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Cárceles: el país en el peor mundo 

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Septiembre de 2008: 22 presos mueren en una riña en Tijuana, en la frontera con Estados Unidos.
4 de marzo de 2009: 20 muertos en un penal de Ciudad Juárez en una disputa entre carteles de la droga.
20 febrero 2012: Penal de Apodaca, Monterrey, matanza de 44 presos del cartel del Golfo.
12 febrero 2016: 52 muertos en el motín de Topo Chico, en Monterrey. Responsable el cartel de los Zetas.
2 de noviembre de 2017: 17 presos muertos en una riña entre presos en la cárcel estatal en Cadereyta.
1 de enero, 2020: en Cieneguillas, Zacatecas, un motín entre presos deja 16 muertos.

Este es un sobrevuelo, nada exhaustivo, de la violencia que provocan, desde hace años, los carteles de la droga en las cárceles de México. En 2015 se leía, en un informa de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de ese país, que de los 388 centros penitenciarios, 76 vivían “bajo un régimen de autogobierno”. Es decir, que su administración no estaba en manos del Estado mexicano.

De 2006 hasta ahora, la violencia producida por el narcotráfico, en la que han participado los militares, ha dejado 350 mil asesinatos y 72 mil personas desaparecidas. Hasta hoy México descubre restos de cadáveres y centros de exterminio. El nivel de violencia y de crueldad de los carteles superan cualquier guión de horror. En esa guerra inmisericorde las cárceles juegan un papel esencial: sirven incluso de refugio para grupos de genocidas que salen en las noches a hacer su trabajo macabro. En realidad más que cárceles algunos centros penitenciarios son domicilios seguros para organizaciones criminales.

¿Cuánto de todo esto está sucediendo en Ecuador? El diagnóstico hecho por las autoridades, y no de ahora, habla de enfrentamientos entre carteles por el control de las cárceles. Esa es la causa, se entiende, de esta violencia increíble que ubica al Ecuador entre los países con más muertos (116 hasta ahora) en una cárcel. Al lado de Honduras (361 muertos en 2012), Perú (250 muertos en 1986), República Dominicana (135 muertos en 2005), Brasil (133 en 2006)…

Es claro que Ecuador está ante un fenómeno que no conocía. El país sigue sin un diagnóstico adecuado y compartido por parte de las instituciones y, se entiende, sin una respuesta apropiada y oportuna. Se ve en los informes de la Defensoría del Pueblo que cree que la solución está en que el gobierno acate disposiciones y establezca acciones oportunas e inmediatas dirigidas a garantizar el restablecimiento del control y la seguridad de las personas privadas de libertad. Y hasta pide a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que emita un pronuniciamiento y realice de manera urgente una visita al Ecuador.

En esos informes aparecen todos los ingredientes para concluir que tampoco esa institución entiende a qué se enfrenta el país y cree que esto es un tema de mera voluntad política. Y no. Ecuador es hoy el principal corredor de la droga que sale de la región hacia Estados Unidos. Por ende es el centro de un enfrentamiento territorial y de poder por parte de los carteles.

Neutralizarlos totalmente es una tarea imposible. Su presencia en las cárceles desnuda, por otra parte, la inopia de un Estado que incluso en el momento de bonanza petrolera, administrada por el correísmo, no tuvo ni la infraestructura ni la visión para sentar una política carcelaria y de rehabilitación efectiva. Ahora, el poder logrado por las carteles por la violencia en las cárceles, su capacidad económica, de corrupción y de sometimiento de los funcionarios públicos, vuelve el problema carcelario prácticamente insoluble en período de crisis.

Una cosa es hablar de la sobrepoblación carcelaria, infraestructura inadecuada, mezcla de presos, falta de guías, ausencia de políticas reales de rehabilitación, funcionarios corruptos… Otra es sumar a esos problemas, poderes inconmensurables, capaces de violencia inaudita y responsables de los centros carcelarios y su personal que, por voluntad propia o contra ella, son cómplices de designios criminales.

Si se quiere encarar este problema, las sociedades civil y política deben empezar por reconocer el problema en su dimensión real: Ecuador está frente a carteles que actúan en su territorio y que asientan su poder mediante una violencia despiadada. Carteles que, ante el Estado, están dispuestos a negociar -incluso la pacificación de los centros penitenciarios- a cambio de cerrar los ojos sobre sus negocios sucios. La vía militar es cruenta e incierta -como lo prueba el caso mexicano- y la vía política es terriblemente arriesgada e inviable. Ese es, por ahora, el callejón sin salida en el cual se encuentra el país.

