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¿Afganistán volverá a ser santuario terrorista?

en Conexiones4P/Elenfoque/Lainfo por

Cuando los talibanes tomaron Kabul por primera vez hace 25 años, declararon que no se vengarían de nadie y ofrecieron una amnistía a los que hubieran trabajado para el anterior gobierno. «Los talibanes no se vengarán», dijo entonces un comandante. «No tenemos ningún rencor personal». Cuando hizo esa promesa, el presidente derrocado, Mohammad Najibullah, ya no estaba disponible para hacer comentarios: los talibanes lo habían castrado y, según algunos informes, le metieron los genitales cortados en la boca, y poco después lo colgaron de una farola.

El siniestro episodio viene a cuento porque ahora que los EEUU abandonaron atropelladamente de Afganistán, los talibanes han vuelto a declarar una amnistía general, han pedido a todos que se presenten a trabajar tranquilamente y han dicho que permitirán a las mujeres seguir estudiando siempre que lleven el hijab y se ajusten a la sharia, la ley islámica. Además, que no mantendrán relaciones con grupos terroristas.

¿Cambiaron realmente los talibán como para que las potencias occidentales se sientan tranquilas de que no se instale en ese país una plataforma para ataques terroristas como ocurrió hasta el 2001? Aparentemente, esas potencias no tienen otra alternativa que confiar en que así será, porque no se ve a la vista ninguna posibilidad de que se vuelva a controlar ese país: EEUU ya ha dicho que no quiere hacerlo y las potencias europeas no tienen la capacidad para llevar adelante una operación similar a la que ese país mantuvo hasta hace días.

Si Afganistán fue una amenaza para el mundo occidental fue, sobre todo, porque protegió y ayudó a sus socios y aliados de Al Qaeda, que le ayudaron a llegar al poder. Al Qaeda fue y sigue siendo, la principal fuente de los ataques terroristas como lo fue el de las torres gemelas en Nueva York. Por eso, los expertos y académicos sostienen que lo que ahora importa es saber si la alianza entre los talibán y Al Qaeda sigue tan vigorosa como lo era antes del 2001.

Según Daniel Byman, profesor de la Universidad de Georgetown y autor de uno de los libros más respetados sobre terrorismo islámico, perder Afganistán dificultará sin duda los esfuerzos antiterroristas de EEUU y aumentará el riesgo de que Al Qaeda vuelva a utilizar el país como plataforma de lanzamiento de atentados. Su tesis es que si bien los talibanes ganaron esta guerra, eso no significa que los yihadistas terroristas lo hayan hecho también.

Sin tropas en la zona y sin contactos con la población local, EEUU tendrá menos información sobre las actividades terroristas. Sin embargo, a pesar de estas dificultades, es poco probable que se produzca un refugio expansivo comparable al del periodo anterior al 11-S. Los propios incentivos de los talibanes para apoyar el terrorismo internacional contra Occidente son escasos, independientemente de los vínculos que los líderes del grupo puedan tener con Al Qaeda. Los talibanes no fueron consultados sobre el 11-S, y no favorecieron los anteriores ataques terroristas que el grupo llevó a cabo, como los atentados contra las embajadas de 1998 en África Oriental. Los talibanes también pagaron un alto precio por el 11-S, ya que perdieron el poder durante 20 años y vieron morir a gran parte de sus principales dirigentes en la lucha contra Estados Unidos.

Según Byman, que ha publicado un extenso ensayo en la revista Foreign Affairs, Pakistán, patrocinador de los talibanes, también tiene motivos para oponerse a los ataques terroristas de Al Qaeda contra Occidente. Por su parte, Bruce Riedel, un antiguo oficial de alto rango de la inteligencia estadounidense, ha dicho en un artículo que se ha viralizado que la última ofensiva talibán contó con el apoyo pakistaní, y los talibanes han utilizado durante mucho tiempo a Pakistán como refugio en su lucha contra Estados Unidos y el gobierno afgano. Dado que el aliado de Pakistán ganó, el país tiene ahora pocas razones para arriesgarse a fomentar el regreso de las fuerzas estadounidenses. Esa violencia no sirve a ninguno de los objetivos estratégicos de Pakistán.

