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Cárceles: el despertador del fenómeno mafioso

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El presidente de la República asumió de lleno y con aire marcial el tema carcelario. Lo hizo poniendo el acento en un elemento que la sociedad aún no aquilata: el peso de las mafias en el país. Su intervención hoy en Latacunga debe ser considerada como una declaratoria de guerra que requería, para dirigirla, de un estratega: el presidente Lasso cesó al general Edmundo Moncayo y designó a Fausto Cobo, coronel en servicio pasivo, como director del Servicio Nacional de Atención Integral a personas Privadas de Libertad (SNAI).

Se dirá que el problema de las cárceles no es solamente un ejercicio de fuerza y restablecimiento del orden. Y que el uso del poder coercitivo del Estado no alcanza para garantizar la paz en las cárceles, el respeto de los derechos de los presos y su reinserción. Es verdad. Pero esa es la condición sine qua non para poder encarar el voluminoso batiburillo de factores presentes en ese tema y que son, a su vez, un espejo en el cual debe mirarse la sociedad: problemas sociales, malas decisiones gubernamentales, populismo judicial, el modelo carcelario impuesto por el correísmo en 2013, sobrepoblación y hacinamiento, incremento de presos extranjeros, alto porcentaje de presos sin sentencia en muchos casos por delitos menores, presupuesto insuficiente, bajo número de guías penitenciarios, ausencia de reales políticas de reinserción…

Y, por supuesto, la presencia de carteles de la droga, que pugnan por controlar los centros de detención, complica en forma decisiva el panorama explosivo carcelario. Controlar allí el poder es parte del poder que quieren cimentar esas mafias en el país. Que el Estado haya retomado las cárceles en Guayaquil y Latacunga es esencial, pero no suficiente. Y lo entiende este gobierno que, por lo que se sabe, está trabajando, con todas las autoridades del Estado, en medidas estructurales para evitar que exploten algunas de las bombas de tiempo activadas en las cárceles.

Lasso apunta precisamente en esa dirección. En su mensaje dijo que el gobierno no actuará con tibieza ni le temblará la mano en una guerra en la cual esos grupos delincuenciales serán derrotados. La tarea del coronel Cobo está clara. Y en ella participarán la Policía, las Fuerzas Armadas, la Fiscalía y, por esa vía, seguramente la Justicia en su conjunto y quizá hasta la Corte Constitucional.

El tema carcelario, tan represado, y que ha generado centenares de muertos en masacres entre bandas, es asumido por el gobierno en mala hora. La sociedad mira esa realidad con distancia porque la pandemia, la crisis económica, el desempleo y la propia inseguridad, la obligan a poner los ojos en otras preocupaciones. Y plata no hay.

El problema carcelario ha sido, además, explotado y no pensado por la sociedad política que lo ventila desde hace lustros con frases hechas. “¿Qué espera el gobierno para retomar el control de las cárceles?” “¿Cuántas masacres más señor Presidente, antes de que se decida a actuar?” Y un rosario de invocaciones, hechos por activistas cuyo simplismo los limita a exigir que los derechos humanos de los presos sean respetados. En sus tuits parece que fuera el Estado el que viola esos derechos y no las mafias que quieren reinar, mediante actos de barbarie, en las cárceles del país. Ni siquiera han mostrado solidaridad con la Oficial de Policía víctima de un cobarde y vil ataque sexual.

El discurso presidencial pone sobre la mesa un tema doloroso que el país evade desde hace décadas: la implantación de carteles principalmente de la droga con una capacidad infinita de producir violencia y corromper o amedrentar funcionarios. Parte del problema está ahí: en la incomprensión que hay entre la sociedad política y la sociedad civil sobre la complejidad y los riesgos que encierra un fenómeno que agrava los factores evocados del problema carcelario. Y que es, por supuesto, una extensión natural del peligro global que tiene ante sí el Estado ecuatoriano.

Ecuador ha vivido de espaldas a una realidad aciaga que es nacional, salvo que más palpable en ciertas provincias. Las cárceles con su reguero de muertos y heridos se ha convertido en el despertador ruidoso y mortífero del fenómeno mafioso.

Foto: El Universo. 

