Las lecciones que dejan Neisi y Tamara

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Neisi Dajomes y Tamara Salazar escribieron con letras de oro y plata el nombre de Ecuador en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sus logros, atribuibles a su esfuerzo personal e incansable trabajo, llenaron de orgullo a los ecuatorianos quienes, como pocas veces, tuvieron la oportunidad de disfrutar las alegrías que puede dar el deporte. Neisi y Tamara levantaron, con la misma fuerza que lo hicieron en su competencia, la moral de los ecuatorianos, aunque sea por un sólo día.

Dajomes y Salazar se convirtieron, por mérito propio, en las primeras mujeres ecuatorianas en conseguir una medalla en unos Juegos Olímpicos. La falta de apoyo por parte de los directivos de las respectivas federaciones hacia las deportistas lo único que hace es realzar el triunfo conseguido por ellas en Tokio. Sin embargo, más allá de las alegrías y el orgullo que generaron a los ecuatorianos, lo más relevante es la lección que dejan Neisi y Tamara para las mujeres y niñas ecuatorianas y para la sociedad en su conjunto.

Ecuador, a pesar de los pasos que ha dado en materia de igualdad de género y oportunidades, continúa siendo un país machista. El machismo arraigado en la sociedad va desde temas menores como comentarios inapropiados e incluso degradantes hacia las mujeres, hasta temas muy graves como el maltrato físico y sicológico al que se ven sometidas muchas mujeres en su vida diaria. Neisi y Tamara, a pesar de ser medallistas olímpicas, también fueron tratadas con un enfoque distinto al que se da a otros deportistas de élite. A su arribo a la capital alguien tuvo la pésima idea de poner una pesa para que ellas, como si fueran una atracción de feria, levantaran la pesa sin previo entrenamiento y después de un viaje de más de veinte horas. Asimismo, el periodista Andrés Carrión las invitó a una entrevista en su programa dominical y preguntó a Dajomes y a Salazar qué tal eran en la cocina o cómo se les daba lavar los platos. Estoy convencido de que Carrión formuló esas preguntas de manera informal y por mantener una conversación distendida con nuestras medallistas olímpicas, y no por machismo, sin embargo, debería ser consciente que ese tipo de preguntas son las que precisamente mantienen vigente la narrativa en la sociedad de que las mujeres, por alguna extraña razón, son las únicas encargadas de las tareas del hogar.

En el caso particular de Dajomes, ésta ha tenido una vida dura. Mujer afroecuatoriana, hija de refugiados colombianos que tuvieron que abandonar su país de origen, oriunda de una provincia amazónica históricamente olvidada por los gobiernos de turno, y que en los últimos años perdió a su hermano y su madre, hizo de sus necesidades una virtud. Explotó su talento natural para la halterofilia y demostró que con perseverancia y esfuerzo –y con una dosis de ayuda por parte de terceros que siempre es necesaria– se pueden conseguir metas que parecen inalcanzables.

La lección que dejan Neisi y Tamara a las mujeres y niñas ecuatorianas es valiosa. Evidentemente su triunfo deportivo no hará, por sí solo, que se erradique la violencia contra las mujeres o disminuya la dramática tasa de embarazos adolescentes que existe en Ecuador. Sin embargo, queda patente el mensaje de que las mujeres ecuatorianas –aún aquellas que no crecieron en un entorno privilegiado– pueden alcanzar grandes metas incluso en áreas o sectores que tradicionalmente han sido exclusivos para los hombres.

Esperemos que en el futuro cuando otras mujeres ecuatorianas sean campeonas olímpicas la narrativa vigente en Ecuador y buena parte de la región haya cambiado respecto del papel de las mujeres en la sociedad. Que la lección que dieron Neisi y Tamara no sirva sólo como fuente de inspiración para las niñas y mujeres ecuatorianas, sino que se convierta en un pequeño grano de arena que permita que la sociedad ecuatoriana avance en el reconocimiento de la plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Sería el mejor homenaje que se puede hacer a Neisi Dajomes y a Tamara Salazar.

Ricardo Flores es abogado.

