Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Y cómo sale el país de los reality shows?

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Con el regreso del presidente Lasso y la publicación del decreto sobre su política petrolera, la agenda política que se debate debería ganar en densidad. Al fin y al cabo, se trata del destino del sector alrededor del cual ha girado la economía durante casi 50 años. Pero no: no ha ocurrido. Ese es un tema esencial, pero no es un tema sexi. No se impone por sí mismo y el gobierno no tiene -todavía no tiene- el equipo político que proponga y anime una agenda en la conversación pública.

Ese vacío se nota. La opinión se ha visto confrontada a temas que en forma alguna mueven las palancas decisivas para el país: si el presidente podía o no usar el avión para viajar a ser operado. Cynthia Viteri y sus problemas con la Fiscalía. Abdalá Bucaram y su familia en líos con la Justicia. La telenovela montada por el ex alcalde de Quito con el concurso de dos jueces y la intervención, muy sentida y poco creíble, de la presidenta de la Judicatura. Don Naza y la estafa, ahora sangrienta, en Quevedo. Los periodistas de la Posta, su desaguisado y la victimización de Leonidas Iza… Y también, por supuesto, el pedido de juicio político a Lenín Moreno en la Asamblea Nacional.

Es claro que las fuerzas políticas tienen su agenda y sus tiempos. Ningún partido que no tenga responsabilidades en la administración directa del Estado, está interesado en agitar y empujar los temas urgentes y fundamentales del país: la reactivación económica, el empleo, la extrema pobreza, la reforma laboral, la crisis del IESS, la reforma tributaria, la seguridad en general… Es claro que el único que puede agitar y empujar esos temas es el presidente Lasso. Y su gobierno.

Basta ver cómo lo están haciendo las otras fuerzas políticas. La Asamblea no tiene agenda. Se siente el atolladero en que se encuentra Guadalupe Llori, defensora de una alianza política sin contenido programático. En ese sentido, la presidenta de la Asamblea tiene un dilema: debe llevar la Asamblea a algún puerto, pero su propio bloque parece tener más afinidades con el correísmo que con el presidente que facilitó su llegada al cargo que ostenta. Mal de muchos, consuelo de tontos: el bloque de CREO y los independientes -Bancada Acuerdo Nacional- ha jugado, en general, el papel de invitado cuando lo suyo es ser anfitrión. La Izquierda Democrática, que al inicio de este proceso entregó la capitanía política a Pachakutik, luce sin iniciativa política. Todo esto explica, seguramente, la actividad vacua de la Asamblea que se ha limitado a revisar los vetos de la Asamblea pasada y a girar alrededor de agendas absurdas como la que propuso Pachakutik y el correísmo con el juicio político a Lenín Moreno. El correísmo hace lo suyo mientras el socialcristianismo aúpa sus tesis, cada vez más cargadas de populismo.

En definitiva, el único que parece tener agenda es Fernando Villavicencio y la Comisión de Fiscalización. Pero por importante que sea la labor de esa comisión, que rompe en forma radical con las comisiones del pasado que merecieron llamarse de archivo, no suple la falta de norte de la Asamblea. No hay cómo esperar, en esas circunstancias, que la Asamblea agende motu proprio los grandes temas que el país requiere para salir del estado comatoso en que dejaron Correa y Moreno al país.

Así el cambio que se espera está en manos del Ejecutivo: definir y priorizar la agenda de lo fundamental, animarla, dar plazos y ver cómo la opera. Sin ese esfuerzo, sin meter a los ciudadanos de cabeza en procesos fundamentales, el país y la propia Asamblea seguirán dando prioridad a los reality shows que se han vivido en estas últimas semanas.

La pelota está, entonces, en el campo del Ejecutivo y de su equipo político que tiene por delante una certeza: el gobierno difícilmente contará con votos en la Asamblea para las reformas de fondo. Dicho de otra forma, si esas reformas son vitales y si no hay masa crítica en la Asamblea -cuya calidad es sensiblemente menor incluso a la Asamblea anterior- el gobierno tiene una tarea pedagógica inmensa con la sociedad. Por una razón: la mayoría de los bloques políticos tiene compromisos con los grupos de presión establecidos. Y hay una gran masa de ecuatorianos que no tienen empleo, seguro social ni subsidio de ningún tipo. Replantear las cartas de juego, implica encontrar mecanismos políticos para que quepan en él, con iguales derechos, todos los ciudadanos. Ese es el cambio.

Foto: fotomontaje 4P. 

6 Comments

  1. Excelente análisis del Dr. Hernández de cómo se encuentra situación del país luego de 90 días de que el presidente Lasso se posesiono en el cargo y que de igual manera posesionó a sus ministros, ubico a su personal de confianza en puestos claves y dejo en sus cargos a cientos de correístas. Hasta el momento muy poco se ha hecho y si seguimos en ese camino nada pasara y los 4 años del gobierno (en realidad ya quedan 3 años y 9 meses) se echarán el tacho de basura. Si bien se está logrando avances plausibles en lo que respecta a la vacunación, en los otros campos mencionados, y que son urgentes, nada ha pasado hasta el momento. Los ministros se la pasan de farándula con «en corto», pero en lo que el país realmente requiere todo está estancado. Ojalá el presidente leyera este articulo ya que como bien lo señala el articulista, hay temas de alta importancia para el país y que deben ser confrontados de manera inmediata, ya sin demora.
    Sr. Presidente Lasso, el tiempo vuela y si sus ministros, viceministros y en general todos sus empleados públicos seguirán con el ritmo de trabajo de la época «morenista» nada va a pasar y su gobierno pasara a la historia sin pena ni gloria.

