Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

¿Lasso llenará el vacío político?

en Conexiones4P/Elenfoque/Info por

El gobierno del presidente Lasso no tiene política de comunicación. Se comprobó con la entrevista concedida a 4Pelagatos que colmó parte de la agenda informativa de toda la semana. Cerca de 200 medios transmitieron la charla desde Carondelet y algunos temas tratados por el presidente fueron motivo de debates en radios y canales de Tv. Eso solo tiene una explicación: el enorme vacío político que se acumuló durante 80 días en los cuales el presidente no habló al país, se ausentó 15 días (por temas de salud) y tuvo a su ministro de gobierno gravemente enfermo. Que luego falleció.

Se dirá que el presidente comunica por medio de sus redes sociales y algunos de sus ministros sí van a los medios. Es verdad. Nada reemplaza, no obstante, el rito que consiste para los ciudadanos en sentarse a ver al presidente explicar lo que está haciendo, por qué lo hace y qué decisiones ha tomado. O piensa tomar.

En ese sentido, el presidente ubicó no menos de 20 temas en la conversación pública: empleo, petróleo, impuestos, plan económico, déficit fiscal, banca pública, subsidio focalizado al transporte público, seguridad nacional, relación con la Conaie, consulta popular, reforma tributaria, minería, Asamblea Nacional, combustibles, contraloría, Cpccs, gasto público, equipo de gobierno… Incluso la situación del club de fútbol Emelec.

No se trata, entonces, de que el presidente use o no las redes sociales: se trata de que los ciudadanos lo vean hilvanar sus argumentos, desarrollarlos y contextualizarlos. Se trata de que seguidores y opositores tengan información y explicaciones suyas -no propaganda- para entender su lógica y su agenda. Y con ello poder analizar y debatir el rumbo del país y las intenciones y resultados de la acción presidencial y la del gobierno.

El momento del país además es dramático. Por tres razones, en particular. Lasso es el verdadero gobierno de transición tras la década correísta. En el gobierno de Lenín Moreno los problemas se potenciaron debido a la muy baja capacidad operativa del Ejecutivo. Y Lasso no tiene opciones: tiene que operar cambios porque Ecuador suma retrasos estructurales que le resulta imposible mantener.

Dicho de otra manera, el presidente no solo debe comunicar: tiene que convencer a los ciudadanos de que ciertos cambios (empleo, seguridad social, solidaridad y temas de género, respeto a la naturaleza…) son imprescindibles para que la nación encare el nuevo momento y salga unida de la pandemia. Todo esto requiere de una inmensa pedagogía para que los ciudadanos, ahítos de espectáculos deprimentes como los dados por Jorge Yunda o la Asamblea, lejos de apartarse de la política pública, acompañen los cambios que son fundamentales para que mejoren sus condiciones de vida.

Comunicar en este caso no es solo informar: es explicar. Es poner frente a frente credos ideológicos vetustos y realidad-real. Es emprender una cruzada cultural para sacar al país del inmovilismo. Lasso no podrá romper el statu quo si no se echa al hombro la enorme tarea de encarar relatos y mitos que tienen paralizado al país y que hacen que décadas después viejos sindicalistas exhiban las mismas pancartas y que los partidos hagan política de la misma manera: apostando al fracaso del gobierno de turno y complotando para su caída.

El secreto del momento no está, entonces, en usar las redes para parecer contemporáneo: está en entender que, para que haya cambios, hay que propiciarlos primero en la cabeza de los ciudadanos. La política democrática, exitosa y sostenible no pasa solamente por ser optimista o voluntarioso: pasa por movilizar el país alrededor de nuevos conceptos destinados a acarrear nuevas actitudes. Ese es el reto de los políticos responsables y si ya están en funciones, como es el caso de Lasso, tienen una doble tarea: explicar profusamente y operar.

La entrevista de 4P probó que un trino no reemplaza un diálogo y que si el presidente quiere cambios debe animar resueltamente la conversación pública, a partir de su relato que, es evidente, está elaborando y no comparte aún su equipo. Esa acción es indelegable: un presidente democrático tiene que ser, como cualquier otro líder, un pedagogo.

Foto: Presidencia de la República.

6 Comments

  1. Es muy difícil. tomar un país con déficit fiscal , una economía quebrada dejada por un ex mandatario corrupto en el país, pienso que el Ecuador debe dar todo el apoyo a nuestro presidente de la república en su avance de plan de Gobierno , ya que hemos visto como el plan de vacunación por ejemplo avanzado de forma favorable.

