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Con Yunda afuera Quito alcanza su hora cero

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Durante los últimos años, la ciudad viene experimentando un deterioro sistemático en su dirección, gestión, y conectividad de sus tejidos urbanos. Un abandono producto de sucesivas alcaldías que han fallado a la ciudad y que han legado la peor de las herencias. Una vara tan baja y un nivel de expectativas tan subestimado cuyo corolario se explica en la elección, desastrosa gestión y bochornosa salida del ex alcalde Jorge Yunda.

En primer lugar, la imposición democrática del veinte por ciento con la que llegó a la Alcaldía Yunda, deja lecciones de entrada. Como la inverosímil existencia de candidatos de la misma tendencia con muy baja aceptación que no quisieron ceder sus quince minutos de fama a cambio de los más caros intereses de la ciudad.  Liderazgos autoconstruidos que no trascendieron la papeleta ni la memoria de los votantes, son el claro ejemplo de una crisis de egoísmos, desinterés y desconfianza enorme producto de años de confrontación política instalada en la capital. Pero también de la pasmosa comodidad de sus habitantes quienes sueñan con que las cosas mejoren de la noche a la mañana pero con una incapacidad enorme de arrimar el hombro, así como la de hacer una pequeña minga de barrio.

El segundo lugar ocupa la hiperinflación municipal. Se exportó la figura del Estado todopoderoso desde la visión nacional a la local, con un engrandecimiento desproporcionado de un Municipio que se llenó de tantas competencias como de burócratas sin capacidad de optimizar sus pocos recursos para realizar las funciones realmente básicas que demanda la ciudadanía. Sobreendeudado y comiéndose la camisa no pudo con la tarea. Ni defenderse de sus atracadores.

Finalmente, a la luz de estos años queda claro que se equivocó el modelo de gestión y se colocó la agenda municipal en la bandeja en donde comen los intereses políticos de enquistados en el poder del Municipio y reciclados permanentemente por ser “gestores” de varias figuras, empresarios, ex concejales, concejales, “hombres fuertes” de empresas municipales y demás hierbas del florido abanico de la representación política que pulula en el Municipio.

Debe estar claro que hoy la ciudadanía fue testigo de un proceso gradual. Construido a pulso por las últimas alcaldías y a vista y paciencia del desinterés, de la confrontación y de la falta de diálogo y participación ciudadana. Nadie podrá decir jamás que fue repentino. Pues si algo queda claro, es que ha sido solo la cosecha de lo que se ha sembrado. Hoy Jorge Yunda está finalmente fuera. Y al margen que su proceso de victimización seguirá pidiendo una restitución al estilo “Petro”, él está jugado. Y su caso es de estudio. Del que se pueden sacar las mejores lecciones para las futuras generaciones de todo lo que no debe hacer una ciudad. Y de todo lo que no deben hacer sus ciudadanos. De cómo no mirar al otro lado.

Pero, ¿qué hacer de aquí para adelante? ¿Cómo sacar a la ciudad de la peor de sus crisis, éticas, políticas y económicas? No es fácil la tarea que tiene el nuevo alcalde, pues deberá liderar con el ejemplo. No es solo una tarea suya. Es una tarea de todos los involucrados: ciudadanos, barrios, sociedad civil, empresas y gremios, y más sectores que componen esa amalgama inmensa de habitantes de la capital.  Y de todos los que deben velar por un mejor sistema de representación política y social.  Para reconstruir la institución que se encuentra aniquilada por la corrupción y el abandono. Para que en las próximas elecciones municipales llegue a la alcaldía quien pueda realmente ejercer funciones con solvencia y honestidad. Con una mirada hacia al futuro donde se encuentren todos los habitantes en sus planes y no solos sus “panas”.

Solo la madurez política, institucional y ciudadana producto de la lección que hoy se asimila, permitirá que todos los sectores de la capital se unan en torno a las necesidades de la ciudad para replantear su modelo de gestión y construir ciudadanía. Ha llegado la hora cero.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria. 

4 Comments

  1. Una de las cosas que ha hecho que la ciudad se atrase es pensar que todo se soluciona con la bicicleta. Los burócratas encargados de la «movilidad» en Quito viven en una burbuja donde aquí debería ser como Amsterdam, porque claro, ellos piensan que todos hemos podido viajar a Europa y ver el futuro pero sin embargo, ellos no han visitado los barrios de Quito, entonces no se dan cuenta que las condiciones económicas, sociales, culturales, de seguridad, de salud, de contaminación, topográficas son totalmente distintas. Para ellos hay que obligar a todos a «disfrutar de la ciudad» y ellos seguramente pueden hacerlo, con el sueldo fijo y bien remunerado que ganan por idealizar cosas sin evaluarlas, porque viven en barrios residenciales donde todo les quedan cerca. En su mundo paralelo, estos burócratas no aprecian la realidad de la mayoría de las personas en Quito que no tienen sus necesidades mínimas cubiertas y salen a ganarse el sustento recorriendo enormes distancias, es decir, que viven con apuro y urgencia. Tan desconectados de la realidad están que no se ponen a evaluar el impacto de una ciclovía en arterias principales de la ciudad como Avenida Amazonas o en la calle Japón que es diminuta y angosta, cuánta gente realmente está usándola y cómo afecta a los demás usuarios de la vía. Por supuesto que la bicicleta es un método de transporte alternativo, y que en Quito dicho sea de paso es de muy bajo impacto (me refiero como medio de transporte, no como entretenimiento), las ciclovías deben ser construidas en calles secundarias, por la salud y seguridad misma de los ciclistas; también es cierto que ya tenemos muchísimas: Naciones Unidas, Japón, Mariana de Jesús, Versalles, Colón, Patria, San Cristóbal, República, Tamayo, Carrión, Ramírez Dávalos, Inglaterra, Iñaquito, por mencionar algunas calles. La pregunta de fondo es quiénes se quedan fuera con tanta ciclovía? la repuesta es simple, la gente más pobre, que vive en las afueras, que tiene que trasladarse por horas para llegar a un trabajo o lugar de estudio en el hipercentro, porque ahora se demora más.

  2. La lección que se debe aprender de este bochornoso caso es que esa ley de elecciones debe ser reformada urgentemente; no es posible que cualquier aventurero, con un porcentaje tan bajo de electores (20% en este caso), llegue a sitiales de gobierno de ciudades y pueblos. Y la «suerte» le tocó hoy nada menos que a la capital de la República. ¡Qué tragicomedia! Las amplias «sábanas» como listas de donde seleccionar a sus mandantes, confunden al ciudadano poco informado. Los requisitos para ser candidato deben ser más exigentes. Creo que sobre el derecho del ciudadano a ser elegido debe estar el derecho del país y sus ciudades a tener gobernantes que los honren y eleven su autoestima y no que, por el contrario, los humillen.

  3. Ha llegado la hora Cero, pero para el mentiroso sinvergüenza de Yunda! Que pague con cárcel sus fechorías y Quito siga adelante por un porvenir para todos..

  4. opinion con falsa estima ….quito es ahora el resultado de la movilidad migratoria de la desatencion de provicnias serranas …y de sus periferias inhumanas como todas las provicnias …las columnas de encierrro de las viviendas con supuesta seguridad…nada ha resuelto..la crisis social y economica de su quito esta en «HORA CERO»…

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