¿Cómo evitará Lasso ser rehén?

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A pocas horas de que el presidente electo, Guillermo Lasso, asuma el cargo, una evidencia se impone: la política, desde el 14 de mayo que se instaló la Asamblea Nacional, volvió a ser lo que era: un juego de cúpulas y de votos (con precio que se da en canonjías o en poder). El presidente y su partido lo saben por partida doble: el acuerdo fallido con Rafael Correa y Jaime Nebot, y el reparto para las autoridades del legislativo.

Con la transmisión de mando presidencial se reiteran algunos lugares comunes: el amplio margen de maniobra que otorga la Constitución presidencialista de Montecristi. La posibilidad de gobernar sin Asamblea. La eventualidad de mantener, durante los dos primeros años, la mayoría que dio lugar a que Guadalupe Llori llegue a la presidencia del legislativo… Sin embargo, tres hechos parecen ciertos: el presidente requiere el concurso de la Asamblea para modernizar al país y no se ve de dónde saldrán esos votos. La mayoría que se formó en la Asamblea no está soldada por acuerdo alguno. Y la probabilidad de cambiar de socios luce hipotecada tras el impasse con el PSC. UNES es una fuerza legislativa cuyo precio la vuelve, en un alto porcentaje, inviable políticamente.

En claro, el presidente Lasso toma las riendas del país en una posición de debilidad cierta con respecto a la Asamblea. Y se teme que la suma y resta de votos, aunque su ministro de gobierno sea experto en matemáticas de ese tipo, no alcanzará para dar viabilidad a la administración. Ni para imprimir la celeridad que requieren las soluciones a problemas inmediatos, de corto y mediano plazo. Es decir, el nuevo presidente tiene dos problemas mayúsculos que resolver en el campo político: no ser rehén de la suma y resta de votos que, como se ha visto, le es desfavorable en la Asamblea, y encontrar rápidamente una alternativa. Los cien días de gracia de que dispone un presidente recién instalado, si ese período de gracia se cumpliera, pueden ser un buen aliado.

En los hechos, el presidente y su equipo político tendrían que recuperar la iniciativa política tras la cual han corrido desde su elección. Es evidente que si la estrategia inicial dependía de un acuerdo con el PSC y UNES, CREO se desentendió de impulsar un acuerdo básico legislativo con Pachakutik, Izquierda Democrática y los independientes. La decisión de abandonar la primera alianza, dio por resultado un acuerdo con los segundos pero limitado a la conformación de autoridades para la Asamblea. Ni siquiera para las comisiones. Cecilia Velasque, coordinadora de Pachakutik, recordó a Yaku Pérez que su decisión de dejar el movimiento era precipitada precisamente porque no había de por medio acuerdo alguno con el gobierno.

Sin embargo, ese acuerdo básico sigue siendo prioritario no solamente para la Asamblea. Ecuador no saldrá adelante si no hay una tregua política articulada y circunscrita a las respuestas que tiene que dar a las pandemias que lo golpean. Solo un acuerdo de ese porte, liderado por el presidente, generará el estado de ánimo capaz de cambiar la suma y resta de votos en la Asamblea y de incidir en las posturas que se necesitan para lograr un canje: políticas sociales versus medidas inmediatas para solventar la situación y ubicar el país en la vía de la reactivación. Sin un plan global, cualquier anuncio, como el que hizo Simón Cueva, designado ministro de economía, será criticado como una medida parche y sin sentido. Él habló del esfuerzo que tienen que hacer aquellos que trabajan y ganan más de $550. Lo dijo pensando en aquellos que no tienen empleo, viven día a día y no tienen protección social.

El candidato Lasso propuso un acuerdo nacional e incluso habló de pedir a la ONU apoyo para la realización de ese diálogo. Nada ha dicho como presidente electo sobre el particular, pero si no propone un acuerdo básico, si no lo hace urgentemente y si él no lo lidera, su gobierno volverá a ser rehén de las cúpulas y la suma y resta de votos. Eso lo condenaría a la impotencia política; tragedia que conocieron algunos gobiernos en el pasado.

