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Guayaquil, cambio de modelo

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Es indudable que los guayaquileños reconocemos el enorme trabajo realizado por las administraciones municipales socialcristianas encabezadas por León Febres-Cordero y Jaime Nebot durante 29 años aproximadamente. Febres-Cordero rescató a la ciudad de la miseria y corrupción en la que había caído en manos de los Bucaram y sus coidearios, mientras que Nebot continuó el trabajo de forma ejecutiva con muchas obras y decisiones que redundaron en beneficio de la ciudad.

Los socialcristianos decidieron llamar al modelo implementado por Jaime Nebot el modelo “exitoso”. Aquel modelo exitoso quiso ser extrapolado al resto del país con la eventual candidatura presidencial de Jaime Nebot que finalmente nunca llegó. La alcaldesa de Guayaquil, también socialcristiana, pretende continuar, con ciertos matices, el llamado modelo exitoso; sin embargo, hasta el momento, Viteri no ha demostrado tener la misma capacidad ejecutiva de Nebot y más bien ha cometido muchos errores de carácter político y, peor aún, varios de los contratos municipales celebrados durante su administración están en el ojo de la Fiscalía y la Contraloría por supuestas irregularidades.

Pero, ¿qué hay detrás del llamado modelo exitoso? Si bien el cambio que ha sufrido Guayaquil es evidente, no es menos cierto que Viteri no puede vivir de las rentas de las administraciones municipales anteriores, en las que, sin perjuicio de sus aciertos, se dejaron de lado cuestiones fundamentales para el desarrollo de la ciudad. Por ejemplo, en el ámbito urbanístico, Guayaquil es una ciudad que sigue creciendo de forma muy desordenada y sin un plan adecuado, cosa que no ha cambiado en los últimos años, sin que hasta la fecha se presente un plan de desarrollo urbanístico acorde a las necesidades de la ciudad. En lo relativo a temas medioambientales, Guayaquil es una ciudad de cemento que carece de zonas verdes que puedan, por un lado, mitigar el impacto de las altas temperaturas, y por otro lado, convertirse en zonas de distracción y deporte para los ciudadanos. Guayaquil necesita muchos más espacios verdes, árboles – no palmeras decorativas – y parques para acabar con esa imagen de ciudad de cemento que no se preocupa por la naturaleza ni el medio ambiente.

Otro grave problema que ha sido abordado de forma equivocada por el modelo exitoso es el transporte público. La Metrovía solucionó de forma parcial el problema, pero los buses que circulan en la ciudad no respetan los paraderos y es prácticamente imposible para quienes no los usan habitualmente conocer el recorrido que realizan dentro de la ciudad, ya que la señalización es deficiente. El proyecto estrella para solucionar el problema del transporte público fue la aerovía iniciada en la administración de Nebot e inaugurada por Viteri. No era difícil prever que este medio de transporte no iba a ser la solución para los problemas de movilidad de los guayaquileños. Basta observar las cabinas de la aerovía durante el día para constatar su poca ocupación, por lo que este proyecto no ha aliviado en absoluto la congestión de las unidades de transporte ni se ha convertido en solución para los ciudadanos que necesitan movilizarse desde Samborondón o Durán a Guayaquil y viceversa. El consuelo que le queda a las autoridades municipales es que la aerovía se ha convertido en un “atractivo turístico”, lo cual evidencia el fracaso que supuso como medio alternativo de transporte. Muchos guayaquileños se preguntan ¿por qué no se pensó en el transporte fluvial que es un medio mucho menos costoso y más eficiente para conseguir el mismo objetivo? Guayaquil es una ciudad que no puede dar la espalda al río que es su mayor potencial y atractivo. No basta la construcción de malecones y fuentes, sino que debe buscar dar un uso adecuado al río en beneficio de la ciudad.

Guayaquil lleva muchos años viviendo en el modelo “exitoso”. Se puede debatir si efectivamente lo fue o no, sin embargo, no cabe la menor duda que el modelo se encuentra agotado. Guayaquil necesita un cambio de modelo urgente.

Ricardo Flores es abogado. 

