Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Hay un plano estratégico en el Gobierno?

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La metida de pata del Canciller con el tema de Cuba pone sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿tienen los ministros una hoja de ruta? ¿Saben, al margen de sus especificidades, hacia dónde deben contribuir a mover el país?

El presidente Lasso, en una actitud que seguramente le dio puntos en la opinión, dijo a sus ministros, en público, lo que esperaba de ellos: eficiencia, trabajo, dedicación, servicio y ética a toda prueba. Ese es un derrotero operativo que genera un perfil-prototipo del ministro al cual aspira y de la forma como espera que cumplan su función. La publicación del Código ético ratificó, ante la opinión, el compromiso sellado entre el presidente y los miembros de su gabinete.

No se sabe si el presidente y, principalmente, el secretario de la Administración han delineado, para esos ministros y sus altos funcionarios, el campo estratégico que deben transitar. Primero, porque cualquier gobierno requiere coherencia y sindéresis. Y, luego porque el gobierno de Guillermo Lasso es, cuando se observan los últimos 14 años, el verdadero gobierno de transición. Esa tarea la emprendió Lenín Moreno. Sin embargo, el país no migró enteramente de una visión autoritaria, estatista, caudillista y clientelar a un país democrático, donde el Estado regule, anime la reactivación económica y ponga entre las prioridades la política social, pero pase la iniciativa económica al sector privado y libere la sociedad de todas las mafias que tienen secuestrada la administración pública. Si se suma la ausencia de objetivos nacionales concretos, de una visión geopolítica y de un proyecto de lo que quiere ser Ecuador en el concierto internacional, hay que admitir que la tarea de este gobierno es conceptualizar esos retos, explicarlos a la sociedad y alinear a sus funcionarios para lograrlos.

Lo que se entiende por ahora es que el gobierno ha fijado etapas de acciones en su calendario. Primero, la vacunación. Luego, la reactivación… Eso es una visión operativa. Por eso hay preocupación de que no exista un derrotero estratégico que incida en el cambio de perfil del país de aquí a cuatro años.

Dicho de otra manera, el canciller Montalvo puede ser eficiente, laborioso, dedicado, entregado a su trabajo y profundamente ético. Pero podría no tener idea del cambio que requiere la diplomacia en este momento en función de una visión estratégica del país. Lo prueba su comunicado inspirado en la visión arcaica de que, en el caso cubano, hay que condenar el embargo y respetar el statu quo. Se equivocó: la coyuntura, el contexto y las posiciones de Guillermo Lasso militan contra posiciones tan trasnochadas.

Todo esto suscita una pregunta: ¿el Ejecutivo, el canciller y los asesores en política externa se han sentado a determinar, en función de las nuevas condiciones, las nuevas políticas que el gobierno y sus diplomáticos tienen que comunicar y asumir?

Ningún ministerio, ninguna gran institución queda al margen de esta necesidad que tiene el gobierno de moverse en un campo estratégico. Se puede decir de la educación y las enormes transformaciones que debe sufrir para encarar los retos de desarrollo ante los cuales el país tiene atrasos ojalá no irremediables. Se puede decir del modelo económico en el cual el país debe cesar de hablar de potencialidades y, definiendo una ruta, dedicarse a convertirla en realidad. El caso del turismo, y del turismo verde, es uno de sus elementos. Se puede decir de la salud enteramente volcada por ahora, y con razón, a la vacunación. Pero debe haber una pieza que la mueva estructuralmente. Y bien podría ser, por ejemplo como ocurrió en Costa Rica, la limpieza del agua en todo el país. Se limpia el agua y desaparece un enorme porcentaje de enfermedades.

¿Tiene Ecuador intereses geopolíticos? El país no los conoce. Y si no se sabe cuáles son, y si no están actualizados, ¿qué línea sigue la Cancillería? En esa dinámica, ¿qué quiere ser Ecuador en el mundo? ¿Un centro de nuevas tecnologías? ¿El destino turístico de siempre porque aquí seguirán Las Galápagos? Los interrogantes son innumerables.

El gobierno de Guillermo Lasso apenas empieza. Pero ya está claro que no puede ser un mero gobierno operativo, por eficiente que resulte. Tiene que haber un norte estratégico que no puede ser un pálido boceto: tiene que ser un verdadero plano.

Foto: Presidencia de la República. 

8 Comments

  1. La verdad de la milanesa:
    Lasso si pretende gobernar como un verdadero ESTADISTA, debe planificar una desarrollo en todas las áreas de por lo menos 25 años.
    con fuertes fundamentos y sólidas instituciones que no sean veletas, para que después no venga cualesquiera redentor o reconstructor de un nuevo país, a querer empezar otra vez, la refundación de este paisito de Manuelito.
    Desde 1830 hasta la presente fecha nunca nos ha gobernado un verdadero estadista.
    Bueno la culpa también es nuestra porque usamos mal el poder soberano del voto.
    Lasso en 4 años de mandato no puede hacer milagros.
    Ojala entiendan los PK, lo independientes, y otros avivatos politiqueros que deben poner el hombro no solo para la vacuna, sino también para un desarrollo efectivo y sostenido del país.
    Lasso tiene su plus, sabe de administración y eso es innegable.

