El Nuevo Salario Básico Unificado: ¿Bálsamo o Veneno?

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La fijación del salario mínimo despierta pasiones en todo el mundo, por buenas razones. Se fija no por las fuerzas del mercado sino por decreto, por una decisión que se asienta en el debate público y procesos institucionales. El debate se despliega en un álgido espacio de intersección entre ética (equidad, dignidad y justicia distributiva), política (popularidad de gobierno, relaciones de fuerza entre el capital y el trabajo) y economía (productividad, competitividad externa, empleo). El salario mínimo es, por tanto, un inevitable epicentro de tensiones que la política económica está obligada a gestionar. Una buena política económica coordina a la sociedad para encontrar un buen balance entre los polos de la tensión, con ayuda de dos grandes criterios de bien público.

El primer criterio abraza un polo de la tensión, a saber, el encapsular en el salario mínimo la preocupación y aspiración de la sociedad por una remuneración justa. Este criterio milita en favor de un nivel de salario básico que le confiera al trabajador la capacidad no solo de escapar de la miseria sino además de alcanzar mediante su esfuerzo un mínimo de dignidad en la vida personal y familiar. Este criterio es de enorme transcendencia social y no debe desecharse. Pero no puede ser el único. Si lo fuese, bastaría con decretar elevaciones continuas y significativas del salario mínimo para producir un aumento constante del bienestar social, lo cual es tan patentemente absurdo que ni el más furioso sindicalista defendería. Es necesario por tanto un segundo criterio que contrabalancee el ímpetu del primero en aras del bien público y, por ende, del bienestar de todos los que están o van a entrar a la fuerza laboral. Este criterio procede de realidades, restricciones y necesidades económicas y abraza el otro polo de la tensión, a saber, fijar el salario mínimo en un nivel que incentive la inversión y creación de empleo formal, y que mejore la competitividad de la producción nacional en los mercados internacionales.

Si la política económica no maneja bien la tensión, la decisión puede ser contraproducente. Un salario mínimo demasiado bajo es una afrenta a la dignidad del trabajador, y uno demasiado alto termina empobreciendo a la sociedad. Fijar el salario mínimo en uno de esos dos extremos ciertamente menoscaba el bienestar social. Existe, sin embargo, entre los dos extremos una zona intermedia en la que la sociedad puede transar sin mermar su bienestar. El debate democrático responsable podría, por ejemplo, llegar a un consenso que sacrifique en algo (pero no demasiado) los incentivos a la inversión y creación de empleo formal a cambio de un poco más de justicia distributiva.

El lunes 13 de diciembre el presidente Lasso anunció un aumento de $25 por mes en el salario básico unificado. La pregunta del millón es si esa decisión nos deja cómodamente situados en la mencionada zona intermedia o si más bien nos acerca peligrosamente a uno de los extremos: a un nivel de salario básico demasiado alto que podría menoscabar la generación de empleo formal y así lesionar a la misma clase trabajadora que trata de beneficiar. Ojalá me equivoque, pero me temo que el nuevo salario mínimo nos acerca a la zona de peligro y puede ser contraproducente.

Hay que empezar reconociendo que el nuestro es un país caro (un dólar compra en Ecuador menos bienes y servicios que los que puede comprar en Argentina, Bolivia, Colombia o Perú) y que por ende es difícil para el trabajador ecuatoriano de bajos ingresos afrontar sus gastos básicos. Hay que reconocer también que la elevación del salario básico fortalece el poder de compra de aquellos trabajadores formales que mantienen su empleo, y que un buen número de empresas grandes puede absorber (sin contraer la producción ni elevar el precio de venta) el mayor costo de la nómina. Ello podría fortalecer el consumo de bienes y servicios producidos en el país y así contribuir a la reactivación económica sin elevar el índice de precios al consumidor.

Pero dicho potencial efecto positivo podría verse más que neutralizado por una gama de efectos negativos, cuyo impacto puede ser aún mayor considerando que nuestra economía dolarizada está ya operando en condiciones de desventaja, con un salario mínimo comparativamente alto (una vez sumados el 13ro y 14to, el salario mínimo mensual prorrateado de Ecuador más que duplica el salario mínimo medido en dólares de Colombia) que merma la competitividad externa de la producción nacional. Consideremos los potenciales efectos negativos.