Dicho esto, si bien la victoria de los talibanes parece ser grave, los EEUU tampoco pueden confiar en Pakistán como socio antiterrorista en Afganistán. Es posible que Pakistán siga siendo partidario de utilizar a los yihadistas extranjeros para llevar a cabo atentados terroristas en India y hacer la guerra en Cachemira, como ha hecho en el pasado. Por lo tanto, podría querer que los talibanes permitieran que los combatientes extranjeros se entrenen y mejoren sus habilidades en Afganistán, jugando con fuego y con la esperanza de que Pakistán pueda dirigir las llamas hacia Nueva Delhi.

Aunque la ayuda de Pakistán puede ser limitada, en el mejor de los casos la propia Al Qaeda es menos capaz de aprovecharse de Afganistán. El grupo ha perdido muchos líderes y gran parte de su financiamiento. Además, ha sufrido otros daños importantes desde el 11-S. De hecho, el sucesor de Bin Laden, Ayman al-Zawahiri, podría estar muerto.

A pesar del aparente fracaso de las agencias de inteligencia de los EEUU en Afganistán, Byman sostiene que éstas se han estado preparando para una retirada militar asegurándose de que podrá desbaratar a los posibles grupos aprendices de Al Qaeda, identificar posibles complots contra Occidente y atacar a los terroristas. El ejército estadounidense ha estudiado la forma de utilizar la fuerza aérea desde bases situadas fuera de Afganistán para atacar los campamentos de Al Qaeda u operar de otro modo en el país si fuera necesario. Ahora que los talibanes están en el poder, estos esfuerzos son más necesarios que nunca. EEUU ya realiza operaciones a distancia en Somalia, Yemen y otros países con grupos yihadistas activos. Llevar a cabo estos ataques en Afganistán dificultará a Al Qaeda y otros grupos el funcionamiento de campos de entrenamiento a gran escala, como hacían antes del 11-S, y pondría en peligro a sus líderes.

Por último, la seguridad nacional de Estados Unidos ha mejorado notablemente desde el 11-S, y existe un esfuerzo global de inteligencia dirigido a Al Qaeda, el ISIS y otros movimientos yihadistas. A los posibles reclutas les resultará más difícil llegar a Afganistán y, si lo consiguen, se arriesgan a ser detectados y detenidos a su regreso.

Por ahora, los talibanes tendrán que consolidar su poder en todo Afganistán, gran parte del cual está sumido en el caos, y Al Qaeda tardará en reconstituirse por completo.

Según el experto este imperativo a corto plazo no debe hacer olvidar a Washington la necesidad de contar con una fuerte capacidad antiterrorista y de mantener la presión sobre los gobiernos regionales para evitar que Afganistán vuelva a convertirse en el centro del movimiento yihadista mundial. Este enfoque no es la gran victoria sobre el terrorismo que los estadounidenses esperaban tras el 11-S. Pero es un enfoque manejable y sostenible. En otras palabras, el panorama no parece ser, para las potencias occidentales, tan devastador como lo era hasta el 2001.

Foto: Creative Commons

6 Comments

  1. Puede ser que 4P tenga razón en cuanto a que se haya planificado y esté relativamente controlado el problema del terrorismo internacional. Pero yo veo en la desastrosa retirada de Afganistán algo mucho más grave: el desbarajuste del aparato militar estadounidense, y más aún, de su sistema estratégico y de comando. Y me sospecho que eso no tiene nada que ver con los enemigos externos sino con un socavamiento interno, físico, emocional y mental. La retirada fue tan mal hecha que estoy seguro que cualquier otro país de mediano nivel, p.ej. latinoamericano lo hubiera organizado mejor, contando con los inmensos medios de que dispone Estados Unidos y que no supo/quiso/pudo usar. Algo tremendamente grave está sucediendo a nivel directivo de la sociedad estadounidense. Ya veremos lo que sucederá en el caso de la anunciada «reunificación» de la que será víctima Taiwán.

