Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

Correístas y liberales contra Cusin

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Los correístas, los heterodoxos, los liberales, los amigos de Leonidas Iza… ¿Quién más? Los críticos de Cusin no se han dado la pena -en algunos casos- de leer el documento de acuerdos. Con los prejuicios basta.

Es patético descubrir, por ejemplo, que los correístas, que detestan los acuerdos democráticos porque en su visión con imponer e insultar basta, hicieron piruetas de mala fe para desacreditar esa reunión que se llevó a cabo, del 21 al 23 de octubre, en Otavalo. La vincularon con el gobierno de Jamil Mahuad en un esfuerzo aparatoso de juntar Cusin con la corrida bancaria.

Ni siquiera se tomaron la pena de averiguar la relación real de Cusin con el expresidente Mahuad. No, no fue por el feriado bancario: fue la paz con el Perú. Y fue el segundo Cusín que se llevó a cabo en junio de 1998. Entonces se barajaba el escenario de una paz viable con Perú y había serias preocupaciones en el gobierno, entre los Países Garantes y entre aquellos que trabajaban arduamente, desde la sociedad civil, sobre imponderables que podrían dar al traste con ese proceso.

Una de las preocupaciones radicaba en la posición del Partido Social Cristiano. El país sabía que León Febres Cordero y sus seguidores mantenían la tesis de la “Herida abierta” en la frontera sur. Y ellos, además, tenían la presidencia del Congreso en ese momento (luego pasó a la Democracia Popular) y un grupo parlamentario importante. El Congreso, en caso de que el presidente Mahuad firmara la paz en Brasil, debía ratificar el acuerdo. Si no lo hacía, las cosas podrían volver al mismo punto.

Ese dilema fue, a la postre, el punto central de la reunión de Cusin a la que asistieron, entre otros políticos, Osvaldo Hurtado, Jaime Nebot, Luis Macas, Alexandra Vela, Enrique Ayala Mora, Juan José Pons, Mae Montaño con otros 35 personas de la sociedad. Al cabo de muchas horas de debate, Jaime Nebot anunció que su partido, si bien conservaría su tesis, no haría obstrucción al acuerdo de paz en camino con el Perú. Hubo regocijo general en Cusin. Los organizadores -Mario Rivadeneira, en particular, que fue su iniciador- nunca promocionaron esa enorme contribución al país.

Esta vez, Radio Pichincha, de la prefecta con grillete, Paola Pabón, también anduvo vilmente perdida. En su afán por ampliar el coro de los troles correístas, esa radio dijo que la reunión de Cusin fue convocada por la ex Democracia Popular.  ¿Patricia Gualinga, Ruth Hidalgo, Cecilia Paredes, Jefferson Pérez… que figuran entre los convocantes fueron de ese partido? ¿Y los participantes son todos “aliados de Guillermo Lasso”? Se colige que hay que ser enemigo del presidente de la República para participar en un encuentro que busca consensos entre los ecuatorianos; es decir, también con el presidente de turno, pues la primera versión de Cusin data de 1997. Y esos consensos están referidos a acuerdos susceptibles de construir una base común que interese y beneficie, en un corte transversal, a todas las fuerzas sociales y políticas del país.

Sorprende, igualmente, la lectura que hace de Cusin una liberal como Gabriela Calderón. En su columna del 28 de octubre, en diario El Universo, dice que Cusin “básicamente replantea el consenso socialdemócrata que tan mal nos ha servido desde hace décadas”. Y que es “la misma ruta ensayada ya varias veces (…)”. Es curioso enterarse de que en Ecuador ha habido un consenso socialdemócrata. ¿Acaso la vieja izquierda no habla de neoliberalismo desde Alberto Dahik?

Y más curioso aún saber que ese consenso ha sido ensayado algunas veces. Por tres razones: primera, lo que caracteriza a Ecuador es no haber podido pactar consenso alguno. Segunda, tener una izquierda jurásica y populista que vive de espaldas a su propia evolución en el mundo. Tercera, tener una derecha también populista y patrimonialista, como el socialcristianismo, que ha boicoteado cualquier intento de modernizar (en ese verbo cabe todo) al país. Si Ecuador tiene un drama es precisamente no haber tenido un norte definido y sostenido. ¿De qué consenso socialdemócrata hablará Gabriela Calderón?