  2. Completamente de acuerdo con el análisis de José: el Presidente Lasso tiene que ser un pedagogo a más de ser un estadista que explique y enrumbe al país por el sendero del progreso.Tarea nada fácil pero necesaria. Si tiene que corregir, hágalo. Si tiene que enviar a la cárcel,en el marco de la ley, a los sediciosos y conspiradores, actúe.El país está hastiado de tanto abuso y corrupción que ha desminuido la credibilidad de un pueblo que merece una mejor suerte. Sino se toman medidas para acabar con la impunidad y los abusos de los politiqueros malandros y la brutalidad de los enloquecidos por el dinero seguirá afectando el bienestar de los ecuatorianos. Mientras suben los contagios, muertes, avanza también, una contienda en la asamblea,con motivo del juicio politico a Celi que puede acercarnos aún más a una ebullición social de indignación, como ocurrió en Colombia.

  3. No dudo de su buena fe ni de su buen juicio para abordar los problemas. Lo hace con mesura y sin aspavientos, los toma uno por uno, como van apareciendo y los resuelve. Lo que no lograr comunicar con su campaña, lo hace con ejecutorias y directrices simples. Parecería que una de sus estrategias es tener al enemigo cerca, controlado por un pacto ético, eliminando la oposición malsana del correísmo. No será un Bukele en su lucha por hacer que sus ideas prevalezcan, pero igual prevalecen. Con una Asamblea anodina y anárquica, impredecible, navega en paralelo, como si no existiera, haciendo que se desprestigien solos. Mucho de sus logros en tres meses lo debe al carácter propio que imprime su gobierno, lejano a todo lo anterior. Entiendo que lo que para mi es un requisito para el éxito total de su gobierno, la visión del mediano y largo plazo, término ene que tienen que resolverse los acuciantes problemas heredados del latrocinio y cinismo anterior, lo está dejando para plantearlo cuando su prestigio como gobernante se consolide y pueda demostrar que lo que hace y dice, es una verdad irrefutable de efectos innegables.

  4. Un real Estadista no es un pedagogo, es un pragmático que conduce al país por el establecimiento de una real democracia, con una incuestionable institucionalidad de los poderes del estado.
    Los cuatro años no le alcanza a ningún gobierno para solucionar sus ingentes problemas, carencia de empleo, corrupción horrorosa, inseguridad con narcos criminales, etc.
    Si Lasso con su claro criterio de administrador capaz,que lo tiene, inicia una organización real y deja sentados los principios, para que no se pueda volver a esas malditas refundaciones de cada cuatro años, habrá cumplido su misión.
    El diagnóstico de los males de este país, lo sabemos todos los ciudadanos de hace varias décadas atrás, es hora de pensar en COMO solucionar, por lo menos parte de esos males; y así seguir sin dar un paso atrás.
    El resto es cuento.

  5. El tener un líder que actúa (Presidente Lasso), y tiene una misión y visión claras de lo que quiere lograr para el País, ayuda¡¡ para que gran parte de la sociedad ecuatoriana, no solo quiera escuchar que hace el líder, sino que incluso hemos visto como sectores productivos están motivados a acompañar las acciones (vacunación, bajar tasas de interés) y con las cuales se puede llegar a cambiar la forma de actuación en el que ha estado inmerso este país (aburrimiento y estancamiento) y busque a sus pares (empresarios, banqueros, profesionales y otros ) a hacerles partícipes de las acciones que emprende. Es verdad que el cambio no se puede hacer en solitario, y requiere de un equipo de trabajo, que esté convencido que no solo quiere parecerse al líder, sino que le acompaña a alcanzar los objetivos y anhelos para cambiar el país. Pero, también es cierto que los ecuatorianos no necesitamos un programa de comunicación como el ensayado por el correismo, inoportuno y grosero (sabatinas abusivas, con información salidas de la barriga del actor principal, y con ministros reciclados y aplaudidores) y en el otro caso del morenismo información basada en cuentos (tren playero, carnets de discapacitados, manejo de muertos en la pandemia) nadie sabía que pasó, como se resolvió, cuando todo se anunciaba con bombos y platillos.
    Como dicen los pelagatos, “La política democrática, exitosa y sostenible no pasa solamente por ser optimista o voluntarioso: pasa por movilizar el país alrededor de nuevos conceptos destinados a acarrear nuevas actitudes” (4P) pero también pasa por hacer uso de nuevas tecnologías, manejo de tiempos y propuestas innovadoras que enganchen a milenials, profesionales, empresariado, academia, fuerzas del orden, que sean capaces de encarar el futuro con políticas promisorias y un conocimiento y pensamiento renovado.

  6. Se lo van a comer vivo las ratas señor presidente, las ratas son despiadadas y no temen ingresar por el primer hueco que encuentren. Si el poder no se ejerce, otro llega y lo toma.

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