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Los ajustes pendientes para después del rebote

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Aunque en el primer trimestre de 2021, según el Banco Central, la economía ecuatoriana se contrajo 5,6% frente a igual período de 2020 (gran parte del primer trimestre del año pasado fue normal y el confinamiento arrancó recién en la segunda quincena de marzo), distintos indicadores anticipan que los resultados para lo que resta del año serán mucho mejores. Es posible, por tanto, que en el año completo la tasa de crecimiento del PIB sea algo mayor a la que proyectan el Banco Central y el FMI (2,8% y 2,5%, respectivamente), lo que ayudaría a recuperar una parte del empleo que se perdió por la pandemia. No obstante, más allá del esperable rebote después de un año tan malo como fue 2020, el país aún debe avanzar en temas estructurales para lograr un crecimiento sostenible.

Entre los indicadores que muestran el repunte de la economía está la recaudación tributaria. En mayo, según las estadísticas del SRI, la recaudación bruta creció 45% frente a igual mes de 2020 y en junio el crecimiento fue de 38%. El impuesto que explica la mayor parte de ese salto es el IVA, que en gran medida refleja lo que ocurre con el nivel de actividad y que en ambos meses presentó crecimientos interanuales superiores al 50%. Obviamente, hay que señalar que la base de comparación (mayo y junio de 2020) es baja, ya que en esos meses la actividad económica estuvo muy deprimida respecto a los niveles normales. Frente a 2019 la recaudación del IVA sigue mostrando variaciones interanuales negativas, pero en junio la caída fue de apenas 5% (en ese mes la recaudación bruta fue casi 2% mayor que en junio de 2019 por un salto en la recaudación de Impuesto a la Renta).

También el desempeño de la cartera de crédito de los bancos privados anticipa un repunte de la economía. En junio, según las estadísticas de Asobanca, la cartera bruta registró un crecimiento interanual de 5,9% y ese crecimiento se explica principalmente por el buen desempeño del crédito productivo (12% de aumento interanual) y del microcrédito (9,7%). El crédito de consumo mostró un crecimiento bastante más modesto (0,5%) y el de vivienda se contrajo. Por su parte, los depósitos mantuvieron su dinamismo, con una tasa de crecimiento interanual de 13,3% y, dentro del total de captaciones, las que más crecieron fueron las de plazo fijo, lo que, más allá de los rendimientos que generan esas inversiones, puede interpretarse como una señal de confianza en el sistema y en la economía en general.

Es esperable que ese optimismo, que ya ha mejorado en los últimos meses según las encuestas a los consumidores y a los empresarios que publica el Banco Central, siga aumentando gracias a los avances del programa de vacunación. A lo largo de la última semana se han aplicado más de 150.000 dosis cada día en Ecuador (y en algunos días el número ha superado ampliamente las 200.000 dosis). Mantener ese ritmo, que ha colocado al país a la cabeza en cuanto a velocidad de vacunación a nivel internacional, permitirá enfrentar de mejor manera las nuevas variantes del Covid-19 y también hará que más personas retomen una relativa normalidad en sus actividades, lo que favorecerá a la economía.

Ahora bien, más allá del repunte luego de la debacle de 2020, el Ecuador debe alcanzar las condiciones que sirvan de base para un crecimiento económico de largo plazo. Entre las principales están poner en orden las finanzas públicas (recortando el gasto ineficiente y aumentando los ingresos del Estado, a la vez que se mejora la estructura tributaria) y eliminar las excesivas rigideces de la normativa laboral, a fin de que ésta se ajuste mejor a las nuevas modalidades de trabajo. Sin ambos pasos, que demandan consensos sociales y políticos, es probable que una vez superado el “efecto rebote” (que se puede extender hasta 2022), el Ecuador vuelva a crecer a tasas insuficientes para mejorar los niveles de vida de la población.

José Hidalgo Pallares es economista. 

1 Comment

  1. El presidente Lasso debe poner mano dura con el gasto del estado. Los mismos de siempre tienen la narrativa de que la soberanía y no sé que cosa cuando a alguien responsable se le ocurre tocar el gasto público ya que de ahí maman todos los parásitos y todos los corruptos. No se puede esperar prosperidad en un país donde el estado parasita sin piedad al sector productivo para mantener a las personas vulnerables como esclavos del sistema y de los políticos. Nunca habrá crecimiento ni dignidad si se sigue así.

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