Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Ecuador tiene un juego establecido: todos pierden

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Esta es la historia: quien gana pierde y quien pierde, nada pierde. Todos pierden. Es la historia del Ecuador. Y por lo visto se volverá a repetir con la Ley Creando Oportunidades.

El juego empieza con una denuncia: este proyecto de ley es inconstitucional. ¿Es de una sola materia? ¿Es de dos o más? Ahí van los correístas, con Paola Cabezas adelante, que sin memoria de lo que hicieron cuando estaban en el gobierno, dicen que el proyecto enviado por el presidente Lasso a la Asamblea es inconstitucional. Y ahí están los amigos del presidente que insisten, basándose en una sentencia de la Corte Constitucional, en que lo que cuenta no son los temas que pueda contener la ley sino que tenga un hilo conductor. Y para redondear está Rafael Oyarte, abogado constitucionalista, recordando que aquí se han presentado leyes troles (con muchos nombres) y lo han hecho Mahuad, Noboa, Correa y Moreno, y que el ex Tribunal Constitucional, la Corte Cervecera de Pazmiño o la actual Corte Constitucional lo han permitido. En claro, en el país la jurisprudencia y el ordenamiento jurídico suman dos.

Por eso el debate sobre la constitucionalidad de la ley nace muerto. Pero está en plena efervescencia. Los correístas, entre otros, fingirán que es la primera vez que un presidente quiere violar el artículo 136 de la Constitución. Y el gobierno se acogerá a la interpretación de ese artículo por parte de la Corte Constitucional; no a lo que dice. Y ese debate vuelve con el contexto que ha habido bajo otros presidentes. El gobierno con la decisión de cambiar una serie de cuerpos legales pensando en provocar un salto en el país; sus opositores con la creencia de que solo hay que cambiar un tema, una materia a la vez: al fin y al cabo en el país sobra tiempo.

La pregunta del millón vuelve: ¿esas leyes, sueltas o en paquete, han cambiado fundamentalmente al país? Por supuesto las leyes crean nuevos marcos normativos, pero está probado que las leyes (o la proliferación de constituciones) no han generado estabilidad legal y, lo que es peor, conciencia y las actitudes debidas para cimentar las transformaciones de fondo que necesita el país y para ubicarlo en el siglo XXI.

Que parte del país social crea que no hay que modificar el código laboral de 1938 es un problema cultural y político; no legal. Que ni siquiera esas organizaciones sociales estimen cohabitar con otro código -precisamente propuesto para no alterar derechos y canonjías acumuladas en tantas décadas- podría ser caracterizado como una anomalía cultural: una negación y una incapacidad para responder a la realidad.

Pagar una contribución excepcional ante un fenómeno tan catastrófico como el coronavirus. Y pedir que paguen aquellos que más tienen: se antoja que el debate aquí con el Ejecutivo no debe centrarse en si pagan los que más tienen sino a dónde irá el dinero y cómo se controlará su gasto. No obstante, otra vez se ve a los representantes de los más pobres -Pachakutik supuestamente- decir que no permitirán que metan la mano al bolsillo… de los más ricos. Igual hicieron con el precio de la gasolina súper.
Que el PSC se escude tras un dogma -notarizado dice para hacerlo inexpugnable- para decir que una contribución es un impuesto, haciendo abstracción de la situación extraordinaria creada por el coronavirus, no puede ser sino otra impostura. En el fondo, no solo protegen al sector más privilegiado, al cual pertenecen los dirigentes de ese partido, sino que proponen que el país viva al fío: Nebot dijo a Carlos Vera que la forma administrar el país es con más deuda. Eso es, a su parecer, lo que tendría que hacer Guillermo Lasso.

Así, los ciudadanos por poco se sacan los ojos para aprobar leyes cuyos alcances son relativos. Por una razón: la solución de los problemas no depende del marco legal. Depende de atrasos culturales que se traducen en una suerte de miedo a la contemporaneidad, aversión a la realidad y a la necesidad de interactuar con ella. Los dirigentes del PSC, además fomentan vivir sobregirados y confiesan nada querer saber de solidaridades sociales con dinero propio.

Por eso esta ley produce la sensación de ser un remake de lo que el país ya vivió: la sociedad gira y se repite creyendo que las leyes cambian las cosas. La verdad es más sencilla: las cosas no cambian porque las personas no cambian. Tampoco su modo de pensar ni sus actitudes. El juego cultural, que perpetúa la política, está establecido: quien gana pierde y quien pierde nada pierde. Todos pierden.

Foto: Presidencia de la República. 