  2. Afganistán fallido es lamentablemente otro de los resultados de los gringos y su LUCHA POR LA DEMOCRACIA SIENDO EL FARO DEL MUNDO. dicho por Roosvelt. En esa visión, ellos se inventaron a los talibanes cuando los crearon para luchar contra Rusia. Los armaron, los equiparon, los financiaron y terminaron creando un ejército paralelo que no supieron como disolverlo, lo mismo que ISIS. Otra gracia de la diplomacia gringa. Porque no joden a los Saud, acaso el wahabismo de los saudíes es democracia. Ahí sí, como Kissinger se inventó los petrodólares todo está bien y se santifica una dinastía.

    • Just one thing out of your ignorant rant, Russia left Afghanistan in 1989 and the Taliban was founded in 1994, five years later. SMDH………

      • No es ignorancia, simplemente los Talibanes aparecieron en 1994 es verdad, es verdad también que los rusos salieron en 1989, pero, si aparecieron los talibanes en Afganistán es pq hubo los Muyahidines financiados directamente y abiertamente por los Saudies y por usa. Luego no supieron, no quisieron o no les importo desmovilizar a ese contingente humano. Como ve no fue ignorancia, probablemente debí extenderme en el contexto social del tema. Dejaron sueltos a quienes ustedes usaron para luchar contra Rusia, luego el dinero saudí los educó en la madrasas wahabies y listo aparecieron los talibanes.

  3. Afganistán nunca ha sido un ‘santuario terrorista».

    El verdadero santuario terrorista es Arabia Saudita:

    1. Casi todos los militantes que participaron en los ataques del 9/11 eran de esa nacionalidad;
    2. Fueron reclutados en mezquitas Salafíes (donde se predica una versión extremista del Islam) que son financiadas por Arabia Saudita;
    3. Ingresaron a Estados Unidos con pasaporte de Arabia Saudita;
    4. Su estadía fue pagada mediante transferencias bancarias desde Arabia Saudita;
    5. Mientras estaban en EEUU recibieron instrucciones y apoyo por parte de la Embajada de Arabia Saudita;
    6. Inmediatamente después de los ataques del 9/11, George W Bush permitió que un centenar de diplomáticos y funcionarios de la Embajada de Arabia Saudita abandone EEUU;
    7. Todos los sucesivos presidentes de EEUU se han negado a des-clasificar documentos acerca de la participación de Arabia Saudita en el 9/11. Los familiares de las víctimas han amenazado con boicotear la conmemoración de los 20 años si Biden no des-clasifica esos documentos.

    Lo cierto es que Bush necesitaba atacar a ALGUIEN para distraer al pueblo de EEUU luego del 9/11. Pero, en lugar de bombardear e invadir Arabia Saudita, le ocurrió atacar Afganistán. El pretexto: Osama Bin Laden andaba por ahí.

    Por supuesto, Bin Laden cogió sus trastos y se marchó de Afganistán, como antes se había marchado de Somalia y de Sudán al verse perseguido. Se instaló cómodamente en Pakistán.

  4. Considerando que China o Rusia como en el caso de Siria no se terminen metiendo a brindar asistencia militar. Claro que sí Afganistán comienza a auspiciar el terrorismo nuevamente, no necesariamente van a tener que hacer oficial ningún acuerdo diplomático entre los países ya mencionados. Algún contrato por extracción de recursos a cambio de ayuda sin que nadie se entere bastará. Entonces, que tanto se vería limitado el margen de acción de EEUU? Si fuera necesario intervenir de nuevo, la gente se volvería a oponer?

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