En primer lugar, muchas empresas pequeñas y medianas que producen para el mercado local no podrán absorber el mayor costo de la nómina. Se trata de empresas cuyo personal está dominado por trabajadores que ganan el salario básico y cuyas nóminas representan un alto porcentaje de sus ventas. La situación para muchas de ellas se agravará si, debido a la competencia, no pueden pasar al consumidor (por vía de precios más altos) los mayores costos laborales sin sacrificar sus ventas. En segundo lugar, muchas empresas que exportan o cuya producción compite con las importaciones también tendrán dificultad en absorber los mayores costos laborales: tampoco podrán pasarlos al consumidor ya que sus precios de venta se fijan en mercados internacionales. Las dificultades de todas estas empresas podrían traducirse en menores ventas, recortes de personal y, en el extremo, cierre de los negocios, con lo cual muchos trabajadores que ahora disfrutan de empleo formal podrían verse forzados a migrar hacia la informalidad. En tercer lugar, la elevación del salario mínimo podría tener un efecto disuasivo sobre nuevas inversiones y sobre la creación de nuevos empleos formales.

Para evitar que los mencionados efectos negativos se materialicen y traduzcan en estancamiento económico se hace hoy, más que nunca, urgente que el gobierno avance con reformas de fondo, especialmente para modernizar el ámbito laboral y mejorar el entorno para la inversión privada. Dichas reformas son necesarias para facilitar la absorción del nuevo salario básico en la economía, mejorar la competitividad externa de la producción nacional y bajar el riesgo de invertir en Ecuador. De lo contrario se podría esfumar la promesa de mayor crecimiento y empleo.

Augusto  de la Torre es director del Centro de Investigaciones Económicas de la UDLA

16 Comments

  1. Los vientos políticos parecen soplar en contra de Lasso. La situación económica que cada vez está peor, ha motivado algunas protestas callejeras dispersas. Los políticos de oposición piden «todo», en un entorno donde la caja fiscal está escuálida para lidiar con la crisis, mientras insisten en criticar al ejecutivo por el estancamiento económico. La mayoría de los observadores consideran que Lasso ha lidiado una situación de por sí difícil. La perspectiva de más gasto público innecesario, aumento de suedos sin sustento técnico, aumento de la carga corporativa y la estanflación ha hecho que los inversionistas extranjeros sean escéptico en invertir en el Ecuador.

  2. No hay que ser ningún iluminado con títulos non plus ultra en economía para darse cuenta de que bajo las actuales circunstancias es literalmente imposible crear un ambiente con armonía, equidad y equilibrio entre las partes.

    Todas las empresas para poder sobrevivir y crecer de acuerdo a la demanda de su producto tienen metas financieras que cumplir, el cumplimiento de esas metas automáticamente ofrece ESTABILIDAD a los trabajadores y tranquilidad a los empresarios, hasta aquí todo el mundo feliz.

    Lamentablemente en nuestro país el conflicto se produce porque los trabajadores se sienten explotados y los empresarios estafados (por el bajo rendimiento de su personal). Inmediatamente, aparece el toma y daca del que quiere ganar más trabajando menos contra el que dice que no hay competitividad para sacar adelante la empresa.

    Una de las maneras para atender las justas aspiraciones de todos (empresarios y trabajadores) es establecer conjunta y técnicamente metas mensuales mínimas, al término del mes si se cumple el mínimo, la empresa comparte un porcentaje técnico y racional de su lucro con todos los trabajadores.

    De esta manera se motiva a que los trabajadores sean mucho más productivos sabiendo que al final del mes recibirán la justa recompensa al esfuerzo que realicen sumado al salario mínimo establecido.

    Por otra parte, el gobierno debe establecer para la empresa porcentajes bajos de impuesto a la renta, eso además de servir como incentivo a la inversión y producción nacional, también puede evitar la maldita evasión de impuestos.

    Con un honesto y estricto control tributario, TODAS las personas naturales pagaríamos de acuerdo a nuestros reales ingresos. De esta manera propietarios, accionistas, altos ejecutivos y trabajadores en general contribuyen al fisco de forma proporcional y equitativa.

