SOS por las mujeres y niñas afganas

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Afganistán es hoy el foco de atención del mundo entero. La toma violenta de la capital por parte de los talibanes marca, para sus habitantes, el retorno de una violencia sanguinaria que podría significar poner al mundo entero en peligro.

Las imágenes de la toma del poder y la caída del gobierno seguidas de las escenas de caos en el aeropuerto; los miles de habitantes huyendo despavoridos ha conmovido al mundo que mira impotente ese escenario apocalíptico.

Conforme pasan los días, empiezan a visibilizarse varios aspectos. La representante de Amnistía Internacional, ha manifestado su preocupación por la seguridad de los activistas de sociedad civil, defensores de derechos humanos, periodistas e inclusive académicos, cuya actividad se centraba en promover derechos y libertades. Se conoce que todos ellos estaban en el ojo de los talibanes y corren grave peligro.

Activistas internacionales están pidiendo al gobierno talibán que garantice una salida segura del país, especialmente a activistas mujeres. Pero, mientras sigue pasando el tiempo y esto no sucede, las esperanzas de ayuda a ellas se van perdiendo.

El éxodo afgano plantea retos tremendos para los países receptores, porque implica tomar medidas migratorias inmediatas y contra reloj: expedir visados, poder tener apoyo a las evacuaciones en aeropuerto, y, además, lo más difícil: buscar plazas de reubicación y reasentamiento humanitario: el escenario es muy complejo.

Y en medio de toda esta tragedia, la peor parte la llevan las mujeres y especialmente las niñas de Afganistán. Ser mujer en Afganistán es ser parte de un sector que vive en una situación catastrófica en relación a sus derechos humanos. Debido al estado de permanente conflicto de su territorio, los  grupos armados han matado a mujeres indefensas en sus hogares, las han golpeado con brutalidad o las han violado.

Según datos de Naciones Unidas, se cuentan por decenas las muchachas raptadas a las que luego se violó, se convirtió en esposas de los jefes de estos grupos o se vendió para que sirvieran de prostitutas. Muchas de ellas, han optado por el suicidio para evitar ese destino.

Esa es la realidad de ellas. Por lo tanto, volver a estar bajo un régimen talibán no es más que reanudar una vida de peligro, angustia, abuso y esclavitud. Les espera una vida sin derechos fundamentales; sin derecho de  asociación, libertad de expresión y empleo, y sin el más preciado de todos: el de la educación.

Con ese cruel horizonte, se entiende perfectamente que mujeres activistas civiles afirmen que, de ahora en adelante, estarán condenadas a desaparecer de la historia y el tiempo. Ante esa realidad, es comprensible la desgarradora decisión de padres y madres de entregar a sus niñas a soldados americanos, para que las saquen de allí. Están seguros de que estarán mejor en cualquier lado, menos en su tierra. Pero hay miles de ellas que no saldrán. Miles de niñas condenadas a un sino fatal.

Conscientes de la gravedad de la situación, la comunidad internacional está lanzando un SOS por las mujeres y las niñas de  Afganistán. A esa llamada de auxilio debería llegar a todos los habitantes del mundo y, en lo que a este país corresponde, al menos una manifestación de respeto profundo por esas vidas en peligro.

Urge una moratoria de mensajes desatinados y violentos que están saturando las redes sociales y que de forma ruin se aprovecha de la tragedia de las mujeres y niñas afganas para bulear a activistas de derechos.

¡Más humanidad y menos despiste por favor!

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

8 Comments

  1. En general de acuerdo con el artículo, sin embargo, no es verdad que la toma fue «violenta,», el ejercito afgano se rindió, las tropas de USA y la OTAN, permitieron el ingreso.
    En segundo lugar, si debemos condenar todo acto de represión y violencia en general y particularmente contra las mujeres, sin embrago le recuerdo a la autora, que igualmente debe protestar por cuanto el mismo trato de violencia y discriminación padecen las mujeres en Arabia Saudita, Emirato Árabes Unidos, Qatar, etc., que también merecen nuestra solidaridad.

  2. El tema es de tanta trascendencia , que todo el mundo debería dejar escuchar su voz de protesta por lo que sucede en Afganistán , ahora en manos de estos energúmenos , salidos de algún cuento de terror del medio evo . Y las más vulnerables , mujeres y niñas , indefensas ante tanta barbarie !!!!!!! .

  3. Afganistán no existe al igual que Libia. Un territorio gobernado por una religión que lo ha condenado a la edad media. La Sharia siendo una forma medieval de aplicar la ley, incluso actualmente defendido por muchos esperpentos del feminismo y de la izquierda en general dizque por ser muy diversos y multiculturales. Lo cierto es que de aquí ya nadie va a hacer casi nada, en tal caso las potencias oportunistas del momento como China y su amiguillo Rusia, también Irán y Pakistán se van a aprovechar de la situación para sacar su pedazo de pastel de Medio Oriente. Pronto vamos a ver comunicados apoyando a los gobiernos por parte de… gente de gobiernos occidentales??!!! De hecho, algunos ya han tenido sus opiniones absurdas al respecto. Qué resta para las mujeres y los niños de allá? La verdad poca cosa.

  4. Todos nos escandalizamos del horror fundamentalista talibán, con una mente retrógrada en al menos 15 siglos, sin embargo, acá, la cosa se está volviendo al revés! las talibanes criollas acosan con una virulencia de espanto, con el mismo intelecto «progre» de los machos afganos!

  5. Los temas que les interesa a las feministas ecuatorianas son: acoso, violencia doméstica, femicidios, aborto.

    No he oído a ninguna feminista preocuparse de que las mujeres ECUATORIANAS tengan acceso a buena educación y a trabajo decente.

    Pero sí se preocupan por la educación y el trabajo de las mujeres Afganas.

    • Claramente tienes una visión muy sesgada sobre la lucha feminista. Ojalá pudieras enterarte sobre el trabajo que muchas mujeres están haciendo respecto a la educación, trabajo, independencia económica, soberanía alimentaria, entre otros, quizá temas no tan mediáticos pero que, he podido ser testigo de un trabajo profundo, empático y comprometido

      • Por supuesto que hay mujeres que están haciendo mucho por la educación, el empleo, etc. Pero esas mujeres NO SON FEMINISTAS.

        Las feministas consideran a los hombres como ENEMIGOS, en todo. Obviamente, con esa estrategia… hacen muy pocos amigos.

      • El problema mi amigo es que en la justa lucha también se mezclan las feministas estilo HispanTV, las feministas que gritan muerte al macho y las que promueven las terribles leyes de violencia de género cuyo desenlace es destruir la inocencia del hombre. Y escencialmente, todas proponen un sistema donde supuestamente existan herramienta para contrarrestar el supuesto privilegio masculino ignorando en su razonamiento a la gente que vive con menos de 5 dólares al día. La cuestión es que la línea entre el uno y el otro cada vez se torna más y más delgada siendo que a su vez los problemas de hombre se invisibilizan debido a que «entre hombres se matan». En lo personal ni la palabra feminismo apoyo, simplemente es una asimetría que se nutre de dogmas en contra del hombre. Debe existir otra forma de hacer las cosas.

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