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Proyectos con multilaterales: urge un inventario

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Los organismos internacionales o multilaterales son: el Banco Mundial (MB), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR). La generalidad de países del mundo son miembros de tales organismos y reciben créditos de los mismos, los cuales tienen ciertos límites máximos para cada país.

En Ecuador, el monto de la deuda externa del sector público no financiero con tales organismos, entre 2019-2020, aumentó en $7.065 millones, de $11.984 millones a $19.049 millones. Los créditos se facilitaron, en gran medida, por y para enfrentar la crisis de la pandemia. El mayor desembolso fue del FMI por $4.000 millones.

Al mes de abril de 2021 el stock de deuda con tales organismos alcanzó los $18.925 millones. Con el BID $6.248 millones, con la CAF $3.897 millones, con el FMI $6.205 millones, con el Banco Mundial $2.493 millones y con el FLAR $41 millones. En el conjunto de la deuda externa de $44.646 millones, los préstamos de estos organismos son los de mayor significación, el 42 %, superan a los $17.825 millones de los bonos basura reestructurados.

Por los préstamos de tales organismos se paga al año alrededor de $320 millones en intereses y unos $750 millones de amortizaciones, componentes importantes dentro del gasto público y de las necesidades de financiamiento del Estado. Para superar la crisis fiscal, económica y social, sin desmayo, debemos reiterar en el rigor fiscal para administrar los escasos fondos públicos, en contrapunto con las infinitas necesidades sociales. En esta perspectiva, la absoluta transparencia en la gestión de las finanzas públicas debe ser la normalidad en la gestión del Estado.

Si bien los créditos de los organismos internacionales son de largo plazo y bajas tasas de interés, poco se conoce de la eficiencia en su utilización, pues, con la excepción del FMI, la mayoría de préstamos son para proyectos en diversos ámbitos económicos y sociales. Algunos son los llamados de libre disponibilidad o utilización. La sociedad desconoce mediante informes sustentados, los créditos entregados para la compra de vacunas, para entrega de bonos a los pobres y otras acciones derivadas de la pandemia, su real utilización, así como la existencia de saldos en caja disponibles si éstos existieren.

El país debe conocer con frecuencia mensual, para cada organismo, en cada uno de los proyectos el valor total de los créditos concedidos, los montos desembolsados, los valores ejecutados, los tiempos que han tardado los desembolsos, los períodos de ejecución, la evaluación del uso de los recursos, el cumplimiento de los objetivos de los créditos, el personal nacional e internacional que labora en los proyectos, los sueldos que perciben, las consultorías que se realizan, etcétera. Jamás se debe olvidar, que tales préstamos se pagan con parte del trabajo de las personas y empresas, y con los impuestos que paga la sociedad toda.

Es frecuente que ciertos proyectos tengan eternos tiempos de duración, que los desembolsos se tarden por ineficiencias de todo género, que las contrapartes nacionales no se cubran a tiempo, que la ejecución de los mismos tengan deficiencias por incapacidadas internas, que el país deba pagar importantes cantidades de dólares por penalidades por el no uso oportuno de los créditos, que se gasten importantes montos en estudios y consultorías poco efectivas, que existan consultores eternizados en sus funciones para producir productos poco útiles y sus elevados honorarios sean incompatibles con el extendido nivel de pobreza del Ecuador.

En el camino hacia el encuentro de una sólida sostenibilidad fiscal, los presupuestos públicos deben identificar con claridad los proyectos que se ejecutan con los créditos externos financiados por los organismos internacionales. La rendición de cuentas de su ejecución y el cumplimiento de sus objetivos económicos y sociales, debe ser frecuente y parte consubstancial del cumplimiento de las metas económicas, sociales y fiscales del país. Se debe establecer sanciones rigurosas para quienes por negligencia originen costos para la sociedad, derivados de la tardanza en el uso de los créditos y de las ineficiencias en su ejecución. El país debe conocer si los valores desembolsados de los créditos y no ejecutados en los proyectos, existen en dólares efectivos en las Cuentas del Tesoro, o fueron indebidamente utilizados para cubrir la falta de liquidez del Estado.

La futura solidez de las finanzas públicas y la capacidad del país para pagar las deudas y reducir sus cuantías, exige mantener cuentas públicas superavitarias. En el hollar del camino hacia estos objetivos, los organismos multilaterales deberían conceder créditos de libre disponibilidad para cubrir cada año las amortizaciones de sus préstamos, a fin de que el Estado no acuda a créditos onerosos para hacerlo, y mientras la liquidez fiscal no alcance niveles adecuados para atender las necesidades estatales.

El país vive un punto de inflexión en su historia, respira nuevos aires de esperanza y consolidación de la democracia y las libertades. Debemos enfrentar el duro camino hacia la forja de profundas reformas estructurales de todo género. La eficiencia y transparencia en todos los ámbitos de la gestión del Estado, debe ser cimiento fundamental para el encuentro de los consensos de la sociedad en pro de la consecución de los grandes objetivos nacionales.

Jaime Carrera es economista. 

