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¿Los libertarios en el gobierno traicionaron sus principios?

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Dos días antes de que el actual gobierno empezara su período, Aparicio Caicedo, quien estaba a punto de asumir el cargo de consejero del Presidente, publicó un tuit que decía:

Amigos, tienen el derecho y el deber de interpelarme por mis opiniones actuales y pasadas. Ocuparé una función pública y es normal que pase. Incluso sano. He cambiado de opinión sobre muchas cosas en 10 años, comprenderán, como sucede con lo dicho en el polémico tuit del 2011.

Ese mensaje, impensable apenas unos años atrás, cuando las críticas a los funcionarios públicos se resolvían con demandas o insultos a quienes las emitían, fue la sensata respuesta de Caicedo a la polémica que generó en las redes sociales la viralización de algunos viejos tuits en los que justificaba, o incluso promovía, la evasión de impuestos.

Caicedo, como otros altos funcionarios de la actual administración, formó parte de Ecuador Libre, el think tank de tendencia libertaria que elaboró gran parte del plan de gobierno de Guillermo Lasso. El libertarismo tiene como principal objetivo defender las libertades individuales. En el campo económico, eso se traduce en la defensa a ultranza de la propiedad privada y de un modelo de libre mercado en el que el Estado básicamente se limite a corregir las fallas que puedan surgir, como monopolios u oligopolios. Esa visión sustenta, en lo tributario, la idea de una carga impositiva mínima que no distorsione las decisiones individuales de consumo e inversión.

El proyecto de Ley de Creación de Oportunidades que el Ejecutivo envió a la Asamblea y que el CAL devolvió (arrogándose atribuciones, según algunos abogados) estaba, en materia tributaria, lejos de la visión de los libertarios locales, quienes consideran que todo el peso del necesario ajuste fiscal debe recaer en el recorte del gasto público y que, en lugar de subir los impuestos, habría que reducirlos para fomentar el consumo y el crecimiento (“es mejor un dólar en el bolsillo de los ciudadanos que en manos del Estado”, es una de sus frases de cabecera). El proyecto, sin embargo, si bien reducía o eliminaba la carga tributaria para algunos productos, buscaba aumentar los ingresos permanentes del Estado. Para esto, entre otras medidas, se proponía elevar la carga impositiva a los sectores más pudientes, en parte mediante un impuesto temporal a los altos patrimonios y en parte por un aumento en la carga del Impuesto a la Renta a los trabajadores de mayores ingresos (el 3,5% de la población económicamente activa, según las cifras oficiales).

¿Los libertarios que forman parte del equipo de gobierno –y que habrían estado entre los autores del proyecto de ley– traicionaron sus principios una vez que llegaron al poder? Puede haber quien lo vea así. La otra lectura es que, sin renunciar a la idea central de que el modelo capitalista, que fomenta la iniciativa individual, es la mejor vía para que los países progresen (que, sin duda, lo es), se hayan dado cuenta de que esa aparente dicotomía entre Estado y ciudadanos no tiene por qué ser tal, ya que hay ciudadanos que dependen en gran medida de un Estado bien financiado para sobrevivir (aquellos que no tienen el famoso “dólar en el bolsillo”); que el necesario recorte del gasto público (que debe ser el principal componente del ajuste fiscal) no es una tarea tan sencilla como puede parecer desde afuera; que ninguna evidencia sustenta la idea de que rebajando impuestos el Estado empezaría a recaudar más (o, dicho de otro modo, que el Ecuador ya cayó “al otro lado de la curva de Laffer”, suponiendo que alguna vez se haya encontrado evidencia empírica para sustentar la validez de la dichosa curva), sino que más bien una decisión de ese tipo seguramente agrandaría el ya abultado déficit fiscal, ocasionando graves consecuencias económicas, sociales y políticas; que en realidad Ecuador tiene una carga impositiva menor que el promedio de América Latina y que países como Chile, Costa Rica y Uruguay. En fin, que muchas veces las ideas que lucen muy bien en el papel se estrellan contra la realidad, mucho más en un país tan desigual y tan políticamente inestable como el Ecuador.

Del tuit que Aparicio Caicedo publicó justo antes de asumir su cargo como consejero del Presidente, se desprende que ya no le parece bien evadir impuestos. Del apoyo (explícito o tácito) que otros libertarios en el gobierno han dado al proyecto de Ley de Creación de Oportunidades, se puede entender que han asumido la necesidad de que el impostergable ajuste fiscal esté dado, en un porcentaje menor, por un aumento en los ingresos permanentes del Estado. Eso no debería interpretarse como una claudicación de su parte, sino como la siempre necesaria revisión de las ideas propias. Si otros sectores de la sociedad (los que se oponen de lleno a una nueva normativa laboral o los que creen que el ajuste fiscal es solo una imposición del FMI) también estuvieran dispuestos a cuestionar sus propios discursos, sería más fácil que como país alcancemos algunos consensos básicos para salir adelante.

