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Guayaquil: ¿para qué sirve la aerovía?

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A mediados del año 2016, el exalcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, anunciaba que, no obstante la situación económica del país, la construcción de la fase I de la Aerovía Guayaquil–Durán se iba a realizar. Según él, más de cuarenta mil personas que antes ocupaban buses utilizando el puente de la Unidad Nacional iban a dejarlo de hacer gracias a la aerovía. En mayo de 2019, antes de que Nebot deje la alcaldía y ceda el testigo a Cynthia Viteri, la obra tenía un avance de más del 50%.

En diciembre del año pasado, durante la administración de Cynthia Viteri, se inauguró la aerovía como la gran obra que uniría a las ciudades hermanas de Durán y Guayaquil. Viteri destacó, tal como lo hizo su predecesor, que la aerovía podría movilizar hasta cuarenta mil personas por día desde Durán al centro de Guayaquil. Ha transcurrido menos de un año desde la inauguración de la obra y el fracaso de la aerovía como medio de transporte masivo es evidente.

Cuando Nebot anunció la obra, muchos guayaquileños se preguntaron si la aerovía era realmente una solución a la congestión que sufre el puente de la Unidad Nacional por la afluencia de personas que viajan diariamente de Durán a Guayaquil principalmente por motivos laborales o se convertiría en un elefante blanco. La pregunta tenía su razón de ser en el costo que supone la utilización de la aerovía como medio de transporte en comparación con el costo del pasaje de autobús –que se mantiene estable desde hace tiempo– ya que debido a la infraestructura y costos de mantenimiento de la aerovía, el valor del pasaje tenía que ser superior al del autobús con la finalidad de que sea rentable. Lamentablemente, ninguna de las administraciones municipales, ni de Guayaquil ni de los cantones vecinos, ha valorado la posibilidad de que el transporte fluvial se convierta en una alternativa para que los habitantes de Guayaquil, Durán y Samborondón puedan conectarse. Es cierto que es necesario realizar un estudio de factibilidad y que la sedimentación del río dificulta su uso, sin embargo, no es menos cierto que el costo del transporte fluvial sería menor que el de la aerovía y que los habitantes de Guayaquil y Durán serían más propensos a utilizar este medio de transporte y se aprovecharía el río que es uno de los mayores recursos que tiene la ciudad.

La propia alcaldesa de Guayaquil ha reconocido el fracaso de la aerovía como medio de transporte y ha dicho resignada, en más de una ocasión, que si no sirve como medio de transporte, al menos sirve como atractivo turístico. Es decir, el proyecto que iba a solucionar el problema de congestión vehicular en el puente de la Unidad Nacional pasó a ser una atracción turística para quienes quieran viajar de Durán a Guayaquil o viceversa. Viteri también señaló que el problema del fracaso de la aerovía es de quien invirtió en la obra, obviando que fue el Municipio de Guayaquil quien invirtió el 85% de su costo mediante un crédito concedido por la agencia francesa para el desarrollo que debe pagar, independientemente de si el proyecto resulta o no rentable para la ciudad. Inicialmente, se culpó a la pandemia por la escasa afluencia de pasajeros, sin embargo, una vez que la ciudad se encuentra en pleno camino hacia la reactivación, los índices de ocupación de pasajeros se mantienen en mínimos, lo que da la pauta de que los ciudadanos prefieren seguir movilizándose en autobús desde Durán a Guayaquil aunque tome mucho más tiempo.

La última ocurrencia de la administración municipal para intentar rentabilizar de alguna forma el proyecto es que se celebren matrimonios colectivos en las estaciones de la aerovía, lo que deja absolutamente claro que la alcaldía de Guayaquil reconoce el fracaso de la obra. En esta ocasión, la responsabilidad no es exclusivamente de Viteri, sino del exalcalde Nebot quien fue el artífice de esta peregrina idea que le costó a la ciudad 114 millones de dólares que podrían haber sido invertidos en obras más prioritarias para la ciudad. Para este viaje, señor Nebot, no hacían falta alforjas.

Ricardo Flores es abogado.

9 Comments

  1. Fracasa la aerovia de Guayaquil, obra de los PSCs. Fracasa el tranvia en Cuenca, obra de los robolucionarios, con Granda a la cabeza. Fracasa el sistema de ferrocarriles y fracasa el sistema de transporte de gas natural hacia Cuenca, obras tambien de los robolucionarios. Como que ya no es sorpresa.

    El fracaso del metro de Quito tambien es inevitable. Pero como solo hay que cruzar la Plaza Grande para «exigir» la contribucion del gobierno/Estado, entonces al final funciona o funciona.

  2. Guayaquil: ¿para qué sirve la aerovía? Bueno, excelente pregunta abogado Flores. Yo le contestaría que solo sirve para tomarnos la fotito con la hembrita que nos acompaña y esperar que nos de «el sí» para sellar nuestra promesa de amor por secula seculorum. Esas son las obras del que mandaba a los páramos a los indios o de aquel que decía: ven para mearte hijo de ……..Ahora es un conspicuo «conspirador»

  3. Bella ciudad con su transporte público solucionado y eficiente y barato, Inigualable.
    Metrovía
    y
    aerovía.

    Ejemplo a seguir en obras para servir a la ciudadanía.

    • Ricardo, en el modelo de ciudad implantado en Guayaquil desde inicios del siglo XX , el proyecto del teleférico está muy bien concebido y ejecutado, debe darse tiempo para su plena operación. Quienes transitan en bus por el puente a diario por motivos de trabajo, deben recibir una tarjeta con el número suficiente de viajes mensuales por el mismo precio del autobús. Una vez que se ajusten los precios del transporte público deberá subir en paralelo el pasaje del teleférico. Esta obra debe servir a los que la necesitan y tratándose de un sistema que no contamina el aire, no hace ruido, es seguro y ahorra tiempo, debe ser subsidiado por el municipio. Aparte de los alcaldes, este proyecto es de la ciudad de Guayaquil y debe seguir operando con la eficiencia actual. No seamos negativos en este tipo de proyecto, que en Medellín sirve a los barrios marginales de los cerros. Saludos

  4. ¿Y para qué p… se inventaron los técnicos realizar estudios de pre-factibilidad de un proyecto? Mal nacional de nuestros líderes: ejecutan obras de relumbrón por corazonadas. No importa, el país tiene billete; aunque sea al fio pero tiene. Después dirán que ellos «sí saben hacer obras bien hechas» que demuestran su afán de servicio al pueblo; es decir, saben gobernar y hasta pueden dar clases (y se enojan si no los escuchan). Estamos en Chistejstán.

  5. Y ahora… Y ahora!!! Nebot es intocable. Como todos los políticos corruptos de este país. En las entrevistas que da nadie le pregunta del fracaso de su proyecto. Ahhh… Para que él conceda una entrevista hay que enviarle las preguntas que se le van a hacer. Entonces aparece como el perfecto todólogo con respuesta para todo. Un engaño con bigote.

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