    Es imperativo que todos acudan a trabajar con ganas, con alegría y motivación, nada es mejor que sentirse orgulloso y satisfecho por un gran trabajo realizado.

    Después de todo esto si todavía algún trabajador no se siente justamente recompensado, entonces tranquilamente puede empezar su propio emprendimiento, crearse sus propias oportunidades y demostrar a los demás como se debe hacer.

    El atraco perpetrado por la loca del ático es mucho mayor de lo nadie imagina, conseguir organizar de nuevo la «desorganización bien organizada» que el prófugo y su gavilla dejaron llevará varios años haciendo las cosas con honestidad, responsabilidad, generosidad, patriotismo y disciplina.

    VAMOS A TRABAJAR JUNTOS, SALGAMOS ADELANTE JUNTOS!

    PD. Si no lo hacemos, la loca del ático vuelve y nos llevará directa y exactamente a vivir la misma mierda que los venezolanos viven hoy día.

  3. Sea bálsamo o veneno, lo de subir el salario fue una oferta de campaña, si Lasso no cumpliera con esta oferta perdería toda credibilidad y quedaría muy débil políticamente hablando

  4. Considero justo el incremento, es el unico gobierno que ha nivelado una economia que historicamente ha benificiado a las empresas, incluso en la pandemia. Tambien los trbajadores en general estan sujetos a sacrificios con la reformas a la ley financiera aprobada ultimamente. Sin embargo, el gobierno debe planificar correctamente las estrategias de de mercado e incentivos a la inversion y al credito publico a mediano y largo plazo. Es conveniente y urgente una actualizacion a la ley del consumidor, que corrija las asimetrias de precios local y externa, de forma que exista un justo precio fundamentado en la variable rentabilidad. Esperemos con esperanza y confianza mejores dias para nuestro pais.

    • Que comentario más cínico y esperpentejo el de «la gaviota del páramo, osea si en campaña te ofrecen desmantelarte el país gastándose las reservas de 4000 y pico que le quedan al central y que no es propia del BCE si no que es de municipios, depósitos etc, como prometía Arauz para financiar su bono de 1000 y demás promesas hay que hacerse?. Osea que si tus padres les da por regalar la casa a un desconocido (manipulados etc) y quedarse en la calle hay que hacerse?. Que poca empatía hacía las futuras generaciones, eres el digno ejemplo de pan para hoy hambre para mañana

  5. Rodrigo: no sé como llegaste a la conclusión de que mi opinión es que las ganancias de las empresas no se deben tocar. No dije eso, ni lo diría porque no es un postulado que defendería. Al contrario, dentro de la zona intermedia a la que se refiene mi nota, la sociedad bien puede transar democráticamente el aceptar menor competitividad y reducción de ganancias empresariales a cambio de mayor justicia distributiva (habría ganadores y perdedores pero, en neto, la sociedad ganaría). Mi temor es estamos dejando esa zona intermedia y acercándonos al extremo en el que la elevación del salario mínimo puede, contrariamente a la intención, terminar empobreciendo a la clase trabajadora.

  6. Lo más interesante de este salto salarial, es la evaluación que deberemos hacer a finales de 2022, para entender que pasó con las premisas teóricas planteadas desde la micro y macroeconomía en el Ecuador. Entonces, podremos saber si , ¿se contrae el empleo? ¿se traspasa el costo a los consumidores? ¿se elevan precios y somos menos competitivos? ¿se estanca la inversión?, ¿se acelera los procesos de migración y todos nos vamos a saltar el muro de Trump? o en realidad ¿ se distribuye mejor el ingreso?. Todo esto estaremos contestando en el 2022. Pongamos sobre la mesa la situación de eliminación de subsidio de la gasolina, y algunos resultados fueron; la inflación se mantuvo en los mismos índices, y en algunos meses hubo deflación, los bienes de la canasta se mantuvieron en precios aceptables, y la conmoción social nunca se dio. Solo vivimos la excepción Iza tirando piedras por no entender nada de economía.