José Hidalgo Pallares es economista- 

6 Comments

  1. Estimado Economista Hidalgo, comparto sus criterios respecto del equipo de Lasso. Sin embargo, permítame agregar lo siguiente:

    LA MEJOR IDEOLOGÍA ES EL REALISMO: Toda la vida, la humanidad ha promovido ideas que podrían permitir vivir una vida mejor, que dependiendo de su alcance, se convierten en ideologías. Algunas de estas ideologías, han demostrado en la práctica que no sirven para nada, o, que para ser útiles debe usarse solo una parte de sus predicamentos. De igual manera, ciertas ideologías, cuando se aplican de forma incorrecta o de forma extrema, causan más problemas que beneficios. Lo práctico y realista, es tomar las ideas más útiles, y, aplicarlas, considerando el entorno en que se aplican, y, de ser necesario, adaptarlas.

    EL PROBLEMA NO ES QUE EL EQUIPO DE LASSO SEA LIBERTARIO, EL PROBLEMA ES QUE ES ANIÑADO: No es lo mismo emprender un proyecto de clase media para abajo, que de clase media para arriba. Si fracasas de clase media para abajo, seguramente quiebras, y, tal vez nunca te recuperes. Si fracasas de clase media para arriba, probablemente sólo sea una mala experiencia. Para bien o para mal, el equipo de Lasso, mayoritariamente proviene de la clase media alta, lo que sesga sus criterios e ideas, si no tienen la capacidad de ponerse en los pies de otras personas de otros entornos.

    NO ES LO MISMO IDEAR SOLUCIONES RECIBIENDO SUELDO DESDE UN ESCRITORIO, QUE PONER EN PRÁCTICA ESAS IDEAS CON RECURSOS PROPIOS: Uno de los grandes problemas de los equipos de gobierno, es que buena parte de estos, está conformado por excelentes profesionales teóricos, pero que pocas veces llevaron a la práctica sus grandes ideas con sus propios recursos. Es decir, una cosa es con guitarra, otra con violín.

    EL “BUENISMO” EN POLÍTICA NO ES BUEN CONSEJERO: Suponer que los problemas en política se pueden resolver sin ensuciarse las manos, es un gran error. Muchas veces, las soluciones reales están al filo del reglamento. Otras veces, implican conflictos.

    Si el equipo de Lasso aceptó que se requiere un estado fuerte, no grande; qué hay muchos vivos que tienen grandes patrimonios, pero no aportan; lo que falta, entre otras cosas, es que a acepte, que la constitución de Montecristi, no es apropiada para el tipo de cambios que requiere el país en estos momentos, y, que no basta con fomentar emprendimientos, sino que también se requiere una ley de quiebras (8 de cada 10 emprendimientos fracasan)

  2. La burocracia en Ecuador tiene un PESO PESADO en la política de cada gobierno de turno. Nunca pierden, juegan y negocian muy bien.
    Los libertarios y grupos de poder de turno, hacen lo mismo. Juegan siempre ganan.
    Se olvidan de que un negocio que vende hasta $ 20.000 al año, genera pérdidas. Igual le crean un impuesto a LAS VENTAS de $ 60,00. Las empresas sobre sus utilidades
    PONER un impuesto del 2% al sueldo de quienes ganan más de 5 SBU. Es un chiste para engañar al asalariado de 1 SBU.
    LA BUROCRACIA DEBERIA regresar a pisar tierra y NADIE DEBERIA GANAR MAS DE 3 SBU.
    El impuesto a la renta debe ser SOBRE LA RENTA aunque sean micro empresas sin poder político, si no, solo ganas de sobrevivir. Y este sea progresivo.

  3. Aparicio Caicedo dice que ha cambiado de opinión, pero no dice lo que opina ahora, no solo en temas de impuestos sino en ningún otro asunto.

    Lo que sí sabemos es Caicedo y sus panas de Ecuador Libre escribieron el Plan de Desarrollo de este gobierno, y la ley Creando Oportunidades (CREO). Tomaron en cuenta la opinión de algunos empresarios cercanos a su grupo. E ignoraron por completo cualquier idea u opinión de otros sectores.

    También sabemos que, para demostrar que siguen siendo libertarios, pusieron al inicio del Plan una frase de la ideóloga radical Ayn Rand, sacerdotisa suprema de los libertarios extremos.

    Lo cual no les sirvió de mucho, pues Inmediatamente fueron tildados de ‘traidores’ y «vendidos» por los demás libertarios ecuatorianos, los que no están en el gobierno.

    • Es que exactamente ese es el problema. El sectarismo y la rigidez mental de sus «ideólogos» son los equivalentes libertarios de los nostálgicos de la Unión Soviética.

  4. El problema no son los impuestos en sí, sino:
    * Usarlos como sostén de un estado obeso
    * No se refleja en mejoras para el pueblo.

    Mientras la cosa siga así (y con libertarados fallidos Randianos) la cosa irá para peor.

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