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El futuro incierto de Guayaquil

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Por primera vez en los últimos treinta años existe la posibilidad de que el Partido Social Cristiano pueda perder las elecciones seccionales en Guayaquil. Incluso en la época de mayor popularidad del correísmo, ni María de los Ángeles Duarte ni Viviana Bonilla estuvieron cerca de arrebatarle la alcaldía al PSC.

En las últimas elecciones seccionales, Cynthia Viteri capitalizó de forma notable la popularidad de Jaime Nebot, consiguió un cómodo triunfo sobre Jimmy Jairala y aseguró al PSC cuatro años más en el sillón de Olmedo. A partir de ahí, la situación ha cambiado drásticamente. Viteri ha demostrado en apenas dos años que no es Nebot ni está cerca de serlo. Por una parte, no tiene la capacidad de ejecución que demostró Nebot durante su administración municipal y, por otra parte, la administración de Viteri ha sido noticia más por sus errores políticos, las supuestas irregularidades en contratos públicos o por el fracaso de la aerovía –fracaso que también es atribuible a Nebot– que por las obras que ha llevado a cabo en beneficio de los guayaquileños.

Los demás actores políticos han olido la sangre y quieren aprovechar una situación que no se les presentaba hace mucho tiempo. El correísmo, mediante su comodín, el movimiento Centro Democrático, analiza la posibilidad de que nuevamente Jimmy Jairala pueda correr por la alcaldía de la ciudad con la esperanza de que esta vez el resultado le sea favorable. Jairala obtuvo una votación importante en el año 2019, por lo que le bastaría captar el voto de algunos electores decepcionados de Viteri quienes podrían dar la oportunidad a otra figura política para que se haga cargo de la administración municipal. El obstáculo en la carrera de Jairala por la alcaldía se llama Fernando Villavicencio, presidente de la Comisión de Fiscalización, quien se encuentra investigando el archivo de más de quince indagaciones previas abiertas contra Jairala cuando se desempeñó como prefecto del Guayas. Cualquier irregularidad que se derive de dicha investigación podría echar al traste las aspiraciones políticas de Jairala.

No sólo el correísmo ha visto la oportunidad de hacerse con la alcaldía de Guayaquil. El ex vicepresidente, Otto Sonnenholzner, se mantiene activo en la ciudad y la provincia junto con el ex gobernador, Pedro Pablo Duart, y no descarta participar en los comicios seccionales, tomando en consideración que la caída de popularidad de Viteri le abre un espacio importante, ya que, en los papeles, Sonnenholzner tendría mayor facilidad en captar al votante decepcionado de Viteri que Jairala. Sin embargo, Sonnenholzner debe ser consciente de que el comportamiento electoral de los guayaquileños en las elecciones seccionales es volátil y su voto no responde necesariamente a cuestiones ideológicas, lo que no le asegura poder captar el voto socialcristiano.

El movimiento CREO del presidente Lasso también podría intentar arrebatar la alcaldía al PSC. Si Lasso mantiene elevados índices de popularidad el próximo año y encuentran a la persona adecuada podría también disputar la hegemonía al PSC en la ciudad. En Guayaquil, el movimiento CREO jamás ha podido hacer sombra al PSC, pero nunca ha habido una administración municipal del PSC en Guayaquil con números tan poco favorables como los de Viteri.

Por último, no cabe descartar que el PSC se desmarque de Viteri y postule a una persona nueva que de una imagen de renovación del partido y que le permita conservar lo que es para ellos la joya de la corona. Los números de las encuestas siempre tienen la última palabra para Jaime Nebot y serán estos los que decidirán la suerte de Viteri en el partido.

El futuro de la alcaldía de Guayaquil por primera vez en treinta años es incierto. Falta más de año y medio para las elecciones y todo parece indicar que nos espera una disputa cerrada por lo que un día fue el bastión imbatible del PSC. Se espera que la probable dispersión electoral no dé como resultado a un Yunda guayaquileño como alcalde.

Ricardo Flores es abogado.

3 Comments

  1. Un error la Aerovia? Lo dicen los mismos que se fascinan en Miami por el monoriel … un urbanista inteligente puede aprovechar la conjuncion de la Aerovia con la Casa de la Cultura y dejar de criticar que dicho sea de paso, entenderia que el costo de esa obra para la ciudad es minimo. Lamentablemente a Viteri le tocó enfrentar la pandemia y a los lobos correistas enquistados en todo organismo publico, sin musculo politico como el de Nebot

  2. definitivamente es una aberración pretender o mejor dicho afirmar que el fracaso de la aerovía es parte de culpa de Viteri.
    Afirmar de esa forma es tratar de suavizar la estupidez cometida por Nebot, con la construcción de ese elefante blanco.
    Ni el más acérrimo enemigo de la ciudad de Guayaquil, se hubiere permitido joder el centro emblemático de la ciudad como lo es, el ubicado en el- Blvr.. 9 de Octubre y la Av. Quito.
    Jodió la Casa de la Cultura y el Palacio de Justicia y ese armatoste anuló el emblemático edificio de Induato.
    el futuro de Guayaquil, lo decidirán los sufragantes, pero sería una deslealtad elegir a un exprefecto caballuno o cualquier otro pelele correista.

  3. Definitivamente Viteri no lleno las expectativas de los Guayaquileños y su mandato tiene los días contados, jamás será reelegida. Esta vez el PSC se equivoco con ella, debió haber sido alguien con mas carisma y experiencia que la alocada de Viteri, talvez Domenica Tabacchi pudo haber cumplido un mejor papel, y de paso ella podría ser una nueva y mas fresca opción para la alcaldía socialcristiana, de lo contrario como usted bien señala Sr. Flores, podría ganar el correísmo o algún partido improvisado que nos llevaría nuevamente a la época bucaramista o quien sabe donde…. esperemos por el bien de la ciudad que el PSC sepa escoger un mejor candidato/a esta vez

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