Por la lucidez, desobediencia, ironía y obstinación

La corrupción se volvió General

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La corrupción se ha convertido en el problema más importante con el cual está lidiando la democracia contemporánea y América Latina.

Ahora mismo en el Ecuador es muy difícil luchar contra ella porque su actividad,  sostenida durante años, ha logrado infiltrarse en varios niveles de la sociedad. No sólo la función pública está afectada por ese flagelo sino que ha contaminado la política y la sociedad misma que se ha vuelto tolerante con ella; entre otras cosas porque la impunidad empieza a operar como el salvoconducto de los corruptos.

Este fenómeno se reproduce especialmente cuando las instituciones más importantes como la Justicia y las fuerzas del orden son debilitadas sistemáticamente, ya sea porque sus miembros son ineficientes o, peor aún, porque son cooptados por el crimen organizado. Cuando esto sucede, aquellas instituciones dejan de cumplir su labor y se vuelven cómplices de todo tipo de delitos. Porque cuando aceptan recibir dinero proveniente de actos ilícitos, empiezan a tapar un acto delincuencial con otro y terminan siendo parte de una rueda de molino que tritura la ley y se lleva por delante la seguridad, la paz y la Justicia.

En los últimos días,  el país ha estado inmerso en una serie de hechos que huelen a corrupción. Hace pocos días, y en medio de una gran polémica, se conoció de la aplicación del sistema de prelibertad para uno de los implicados importantes del caso Odebrecht. Ricardo Rivera salía campante luego de haber sido sentenciado en el caso en que se recibieron 13,5 millones de dólares a cambio de conceder, a esa constructora, contratos con el Estado, según la acusación fiscal por la que fue condenado. Sale sin haber cumplido con la reparación económica señalada para enmendar el perjuicio al Estado. Ni un solo dólar recuperado.

Los análisis jurídicos sobre esta salida abundan: que si legalmente le correspondía, que si fue la Justicia mal manejada la culpable de esta novedad etc, etc… Pero más allá de la legitimidad o derecho que le asistía al susodicho, lo cierto es que, en el largo plazo, este hecho puede llegar a tener efectos muy negativos para la colectividad; una colectividad que presenció en video cómo el hoy beneficiado recibía un maletín de dinero producto de negociados.

Entonces, ¿se podría decir que en este país se roba millones, pasas unos añitos en cana y luego te sueltan? ¿La famosa sana crítica de los operadores de Justicia sólo cabe para ciertos casos? Ese no es un caso cualquiera: se trata de un implicado en el caso Odebrecht, uno de los más sonados en el mundo y considerado como la punta del ovillo de la corrupción de la función pública en Latinoamérica.

Se podría decir, en  este caso, “ciega mismo ha sido la Justicia”. Lo grave es que el  mensaje que recibe un ciudadano común, que pasa las de Caín todos los días para conseguir trabajo honesto, es que en el Ecuador el crimen sí paga. Con ese criterio posicionado, cualquier esfuerzo de lucha contra la corrupción será más difícil.

Pero no es ese el único caso que ha indignado al país. Conocer que la corrupción ha infiltrado a los altos mandos policiales y la posibilidad de que existan narcogenerales, sin duda es más que preocupante; es aberrante. Si eso llegara a comprobarse significa que el orden y la seguridad del país entero estuvo en manos de gente que operaba para intereses de criminales. Que los más altos estamentos de una institución, creada para proteger a la ciudadanía, reciban dinero del crimen organizado para protegerlos a ellos y sus negocios, hace pensar que en el Ecuador, se operaba igual que en tiempos de Pablo Escobar: ni más ni menos.

Ahora se entienden muchas cosas: las toneladas de droga que circulaban libremente sin ser descubiertas; las caletas encontradas en el suelo o en el techo de algunas casas; las desapariciones sin solución -entre otros delitos conexos-, sin olvidarnos de los feudos de poder que existen en las cárceles y que son provistos de armas que nunca se saben cómo llegan allí.

