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Una grieta divide al país

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El término grieta, ha sido acuñado en la Argentina para representar la profunda división sociopolítica que separa a la sociedad argentina. Un fenómeno histórico de radicalización peronismo–antiperonismo que rebasó el escenario político y que ha invadido todos los espacios sociales y no le permite avanzar. Hoy la prevalencia del discurso binario Cristina versus Macri domina las discusiones en ese país. Pues si estás con uno de ellos, estás contra el otro. Y así, las adscripciones políticas hoy se dan por exclusión.

Pero este fenómeno no es exclusivo de Argentina; en varios países de la región se puede ver, de forma cada vez más clara, un tránsito similar. El Ecuador sin duda es uno de ellos, donde el encuentro en el centro político ha perdido atractivo dado que han perdido peso los partidos que ahí se colocaban. El signo de los tiempos pareciera ser la radicalización política. El discurso vendedor lamentablemente no es el consenso, la concertación, el encuentro. Y sobre esto, la última jornada electoral en Chile, donde se impusieron las tendencias más opuestas con José Antonio Kast y Gabriel Boric, da cuenta de ello. Los perdedores de dicha elección han sido aquellos que fueron parte de la Concertación chilena; mecanismo que brindó un alto grado de gobernabilidad a ese país desde el regreso a la democracia en 1990.

Comprender este fenómeno resulta una prioridad para cualquier político que tenga aspiraciones serias. Pero, ¿qué hay detrás de este fenómeno, qué lo produce? Algunos ensayos dan cuenta de la radicalización ideológica en la región y de la evidente crisis de partidos políticos en los países donde sus postulados han perdido vigencia, tanto como sus representantes han perdido popularidad. El político tradicional no genera confianza. Pero hay más: hay nuevas generaciones tecnológicas, con amplio acceso a medios digitales y redes sociales, que generan la reafirmación constante de las creencias a modo de comprobación del acierto de unos o del yerro del otros. Y en este camino las democracias contemporáneas se encuentran extremadamente mediatizadas e insertas “en un permanente proceso de transformación que profundiza las dinámicas de modificación del espacio público y de la vida política” como lo afirma Liliana Demirdjian de la Universidad de Buenos Aires. Lo político y lo social hoy son lo mismo.

Y mientras las democracias tratan de redefinirse y de encontrar un nuevo norte con un sistema de representación política en crisis, las amenazas a las mismas democracias crecen día a día al enfrentarse al crimen transnacional  organizado como supone el narcotráfico para la región en la actualidad.

El problema está en que el discurso binario y antagónico no permitirá a los países transitar hacia modelos democráticos fortalecidos, estables e incluyentes. En el Ecuador hoy la crisis del sistema de partidos deja adscripciones al estilo tribal con una alta emotividad en el discurso, donde el primer paso hacia la estigmatización es el etiquetamiento. Y una vez etiquetado el grupo humano o el pensamiento individual, la grieta aflora sola.

Luego de años de un discurso altamente polarizante desde el poder, el Ecuador se dividió. Pero como enseñaron varios líderes que trabajaron por la paz en su momento, el tránsito al reencuentro pasa por la justicia. Por  saldar las cuentas pendientes de aquellos que deban rendir cuentas, lo que debe ser un objetivo nacional, aunque no será fácil. Pero una vez que esto suceda, el país tendrá que voltear la página y mirar hacia el futuro. “No hay paz sin justicia”,  pero tampoco “hay justicia sin perdón”, decía Juan Pablo II allá por el 2002.

Ese perdón que no significa exonerar de rendir cuentas a nadie, sino abrir los espacios a los que piensan distinto. Es la hora de buscar la paz para luchar contra las verdaderas amenazas al país. Si la grieta se profundiza, la sociedad será engullida por el narcotráfico, la delincuencia y la pobreza.

María Amparo Albán es abogada y catedrática universitaria.

2 Comments

  1. Por cierto, estuve en la políticamente polarizada Argentina, hace tres años. Lamento manifestar que Argentina se encuentra económicamente destruida.
    Un abrazo, Amparo.

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