Foto: El Telégrafo. 

9 Comments

  1. Solo una pregunta: nadie ha recordado lo que se invirtió en la época de serrano, se dijo que construían cárceles de alta seguridad, tampoco se ha fiscalizado

  2. Las cárceles deben ser concesionarias a instituciones privadas especializadas en esa materia, provenientes especialmente de países industrializados, con experiencia comprobada. Con contratos transparentes en los que se garanticen que esas instituciones no se vayan a convertir en parte del problema, o sea que no se vayan a contaminar con el crimen organizado.

  3. Si la vía militar es cruenta e incierta , la vía política inviable , ( peor con nuestra clase política ) , qué podemos hacer ?????????? . Pienso que como en cualquier mal , la prevención es la mejor opción ; sin embargo en nuestro pobre Ecuador , en manos de populistas que seguían sus propios perversos objetivos , en lugar de prevenir , se generaron todas las facilidades para que los carteles de la droga , sienten sus reales en nuestro territorio . Esa la triste y trágica realidad !!!!!!!

  4. Todo lo que Ud expresa es verdad, y debemos tener en cuenta que los crimenes entre narcotraficantes también se han extendido a las calles del Guayas, ahora debemos aclarar otras cosas, 1, quienes son los causantes de esta tragedia: el cartel de alianza país, cuyos jefes están prófugos, el uno en Bélgica y el otro en Miami; otros están en México y otra sigue de «invitada» en la embajada de ese país, sólo unos cuantos están presos y el resto de la banda está en el nido de ratas llamada Asamblea Nacional, un detalle: las muertes violentas en las cárceles comienzan en el 2018, justo tras la fuga del jefe de la banda.
    El tema es que para tratar de resolver este inmenso problema Lasso requiere ayuda de todo el Estado, de sus instituciones, partidos políticos, sectores sociales, gremiales y ciudadanía en general pero vemos que en vez de poner el hombro para ayudarlo, Lasso tiene enemigos; la Asamblea, con Llori a la cabeza (Si, la misma Llori que puso Lasso en la presidencia de ese poder del Estado, la misma Llori que tiene glosas millonarias con responsabilidad penal, la misma Llori que…. bueno, la lista es larga) que sólo están allí por dos motivos: torpedear el trabajo de Lasso y hacer negocios sucios. El otro enemigo de Lasso es Iza, y no digo la Conaie, sólo nombro a su presidente, que pretende gobernar el país sin haber ganado la presidencia, y con prepotencia inaudita hasta se da el lujo de dejar al presidente y su gabinete esperándole más de una hora; este indígena cada vez que habla lo hace a nombre «del pueblo ecuatoriano», que yo sepa, nadie le ha conferido esa tarea, peor aún el más del 70% que apoya al presidente.
    2, cómo entran los explosivos, fusiles, ametralladoras, pistolas, granadas, celulares y drogas a una cárcel de máxima seguridad? Ahora vienen con el cuento que les envían todo esto por medio de drones, que a lo mejor son invisibles para los guardias y la policía; es increíble que tras la primera masacre, el mamotreto Moreno no haya tomado todas las medidas para que no siga este problema, se hizo de la vista gorda y siguió engordando su Ina papers.
    3, los medios económicos para construir penales modernos de máxima, mediana y mínima seguridad los tiene el Estado, en la expropiaciones de bienes a narcos y evasores tributarios; la aduana está repleta de artículos de contrabando que a falta de una ley no pueden salir a remate, pero Lasso si puede crear una resolución al respecto.
    4, un baño de verdad y trabajo serio: la señora ministra de la seguridad pública y política, aseveró que la policía y el ejército tienen controlada la penitenciaría del Guayas, cuando imágenes de tv muestran lo contrario: PPLS paseando libremente por las terrazas de los pabellones ( quizá tanteando el terreno para la siguiente masacre) y otros utilizando sus celulares como si nada.
    Conclusión: Lasso debe deshacerse de sus enemigos legalmente, aplicando la muerte cruzada al nido de ratas llamada Asamblea Nacional y exhortando a la justicia que agilite los juicios que tiene Iza y compañía por los hechos de octubre negro y vaya a la cárcel a defender los intereses de los presidiarios y nos deje a nosotros en paz