5 Comments

  1. Estimado Ricardo:

    Comienzo la presente, asegurándole no ser afiliado al PSC, ni haber participado en campañas políticas a favor de ese partido, o ser empleado de alguno de sus dirigentes y menos ser empleado municipal. Soy un ciudadano que nació Guayaquil, que vivió desde niño en el suburbio, que se educó en un colegio fiscal del sur de la ciudad, que desde que me casé vivo en la zona norte, y la mayor parte de mi experiencia laboral la hice en el centro de la ciudad. En fin, conozco, pero sobre todo amo a esta ciudad como no tiene idea. Soy un guayaquileño de casi 5 décadas de vida, al que nadie le ha contado, sino que vivió lo que es tomar y bañarse con agua de tanquero, que vió las moscas, cucarachas y ratas que atraian los cerros de basura que adornaban nuestras calles, que caminó junto a una pelada, por un malecón sucio, que olía a SSHH, con inseguridad, y que era sitio para que las parejas, buscaran los rincones oscuros, para ir más lejos de unas caricias y besos.

    La ciudad no ha «sufrido», como usted erronamente indica, seguro quiso decir, que ha «gozado de cambios», y es la verdad, y todo ello gracias a las administraciones socialcristianas, las cuales «sufren» de prejuicios por el paso de LFC por la presidencia, y de Nebot por el Congreso, donde tuvieron tanto aciertos como equivocaciones, pero debemos reconocer que en la administración de la ciudad, gracias al «modelo» que ejecutaron, las obras además de transformar la ciudad, inyectaron de guayaquileñismo a todos sus habitantes, y nos sentimos orgullosos de lo que representamos para el resto del país, esto es, ser un ejemplo a seguir.

    Sería bueno recordar, que cuando comenzó Jaime Nebot su primer periodo como alcalde de esta maravillosa ciudad -a la que LFC ya había enrumbado- los analistas politicos y buena parte de la ciudadanía, no creía que iba a poder continuar la obra de su antecesor, y menos superarla, pero en buena hora todos se equivocaron, porque el legado de Nebot traquilamente, puede competir e incluso llegar a superar lo realizado por el ex mandatario.

    Creo que con Cynthia Viteri, estamos siendo injustos, y repetimos el error de no creer en su gestión como con Nebot, eso en primer lugar, segundo, reconozcamos que antes de cumplir su primer año como alcaldesa, estalló la pandemia del COVID 19, que alteró los planes de todo el mundo, tanto en lo privado como en lo público. Nadie estaba preparado para ello.

    Yo aspiro, que en lo que resta de su administración, la veremos no superando a Nebot, porque la coyuntura actual no lo permite, pero si dar muestras claras de una gran capacidad al frente del cabildo porteño.

  2. Cada que se menciona el desarrollo urbanistico de Guayaquil se cae en la misma opinion, sin tomar en cuenta la realidad.
    1. Guayaquil no tiene areas verdes. NI LAS TENDRA. No tiene sentido seguir hablando de lo mismo, el famoso parque los Samanes no es un parque, las invasionesapenas dejan espacio para calles estrechas y las urbanizaciones caras, convierten el area de parque en club social.
    2. El transporte y el trafico son un infierno. Alguna vez los burrocratas del Consejo de transito o como se llame ahora, decidieron que los buses debian ser grandes, nada de furgonetas, el resultado, enormes buses de 50 asientos con 10 pasajeros la mayor parte del dia, y ninguna autoridad que pueda imponer la caja comun.
    3. El principal problema es el desempleo, y quizas el unico tema donde el gobierno puede hacer algo. Doy dos sugerencias. Que regresen los cobradores en los buses, eso son 5,000 empleos de inmediato, otra, la policia debe ser local, 5,000 empleos mas.

  3. Modelo exitoso solo de nombre.

    El último elefante blanco la aerovía.

    Jodió la parte urbanística de dos entidades emblemáticas, el palacio de justicia y la Casa de la Cultura.
    Caos completo de la Metrovía, la más contaminante de la ciudad.

    Y no se mencione a la PERLA, que es para llorar.

  4. La vida es como el rio q fluye, y nunca es el mismo producto de su fluir. Igual ocurre con los «modelos», no deben ser estáticos, deben fluir en una continua adaptación a las necesidades que, tambien, cambian.
    Diría q eso es lo q ocurre con la administración de Gye. Hemos creido q la ciudad sigue siendo la misma del inicio del proceso de cambio; y, efectivamente, ya no es la misma. «Adaptación continua» dicen en mi pueblo.

  5. Concuerdo plenamente con Ricardo Flores. Guayaquil debe aprovechar las ventajas de comunicación fluvial que ofrece el Río Guayas como medio de ofrecer un servicio de transporte Para la ciudad y ciudades y poblaciones aledañas del Guayas, El Daule y el Babahoyo además del desarrollo turístico de en esas riberas y en el resto del Golfo de Guayaquil

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