  2. Estupendos los artículos de 4P: contribuyen a concienciar a una sociedad aletargada. Para los seguidores de Cancillería ofendidos por la crítica a su equivocado pronunciamiento de la «…contracción económica por la persistencia del embargo comercial» …, está el art. de la entrevista a la artista cubana Aramely Ramos. Ojalá les convenza que esa no es la causa principal de las protestas en Cuba (si no, un cursito de lectura comprensiva). En el presente, se pregunta cuál es la estrategia del gobierno delineada para alcanzar objetivos (¿y cuáles serán?) para el desarrollo interno y externamente, ser parte respetable del concierto de naciones que proclaman libertad y democracia. Para el desarrollo interno, no solo medidas económicas sino, principalmente, adquisición de hábitos morales que nos dignificarán ante los demás. Para esto la EDUCACIÓN: no es posible oír a «nuestros líderes» asambleístas recomendar a sus congéneres que «roben bien» (¿que no se dejen coger? Uh, sí son pilas!); no tienen idea de lo moral o inmoral, de lo lícito o ilícito. Esta es la tara social a vencer prioritariamente. Y para que no sea «fácil» robar, disciplinar urgentemente a doña Justicia, que no se vende solo el un ojo. Y los hinchas del SSXXI, todos ¡PA’ FUERA! Si no, terminaremos en las mismas: «araremos en el mar».

  3. Cuál es el proyecto político? Es imposible que los problemas fiscales y la distorsión económica que sufre el país, puedan resolverse en cuatro años. Se necesita un proyecto independiente y autónomo para cada problema y suficiente tiempo para que las políticas económicas vayan consolidándose.
    Conseguir que la inversión privada se convierta en una realidad, porque Guillermo Lasso vaya a permanecer en el gobierno por cuatro años y no es suficiente la confianza que su plan ofrece. Eso es imposible, porque la inversión también requiere de tiempo para consolidarse, entonces, para que haya producción y empleo el gobierno debe auspiciar un proyecto de largo aliento, en que las políticas económicas se mantengan estables.
    Si la necesidad de plazas de empleo es el objetivo, la fórmula es la estabilidad económica de un proyecto de al menos 30 años.

  4. Por favor lea el tema de la doctrina Roldós que es la que aplicó el gobierno en su comunicado. Cuando lo haya hecho, hablamos . No sé cuál sea su intención de mancillar el nombre de un tipo honesto como lo es Mauricio Montalvo. Sea más objetivo y menos viceral . A propósito, es plan estratégico, no plano estratégico.

    • Patricio, cuando debata no trate a sus interlocutores de ignorantes. ¿Cree que Ud nos descubre la doctrina Roldós? ¿O que cuando hablamos de un plano (como en arquitectura) debíamos haber dicho plan? Y usted cree que criticar un error es mancillar un nombre? ¿Y decir que un comunicado estuvo mal redactado es atentar contra la honestidad de Mauricio Montalvo? Increíble, pero ahí está.

  5. Ecuador es un estado que representa el agregado de personas, familias y agrupaciones. Somos un país tan fragmentado que ni siquiera nos hemos puesto de acuerdo que es lo que queremos casa adentro. Por 3 lustros fuimos un país del siglo xxi en las ladrantinas de los sábados, un país judicializado los lunes y ortodoxo en lo económico los martes. Más allá de la retórica,
    apenas hay esbozos a corto plazo de lo que hay que solucionar sin tener ideas claras. No somos una idea conexa de nada. Al mismo problema tenemos varias soluciones aisladas desde la óptica de lo político, de la política y de las políticas (esto último es lo único que admite opciones), así las cosas pues como que patinamos en medio de una institucionalidad con mucho poder de coerción, pero, con poca coacción en la realidad. Esperemos pues cambiar lo que se pueda para mejorar y sentirnos representados por el estado, que por el momento solo nos produce indignación y vergüenza. Solo ahí podremos pensar el Ecuador que queremos, por ahora debemos conformarnos con declaraciones tipo robar bien dicha por la representante de pachakutik, cambiar eso es lo primero. Es lo que hay

    • ¿Se estará delineando el plan estratégico de LASSO?
      Porque nombrar como protector del sector bananero a un conocido polítiquero de la gallada de la política corrupta, que era deudor moroso de la banca podrida, no es buen síntoma de seriedad y de honestidad. ¿Lasso sabrá o habrá leído el C.V. de tremenda ficha? Debe dejar ese especie de Santiago C C de Moreno.

  6. Excelente artículo que hace a uno preguntarse si el gobierno ha definido, más allá de metas generales, objetivos específicos que se deriven de una visión de país. Probablemente el presidente sí tiene una visión de país pero si esta no se concreta en objetivos estratégicos, indicadores, metas y planes y proyectos, que requieran el esfuerzo coordinado de varias personas e instituciones y con sistemas de seguimiento y rendición periódica de cuentas, el país seguirá a la deriva apagando incendios que vienen de los «reality shows» que vemos en abundancia en estos días. Como escribió Drucker: «no hay nada más inútil que hacer con gran eficiencia aquello que no debería hacerse».

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