5 Comments

  1. Ec Alberto Dahik. Diario el Universo.

    Ante el reciente fallo del tribunal arbitral, en el cual la compañía Perenco debe recibir del Estado $ 412′182.000 más los costos del arbitraje, el personaje(Correa) dijo otra tontería más: que eso que le tocaba pagar al Ecuador era menos que el beneficio de haberse peleado con la compañía.
    Esa barbaridad es algo así como decir: entré al supermercado, armé una bronca, me saqué un montón de cosas, luego me multaron, pero lo que me saqué es más que la multa. No importa que en todos los supermercados ahora al sujeto no lo dejen entrar, y que haya una foto en cada supermercado del país diciendo: se prohíbe la entrada a este salvaje. No, en la lógica de la idiotez eso no importa.
    Y no debemos los ecuatorianos olvidar que el caso Murphy nos ha hecho pagar casi 20 millones de dólares. Y que el caso Chevron fue una vergüenza internacional, pues el máximo tribunal mundial, el de La Haya, dictaminó que hubo fraude en la sentencia de una corte ecuatoriana, que obligaba a pagar a dicha empresa 9.500 millones de dólares. Es decir, en la máxima vitrina jurídica mundial, el Ecuador exhibe el trofeo de que su sistema judicial hace fraude. Y todo movido por quienes nos llenaban de idioteces e insultos a diario en el Ecuador.
    Y no debemos olvidar el caso OXY. Debimos pagar 1.061 millones. Tampoco el caso Burlington que nos obliga con 380 millones, ni el caso Ecuador TLC y otros, que totalizan 515 millones. Sí lectores: es mejor no sumar.
    Pero lo más triste es que echaban a los inversionistas, se tomaban sus negocios para “beneficio del Estado y del pueblo”. Y luego tomaron esos ingresos que producían las empresas afectadas y los despilfarraron como ya sabemos en forma perversa. Pero, además, nos dejaron sentenciados, para que nadie quiera venir al país. Y luego de todo esto, el pueblo paga el costo de esos arbitrajes.
    En vez de decir que el beneficio de tales acciones fue mayor que los costos que debemos pagar por los fallos arbitrales, es mejor quedarse callado. Creer que en este mundo se puede vencer con la ley de la selva es pensar como Maduro, Ortega, los Castro y todos los tiranos que jamás aceptan que hay leyes, que hay una cosa que se llama seguridad jurídica, y que el Ecuador, por salvajismos como estos, es el país que menos inversión extranjera directa recibe en relación con el PIB en el continente. Sí, hasta Haití nos gana.
    Las tonterías de las sabatinas irritaban. Pero oír esto último sobre los arbitrajes nos puede llevar a una indignación que ya no es sana. ¡Ojalá que se callen ya y para siempre

  2. En el caso Perenco,El Ec Diego Borja manifiesta que la culpa no es de él ni de Correa,sino del Procurador porque no hizo bien su trabajo.Qué tan malos abogados tenemos? Lo cierto es que tenemos que desembolsar una millonada de dólares en esta crisis económica y sanitaria que vivimos.Será que somos tan tontos y ellos los iluminados? Le sugiero al Ec.Borja lea el articulo del Ec Alberto Dahik de diario el Universo.

  3. Excelentes comentarios, sólo agregar que estos temas deberían ser debatidos en las universidades creó yo son temas muy interesantes para todos los futuros economistas

  4. Como dice el adagio popular : «cuentas claras chocolate espeso».En nuestro país nos hemos acostumbrado a pedir inmensas cantidades de dinero y no sabemos en qué se ha gastado; solo sabemos cuándo y cuánto se han robado y luego el «ingenuo» pueblo a pagar las cuentas a través de impuestos. Esto debe cambiar Presidente Lasso, por favor, póngase las pilas, de caso contrario el diablo nos lleva en peso.

  5. Moreno convirtió al portafolio de inversión, en tapa huecos cubriendo obras mal hechas dejadas por su amigo correa, así como: remiendos en la refinería de Esmeraldas, tapando las fisuras de la hidroeléctrica Coca codo cinclaer, reconstrucción de las paredes cuarteadas de la universidad yachay, escuelas del milenio, y dos hospitales, casitas para los amiguis de toda una vida, porque los ecuatorianos no conocimos la lista de los que recibieron y se beneficiaron. Seguro que la mayor cantidad de fondos se destinó a cubrir el déficit interno ocasionado por el ejercito de burócratas, claro¡¡ correistas todos¡¡. Por lo tanto lo propuesto por el Econ Carrera suena a música, para que podamos [email protected] [email protected] contar con «cuentas claras», además es beneficioso para el país saber que más hicieron con los jugosos préstamos solicitados. Lo que si sabemos es que tenemos que pagar y que el hueco fiscal sigue siendo un problema para el nuevo gobierno. Por lo que, si cabe exigir «auditorías para los fondos fiscales», porque en los cuatro años del morenismo «todo era sorpresa, nubarrones, y desconocimiento de qué hacer con el foco económico -financiero»… en el País, cuyo manejo que venía muy mal, se endoso su desastre todo a la pandemia, tapando de esta forma el mal manejo del morenismo.

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