Y luego hay ciertos liberales que creen que la gente vive solo de libertad. ¿Y la desigualdad? ¿Y la pobreza? ¿Y la solidaridad? ¿Y la concentración de riquezas? ¿Y la tarea reguladora del Estado? Hay liberales que ven ciertos consensos con el mismo desdén que los populistas hablan de ellos calificándolos de “elites liberales”.

Cusin pudo tener una convocatoria más incluyente y en eso los organizadores se equivocaron. Pero Cusin sigue siendo uno de los pocos intentos que hay en el país para que ecuatorianos, de credos ideológicos diferentes, traten de ponerse de acuerdo, aunque sea en los términos que debe ser concebido un problema. Esta vez fue sobre el manejo fiscal.

¿Es poco? Sí, muy poco a la luz de las disparidades y conflictos que vive el país. Pero ni eso satisface a los centros que creen ser dominantes en el pensamiento y cuya propuesta ya fue ensayada -el correísmo- o negocian solo entre ellos.

Foto: 4P/Cusin

9 Comments

  1. Cusin se supone que convocó a los connotados interlocutores que conocen de políticas y sostenibilidad financiera, cerrar brechas de financiamiento y distribuirla entre los servicios, los sectores productivos y honrar la escalofriante deuda externa (del morenismo y correismo). Por lo tanto el propio tema, permite que se exoneren; Quishpe, Iza, PSC etc etc. Primero porque carecen de conocimiento para manejar apropiadamente el tema y es tolerable la autoexclusión. Segundo, En Ecuador, se sataniza los debates, los acuerdos, los consensos en temas cruciales como es la economía del Ecuador y su estancamiento, o la propia elección de mandatarios que constituye un momento para conocer su pensamiento y sus propuestas sin embargo todo se transforma en un momento de tensión, de agresión, de quien golpea duro y no quien tiene un pensamiento claro para gobernar un país lleno de conflictos. Tercero, que se reúnan personajes de la sociedad civil aporta, pero quien debería convocar y liderar es la academia que se supone, maneja campos neutrales, corrientes de pensamiento modernizantes, y puede incidir con sus estudiantes para tener mejores exponentes participando en la política. Sin embargo estos debates tampoco se dan porque las universidades han estado ausentes de la vida económica, social, técnica, del país. Cuarto, Si se cumple el punto 7 de Cusin “Creemos que, si bien es ineludible gastar de manera más eficiente, también será indispensable gastar más en áreas fundamentales como la salud, la educación y la seguridad pública en un momento en que el narcotráfico se ha insertado en la economía y nos ha llevado a niveles de violencia desconocidos en el país. RECOBRAR LA PAZ ES UNA TAREA COLECTIVA URGENTE”, este encuentro tendrá sus frutos.

  2. En nuestro País existe una proliferación de opiniones, cuyo contenido es evidentemente polémico y polarizado, que inunda y hastía, más aún cuando no tienen beneficio de inventario ni son canalizadas ni sistematizadas, menos debidamente sustentadas, porque resultan ser en la mayoría de los casos pareceres que no resisten el menor análisis.
    Entre el maremágnum de opiniones, surge una iniciativa por establecer acuerdos que tratan de clarificar las causas y proponer soluciones con objetividad, desde personas que observan con frustración la incapacidad de la sociedad ecuatoriana para construir consensos que orienten al país hacia una ruta de racionalidad política y que esas ideas pudieran ser aplicadas para salir de este pantano en que la institucionalidad se hunde cada vez más, dejando de lado el origen de las causas y tratando de ser pro-activos y orientadores. Me refiero a los acuerdos de Cusín.
    Ecuador es un País polarizado, que no consigue comprender el peligro al que está expuesto por el peligro de de disolución de un Estado. En los Medios abundan opiniones que se desvanecen con la misma velocidad con la que son lanzadas y además, con una opinión tóxica que encuentra argumentos hasta en lo irrisorio.
    El gobierno que por tratar de resolver el día a día de la infinidad de problemas des-estima a la Planificación del desarrollo como una herramienta para resolver el orden secuencial de sus ejecuciones, sin claros diagnósticos ni evaluación clara de los resultados de gestión. Si ese mismo gobierno hace de oídos sordos al valor de opiniones que pueden ser razonables y capitalizables ni combate el lado pernicioso de la opinión, que es lanzada sin bases o conocimiento de cifras ni visión panorámica, solamente para provocar deterioro y desprestigio, corre el peligro de volverse intrascendente.