3 Comments

  1. El periodista no lo hizo con mala intención sus palabras salieron fuera de contexto, pero de todas maneras me hubiera gustado que en el programa hubieran estado autoridades del deporte para tratar la problemática que pasan nuestros deportistas. Tanto el COE como las federaciones gozan de autonomía y no rinden cuentas a nadie, eso es lo que los periodistas y demás deben investigar. Lo que han pasado estas chicas para llegar a ser medallistas olímpicas es digno de una película, además de afrontar problemas económicos, machismo y racismo. etc….De todas maneras ya son consagradas y recibirán el apoyo de hoy en adelante, lo que se debe hacer es dar todo el apoyo a los atletas menores que recién están empezando eso es fundamental para que estas medallas olímpicas no sean fugaces…saludos

  2. Excelente artículo que resalta el triunfo de estas dos mujeres en los Juegos Olímpicos. Son ejemplo de superación para los jóvenes: mujeres y hombres. Tras de ellas también están otras triunfadoras que, aunque no obtuvieron medallas, pusieron su corazón para llegar a la meta. Y lo más destacable es que llegan casi sin apoyo eficiente de los organismos deportivos, y al contrario, según denuncias, algunos(as) han sido ultrajados(as). Esto es inconcebible. De ser comprobado, deben ser sancionados drásticamente los abusivos. El Estado debe poner mayor atención en la preparación de sus deportistas.
    Concuerdo también con el ab. Flores en que hombres y mujeres somos iguales en deberes y derechos; sicológicamente somos diferentes. El machismo está en creer que hay actividades para hombres y otras para mujeres. Y en pleno siglo XXI. Así comprobamos, por ej., cuando vemos a una mujer manejando que comete algún error en la carretera, (que también los hace el hombre y muchos más), le gritan: «anda a la cocina». Ridículo, verdad? Esto es lo que debe ser desterrado y los medios de comunicación tienen una gran misión. Felicitaciones a 4P.

  3. Doctor Flores, en contraposición al título de su artículo, le puedo decir que las lecciones que nos deja el activismo mal entendido son:

    EL ACTIVISMO SIEMPRE HACE DRAMA DE MINUCIAS: No me gusta el estilo de Andrés Carrión como entrevistador político, pero como entrevistador general, es bastante bueno. Todo el tiempo anda entrevistando a todo tipo de personajes. Hace unos meses, le pregunto al entrenador de la selección de fútbol, Gustavo Alfaro, sobre si cocinaba, nadie hizo drama. Pero, sin considerar el contexto de la entrevista a las 2 campeonas, todo el activismo y periodismo, comenzaron a rasgarse las vestiduras. Hoy por hoy, la mayor parte de hombres y mujeres, aprendemos a cocinar, por diversos motivos. Considerar que tocar este tema promueve una narrativa injusta, no solo suena poco práctico, sino que suena patético. Algún sicólogo, le dirá que las palabras importan, pero solo a un número reducido de personas les causan un trauma. Además, fueron cuentas de redes sociales de correistas, las que promovieron esta supuesta ofensa. El activismo cayó y les siguió el juego?

    TAMPOCO ES CIERTO QUE HOMBRES Y MUJERES SOMOS IGUALES: Por razones que desconozco, todos los activistas promotores de derechos, que proviene mayoritariamente de las áreas de las ciencias sociales y el Derecho, no solo no les gustan las matemáticas, sino que tampoco les gusta la genética, la fisiología, la biología, la sicología evolutiva, etc. Todas esta áreas de las ciencias naturales, nos demuestran, que hombres y mujeres, no solo somos diferentes biológicamente hablando, sino que, parte de nuestro comportamiento está asociado con nuestras diferencias biológicas. Lamentablemente, cuando los activistas se quejan de algo, nunca consideran este aspecto, sea que estén a favor o en contra de una narrativa. Estas diferencias, son las que nos hacen complementarios.

    ADMIRO A NEISI Y TAMARA, NO POR SER MUJERES, SINO POR SU PERSEVERANCIA: Estoy seguro que a la mayor parte de ecuatorianos, no les intereso tanto que las campeonas fueran mujeres, o, Carapaz, fuera hombre. Lo de fondo, y, por lo que sentimos orgullo, es que estas personas, a pesar de todas las dificultades, lucharon por conseguir sus metas, y, triunfaron ante la élite deportiva a la que se enfrentaron. Por este motivo, incluso los deportistas que no triunfaron son dignos de admiración.

    Para terminar, parece que el activismo vive en un mundo que no se corresponde con la realidad de la sociedad, y, lamentablemente, quiere aprovechar el éxito de las 2 campeonas, para promover una agenda que tiene muchos temas mal manejados.

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