Que se haya destapado públicamente este horror y deshonor, ayuda a tomar correctivos urgentes que tienen que ser de rigurosidad extrema. Por lo visto a este gobierno tocará asumir otro pasivo más y bien grave y, por eso, si quiere superar esta difícil situación deberá sancionar y separar de la institución contaminada al que sea, caiga quien caiga, sin miramientos ni preferencias. Si mantiene personal cuestionado,  tarde o temprano, terminará salpicado. Ciertamente, la lamentable situación que vive el Ecuador ha demostrado que la corrupción se volvió General.

Ruth Hidalgo es directora de Participación Ciudadana y decana de la Escuela de Ciencias Internacionales de la UDLA.

5 Comments

  1. En consecuencia, la corrupción afecta la percepción de aspectos y valores básicos de la sociedad, tales como la libertad y los derechos humanos. Peor aún, pone en entredicho la credibilidad de las instituciones fundamentales de un Estado, gobierno y sociedad, así como su capacidad de acceder al desarrollo.
    La corrupción ahoga a las economías nacionales pues distorsiona sus procesos de toma de decisiones y afecta los proyectos para el desarrollo de un país, incrementando la inversión del gobierno que no se refleja en una mayor producción e infraestructura por el desvío de recursos, por lo que se termina adquiriendo bienes más costosos y/o de menor calidad.

  2. La corrupción en el país no cesa y se ha demostrado con hechos, ahora vemos a políticos metidos en la corrupción para su propio bienestar y dejan de lado el bienestar del pueblo.
    Sin duda alguna la corrupción que más daño hace al país es la corrupción política, que se encuentra íntimamente ligada a lo que es la corrupción del estado.

  3. Para ver la grave situacion de nuestro pais, basta ver la actitud
    de las autoridades respecto a dos hechos recientes:

    1) La reacción de las autoridades ante la denuncia hecha por el
    Embajador de EEUU. respecto a los narcogenerales. Su reaccion
    es de duda de que hayan narcogenerales.
    ¿No se supone que es una acusación grave a la honradez de
    funcionarios encargados de combatir la delincuencia?, por lo
    tanto su reacción debería apuntar a una investigación profunda
    a la cúpula policial, luego aplicar sancionar severas a los
    responsables.

    2) Dos acciones preocupantes (y sorprendentes considerando la
    percepción que tenemos muchos ecuatorianos de la honestidad
    del mandatario de turno) de Lasso:
    . La estructura designada para la «Comisión Nacional
    Anticorrupción», enfocada a ser ejecutada por burócratas,
    ignorando las advertencias de la sociedad civil.
    En este tema Lasso no se diferencia de Moreno.

    . Acciones tendentes a mantener dialogos con los reos para
    «apaciguar las cárceles».
    El querer involucrar en los «dialogos» a los delicuentes
    sería señal de que los narcodólares ya tienen corrompidos
    lo más alto de las instituciones gubernamentales, y que
    las autoridades no están dispuestas a poner sus manos en el
    fuego.

  4. Acertado comentario,gracias por ponerlo de esa forma. De pronto la corrupcion tambien es de concienca, depurar y exigir a muchos medios de comunicacion objetividad y verdad, sobre todos los temas, es una quimera. Especular que tambien es un sector contaminado no me es prudente. Tampoco es prudente , según parece ponerlos en evidencia frente a hechos por ejemplo, Ina papers y Pandora papers. El dinero es quien mueve al mundo, aquí no hay sorpresa, quienes lo tienen hacen lo que les corresponde,amnarzar, difamar y desprestigiar a sus delatores. El resto como nosotros hacemos mucho con no meternos de lleno contra ellos. Nuestra vida es importante. El dragado del Río Guayas , acargo de los militares ecuatorianos , sabe alguien en qué mismo quedó, nuestra querida prensa comunicativa hizo su tarea?.

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