9 Comments

  1. Lamentablemente no solo la Constitución, también están la prensa, los políticos, los DDHH, y por si fuera poco la propia ciudadanía, que se aterra con la muerte en las cárceles, ( entre delincuentes que no creen en la justicia por que la conocen bien), y como siempre encuentran una vez mas la solución, libera presos modelos, y no «Abusar de la Prisión Preventiva», mientras tanto la ciudadanía encerrada, temerosa, la juventud pierde la esperanza de la honradez, al ver como sus padres trabajan, y alguien con todos los derechos se lleva ese fruto del trabajo con el simple esfuerzo de la amenaza, para mantener a la familia NO, solo para dañar la dignidad de la mujer en prostitución, drogas alcohol y armas.
    Quieren liberar a las prisiones fácil, que los presos por alimentos, sentencias de menos de 3 mese y conductores cumplan sus penas en las cárceles de los cuarteles como era antes así no se paga guías, los policías de turno los cuidan, ni alimento porque la familia los alimenta y aprenden lo que es estar encerrados, con la pena agravante que si se escapan serán conducidos por evasión a una cárcel publica.
    De los detenidos que yo ingrese todos salían agradecidos y con la promesa de portarse bien, con esto la cárcel publica quedaría solo para delincuentes.
    Pensar en privatizar el estado gasta 150 millones y la privatización costaría 600 millones y para los ciudadanos honestos?

  2. ¿Que una mujer policía sea ultrajada al interior de la cárcel? Hasta qué límites del sarcasmo hemos llegado. Si la Policía representa la Ley, el Orden, el ultraje es a toda la patria. Como se dijo en comentarios anteriores, cuando unos cuantos policías que cercaban a un maleante, impotentes, vieron asesinar a la mujer rehén sin poder actuar porque las leyes no les permiten usar sus armas. Y quienes lo han hecho en defensa propia o en defensa de ciudadanos, enfrentan juicios y penas carcelarias. ¿Y ahora también fueron con ramos de flores a llamar al orden a los «angelitos» de la cárcel? ¡Qué bárbaro! Somos la quinta esencia en respetos a los derechos humanos, mientras que la delincuencia no juega. ¡O se modifican las leyes o nos vamos al carajo!

  3. Como bien lo señala el Dr. Hernández, el problema de las mafias de la droga en el Ecuador no es de hoy, viene desde hace décadas atrás, pero se agudizo en la época de Rafael Correa cuando para su campaña presidencial aportaron las Farc y los carteles de México. Correa desmantelo la base de Manta y con eso se abrió campo llano para que estas mafias colombianas y mexicanas se consoliden en el país al punto de que hasta el «canciller» Patiño permitió el tráfico en valijas diplomáticas.
    Los pasos que está tomando el Presidente Lasso para parar esta vorágine de crímenes desatada en el país puede ser el camino correcto pero, y como bien señalan expertos en el tema, es importante una bien pensada planificación de combate a esta lacra y lo que a su vez requiere también el apoyo total de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, etc., claro está con la esperanza de que en sus filas no se encuentren enquistados personajes ya comprados por los narcos como ha ocurrido con el famoso «Don Nazareno».
    Es importante que de manera inmediata se deroguen las leyes que permiten el tráfico al menudeo con el pretexto de que se pueden portar cantidades para consumo personal, que se trabaje profundamente con la juventud y los consumidores en general para que entiendan el daño que les ocasiona las drogas y a su vez el daño que se ocasiona a la sociedad entera como tal. Al igual que en Singapur, acá también se debería implantar duros castigos para los capos de los carteles, para los criminales, para los corruptos políticos y abogados que se prestan para que nuestro país vaya hacia un profundo pozo y sin posibilidades de retorno. Esa será la única manera de poder controlar esta grave situación que nos aqueja. No permitamos que Ecuador se convierta en el nuevo México de America del Sur.