12 Comments

  1. Mientras los políticos se roben del erario a montones, y de ellos los pocos que están en la Cárcel viven inexpugnables, con todas las comodidades , esperando sin prisa y luego sin devolver un céntimo de lo llevado…
    Mientras los políticos, los que entraron casi descalzos, una vez en la cosa pública ingresan a todos sus panas a la nómina , como es el caso del IESS, antes del 2007 con 9000 empleados y ahora 38 mil…
    Si el Seguro Social no es de los afiliados , sino como decía el Prófugo, de TODOS, atendiendo a menores de 18 años sin cobertura para aquello….
    Si simplemente los Políticos, viven de lo que producen los pocos que generan réditos para la economía, y quieren además de no producir, distribuirlo en bonos y aguinaldos , no de sus sueldos sino de los Fondos públicos …
    Si queremos TODO regalado, incluido las Gasolinas y después con carburantes de pésima calidad nos desgarramos las vestiduras pidiendo ambiente más puro y limpio…
    Y a los ciudadanos, si apenas estamos en Ipiales o Tumbez cumplimos la ley a rajatabla pero aquí provocamos el Caos, quemamos todo y promovemos la Anarquía….
    Si los políticos, si ellos no son el Ejemplo, cumpliendo la Ley, no mintiendo, no robando y si trabajando
    Entonces sin ejemplo, la sociedad ecuatoriana se encamina a la migración y sin horizontes y sin salidas!!!!!

  2. Hay muchos ciudadanos que se convierten en parte del problema y no de la solución, hasta cuando no pensamos en el pais y los ciudadanos, esta gente esta en funciones, con recursos pagados por todos para dar soluciones para todos, con justicia y equidad, pero se esconden en su inoperancia para crear el caos, sin revisar las propuestas y enmarañarse en leguleya das que no tienen ni pies ni cabeza, , hay que ver el bosque y no solo el árbol, son miopes de cerebro, les interesa crear problemas para luego pescar a rio revuelto. Ciudadanos si no cumplen su trabajo, como en cualquier organización hay que cancelarlos con Vto. Bueno por ineptos y corruptos.
    En lugar de ser contreras debe aportar mejorando la Ley y eliminando artículos como aquel que dice que el empleado debe indemnizar al empleador, las leyes son perfectibles y si no son competentes, acudan a ese ejercito de asesores que tienen para que les den luces y se pueda construir un camino para hacer patria

  3. Don Guillermo, el pueblo ecuatoriano te observa: tienes una deuda pendiente con 5.5 millones de personas que desean trabajar, no quieren dádivas ni bonos, quieren trabajar para llevar un plato de comida a su familia. Ecuador es una región cruel para las personas pobres por obra y gracia de nuestros políticos ciegos por conveniencia. Muchas personas mueren en circunstancias violentas y poco claras, y la justicia rara vez resuelve sus casos y las mafias del narcotrfáico aumentan como hongo venenoso. Este es el momento de exigir cambios estructurales y coyunturales para remediar esa situación. «You only live once. Solo se vive una vez»

    • Pensar que el cambio cultural de fondo que requiere la sociedad depende del presidente, es parte del problema. Es poner siempre la carga sobre los otros, cuando el problema es de todos y todos hacemos parte del problema. Luego todos debemos hacer parte de la solución.

      • Totalmente de acuerdo, todos somos parte del problema y parte de la solución pero alguien tiene que dirigir. En un ejército ordenan y mandan los generales, coroneles etc, en un colegio el Rector, en una familia los padres y en un Estado es el Presidente de la Republica quien ejecuta las leyes.

  4. Su frase al final lo dice todo Jose “las cosas no cambian porque las personas no cambian”. Mientras tengamos una asamblea llena de impresentables, sin preparacion, sin educacion y sin interes de legislar por un mejor futuro para Ecuador, nada cambiara. Seguiremos siendo un pais pobre, tercer mundista, lleno de desempleo, y politicos corruptos llenandose los bolsillos a costa del pueblo.

  5. Nuestros asambleístas, incluidos nuestros arcaicos dirigentes sindicales, son más papistas que el Papa, defienden sin despeinarse la constitución -lo cual está bien- pero se olvidan que hay cerca de 6 millones de ecuatorianos en pobreza y extrema pobreza que ven con desesperación que sus energias se agotan y claman en el desierto un pan para susistir.
    Pero las mafias politícas jamás van a reformar una estructura que tanto sirve a sus intereses. La crisis de la covid-19 en Ecuador ha generado la mayor contracción económica de la historia del país, con una reducción del PIB del 9 por ciento, según varias fuentes, mayor aún que la registrada durante la crisis bancaria de 1999, cuando ese indicador cayó en el 4,7 por ciento. Según estimaciones del Banco Central en en Ecuador se perdieron miles de empleos durante la pandemia del coronavirus.

  6. Yo tengo varias objeciones a la megaley:

    1. El nombre de la ley (creando oportunidades) es el mismo que nombre del partido de Lasso. A nadie se le ocurriría proponer una ley llamada ‘alianza país», «revolución ciudadana», «izquierda democrática», o «movimiento plurinacional pachakutik». Si se busca algún apoyo de los demás partidos, es indispensable ponerle otro nombre.

    2. Aumentar impuestos solo sirve para continuar con el mismo Estado obeso, burocrático, ineficiente y corrupto que tenemos. Cuándo va ALGUIEN a proponer una reforma significativa del Estado?