El presidente Lasso no tendrá margen de maniobra si no convierte la ciudadanía en factor decisivo de la gobernabilidad.

Foto: Facebook GL

6 Comments

  1. Una de las formas que mas ayudarán a que los «honorables asambleistas» hagan su trabajo será poner ante las cámaras y los medios que es lo que piden (de frente y por debajo a través de sus intermediarios) para «ayudar» en la gobernabilidad. Caso contrario vía consulta popular A SU CASA lo antes posible. No hay tiempo que perder.

  2. Definitivamente el soporte fundamental para el Presidente Lasso somos los ciudadanos que votamos por él y que esperamos que el país se enrumbe por un nuevo sendero de prosperidad y paz. Políticamente debe también apoyarse al máximo en la señora Llouri y por ende en Pachakutik, y claro esta también en la Izquierda democrática. De parte de los social cristianos y los correístas, únicamente se vislumbra una tenaz oposición y seguramente incitaran a paros, huelgas, etc. tratando de desestabilizar al gobierno y por ende al Ecuador. Pero allí estaremos los ciudadanos de bien para apoyar el necesario cambio de timón que requiere el país sino queremos transformarnos en la segunda Venezuela de America Latina.

  3. «El presidente Lasso no tendrá margen de maniobra si no convierte la ciudadanía en factor decisivo de la gobernabilidad.» Esto es muy cierto, los de a pie somos la herramienta de torque del Presidente Lasso.

  4. Del otro pacto entre CREO y el Partido Social Cristiano no se conoce nada. Nebot dijo que fue un aliado incondicional, es decir que no pide nada, pero todos sabemos que en politica no hay nada incondicional. Despues me parecia muy extraño que Henry Kronfle mantenia una actitud muy rigida en las entrevistas, decia que la «presidencia de la Asamblea» para el Partido Social Cristiano es «no negociable». Resulta extraño que un partido que a duras penas alcanzo 18 votos y con los 12 de creo apenas llega a 28 pueda sostener esa posicion. Unes tenia 49 votos y la union PK-ID 45 votos, estas agrupaciones si podian sostener una candidatura presidencial de la Asamblea. A mi me parece evidente que el pacto original CREO-Partido Social Cristiano incluia el control de este ultimo sobre la Asamblea y tal vez de otros organismos como la Contraloria, la Fiscalia, etc. Probablemente el pacto con UNES ya fue cocinado desde hace tiempos con el Partido Social Cristiano y Lasso fue convocado solo para «sacramentarlo» . Por eso la seguridad de Kronfle de ganar la Presidencia de la Asamblea. Lasso se hecho para atras cuando una encuesta flash de Duran le indicaba la perdida de una buena parte de su capital politico y una rebelion de sus asambleistas.

  5. Bueno, de acuerdo al artículo 148 de la Carta Magna, el presidente puede disolver la Asamblea Nacional por dos años en los primeros 3 años (muerte cruzada) de gobierno por varias causales, entre ellas que este cuerpo colegiado torpedee todos los proyectos que a su juicio son necesarios para poner en marcha su programa de gobierno, previo dictamen de la Corte Constitucional.
    El mandante estará muy atento como actúe la Asamblea, y si Lasso quiere aplicar la muerte cruzada, tendrá el apoyo de todo el país, yo creo que ya es hora de que tengamos un gobierno que pueda trabajar sin los sobresaltos que causen los » honorables» que desde ya demuestran que la política ecuatoriana sigue siendo la hez del continente

  6. Con Tik Tok, alcanzó la presidencia, zapatos rojos y vestimenta pastel. Los primeros 100 son críticos, olvidese del twiter, donde el odio es gratis y enfermizo.
    A los malos legisladores, enfrentelos diariamente en tic tok y dejese de sumas y restas.

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