  4. Señor Hernández, comparto su análisis, pero cualquier intento que el presidente Lasso, haga para controlar esta situación se va a topar al final del día con un muro llamado Constitución Correista del 2008, y, el conjunto de activistas de derechos humanos que, desde hace algunos años, con la ayuda de la mayor parte de la prensa, ha promovido un sin fin de ideas sin base científica ni datos ciertos. Por lo tanto, creo que el presidente Lasso tiene 3 estrategias generales para resolver este y otros problemas:

    USO EFICIENTE DE LA UAFE: Es imperativo que se haga una fuerza de tarea conjunta entre la UAFE y la Fiscalía, con suficientes recursos, para investigar a correistas, dirigentes indígenas, jueces, fiscales, personal de la contraloría, en fin, cualquier persona que se haya enriquecido mediante corrupción, o, de la cual, no se sepa el origen de sus ingresos. Esto no solo permitirá recuperar ciertos recursos mal habidos, sino tener elementos de control, de ciertos personajes, que, amparados en sus cargos o su activismo, quieren desestabilizar al gobierno.

    PRESENTACION URGENTE DE LOS PROYECTOS DE LEY ESTRATEGICOS PARA LA MEJORA ECONOMICA: Se supone que el presidente Lasso tenía una fundación que se encargaba de este tipo de cosas. Cuando Lasso, dijo que resolvía el problema en 100 minutos, supuse, que tenía los proyectos de ley listos. No resulto así, y, se ha perdido tiempo valioso. El hecho de traer a la Doctora Vela, como ministra de Gobierno, da a entender, que, a pesar de tener un buen equipo, parece que Lasso, considera que al equipo le falta algo. Si tenemos en cuenta, que la mayor parte de su equipo son jóvenes de clase media alta, estoy seguro que el problema es la falta de dosis de realidad. Es imperativo, que Lasso, busque ayuda y presente los proyectos.

    FRACASO EN LA ASAMBLEA Y CONSULTA POPULAR: Lo más seguro es que el Correismo, Pachacutik, la mitad de la ID, e, incluso los social cristianos, se opongan a todo, Entonces, si el trabajo de la UAFE se hizo bien, Lasso tendría una herramienta legal de presión, pero si a pesar de eso, la Asamblea no coopera, le demostraría a la sociedad la necesidad de una consulta, que incluya principalmente, el regreso a la Constitución del 98, con ciertos cambios dirigidos. A partir de ahí, podrá proponer cualquier cambio real, sin tener las ataduras ilógicas de la Constitución de Montecristi.

    En fin, resolver el problema carcelario, pasa por la puesta en práctica de muchas ideas realistas y útiles que se han aplicado en muchas partes del mundo. Pero, el muro constitucional actual, seguramente hará, que varias de estas ideas, no se puedan implementar de forma adecuada. Se requiere romper el nudo gordiano.

  5. Es hora de que los PPL con sentencia, devenguen su estadía con trabajo, por ejemplo de albañiles en los edificios inconclusos del Biess, en agricultura en sitios q se presten para ello, es decir aprendan a trabajar y dejen de maquinar en que van a delinquir apenas salgan de las cárceles. Es necesario un cambio de leyes, posiblemente, pero a grandes males, grandes remedios….

  6. Algo urgente, implantar DISCIPLINA MILITAR EN LAS CARCELES.
    Recalco disciplina.
    La lucha contra la corrupción debe ser total y sin desmayo, desde quienes nombran a las autoridades en las cárceles, luego guías, luego mafias de narcos, buscar con técnicas informáticas la veda de internet en las cárceles para que los SEÑORES ppl, pillos y otros granujas no puedan usar celulares; hasta llegar a fiscales y jueces corruptos.
    O sea, la guerra es total.

  7. Por supuesto que es válido el tono marcial. Pero además la estrategia ha de ser implementada sobre la base de inteligencia efectiva y debe ser decisiva, firme y fulminante. Los activistas pueden largarse por la sombrita. Cada vez nos están molestando más a los ecuatorianos decentes.

  8. Lastimosamente los gobiernos de turno nunca asumieron este desafío de enfrentar a estas mafias poderosas en armamento y recursos económicos. Elementos suficientes para amedrentar a una sociedad indefensa y miedosa. Con una justicia ciega y corrupta cada vez se complican las cosas para erradicar este fenómeno enquistado en nuestro Ecuador. Este gobierno de Guillermo Lasso algo tendrá que hacer….

  9. El motivo de la violencia carcelaria es debido a la lucha por poder entre bandas.
    Cuando se desea parar una pelea, separamos a los contrincantes.
    Entonces porqué no separar a las 3 principales bandas en 3 carceles diferentes cada una .?

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