  5. Es realmente triste, deprimente y terrorífico lo que está sucediendo con una fracción de la humanidad totalmente deshumanizada. Alguien dijo que el hombre es el animal más sanguinario, que mata por placer. En las cárceles, no conformes con matarlos los descuartizan hasta borrar totalmente su identidad. El sadismo al extremo. En las calles quedan tendidos los cuerpos acribillados de jóvenes que apenas empiezan la vida. ¿La humanidad está involucionando? Su capacidad de amar sustituida por el odio al semejante. La avidez por el dinero ha anulado sus sentimientos. Parece que el mundo está condenado a su extinción por la mano del mismo hombre. Los gobernantes con la creación de leyes apropiadas y la sociedad intolerante del delito pueden regenerar el optimismo. Caso contrario …

  6. La guerra contra las drogas es un fracaso estrepitoso a nivel mundial.

    Lo mismo ocurrió hace un siglo, cuando Estados Unidos estableció la Prohibición de producir, distribuir y consumir bebidas alcohólicas. La Prohibición no solo fracasó en el propósito de reducir el consumo de alcohol, sino que dio origen a unas mafias sanguinarias, con enorme poder para corromperlo todo. Por suerte, los líderes de Estados Unidos se dieron cuenta del tremendo error que habían cometido, y abolieron la Prohibición.

    Llevamos medio siglo de guerra global contra las drogas. El consumo es cada vez mayor. Y las mafias son increíblemente violentas y poderosas. Ningún país en el mundo puede ganar esta guerra.

    La única solución es legalizar las drogas, como lo están haciendo varios países con el cannabis.

    Hay que permitir la producción, transporte, venta y consumo, todo de manera legal. Hay que permitir la formación de empresas formales para estos fines, sujetas a la regulación del Estado. Empresas que creen empleos formales, y que paguen impuestos.

    Con ese dinero hay que emprender grandes esfuerzos de educación para los niños y jóvenes. La adicción tiene que ser vista como un problema de salud individual y pública.

    Si no hacemos esto AHORA, el Ecuador estará condenado a sufrir una espiral de violencia como no hemos visto jamás.

  7. Alguien promulgó la tabla de drogas en el país, se dieron cuenta que era mucho más rentable , un impuesto muy honoroso para los creadores de la ley, así como una gran libertad para los traficantes.

    Los creadores de la tabla se dieron el lujo de construir hasta carretera, para que no sufran los muleros en su ingreso a territorio ecuatoriano.

    Crearon penas y sanciones de acuerdo al transportista, y para colmo, tanto policías como militares se inmiscuyeron en el negocio, muy rentable por ende.

    Es país está tan corrugto, donde padres e hijos dudan de ellos mismos.

    Que alegria para todos estos malditos negociantes de drogas, encontraron en Ecuador la via del progreso en el negocio. Políticos, chapas, milicos, gobernantes, se tendieron como una vulgar prostituta, todo por dinero.

    Sería magnífico que el SRI. fiscalice a todos los nuevos millonarios, más es como pedir peras al olmo.

  8. El Sistema Nacional, don José. Son las enfermedades del Sistema, y acaban de llegar a los órganos más sensible de la vida interior de nuestro País. Tal Sistema se levantó en 2008, con el objetivo de acelerar el derrumbe institucional de Ecuador. Ha funcionado bien, contra todo pronóstico, para lograr ese fin. Este, y no otro, es el verdadero triunfo de la Revolución Ciudadana, aunque sus líderes no gobiernen de forma presencial. Lo venimos diciendo: Si el Gobierno actual no se enfrenta al Sistema creado por el Correísmo, en pocos años no quedará nada bajo nuestro control. El Sistema se halla soldado con la autógena de los Derechos Humanos, el aceite del Tránsito Libre, la dependencia a Tratados Internacionales que, en su momento, fueron convenientes al Correísmo. Es increíble que las decisiones ejecutivas en relación con ellos, ¡sigan resignadamente atadas a dichos compromisos¡ O Lasso y la ciudadanía se enfrenta ahora con las estructuras que parametrizan lo que está pasando en la Economía, la Política, la Educación y la Convivencia Nacional, o todo se vendrá abajo.

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