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Guayaquil: un grito desesperado

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Guayaquil y el Ecuador entero están de luto. Es imposible no estarlo cuando un niño de apenas 11 años muere a causa de un cruce de balas en una heladería del sur de la ciudad en la que se encontraba con su padre. Guayaquil está de luto porque la muerte de ese niño refleja la magnitud de la tragedia que se encuentra viviendo la ciudad a causa de la delincuencia. Lo más grave es que ese niño no es el único caso y lo más triste es vivir con el temor de cuántos más tendrán que morir hasta que el Estado finalmente pueda hacer frente a la ola de violencia que sufre el país y, en particular, Guayaquil.

Guayaquil está de luto porque el fin de semana pasado doce personas fueron asesinadas en la ciudad, entre ellos Sebastián, el menor de edad asesinado en la heladería, y dos mujeres. La violencia que afecta a Guayaquil y al país entero no diferencia edad, sexo ni condición social y todos los ciudadanos están expuestos a la posibilidad de que, por encontrarse en el lugar y en la hora equivocada, puedan ser objeto de un cruce de balas o de un intento de asesinato. Hace más de un año el gobierno pedía a los ciudadanos que no salgan de casa para evitar contagiarse de Covid-19; hoy son los ciudadanos los que temen salir de casa, ya no por el contagio de Covid19, sino por la posibilidad de ser víctimas de la delincuencia y que sea la última vez que ven a sus seres queridos.

La lucha contra la delincuencia común y el narcotráfico es una deuda pendiente que arrastra el Estado ecuatoriano desde hace muchos años. No es un problema que ha surgido en estos últimos meses, sino que tiene profundas raíces que han ido creciendo de forma paulatina hasta llegar a lo que el país se encuentra viviendo. Lamentablemente, Ecuador no cuenta con políticas de Estado, sino únicamente con políticas de cada gobierno de turno, por lo que resulta imposible que exista un plan integral de seguridad que permita a los ciudadanos confiar en que esta escalada de violencia que están experimentado pueda llegar a su fin. En materia de seguridad, educación y salud debe existir necesariamente una política de estado que vaya más allá de cada gobierno y que, independientemente de su ideología, nos permita transitar un camino hacia el desarrollo. La recuperación económica, generación de empleo y oportunidades, el impulso al turismo son una quimera si el estado no es capaz de brindar a los ciudadanos lo más básico que es la seguridad.

Es verdad que el presidente Lasso no es el responsable de la situación actual y nadie –salvo aquellos cuyo único fin es desestabilizar al gobierno nacional –puede atribuir al presidente actual la responsabilidad respecto del origen del problema. No obstante, el presidente Lasso conocía de antemano la situación en la que recibía el país –aún cuando parece que resultó peor de lo que esperaba– por lo que en este momento ya no cabe culpar a la herencia recibida, sino adoptar medidas que mitiguen los efectos de la violencia que sufren actualmente Guayaquil y el país.

El presidente guardó silencio durante demasiado tiempo sobre el problema de inseguridad que experimenta Guayaquil, al parecer, enfrascado en las disputas que mantiene con la Asamblea Nacional y con otros actores políticos que, si bien merecen su atención, no pueden hacer que pase por alto la gravedad del problema de seguridad que afecta a todos los ecuatorianos. En su último mensaje a la nación dio la impresión de que tuvo que suceder un hecho que conmocionó al país para que el presidente cambie el Ministro de Defensa y decrete el estado de excepción. En el futuro, el presidente debería actuar y no reaccionar ante los problemas que afronta el país, de lo contrario perderá más temprano que tarde el capital político que aún mantiene.

Los guayaquileños lanzan un grito desesperado de auxilio a las autoridades nacionales y locales, pero, hasta hace muy poco, ese grito parecía perderse en la Cordillera de los Andes y no llegar a Carondelet. Eso no puede volver a suceder.

Ricardo Flores es abogado. 

5 Comments

  1. Aunque es un tema muy controversial , coincido totalmente con el acertado criterio señalado por el lector Sr Berry ; Holanda por ejemplo , tomó esa decisión , con estupendos resultados !!!!!!

  2. Desgraciadamente, a la delincuencia le dejaron tomar vuelo. Goza de derechos humanos apoyados hasta por organismos internacionales mientras que el ciudadano común y corriente debe soportar con resignación todos los hechos inhumanos que puedan existir. El sistema judicial debe ser purificado (los estilo Chuky 7 pa’ fuera); hoy vemos que la policía cumple su trabajo, pero el delincuente, entra a la cárcel por una puerta y sale por la otra. Escándalos de funcionarios connotados y pillados hallan vericuetos para el escape, como los de los «jueces a dedo», con mayor razón de los sin -notados, pocos reparan en él, solo las víctimas. La policía tiene limitaciones para actuar, no puede usar su arma; y si lo hace, a él le cae el peso de la ley. Y cuando el pillo oye: «Alto, policía», no le cree. Los programas de violencia en la Tv deben ser controlados. Se ven escenas macabras como algo normal. La sociedad y la familia deben colaborar en la educación de los jóvenes. La responsabilidad no es solo del Ejecutivo, sino también del Judicial y del Legislativo. Este debe ponerse a trabajar para la patria, a conciencia, (entre mordisco y mordisco de su empanada). Las leyes deben ser urgentemente modificadas, endurecidas las penas, o nos carga el diablo.

    • Ecuador siempre esta de luto, cada año mueren niños por falta de medicinas, mueren desnutridos por falta de alimentos. Cada día miles de jovenes van muriendo lentamente por que se drogan para no sentir hambre.
      Lo que sucedió ahora duele pero no es una novedad.

  3. El mundo lleva medio siglo de «guerra contra las drogas», y ha sido un absoluto fracaso!! Ningún país ha logrado derrotar a los narcos.

    Al contrario, mientras más obstáculos ponen los Estados a la producción, comercio y consumo de ciertas substancias, MÁS RENTABLE ES EL NEGOCIO!!! Las mafias del narcotráfico EXISTEN GRACIAS a que los Estados han criminalizado esas substancias.

    Guillermo Lasso llegó a la presidencia del Ecuador en un momento crítico, marcado por la agudización de la pobreza, el aumento vertiginoso de la delincuencia, y el auge del crimen organizado internacional ligado al narcotráfico.

    Puesto que Lasso no es una persona versada en estos temas, necesita asesores.

    Lamentablemente, los policías y militares de su entorno le han convencido de ver al narcotráfico y a la delincuencia como «el enemigo» al cual hay que «derrotar».

    No los ven como fenómenos sociales complejos, cuya solución requiere políticas públicas que aborden las CAUSAS de esos problemas, y que vayan mucho más allá del «combate a la delincuencia» o la «guerra a las drogas».

    Hay que cambiar de rumbo YA !!!!

    Hay que DESCRIMINALIZAR por completo la producción, transporte, venta y consumo de todas esas substancias «prohibidas». Es inverosímil que el 70% de los presos sean personas a las que se les atrapó con una cantidad «excesiva» de alguna substancia prohibida.

    Así, quienes se dediquen a esas actividades lo harán de manera legal, pagarán impuestos. Los ingresos de esas actividades podrán ser usados lícitamente, sin necesidad de usar complejos esquemas de lavado. Se reducirá la corrupción.

    • Comparto completamente con usted debemos elevar la voz porque los obstáculos a la droga solo han enriquecido a Narcos y a paraísos fiscales dejando violencia pobreza y desolación en países que la combaten inútilmente

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