  2. Como que en el país no hay un orden estatuido; hay un desbarajuste. Cada quien se siente más poderoso que el otro y se dispara por donde se le ocurre. La sentencia del TCE en el caso del alcalde destituido parecía definitivo; pero no ha sido así. Una jueza por un lado y otro juez por el otro le dan acciones de protección. Es que hay que protegerlo, pues, aunque Quito quede desprotegido. La Corte Provincial se toma su tiempo. Los concejales elegidos también por el pueblo no han podido destituirlo ¿Entonces? ¿Quién manda?
    La Contraloría sin Contralor; nadie sabe qué hacer. El CPCCS pregunta a la Corte Constitucional si puede nombrar uno que se encargue; para nombrar el definitivo necesita un medio milloncito. La Asamblea no quiere afrontar, prefiere enjuiciar al ex-presidente Moreno por fuera de la Constitución sin acordarse de qué pusieron en ella. No hay tiempo para leer ni tampoco los asesores han sabido leer (chapuceros). Otros jueces aletargados con el amor del Loco que ama, mejor se van de «vaca». Unos jefesazos con la oficina en la cárcel y otros con grilletes y otros presos en su casa: un batallón de policías para cuidarlos. Quienes están llamados a velar por la dignidad de la patria, se hacen los giles.
    En efecto, el señor Presidente tiene que tomar al toro por los cuernos y enderezar al país: Proyectos de leyes a la Asamblea y ¡afuera! jefes de mandos altos y medios comprometidos con causas extrañas. Ya es hora que deje de ser el «paísito» dicho por el «insigne» Assange; si la Asamblea no colabora en lo que le toca: consulta al pueblo y que estitos se vayan a su casa. ¡Mucha nota!

  3. La conformación del equipo político, puede salvarnos a los ciudadanos de los R ShoWs, y elevar el debate político, porque la Asamblea ya da muestras de que masa gris no hay, toda sus actuaciones hasta ahora se pierde en el pasado. Además esperar que de la Asamblea salgan nuevas visiones, propuestas, estrategias y decisiones para encaminar el país a la solución de los problemas no vale la pena, tal vez si se les quita el sueldo y se les obliga a tener «resultados» para proceder al pago del sueldo puede despertar las neuronas extraviadas que estos ostentan. Se darán cuenta que hasta ahora, solo han perdido el tiempo? y los ecuatorianos hemos perdido recursos pagando a estos ineptos.

  4. Buen artículo. Agreguemos que con liviandad extrema se conceden derechos de miles de millones de dólares sin financiamiento alguno en el caso de los maestros; se clama por el pago de la enorme deuda del Estado al IESS, y que los agricultores, los pescadores, los indígenas y demás sectores piden y piden y piden más. ¡Que no hay dinero! No importa, es obligación del Estado.
    Queja generalizada de la mediocridad e incapacidad de autoridades electas gracias a un Código de la Democracia absurdo. Soluciones? Reformas? Ningún esfuerzo práctico. Asistimos cotidianamente a un dantesco recuento de asesinatos por sicariato, reclutamiento de niños para entrenarlos como asesinos, las cárceles repletas de delincuentes nacionales y extranjeros que se matan entre ellos y en forma coordinada en varias cárceles del país; en las cárceles nadie puede controlar el ingreso de armas blancas, de fuego, celulares y drogas, todo atribuido al micro tráfico de drogas. Un rasgarse las vestiduras colectivo pero ni intentos de reformar, suprimir todo lo pernicioso de la Ley de Drogas. Y de quién es la culpa? De las “derechas” dicen los que se auto definen como líderes de ideología “fuerte” para lograr las transformaciones sociales, como si las “izquierdas” habrían sido una solución en alguna parte de este mundo. Quienes conformarían la intelectualidad del país, en franca indiferencia; ex magistrados que cometieron serios errores administrativos y políticos, ahora enseñan y dicen lo que hay que hacer y critican severamente los mismos vicios que ellos practicaron a plenitud. En suma, una humareda de hipocresía, cinismo y desidia se nota en el país. Hasta las próximas elecciones, siempre.

  5. Será que este país se va a agotar a pura telenovela? Poco interés tiene la gente en contenido de calidad en sus televisores y en la política. La vacía complacencia de ser del equipo ganador puede más que el apoyo a causas que pueden crear un cambio social real. Todos los tontos para sentir que no desperdician su tiempo le cargan a sus elecciones con condimentos morales e ideológicos o con pura excusa que no es más que autocompasión. Así la preocupación por las estupideces más ridículas se transforma de pronto en que en realidad es por las cosas más importantes del mundo. Es el llamado sesgo de confirmación o también esa tendencia a crearnos cuentos para justificar nuestras decisiones lo que provoca que muchos estén satisfechos con seguir jugando a la policía moral en Twitter. Ahora si seguimos así tontos y adormilados nos va a pasar lo mismo que la gente que procastina hasta los 35. La tendencia en comenzar a creer en soluciones mágicas una vez que los problemas importantes se comienzan a acercar aumentan. En el caso del Ecuador sería volver a repetir la historia de los mesias milagrosos. Bueno, como estábamos dormidos el tiempo para actuar se reduce en gran medida. Esto además dice mucho de la poca responsabilidad de la clase política y civil por hacer lo correcto. Ahora veo porque en el tercer mundo aún creemos en la magia y sin saberlo seremos los arquitectos de nuestra propia destrucción.

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