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COP26, expectativa y realidad

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La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26) -que termina el 12- dispara grandes expectativas sobre lo que las naciones del mundo harán a partir de ahora, para conseguir parar el efecto del cambio climático en el planeta.

El origen de esta conferencia, se remonta a 1992, cuando varios países suscribieron un tratado internacional –Convención Marco de NNUU para Cambio Climático,- donde se señaló que era fundamental la cooperación global para controlar las emisiones del efecto invernadero, pues estas son, a su vez, el origen del calentamiento global que provoca los efectos que se conocen como cambio climático.

En esa misma línea, en el año 2015 en París, se firmó el Acuerdo del Clima, que fijó un límite al cual debería llevar el calentamiento global: 1.5 grados Celsius, si la humanidad quiere evitar un cambio climático de proporciones catastróficas.

No es para nadie desconocido, que año tras año, se evidencian con más fuerza, cambios drásticos en el comportamiento de la naturaleza y un aumento importantísimo de eventos naturales que terminan, la mayoría de ellos, en desastres. Y esta variación significativa se debe, según afirman estudios científicos y reportes como el del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU de agosto de 2021, primordialmente a la acción humana.

El ser humano es el actor responsable de este fenómeno y, por eso justamente, una reunión de este tipo capta la atención de los líderes mundiales, como el presidente de los Estados Unidos que estuvo en Glasgow. Todos buscan unir esfuerzos para frenar un peligro que aumenta aceleradamente día a día. Con ese propósito, y en el seno de la Conferencia, se llevan a cabo reuniones de negociaciones, encuentros bilaterales y actividades que buscan lograr compromisos y adherirse a otras iniciativas.

Al término de la COP26 se conocen algunos de los temas sobre los cuales hubo consenso. Por ejemplo, 124 países firmaron una declaración para frenar la deforestación y proteger los bosques del mundo. A ese respecto, al ser el Ecuador uno de los firmantes, deberá tomar acciones puntuales para cumplir con este compromiso. Las iniciativas que ahora maneja, como el caso de Socio Bosque y otras, no son suficientes si se quiere lograr los ambiciosos objetivos del compromiso firmado. Para tener una idea de la magnitud del problema, el instituto de Biodiversidad, señala que en el Ecuador se han perdido más de 2 millones de hectáreas de bosque tropical; esto representa cerca del 7,8 % de la superficie que ocupa. Solo con este dato, se puede dimensionar el nivel del trabajo que deberá realizar la cartera de ambiente para estar a tono con lo comprometido en Glasgow los días pasados.

Pero este compromiso también implica otras cosas como ofrecer un desarrollo sostenible y promover una transformación inclusiva en los sectores rurales. Al ser el Ecuador firmante, le corresponderá, articular las políticas públicas necesarias para que esto se cumpla. Introducir en el diseño de la política fiscal, por ejemplo, al cambio climático como vector importante. Toca rediseñar, además, las políticas actuales y reemplazarlas por otras que incentiven la agricultura sostenible para conseguir generar seguridad alimentaria, sin dañar al ambiente.

Otro de los compromisos tiene que ver con  implementar políticas públicas de comercio, que apoyen, fortalezcan y promuevan el desarrollo de producción sostenible, esto, deberá estar necesariamente unido a programas que formen conciencia colectiva sobre consumo sostenible.

El anuncio del Ecuador sobre la extensión de la reserva marina y el canje de deuda es histórico, y constituye un paso inédito en el tema ambiental; pero al igual que los otros compromisos firmados, también requiere un gran trabajo técnico diplomático y político.

La COP26 ha sembrado grandes expectativas en el mundo entero y, a la par, también representa enormes desafíos para sus operadores, quienes tendrán que hacer realidad sus compromisos. Bien por los esfuerzos de la comunidad internacional y bien por la decisión del Ecuador de unirse en esta cruzada por el futuro de la humanidad.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

2 Comments

  1. Me parece qué hay un tema de mayor fondo, la sobrepoblación mundial y la necesidad de incrementar la productividad. Le recomiendo revisar La explosión demográfica – Anne Ehrlich, Paul Ehrlich
    Publicado: 1993
    El crecimiento imparable de la población mundial, constituye el mayor problema con el que se enfrenta la humanidad.

  2. Muy buen planteamiento de Ecuador en la reunión sobre el cambio climático, esperemos poder cumplir, sobretodo que Iza y los correistas dejen que el país salga en este campo, pues se ha visto tanto odio que por hacer daño al gobierno hacen daño a la población.

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