    Ahora ya sabemos que quitar subsidios ayuda a corregir las malas políticas de los gobiernos y crear un mejor futuro. Creo, que con el nuevo salario, podemos mantenernos en calma, haciendo lo que sabemos hacer para abrir mercado, crear productividad, y expandir las ventas de nuestros productos por el mundo. Y solo pediríamos que la Asamblea, no nos interrumpa con sus trampas y maniobras que nos quitan energía para realizar un trabajo bien hecho.

    • El estudio que mencionas ya se puede hacer, desde la época Correista el salario se ha venido incrementando increíblemente con respecto a sus vecinos, resultado Ecuador es un país más caro donde vivir y apenas un tercio de la población tiene un sueldo adecuado osea mayor a 400, además hay que tener en cuenta que sumando decimos, utilidades, etc. El sueldo real ecuatoriano no es 400 es de 480 a 500 o 550 dependiendo, así que son beneficios que no existen en otros países. En fin el estudio ya se puede hacer y me atrevería a decir que la respuesta podría ser obvia

  7. Habría que ver si en realidad va a generar un efecto negativo el alza salarial o qué tan positivo va a ser. Hay gente que dice que la inyección de dinero va a alzar la economía por el aumento del consumo. Pero, no toman en cuenta la mayor cantidad de gente que estaría menos dispuesta a contratar por el salario básico, esencialmente disminuyendo la oferta laboral en ese sector de la población que percibe el mínimo. Vamos a ver si hacer las cosas por decreto o por simple voluntad puede generar mayor bienestar.

  8. Al fin… alguien topa los asuntos de fondo!!!

    En efecto, el salario básico en el Ecuador es aproximadamente el doble que en Colombia y Perú. Eso hace que nuestro país sea extremadamente caro… y con una competitividad bajísima. Por eso nadie invierte en este país. Por eso no hay creación de empleo formal. Por eso está quebrada la seguridad social. .Por eso prolifera el contrabando… y la delincuencia. Por eso la gente se dedica al narcotráfico.

    Subir el sueldo básico es una torpeza.

    Hay que hacer exactamente lo contrario: reducir el salario básico a la mitad.

  9. Más allá de que es una necesidad mejorar los ingresos de la población, un aumento desmedido de la masa salarial trae inevitablemente pérdida de competitividad. Lamentablemente estamos como mitridates que se tomaba dosis controladas de veneno y así ser inmune, en economía no hay inmunidad que valga, todo está atado a la producción para que haya distribución. Veamos hasta donde aguanta la economía real está distorsión, de pronto con política fiscal se pueda equiparar el crecimiento volvemos al escenario correista

  10. Medida populista del presidente.

    «…Cuanto más ambiciosa sea la ley, cuantos más obreros pretenda proteger y en mayor proporción aspire al incremento de los salarios, tanto más probable será que el perjuicio supere los efectos beneficiosos…»

    Para una mayor comprensión sobre los salarios recomiendo leer el capítulo 17 de la obra «La economía en una lección» de Henry Hazlitt. Está publicada en internet. Por cierto, este tipo de obras son casi casi prohibidas en las facultades de economía, todas marxistas, que hay por acá. Por eso estamos como estamos.

  11. En una economia debilitada hay que inyectar recursos a la economia para reactivarla , pequeño balsamo a la debil economia de los hogares . que va ser inflacionario , muy leve casi sin impacto.

  12. El clásico análisis del liberalismo económico, que siempre termina posicionando al alza salarial como el cuco que ahuyenta la inversión, que genera desempleo, etc. etc. Para el articulista las utilidades de las empresas no se deben tocar. Curiosa manera de proponer acuerdos, usando, cuando no, la ley del embudo. En un escenario de crisis como el actual, resultan insultantes las ganancias acumuladas de las grandes empresas, que además gozan de un sinnúmero de prebendas tributarias.
    Probablemente para las pequeñas y micro empresas el efecto del alza salarial sea más significativo, pero ahí puede intervenir de manera focalizada el gobierno para, temporalmente, compensarlas vía disminución de impuestos, tasas, acceso a créditos blandos.
    Sin duda, también el alza salarial exige debatir no solo sobre nuevas formas de relaciones laborales, sino también sobre productividad, eficiencia energética, innovación tecnológica, que sin duda son factores que contribuyen a mayores o menores costos…

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