaña y la cumplió con su lema «Si no se roba, si se puede».

    En lo demás se parecen mucho pero hay grandes diferencias. Yo soy ecuatoriano y vivo en Panamá, incluso aquí que es un país con recursos económicos sólidos, la gente tiene simpatía por Bukele.

    Creo que es el síndrome del Flautista de Jamelín.

    Y tiene mucha razón el pueblo tiene memoria corta.

  18. Así es , no debemos dejarnos encandilar por discursos demagógicos y autoritarios de ningún redentor de pacotilla . Y todo lo bueno que pueda tener Bukele , se minimiza por su prepotencia , autoritarismo y poco talante democrático .

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