  3. A nadie sorprende la mentalidad obtusa llena de odio y de ignorancia de políticos que solo saben recibir órdenes de su patrón que es reo de la justicia sin tener capacidad de razonamiento.

  4. Estimo que los consensos de Cusin provienen de gente bien intencionada que quiere aportar con algo a la solución de los problemas del país. Por este motivo esa reunión no va a ser bien vista por quienes «sí saben cómo arreglarle» al país, para unas cuantas generaciones, como los Unes (aunque sí debían invitarles; dejaban los grilletes en la puerta de ingreso y ya). Tampoco han asistido ciertos invitados como el asambleísta Quishpe así como el Iza no aceptó la invitación presidencial a la conferencia de Glasgow. Ellos tienen otros proyectos más efectivos.

  5. No se necesita ningun concenso para saber que el subsidio a los combustibles debe eliminarse o reducirse a un minimo o focalizarse y tambien debe reducirse o eliminarse el deficit fiscal, son politicas de racionalidad economica.

  6. Una pregunta : si de antemano se conocía los prejuicios de estos ciudadanos sectarios , a todo lo que no sea la torpe ideología SOCIOLISTA , cual la razón para que se les curse invitación ?????????????? LAMENTABLEMENTE SE LES SIGUE DANDO IMPORTANCIA A ESTOS QUE QUEBRARON EL PAÍS .

  7. Yo ya dije, la cultura de este país no da para aplicar liberalismo de derecha debido a cosas como que la gente ve a la acumulación de capital como algo terrible, despiadado, despreciable o injusto y siente que la pobreza es humilde, virtuosa y ejemplar. Por lo general la gente tiene un odio o resentimiento por el sector más alto de la distribución. Será por el trauma de la independencia de España y el catolicismo lo que nos formó como un pueblo atrasado? Solo es una hipótesis para que no se me ofenda ningún cristiano. Bueno, entonces ahora no queda más que ir por la vía socialdemócrata. Pese a todo lo malo que le pueda parecer a los liberales, hay que considerar el equilibrio entre lo que es correcto y lo que le gusta a la gente. Rafael Correa solo hizo lo que le gusta a la gente y gracias a eso
    tuvo el margen suficiente para no hacer lo correcto. El punto es tratar de conseguir lo mejor que se pueda con lo que por ahora son nuestras escasas opciones y pese a que a mí no me convence de todo las conclusiones de Cusin apoyo las intenciones y los objetivos.

    • Liberalismo: «Es el respeto irrestricto a los proyectos de vida de los demás” . Concepto mayormente aceptado como la esencia del liberalismo. ¿El liberalismo, en sí mismo, es de derecha o de izquierda? Es un debate que parte de premisas equivocadas y desorienta a la opinión política y más a la ecuatoriana, una de las más inmaduras del continente. Para el liberal, el Estado tiene que limitarse a la protección de los derechos individuales y crear un ambiente de oportunidades y facilitar el alcance de las mismas. Ni de derecha, ni de izquierda, el liberalismo es cuestión de actitud civilizada. Tema para mucha más reflexión, pero a mi juicio no hay un liberalismo de derecha y peor aún de “derechas” apelativo que utilizan los zurdos para “denostar» al contrincante ideológico. En fin, de todas maneras estoy de acuerdo en que en Ecuador actual, el liberalismo no se podrá aplicar .

      • La única diferencia del liberalismo que describo con el liberalismo de izquierda es muy sencilla, la izquierda no está muy de acuerdo con la libertad económica. Creo que por eso vale la pena dejar en claro «de derecha» tomando en cuenta la característica de este lado por ser menos retrograda en la economía y por las modas gringas de llamar liberal a gente que tiene menos afinidad por la libertad económica.

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