    3. Es positivo crear un régimen laboral más flexible. Pero no es ninguna panacea. La megaley NO hace nada para eliminar los incontables impedimentos para la creación de empleo, especialmente la maraña de leyes y reglamentos absurdos.

    4. Ha sido elaborada por un grupo de ideólogos (admiradores de Ayn Rand) y empresarios. Sin considerar la opinión de amplios sectores de la población que NO somos extremistas ni correistas.

  7. Así es, lamentablemente, todos perdemos. El país no puede despegar hacia el desarrollo, el progreso; está anclado en la mediocridad. Pero hay un sector, el de los «vivísimos», que se oponen a todo bajo el pretexto de defender al pueblo. Ese es su oficio, oponerse a todo, aunque se contradigan en sus conceptos. (No digo principios porque carecen; si lo tuvieran, pensarían en el país). Y ganan. Ganan popularidad y en las próximas elecciones seguirán con su empleo de «defensores del pueblo». Serán reelegidos por quienes no distinguen a sus verdaderos enemigos, al lastre. Que el país pierda, a los «salvadores» les importa un rábano. Ellos siempre ganan. Basta ver los sueldazos que se manejan además de los beneficios colaterales como viáticos, reposiciones de gastos, hoteles vip incluidos masajes, restaurantes con menús para paladares delicados, vehículos 4×4, vuelos alrededor del globo, asesores y asesoras, equipos de seguridad, avanzada (pa’ lo que avancen) y protocolo, etc. Y acomodan a sus parientes en la teta estatal: toda la familia y compadres maman. Y hacen carrera sin importar glosas, grilletes, procesos judiciales, sentencias, historiales manchados. Y terminan su carrera política con mansiones, aquí o afuera, habiendo empezado «lluchiticos». Y si algunos son «shunshos» y caen en los chanchullos por no seguir los consejos de «quien sí sabe» birlar, no hay cuidado, doña Justicia tiene vendado solo el un ojo. El país está hecho para esta gente. Al ciudadano común y corriente solo le toca pagar impuestos sin chistar. Este es Chistejstán.

  8. Vivimos en 1938 en muchos ámbitos pero de manera muy graciosa, bastantes esperan que se solucionen mágicamente los problemas del 2021. Una mirada objetiva que nos permita juzgar los resultados de lo que se ha aplicado es necesario para comenzar cualquier cambio. Pero más bien parece que estamos locos como reza la famosa frase atribuida a Einstein: «locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes». A muchos les parece correcto tener a 6 millones de desempleados o a gente sin empleo pleno que a gente empleada bajo diferentes reglas de juego. De hecho, les choca mucho la simple idea de hacer otra cosa pues si las reglas cambiaran los resultados tal y como se espera entonces menos motivos tendrían de seguir con su relato. El cambio es un peligro existencial para ellos. A muchos más bien les importa la foto heroica donde los representantes del pueblo lucharon incansablemente hasta el final por los trabajadores contra el malvado gobierno neoliberal que promueve la explotación y la precarización de la mano de sus malvados aliados empresariales. La lucha en realidad es por quién se saca la mejor foto o sobre quién habla mejor en la prensa o en las redes sobre las necesidades de los pobres, después de la foto o el discurso se van satisfechos y nada más. No hemos ni siquiera superado la etapa de las guerras de independencia. ¿Qué otras soluciones proponen los representantes del pueblo? Robarnos lo que tenemos y repartirlo, o tal vez déficit y endeudamiento mediante la famosa obra pública y crédito. Y a todo esto, ¿quién gana realmente? Quienes trabajamos, ¿a costa de quienes podemos disfrutar de un puesto de trabajo con todos los «derechos» por los cuales los políticos se rasgan las vestiduras en una economía estancada y en crisis? De lo que veo, a costa de dejar fuera del mercado a mucha gente o a costa de cobrar deuda y crear déficit los cuales lo pagarán las generaciones futuras. ¿Cuándo exigimos protección para los que lo conseguimos, no estamos acaso perjudicando a los que no lo han logrado o a quienes no tienen todos los requisitos para acceder a un trabajo pero aún así tienen las ganas de hacerlo? ¿Es más, a quiénes protegen exactamente las leyes laborales, a todos los ecuatorianos o solo a los que logran conseguir un empleo? Y, ¿de qué nos protegemos, de la explotadora mano del empresario malvado o de otras personas que ofrecen sus servicios laborales a un mejor precio y con la misma o mejor calidad, es decir, de la competencia? El único mercado en el que confían los ecuatorianos es en el mercado de San Roque, el de la Cuadras o el Mayorista (citando a los de Quito ya que no estoy muy enterado de los que se ubican en el resto del país). De ahí el mercado por definición para muchos no es más que algo que debe ser conquistado, controlado y protegido por iluminados perfectos ya que la gente es tonta, mala y no sabe lo que quiere. La lucha no es legal como usted dice, la lucha es cultural.

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