Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

En democracia, la tolerancia siempre paga

en Columnistas/Influencers4P por

Se hizo ley. Hace algunos días, la Corte Constitucional acaba de dar un dictamen histórico. Histórico porque su fallo ha puesto por delante la visión republicana de un Estado laico que tiene por obligación construir políticas públicas que afronten problemas que, por su dimensión, también son de salud pública.

Esto representa una conquista para el grupo de mujeres que ha venido luchando durante décadas para que se abra una opción legal a quienes, vejadas por la aberración y crueldad de la violación, son penalizadas si deciden no tener un hijo producto de este delito. Además, se ha visibilizado también como una opción para los embarazos de niñas violadas por sus padres, hermanos, y familiares cercanos.

Sin duda este fallo ha desatado de por sí un debate que, quizá, es sano poner sobre la mesa y no seguir discutiendo por debajo de ella porque viene haciendo falta, desde hace rato, bajar las armas de los extremismos, encontrarse entre distintos y conversar especialmente sobre los temas que no nos gustan.

Esta resolución es bien importante en la coyuntura actual porque se toma, además, a las puertas de la posesión de un nuevo gobierno cuyo líder, se sabe, no comulga con varios postulados de los grupos de mujeres que apoyaban la despenalización del aborto por violación. Por ese particular, su reacción ante este dictamen puso a la sociedad atenta a cuál sería su respuesta.

Para sorpresa de muchos que pensaron que se asistiría a una reacción negativa o desde la convicción propia –a la luz de su posición manifiesta cuando se discutió el código de la salud- se vio más bien a un estadista que emitió un pronunciamiento republicano, de respeto al Estado laico, pero, sobre todo, de respeto a las decisiones vertidas por un órgano independiente como es la Corte Constitucional. Parecería ser que estamos entrando en una ruta de fortalecimiento al estado de derecho: enhorabuena por eso.

Después de haber estado acostumbrados a la injerencia del ejecutivo en todos los poderes, que el Jefe de Estado electo manifieste su deseo de respetar al Estado laico en su conjunto, permite anticipar un liderazgo distinto, desde una visión de tolerancia e inclusión, que el país ha estado reclamando desde hace rato.

Esa manifestación republicana merece ser valorada en su real dimensión, especialmente en un momento en el cual la polarización es pan de todos los días y marca un pequeño gran paso hacia la ansiada concertación que se ofreció. Y que puede convertirse en el salvoconducto para asegurar un equilibrio democrático donde se trabajen por los altos intereses nacionales bajo el paraguas de la ética individual y colectiva.

Lo sucedido en días pasados, la declaración formal de respeto a la decisión de la Corte Constitucional, muestra lo que en democracia debe pasar:  quienes asumen el poder ejecutivo, deben someterse al imperio de las normas vigentes. Responder más allá de sus propias convicciones y entender que gobernar implica tomar decisiones que favorezcan a todos. Pero, sobre todo, también escuchar las demandas de los grupos sociales, comprender sus luchas y reaccionar favorablemente a problemas de salud pública que suelen ser invisibilizados por la complejidad de su tratamiento. Eso requiere un ejercicio de escuchar y también de empatía con la diversidad de pensamiento.

El pronunciamiento del presidente electo sin duda le ha ganado adeptos, quizás más de aquellos que no votaron por él. Si sigue en esa línea y la aplica para los demás temas que no son pocos, y que tienen que ver con generar consensos entre todos, el país estará entrando en una nueva era en donde los ciudadanos al fin puedan palpar lo que es la democracia.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA. 

2 Comments

  1. Quienes votamos y quienes no lo hicieron por Guillermo Lasso debemos estar convencidos que soplan nuevos vientos de democracia. Ecuador mi país lindo, hermoso y sufrido. Luchemos por mejores días para todos al margen de cualquier condición social, arrimemos el hombro y veremos un futuro promisorio.

  2. Desde un punto de vista de salud pública y elemental sentido común, había que despenalizar el aborto.

    Pero la Constitución es muy clara: «El Estado defenderá la vida DESDE LA CONCEPCIÓN».

    El artículo relevante del COIP es totalmente coherente con la Constitución. Por lo tanto, declarar «inconstitucional» algo que NO se contrapone a la Constitución… es una aberración jurídica… y un gravísimo precedente.

    El problema es LA CONSTITUCIÓN. Eso es lo que se debió cambiar.

    … y no solo en el tema del aborto. Hay que botar al tarro buena parte del mamotreto de Montecristi.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Las últimas de

El fracaso de Iza

Es indiscutible que el paro convocado por Leonidas Iza,
×
Ir Arriba