Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Pablo Celi no es el pan comido que parece

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Censurar y aplastar a Pablo Celi en la Asamblea Nacional parecía una tarea sencilla y políticamente muy rentable. Pan comido, como dice la expresión popular. Celi está en la cárcel bajo graves acusaciones y sus súper poderes como contralor y, se supone, operador político, están desactivados. Todo parecía indicar que era el bocado perfecto para que los actores políticos en la Asamblea, siempre sedientos de popularidad, se dieran un festín sobre su cadáver político. Pero no: podría ser incluso que su comparecencia produzca más noticias y olas que las acusaciones de sus juzgadores.

Para comenzar, el proceso comenzó cojeando de una pata: no hay informe de la Comisión de Fiscalización. Resulta que la Comisión de Fiscalización no envió el pedido de juicio a tiempo a la Presidencia de la Asamblea ni alcanzó a redactar el informe para que el pleno se pronuncie. Para el presidente de la Comisión, Fernando Villavicencio, la responsable de ese error fue la Secretaria así como «un grupo» de asambleístas interesados en boicotear el juicio porque tienen cuentas pendientes con la Contraloría y que Celi podría enrostrar si llega a comparecer. Entre esos asambleístas, según Villavicencio, está Ricardo Vanegas de Pachakutik, quien tiene en curso en Fiscalía una investigación por las relaciones de su empresa con Petroecuador.

Los críticos de Villavicencio, sobre todo los correístas y los de Pachakutik, que en las últimas semanas han hecho buenas migas, sostienen y repiten hasta el cansancio que no hubo error sino negligencia del presidente de la Comisión, en sintonía con los intereses de Celi. A las acusaciones en contra de Villavicencio se suma la disputa entre el legislador y la presidenta de la Asamblea, Guadalupe Llori. Ella lo acusó de negligencia por el atraso, cobrándose así la denuncia que éste hizo, días antes, por la diligencia en curso para comprar carros de alta gama para la Presidencia de la Asamblea. «La Asamblea asume la responsabilidad política con el país de no dejar en la impunidad el juicio político contra el excontralor, Pablo Celi, pese a la negligencia cometida por el presidente de la Comisión de Fiscalización»: eso dijo Llori, agarrada de una disposición de la nueva ley orgánica de la Función Legislativa que permite que haya juzgamiento a pesar de incumplimiento en la entrega del pedido de juicio y del informe.

El panorama ahora indica que las cosas no van a ser como se pensaban. Al no haber informe de la Comisión, habrá «informes personales» hechos por sus nueve miembros donde cada uno argumentará si cree que Celi debe ser juzgado o no, según las seis acusaciones que en su contra formuló el correísta Juan Lloret. Si bien los nueve miembros de la Comisión coinciden en que el juicio se justifica y que Celi debe ser censurado, muy pocos coinciden en los motivos. Por ejemplo, en la causal estrella del correísmo que tiene que ver la supuesta arrogación de funciones como contralor, luego de la salida atropellada de Carlos Pólit que huyó del país, sólo coinciden los tres miembros correístas. Según ellos, Celi no ejerció las funciones de contralor legalmente. Los correístas han tratado de apuntalar esa tesis con el evidente fin de crear algún soporte, emanado desde la Asamblea, que les pueda servir, eventualmente, en algún recurso judicial, nacional o internacional, para decir que los informes de Contraloría firmados por Celi en casos como Sobornos o Odebrecht son ilegales e ilegítimos. Los demás comisionados -entre ellos Ana Belén Cordero del bloque de gobierno- dicen que esa argumentación no tiene asidero. La socialcristiana Soledad Diab o el independiente Marco Troya lo dicen de otra forma: la Asamblea no tiene competencia para determinar la validez de un acto administrativo de la Contraloría.

La dispersión de estos informes podría hacer que a la hora de votar por la censura no haya los votos suficientes para una moción u otra. Si los hay, se podría poner en evidencia ciertos acuerdos que, al parecer, han estado germinando en los últimos días, por ejemplo, entre el correísmo, Pachakutik y la Izquierda Democrática que ya funcionó el jueves con la protección a la legisladora Rosa Cerda; célebre ahora por su apología a la corrupción.

En uno de los pocos puntos en que coinciden los nueve miembros de la Comisión es que Celi debe ser juzgado y censurado por su firma en el contrato con una empresa de comunicación de Daniel Salcedo (procesado por negociados con medicinas) o por su participación en el desvanecimiento de glosas de Odebrecht. Ni siquiera hay coincidencias entre los nueve miembros sobre la causal que tiene que ver con la supuesta participación de Celi en un esquema de crimen organizado por el caso Las Torres, pues algunos comisionados sostienen que ese es un tema que está siendo investigado por la Fiscalía y que la Asamblea no tiene competencias en temas penales.

Alrededor del juicio hay otros elementos que hacen ruido y que no solo tienen que ver con la actuación de la Comisión de Fiscalización o las pugnas con la presidenta de la Asamblea. En los pasillos del recinto legislativo hay versiones y vaticinios que corren como chiflones de aire helado: Celi va a vomitar información que va a destrozar a legisladores que antes fueron funcionarios, alcaldes o prefectos.

Así, la historia de una censura perfecta termina convirtiéndose en un bomba de tiempo que nadie sabe, con certeza, dónde y cómo va a explotar: del lado de Celi o de sus verdugos.

Foto: Asamblea Nacional

6 Comments

  1. Que bien robo Celi. insospechable pero como dicen la Justicia tarda pero llega….. Sin vergüenzas .. a manos lavadas la plata del pueblo en mal usufructo del puesto público. La ironía, ya robaron pero quieren volver por más.. Nos encontramos en el Gobierno del encuentro ya basta de gente descarada !!!!

  2. El juicio político o moción de censura se hacen para destituir a un funcionario vigente. Qué sentido tiene hacérselo a un ex funcionario? Ganar prensa? Hacer pensar que cuidan (el día después, no cuando era útil) los intereses de la sociedad? Hacer como que trabajan?

  3. Que Celi vaya a la Asamblea a enfrentar su Juicio Político y que diga todo la verdad sobre tanto farsante , que en su momento pidieron favores del Contralor para tapar sus tropelías . Y que la Fiscalía siga sus investigaciones , para que se castigue a todos los culpables por los actos de corrupción cometidos por Celi y su gallada .

  4. Coincido con lo dice Depeche, en pocos meses la asamblea ha demostrado no solo su inutilidad, sino que ahora es mucho más destructiva y tóxica. Hay que echarlos por la borda.

  5. Uno les elige a esta manga de corruptos para que legislen en función de la corrección de los problemas del país y lo único que hacen es sus triquiñuelas, pactos y componentes. TERMINEN CON LA CORRUPCION.

  6. La asamblea sigue siendo el mismo mierdero de siempre, unos pactos espeluznantes, partidos políticos que dan asco(comenzando por UNES y terminando con ID), «honorables»con pasados medio oscuros, etc..Pero fuimos nosotros que les dimos el voto así que somos nosotros que, a través de una consulta, los mandemos a sus casas..No queda más!

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